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CAPITALISMO
dioshomosexual


Sep 24, 2008, 3:20 PM


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http://www.elpais.com/articulo/economia/FBI/investiga/fraude/grandes/Wall/Street/elpepuintusa/20080924elpepueco_2/Tes

El FBI investiga por fraude a cuatro de los grandes de Wall StreetLas pesquisas se centran en las hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac, la aseguradora AIG y Lehman Brothers


La Oficina Federal de Investigación (FBI) ha decidido ampliar la investigación lanzada contra los abusos que llevaron al colapso del mercado de crédito en Estados Unidos, incluyendo a los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac, al banco de inversiones Lehman Brothers y a la aseguradora American International Group (AIG), la mayor del mundo.

Con estas cuatro MALVADAS firmas financieras se elevan a 26 las entidades bajo la lupa del FBI desde que empezaron a aflorar los gigantescos abusos en el negocio de las subprime. Según fuentes de la investigación que han preferido permanecer en el anonimato al estar las investigaciones en una etapa aún muy preliminar, la Policía federal sospecha que las siniestras compañías bandidas obviamente mintieron a sus clientes y por supuesto que ocultaron los riesgos que implicaban este tipo de inversiones en hipotecas basura.

Por tanto, la investigación se centra tanto en el funcionamiento de las instituciones financieras sospechosas como en las decisiones adoptadas por los directivos que han dirigido sus designios, han confirmado las mismas fuentes.

Según recogen los medios estadounidenses, las pesquisas también tratan de esclarecer si los ejecutivos de estas grandes firmas de Wall Street engañaron deliberadamente (cosa noramal en el capitalismo y que a los cristianos se les da con suma facilidad) al mercado acerca de la salud de sus negocios. No obstante, fuentes del FBI destacan que la complejidad de los productos financieros que están en la base de la crisis obviamente aleja la posibilidad de llevar a sus multibillonarios responsables ante los bobos tribunales gringos.


Salvadas de la quema

El proceso centrado en las cuatro empresas financieras se ha dado a conocer coincidiendo con la negociación entre el Gobierno y el Congreso del plan de rescate por 700000 millones de dólares que daría amplias facultades al Ejecutivo de Bush para adquirir los activos de las instituciones más afectadas por la crisis.

Fannie Mae, Freddie Mac y AIG fueron objeto este mes de un rescate ordenado por el ladrôn Gobierno al agravarse la crisis que se desató como resultado del colapso del mercado de hipotecas este año, en tanto que Lehman Brothers se declaró en quiebra. Fannie Mae y Freddie Mac son las mayores empresas hipotecarias del país y para el plan de rescate de cada una de esas compañías el Gobierno ha asignado 100000 millones de dólares.

En el caso de AIG, la Reserva Federal anunció un paquete de 85000 millones para impedir su bancarrota y asumió el control del 80% de sus operaciones. En cambio, Lehman Brothers se declaró en quiebra después de que fueron infructuosos los intentos por conseguir un plan privado de rescate.

Es puerco que con el dinero del mugriento pueblo se siga apoyando a bandoleros quienes estafaban a compradores de casas, compradores que hoy se han esfumado cargados de miles de millones de dólares en las alfrojas, dineros de los ciudadanos estafados una vez y que, gracias al mentiroso y cristiano bush, por segunda vez serán estafados gracias a esa enorme supa que les regala para que sigan ladroneando con cinismo, un cinismo propio de los cristianos gringos capitalistas.
Re: [dioshomosexual] CAPITALISMO
dioshomosexual


Sep 29, 2008, 3:53 PM


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Hace un par de semanas el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales declaró con cierto candor que para salir de la crisis hay que hacer un paréntesis en la economía de mercado. Se refería a la situación de ese país y pedía abaratar los despidos laborales. Hay, como puede verse, una flexibilidad muy grande para entender, practicar y predicar sobre el libre mercado.

