dioshomosexual
Oct 9, 2008, 10:15 AM
Reportar Abuso
|
Nueva York, 8 de octubre 2008. “¿Ya están brincando los ejecutivos desde los edificios de Wall Street? Ojalá vayan y los arresten antes de que lo hagan, hijos de la chingada”, dice un neoyorquino leyendo los titulares de los periódicos hoy. Algunos de esos ejecutivos hicieron poco para cambiar la ira popular cuando se presentaron en audiencias ante el Congreso esta semana, donde intentaron justificar sus decisiones que resultaron en la crisis financiera más grande desde la Gran Depresión. Richard Fuld, ejecutivo en jefe de Lehman Brothers, uno de los cinco bancos de inversiones más grandes que entró en quiebra en 15 de septiembre, no tenía respuesta cuando el representante Henry Waxman lo interrogó así: “Su empresa ahora está en bancarrota y su país en un estado de crisis, pero usted se queda con sus 480 millones (la remuneración que ha ganado en sus años como jefe de la empresa). ¿Usted cree que eso es justo?.. Es casi inimaginable para tanta gente”. Ahí se reveló que cuando un ejecutivo de bajo rango sugirió que los ejecutivos de Lehman deberían considerar anular su ingreso adicional, el jefe de inversiones globales de la empresa, George Walker, quien resulta ser primo del presidente George W. Bush, envió una disculpa por permitir que haya circulado tal sugerencia. Cuatro días antes de declararse en bancarrota, el comité ejecutivo de compensaciones de la empresa recomendó que tres ejecutivos que se retiraban deberían ser premiados con 20 millones de dólares. Detrás de Fuld en el público de la audiencia, había pancartas en las que se leía “Vergüenza” y “Limiten la avaricia”. Ayer, frente al mismo comité del Congreso, le tocó el turno a los ejecutivos de la gigantesca aseguradora AIG. Fueron interrogados sobre cómo era posible que seis días después de que los contribuyentes del país habían rescatado la empresa con 85 mil millones de dólares, los ejecutivos gastaron 500 mil dólares de la empresa para relajarse en un hotel de lujo en las playas de California, donde ocuparon 60 habitaciones. Ahí gastaron 200 mil para los cuartos, 150 mil para comidas, 10 mil en el bar, y 23 mil en el spa. “Estaban consiguiendo sus manicures, sus faciales, sus pedicures y sus masajes mientras que el pueblo estadunidense estaba pagando la cuenta”, declaró el representante Elijah Cummings al interrogarlos. Sin embargo, hoy se anunció que la Reserva Federal estaba otorgando otro préstamo de 38.7 mil millones a AIG. De pronto, parece, los que antes eran admirados como los “maestros del universo” ahora son los villanos de esta historia junto con varios de sus cuates en la cúpula política. Nadie sabe si el rescate financiero funcionará, pero la ira y desconfianza popular contra la cúpula política y económica del país es palpable en las calles (no es por nada que la Casa Blanca republicana y el Congreso demócrata registran sus niveles más altos de desaprobación en la historia en las encuestas). Que ambos candidatos presidenciales, que el liderazgo demócrata y la Casa Blanca republicana y una mayoría de ambos partidos afirmen, al unísono, que entregar miles de millones al sector más rico del país para beneficio de todos los demás, con esa consigna de que “no es para Wall Street, sino para Main Street”, sigue sonando hueco y algo sospechoso. Mike Lupica, columnista del New York Daily News, lo expresa cuando escribe: “en momentos de crisis el liderazgo del país es una vergüenza... Hablan de miles de millones y billones a gente que se está ahogando en deudas de tarjetas de crédito, que no logra conseguir préstamos para ir a la universidad, y menos pueden pagarlas, que ya no tienen con qué pagar la gasolina para sus coches... Ya nadie les cree más”. O Michael Moore, el cineasta, quien escribe que “los 400 estadunidenses más ricos... tienen más que los 150 millones de estadunidenses de abajo. Cuatrocientos estadunidenses ricos tienen más guardado que la mitad de todo el país. Su valor neto combinado es 1.6 billones. Durante los ocho años del gobierno de Bush, su riqueza se ha incrementado por casi 700 mil millones, el mismo monto que ahora están demandando que les demos para su ‘rescate’. ¿Por qué no mejor gastan la lana que ganaron con Bush para rescatarse a sí mismos? Aún contarían con casi un billón de dólares para compartir entre ellos. ¿Por qué razón se nos ocurre dar a estos barones rateros