carlinfa
Mar 13, 2008, 11:45 PM
Reportar Abuso
|
Lo mejor que podría ocurrirle a don Evo Morales en este tiempo, sería que lo “tumben” de la Presidencia de la República, como él mismo sugirió hace poco. ¿Recuerdan? Dijo: “Misión cumplida, ahora los oligarcas pueden tumbarme”. Se refería a los bonos a favor de los niños de escuelas públicas y a los mayores de 60 años para arriba. Pero ¿qué pasaría si tumban al presidente Morales? Demás está decir que sería el error más insensato y estúpido que grupo político o militar alguno podría cometer. El Sr. Morales, como ocurrió con Hugo Chávez en Venezuela, sería inmediatamente repuesto por los militares que le deben muchos favores, por los cocaleros, los “originarios” llamados “ponchos rojos” y por al menos parte de quienes votaron por él, en tanto que organismos internacionales y países amigos lanzarían protestas, suspenderían relaciones con el supuesto nuevo Gobierno golpista y hasta se atreverían a invadir Bolivia, como amenazó varias veces el presidente venezolano Hugo Chávez. Entonces, Evo Morales retornaría al poder más fuerte y envalentonado que nunca y, copiando lo ocurrido en Venezuela y Cuba, sometería a los bolivianos a una cruenta y brutal dictadura. En consecuencia, lo mejor que puede ocurrirle a Bolivia es que Evo Morales se mantenga en el cargo de Presidente, pero con cambio total de sus equipos de ministros y asesores que le ayuden a sacar al país del despeñadero al que él mismo lo condujo como consecuencia de los tremendos errores cometidos en los campos de la economía nacional y familiar, en el de la política y en el de la situación social. Así el presidente Morales podría terminar su período gubernamental de cinco años, ni un día más, ni un día menos, con éxito. Pero si se empeña en seguir los malos ejemplos de los Chávez y los Castro, estará perdido él y estará perdido el país. La crisis que todos los bolivianos estamos sufriendo en este momento, inclusive los masistas, así fuesen pagados por su jefe, podría profundizarse hasta límites insondables. La existencia misma de Bolivia está en juego. Se anuncia para hoy la llegada a La Paz de una comisión de la Organización de los Estados Americanos (OEA) con la misión de observar, estudiar y analizar la situación real de Bolivia. Se dice que fue el canciller David Choquehuanca quien, en Washington, hace pocos días, se entrevistó con el Secretario General de ese organismo, el chileno José Miguel Insulza, para pedirle que envíe esa comisión. Previamente, empero, le llenó la cabeza con un informe sobre la “política de cambio” del Gobierno, e Insulza, ni corto ni perezoso, se pronunció radicalmente apoyando al Gobierno y su política. Frente a esa actitud, ¿qué papel podría jugar la comisión de la OEA, si ya todo está definido? Un apoyo similar logró muy hábilmente el Canciller del Secretario General de las Naciones Unidas y del Presidente del grupo denominado “No alineado” que parecía haber desaparecido tras la demolición del muro de Berlín, el derrumbe de la Unión Soviética y del comunismo en la Europa oriental. Esos organismos internacionales y decenas de países amigos admiran y apoyan al presidente Evo Morales, primero, por haber ganado las elecciones presidenciales con la gran mayoría del 54% y, luego, por ser el único presidente indio (?) de América y del mundo. Ese es el trato insolente que Hugo Chávez le da a nuestro Presidente. Ahora bien, si los comisionados de la OEA vienen a observar cómo marcha el sistema democrático, el respeto a los derechos humanos, la justicia, la reforma constitucional, los procesos autonómicos, el respeto a la libertad de prensa, de opinión y expresión y otros detalles ligados al Estado de Derecho, ¿qué explicación darán el Presidente y sus colaboradores sobre la Asamblea Constituyente amañada y saturada de masistas ignorantes que sólo sirvieron para levantar la mano cuando el jefe (Morales) así lo ordenó? ¿Cómo explicarán la aprobación ilegal y autoritaria de un proyecto de constitución racista e ilegal entre gallos y media noche en un cuartel militar de Sucre, primero, y en un recinto universitario, lejos de Oruro, después, en ausencia provocada de constituyentes de la oposición? ¿Cómo explicarán el uso abusivo de campesinos, armados de piedras, palos y dinamita para presionar al Parlamento por la aprobación de esa Constitución indigna para el país? ¿Cómo explicará el Vicepresidente García Linera el virtual secuestro en su despacho de senadores de la oposición bloqueando así su participación en el debate y aprobación de leyes ilógicas y antidemocráticas que sólo benefician al partido de gobierno? ¿Cómo explicará el señor Morales su condición de Presidente de la República y de dirigente cocalero? ¿Qué dirá el Presidente cuando le pregunten si sigue persiguiendo su reelección, sin ocuparse de resolver problemas importantes que azotan a Bolivia y a los bolivianos? ¿Cómo explicarán los gobernantes bolivianos el hecho de que en sus dos años de gobierno las fuerzas del Movimiento Al Socialismo (MAS), partido de gobierno, han cometido más de 60 flagrantes atentados contra medios de comunicación, contra periodistas y, en general, contra la libertad de prensa, opinión y expresión? ¿Cómo explicará el Presidente el hecho de que se moviliza dentro y fuera del país en aviones y helicópteros venezolanos, dejando por los suelos la dignidad nacional? ¿Qué explicación dará cuando le pregunten por qué recibe y qué hace con los “cheques bolivarianos” que Chávez le obsequia para que, como éste hace, compre a militares, policías y dirigentes? ¿Qué explicación darán cuando los misioneros de la OEA constaten el descuartizamiento del Poder Judicial persiguiendo su integración con gente del MAS? ¿Qué dirán de la sucia politización de la Corte Nacional Electoral (CNE)? ¿Podrá explicar su animadversión hacia Estados Unidos, hacia su Embajador en La Paz y hacia USAID que tantos e insustituibles servicios presta al desarrollo de Bolivia desde hace decenas de años, acusándolos sin pruebas fehacientes de inmiscuirse en la política interna de Bolivia? ¿Cómo explicarán los gobernantes a la OEA el estado de virtual división de nuestra Patria entre Gobierno y prefecturas de al menos seis departamentos? ¿Y qué dirán los prefectos de la “media luna” y los políticos de oposición sobre los pasos que están dando hacia la división de nuestra Patria? ¿Podrá el Cardenal Julio Terrazas salvarla de llegar a ese extremo? Finalmente, ¿cómo explicar por qué Bolivia, que posee inagotables riquezas de toda naturaleza vive en medio de la más dramática pobreza y por qué su pueblo sufre tan amargas consecuencias? ¿Por qué se fueron las inversiones extranjeras? ¿Por qué el éxodo al exterior de más de un millón de bolivianos en procura de mejor vida? En fin, son muchas más las preguntas que los misioneros de la OEA tendrán que hacer a gobernantes y opositores y que éstos tendrán que responder claramente. Tal vez, Dios mediante, los bolivianos podamos encontrar en ese cúmulo de preguntas y respuestas, las soluciones a los graves problemas que los bolivianos estamos enfrentando en este dramático capítulo de nuestra historia, antes de que acabemos hundiéndonos en el pantano de la anarquía y el caos. c
|