Y vaya paréntesis que se abre ahora en Estados Unidos, donde el Congreso y el gobierno han llegado a los términos de un acuerdo para usar 700 mil millones de dólares, adicionales a los miles de millones que ya se han gastado, para tratar de contener la crisis financiera.

De hacer paréntesis en el funcionamiento del mercado ya tenemos en México una buena experiencia con la gestión de la crisis bancaria de 1995 por la vía del Fobaproa y del IPAB y sus consecuencias que todavía se advierten en esta economía. ¿Es que ya se ha olvidado?

El Estado es el rescatador de última instancia. Cuando las cosas van bien y las ganancias aumentan se exige que se achique, que no se entrometa, no regule ni supervise; cuando el ciclo cambia de tendencia se exige que aparezca y escombre los destrozos.

Eso es lo que están haciendo los legisladores, el gobierno y el banco central en Estados Unidos. En el camino están los bancos comerciales, las hipotecarias, las sociedades mutualistas de ahorro, los bancos de inversión y las aseguradoras. A la vera se encuentran los deudores de hipotecas, los ahorradores y tenedores de acciones, los fondos de retiro. Al final, están los ciudadanos que son los que ponen los recursos para que pueda pagarse el costo del paréntesis.

El Departamento del Tesoro pidió los 700 mil millones para intervenir y separar en efecto los negocios financieros creando una parte buena y otra mala, quedándose el gobierno con la parte mala. Ésa sería administrada por el propio Tesoro con un amplio margen de discrecionalidad y poca supervisión del Congreso. Fue realmente muy ilustrativo ver por televisión la comparecencia del secretario del Tesoro ante el Congreso explicando lo inevitable: se fastidió el asunto y los que pagan son los contribuyentes.

La contraoferta de los legisladores fue imponer límites a las retribuciones de los ejecutivos de los bancos y otras empresas financieras que recibieran fondos federales, y que el gobierno se quedara con una participación de las acciones para recuperar eventualmente algo de los recursos que se están usando. Ahora se impone un compromiso explícito para que se facilite la renegociación de las deudas de las familias con hipotecas y que enfrentan la pérdida de sus propiedades.

La necesidad de intervenir en esta crisis, como sucede con todas las de este tipo, se sustenta en las repercusiones adversas de índole general que la quiebra del sistema financiero acarrearía. Por eso se llama un riesgo sistémico y no sectorial. Se convierten, de tal manera, en inevitables y así se exponen públicamente. En estas circunstancias las condiciones técnicas que son inherentes a este asunto pasan de manera radical al ámbito de la política.

La cuestión última reside en el hecho de que mientras se generan ganancias y, en el caso que nos ocupa, ganancias extraordinarias soportadas en la especulación, éstas quedan en el terreno de lo privado. Cuando estalla la crisis, en cambio, el costo se socializa. Surgen, entonces, expresiones de índole moral y a destiempo para enfrentar los excesos que son ya insostenibles.

En el festín financiero que provocó la ideología neoconservadora en Washington quedaron arrinconadas las prácticas de control público de los mercados financieros. Ahora se descubre que se cometieron grandes excesos mientras las autoridades iban a la zaga. Ésa es la esencia de la especulación que sustenta buena parte del funcionamiento de la economía capitalista global.

Pero el mercado financiero no es como otros: tiene una peculiaridad esencial y ésta tiene que ver con el dinero. La especulación puede, en efecto, crear en ciertas condiciones el capital para la inversión productiva. En otras hace necesario que cada episodio especulativo sea más grande para compensar las pérdidas del anterior.

El rescate pactado ahora entre el Congreso no garantiza que la crisis sea contenida por completo. No es posible valuar las deudas que aparecen por todos lados, y así no se pueden recomponer los mercados, los precios no existen y los valores están teñidos de subsidios públicos. El gobierno se va a quedar con lo que se llaman los “residuos tóxicos” del sistema financiero. La limpieza está pendiente y la contaminación es muy profunda, el contagio no ha acabado y están paralizadas las corrientes de crédito.