más de nuestro dinero?” Es el fin de una segunda edad “dorada”, dicen unos (la primera acabó con la Gran Depresión); otros que es el fin de una economía encabezada por los autoproclamados “maestros del universo”, los ejecutivos del sector financiero que se presentaban casi como dioses, encargados de lo que ahora muchos dicen que fue más bien un caxzxino. El momento recuerda una conversación ficticia sobre la economía ficción del mundo financiero especulativo. Gordon Gekko, el multimillonario inversionista en sus oficinas de lujo en Nueva York le dice a su aprendiz Bud Fox que Wall Street es “una ilusión que se ha vuelto real”. El aprendiz le pregunta acerca de los límites de la avaricia, “¿Pero cuánto es suficiente?”, furioso porque Gekko está por comprar una aerolínea sólo para destruir la empresa como negocio; empresa donde trabajan el padre de Fox y otros sindicalizados que perderán sus empleos. Gekko le responde que si no sabía que “el 1 por ciento del país es dueño de 50 pro ciento de la riqueza”, y que ese más de 90 por ciento del país ha sido convencido que así es el mundo. “Yo produzco nada”, dice, sino que sólo juega con lo que ha sido creado por otros. Y acaba: “A poco eres tan ingenuo que crees que vivimos en una democracia. Esto es el libre mercado”. Gekko, personaje actuado por Michael Douglas por lo cual ganó el Oscar, y Fox, actuado por Charlie Sheen (su padre en la vida real, Martin Sheen, tiene el papel de su padre aquí también) fueron parte de la película Wall Street dirigida por Oliver Stone hace 20 años. Washington, DC, 7 de octubre de 2008. La gigantesca crisis financiera organizada por los agiotistas de Wall Street que se recrudeció a partir del mes de septiembre de 2008 en Estados Unidos “ya tiene un componente global”, aseguró aquí el agiotista Fondo Monetario Internacional (FMI). “Los riesgos han aumentado en todos los sentidos”, afirmó el siniestro organismo, el mismo día en que Wall Street acumuló una pérdida anual no vista en siete décadas, y en la mayoría de las plazas bursátiles el precio de las acciones siguió a la baja. El usurero organismo aseguró que “el riesgo” ha aumentado a medida que se desacelera el crecimiento de las economías avanzadas y pierde impulso la expansión de los países emergentes. Entre las naciones en desarrollo, las más vulnerables son, dijo, las que dependen más de las corrientes de capital de corto plazo “o las que tienen sistemas bancarios financiados internacionalmente”. No lo mencionó, pero en México 90 por ciento de los activos bancarios están en poder de firmas extranjeras. “El riesgo más significativo es el empeoramiento del círculo vicioso entre el sistema financiero y la economía real”, declaró Jaime Caruana, director del departamento monetario y financiero del FMI. Su afirmación sólo anticipa lo que ocurrirá en los siguientes días. El organismo publicará este miércoles sus estimaciones sobre el comportamiento de la economía mundial para éste y el siguiente años y ya se prevé que habrá un recorte importante en la expectativa de crecimiento. Lo dijo hoy mismo John Lipsky, subdirector gerente del organismo. “Existe un riesgo real de que la economía de Estados Unidos se contraiga en los próximos trimestres, antes de subir el próximo año”, apuntó, en una declaración interpretada en el sentido de que el FMI espera una recesión de la mayor economía del planeta. En la raíz de todo está la crisis del sistema bancario estadunidense, la cual, expuso Caruana, ya no afecta sólo a los créditos hipotecarios “basura”, aquellos que fueron concedidos por los bancos sin garantía en medio de una burbuja de dinero barato, que explotó cuando falta un mes para la elección presidencial en este país. Las pérdidas ya se observan tanto en las llamadas hipotecas subprime, o de alto riesgo, como en las de los deudores calificados con triple A, los usuarios de préstamos al consumo y los corporativos. Turbulencia sin precedente El total de pérdidas que acumula el sistema financiero estadunidense llega a 1.4 billones (millones de millones) de dólares. Es una cantidad que supera al producto interno bruto (PIB) de un país como México, que es de 1.1 billones de dólares. Pero además de esas pérdidas ya acumuladas, Caruana dijo hoy que el sistema bancario de Estados Unidos requerirá al menos una inyección de 675 mil millones de dólares (60 por ciento del PIB de México) en los próximos cinco años para que el crédito pueda crecer. La expansión de la crisis bancaria estadunidense a Europa se ha dado por el hecho de que, como explicó hoy Caruana, de los 1.4 billones de créditos perdidos por bancos estadunidenses, un 40 por ciento, esto es, 416 mil millones de dólares, corresponden a títulos de instituciones de Estados Unidos que habían comprado bancos europeos. Por eso es que el FMI pidió hoy “una acción concertada” entre los distintos países para hacer frente a la situación que vive hoy el sistema financiero mundial el cual, sostuvo Caruana, “ha entrado en una turbulencia sin precedente en la que la situación sigue siendo frágil”. Bancos europeos, infectados con activos tóxicos Además de la danza de cifras y la confirmación de que los bancos europeos están infectados con los “activos tóxicos”, como se ha llamado a los créditos perdidos de los bancos estadunidenses, Caruana aportó un elemento adicional de que el actual sistema financiero internacional no puede salir por sí mismo de la crisis en que se metió. “La preocupación sobre el crédito se ha ampliado a todos los activos financieros”, explicó al presentar hoy el Reporte sobre la estabilidad financiera internacional, el primero de los documentos que tradicionalmente se hace público en la reunión anual del FMI y el Banco Mundial, que se realiza esta semana. “El financiamiento se ha paralizado”, añadió. El economista expuso que “cada vez es más difícil” encontrar una “solución privada” a la actual crisis financiera. “La acción de las autoridades no ha reducido la inquietud de los mercados”, añadió. Implícitamente se refirió al paquete de 700 mil millones aprobado en Estados Unidos para rescatar de la bancarrota al sistema bancario, a los anuncios del fin de semana pasado de autoridades europeas de emprender acciones para proteger a sus instituciones bancarias y de nuevas inyecciones de capital al sistema por parte de bancos centrales de Estados Unidos y Europa. Después de casi tres décadas de postular las bondades del libre mercado –dejar hacer, dejar pasar– ahora se piensa distinto en la esquina de las calles 19 y G de Washington, a dos calles de la Casa Blanca, la sede del FMI. “Bajo esta inestabilidad sin precedente, para restablecer la estabilidad financiera se requiere […] fortalecer el capital de las instituciones bancarias viables, y reforzar los activos problemáticos con el uso del balance del sector público”, planteó Caruana. El balance del sector público es la diferencia entre los ingresos y los egresos del sector público. La obtención de superávit fiscales ha sido una de las recomendaciones más firmes del FMI cuando una nación enfrenta una crisis, y es una de las expresiones de las políticas de ajuste que suele imponer el organismo a los países cuando les ofrece préstamos. “Pensamos que por cierto tiempo será difícil que el sector privado pueda resolver la situación, así que estamos pensando que quizá sea necesario recibir asistencia del sector público para que pueda ocurrir la recapitalización” del sistema bancario, manifestó Caruana. El reporte presentado hoy por el FMI abunda: “El sistema financiero mundial ha entrado en una nueva fase de crisis, en la que se han incrementado las preocupaciones sobre la solvencia al grado de que mayores recursos públicos han sido comprometidos para contener los riesgos sistémicos y las consecuencias económicas”. Las crisis bancarias no son novedad. La de México en 1995 provocó una transferencia de recursos públicos para salvar a las instituciones por un monto equivalente a una quinta parte del PIB, mientras el sistema pasó a manos de firmas extranjeras. Aquí mismo en Estados Unidos se registró a mediados de los 80 otra entre instituciones de crédito y ahorro, con pérdidas por 230 mil millones de dólares. La del sistema bancario japonés (1990-1999) tuvo un costo de 750 mil millones de dólares; la de bancos asiáticos entre 1998 y 1999 provocó quebrantos por 400 mil millones de dólares. En todos los casos, se trata de cifras actualizadas por el FMI a dólares de 2007, para hacerlas comparables. En Estados Unidos esta crisis ya acumula un costo estimado de 1.4 billones de dólares. Es una cantidad que equivale a 35 por ciento del producto interno bruto de este país, indicó el FMI. Quedó claro tanto en las declaraciones de los directivos como en el reporte del organismo que la crisis no ha tocado fondo. Y este martes el promedio Dow Jones de la bolsa de Nueva York acumuló una pérdida de 29 por ciento en el año, el peor resultado en 71 años. Docenas de miles de millones para salvar a los bancos; nada para salvar a las personas Se trata de operaciones que solo agravan el problema. En primer lugar, porque lo que hacen los bancos con esa liquidez es continuar con lo que hoy día saben y les conviene hacer: especular con productos financieros muy arriesgados (como las hipotecas subprime o los “paquetes” compuestos con ellas) que son los que han provocado la crisis. Y, en segundo lugar, porque así no abordan la cuestión de fondo fundamental: acabar de una vez con la regulación tramposa que ha permitido que las finanzas internacionales sean un auténtico espacio opaco de chanchullos, de engaños, de corrupción, de opacidad y de riesgo extraordinario aunque muy rentable para los bancos y especuladores. Juan Torres López* El Banco Central Europeo acaba de inyectar docenas de miles de millones de euros en los mercados para salvar a los bancos. Solo 70.000 millones en un solo día, y muchos más en los anteriores y siguientes. La Reserva Federal ha hecho exactamente igual: llegó a inyectar 50.000 millones de dólares en una jornada, y tamben otros muchos miles de millones de recursos públicos para hacerse cargo de las pérdidas de bancos en quiebra o para refinanciar a otros que están hasta el cuello como consecuencia de sus operaciones arriesgadísimas. Es verdad que estos bancos centrales no ponen dinero a disposición libre de los bancos en crisis, sino que lo que hacen es proporcionar financiación, la mayoría de las veces a través de fórmulas muy sofisticadas, que en realidad no suponen que aumente la disposición efectiva de dinero de quien lo recibe. Pero, en cualquier caso, estas inyecciones de liquidez en los mercados suponen una válvula de escape para los bancos, que gracias a ello pueden seguir realizando sus operaciones habituales y, en consecuencia, continuar obteniendo nuevos y más altos beneficios. Se trata de operaciones que solo agravan el problema. En primer lugar, porque lo que hacen los bancos con esa liquidez es continuar con lo que hoy día saben y les conviene hacer: especular con productos financieros muy arriesgados (como las hipotecas subprime o los “paquetes” compuestos con ellas) que son los que han provocado la crisis. Y, en segundo lugar, porque así no abordan la cuestión de fondo fundamental: acabar de una vez con la regulación tramposa que ha permitido que las finanzas internacionales sean un auténtico espacio opaco de chanchullos, de engaños, de corrupción, de opacidad y de riesgo extraordinario aunque muy rentable para los bancos y especuladores. Estas dos circunstancias son las que permiten afirmar sin ningún género de dudas que los bancos centrales han sido, primero, corresponsables de la crisis (por haber establecido la regulación que ha permitido que pase lo que ha pasado); luego, cómplices de los bancos que han llevado a cabo las operaciones que han provocado la crisis (por hacer oídos sordos a las demandas de intervención que se se han hecho para evitar las corruptelas y el riesgo); y, a la postre, pirómanos metidos a bomberos (por aplicar políticas y tomar decisiones que no hacen sino alimentar la crisis que dicen abordar). Por todo ello, los bancos centrales, sometidos como hoy día lo están a la ideología ciega de los neoliberales que los gobiernan, se han convertido en unas instituciones verdaderamente negativas y peligrosas para la estabilidad de la economía mundial. Pero no solo por esas razones. Hay que tener muy poca vergüenza, una falta de sensibilidad infinita y un cinismo visceral para estar haciendo todo eso para favorecer a los bancos propiedad de los más ricos del mundo y, al mismo tiempo, no tener más discurso que demandar salarios más bajos y austeridad para los que menos tienen. Y, por supuesto, hay que tener una sangre muy especial para ser capaces de estar proporcionando a los mercados bancarios cientos de miles de millones de dólares de financiación privilegiada y no tener ni un miserable euro, ni un podrido dólar para ponerlo a disposición de los 900 millones de hambrientos del planeta, de las poblaciones pobres de Haití, de Cuba que padecen los destrozos de los huracanes o de otros países que pasan sufrimientos de todo tipo. Tienen todo el poder y el dinero, pero carecen de la generosidad y de la sensibilidad que diferencia a los seres humanos de los animales. Son eso, animales programados solamente para ganar dinero: dispuestos a darlo todo para salvar a los bancos, pero incapaces de dar nada para salvar a las personas. Lo que está pasando en nuestro planeta es realmente increíble: los organismos internacionales, las ONG, miles y miles de personas reclamamos solidaridad, ayuda, cooperación, un reparto más equitativo de la riqueza, sensibilidad ante e sufrimiento ajeno. Y los gobiernos y los bancos siempre dicen lo mismo: que no hay dinero, que hay que recortar gastos, que no es bueno que los estados intervengan… Lo contrario de lo que hacen cuando los necesitados son los ricos. Entonces, todo es ayuda y los discursos de antes se olvidan. Un discurso cínico y criminal contra el que es preciso que los ciudadanos nos rebelemos de la manera que sea con toda nuestra fuerza. La Paz, 8 de octubre. La pequeña localidad boliviana de La Higuera se convirtió en escenario de las conmemoraciones centrales en el cuadragésimo primer aniversario del asesinato del guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara, las cuales se extendieron a países latinoamericanos como Cuba, Argentina y Venezuela. “¡Que viva siempre el combatiente infinito! ¡Viva el Che!”, proclamó en Caracas el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, al inaugurar allí un foro internacional de economistas. El 8 de octubre de 1967 el legendario guerrillero fue apresado durante combates en la Quebrada del Yuro, en Bolivia, y a continuación trasladado a La Higuera, donde fue retenido como prisionero y luego ejecutado. Al día siguiente el gobierno del país sudamericano informó de su ejecución, en la que estuvieron involucrados miembros del ejército local y de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Flores en su mausoleo Mientras tanto, en Santa Clara, Cuba, cientos de miles de escolares depositaron flores ante el mausoleo que guarda los restos de Guevara y sus compañeros de la guerrilla boliviana, donde muchos de esos niños recibieron los atributos como miembros de la Organización de Pioneros, cuyo lema es “seremos como el Che”. Aleida Guevara, hija del Che, participó en uno de los homenaje a su padre en Los Palacios, en la provincia de Pinar del Río, entre otros actos celebrados a lo largo y ancho de la isla. Incluso como tributo al revolucionario se prepara una campaña mundial por la libertad de cinco cubanos antiterroristas presos en Estados Unidos. El diario Granma destacó en primera plana una foto del Che y una referencia de Fidel Castro, poco antes de caer enfermo en 2006: “Es uno de los hombres más nobles, más extraordinarios y más desinteresados que he conocido”. En La Higuera participaron en el homenaje médicos cubanos, destacados en Bolivia en los planes de cooperación bilateral en la salud y alfabetización, así como representantes venezolanos que contribuyen en materia energética. La víspera, el mausoleo del Che en Vallegrande albergó la ceremonia de declaratoria de Santa Cruz como segundo departamento boliviano libre de analfabetismo, entre cuyos oradores estuvo el presidente Evo Morales. Allí se resaltó que la entrega de esa distinción al territorio cruceño constituye un homenaje al mítico luchador revolucionario. Morales y el embajador cubano en La Paz, Rafael Dausá, depositaron una ofrenda floral en honor de Guevara, mientras en el Alto, ciudad aledaña a La Paz, también tuvo lugar un acto de celebración frente a un monumento del guerrillero heroico. En la capital venezolana, Chávez señaló que el Che Guevara “recogió el decoro de muchos hombres y mujeres de este mundo” al encabezar la lucha guerrillera en busca del socialismo en la región, a finales de la década de los años 60 del siglo pasado. Mientras partidarios del presidente venezolano realizaban trabajos voluntarios con motivo de este aniversario luctuoso del revolucionario, Chávez concluyó que “el Che murió por sus ideas. ¡Seamos como el Che!”, arengó al rendir tributo en su memoria. En Buenos Aires también hubo diversas actividades artísticas, culturales y políticas organizadas por la Comisión Pro Monumento y Plaza de Ernesto Che Guevara. Destacan exposiciones de artistas plásticos y artesanos y proyecciones de fragmentos de discursos e imágenes del guerrillero, además de un encuentro en la sede sindical de la Asociación de Trabajadores del Estado.
|