Cada día aparece un nuevo caso de alguna institución financiera que ya no puede superar su fragilidad. La quiebra del Washington Mutual la semana pasada es la más grande en la historia de ese país; los bancos de inversión han desaparecido, los dos supervivientes se han convertido ya en bancos comerciales. La mayor compañía aseguradora está intervenida por el gobierno al igual que las dos grandes empresas hipotecarias. La ideología librecambista está puesta de cabeza.
Re: [dioshomosexual] CAPITALISMO
dioshomosexual


Oct 3, 2008, 8:46 AM


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Estados Unidos está a la puerta de una “fuerte desaceleración”, que puede incluso mutar en recesión, advirtió este jueves el Fondo Monetario Internacional (FMI). El riesgo de que los problemas en el sector financiero estadunidense se conviertan en caídas en la actividad económica, el consumo y el empleo fueron señalados como la causa de la esperada baja del producto interno bruto de la mayor economía del mundo, de la que México depende tanto en comercio exterior como en inversiones.

“La evolución de los precios de los activos, el crédito agregado y el endeudamiento neto de los hogares en Estados Unidos durante el actual episodio de tensión financiera, parece coincidir con episodios anteriores que estuvieron seguidos por recesiones”, añadió el organismo, al dar a conocer una parte del informe que presentará en su asamblea anual la próxima semana en Washington.

México destina a Estados Unidos ocho de cada 10 barriles de petróleo crudo que exporta, y desde ese país llegan anualmente 24 mil millones de dólares de remesas, un flujo de recursos que en agosto de este año tuvo un decrecimiento de 12.2 por ciento, atribuido por el banco central a la desaceleración de la economía en aquella nación.

En el reporte publicado ayer, el FMI sostuvo que Estados Unidos sufrirá una desaceleración económica profunda o inclusive una recesión, conclusión a la que llegó después de comparar la crisis financiera actual con episodios similares ocurridos durante los últimos 30 años.

Las presiones inflacionarias mundiales están disminuyendo pero aún representan un peligro, especialmente en las economías emergentes, donde los precios de las materias primas probablemente permanecerán altos y volátiles, aseguró el organismo. Indicó que los precios de las materias primas habían declinado desde sus máximos, pero seguirán altos, debido a restricciones en la oferta y bajos inventarios.

Después de muchos años de un auge inmobiliario, la economía de Estados Unidos fue sacudida por la crisis bancaria que comenzó en su mercado hipotecario subprime y se esparció a Wall Street, conformando la peor crisis financiera desde la Gran Depresión.

“Ahora está claro que estamos viendo el impacto más peligroso sobre los mercados desde los años 30, planteando una gran amenaza para el crecimiento global”, mencionó Charles Collyns, subdirector del departamento de investigación del FMI, en una conferencia de prensa en que se presentó el reporte.

El FMI rastreó 112 casos de tensión financiera en 17 países industrializados durante los últimos 30 años.

Sólo cerca de la mitad dieron lugar a recesiones en la economía real, pero los datos sugieren que las recesiones relacionadas con el sector bancario pueden ser entre dos y tres veces más severas y durar entre dos y cuatro veces más que en un típico ciclo negativo.

“El colapso de los precios inmobiliarios está en el corazón de la crisis crediticia de Estados Unidos, desatando récord de embargos y aniquilando los balances de instituciones financieras con activos hipotecarios”, comentó Subir Lall, otro subdirector del departamento de investigación del FMI.

El FMI comparó la inestabilidad de Estados Unidos con seis crisis relacionadas con los bancos que afectaron a Finlandia, Noruega, Suecia, Gran Bretaña y Estados Unidos a comienzos de 1990, y a Japón durante toda esa década. La mitad de estas crisis involucraban al sector bancario y las restantes eran con valores o en los mercados de divisas extranjeras.

“Basado en esta métrica, el actual episodio de tensión financiera clasifica como una de las más intensas para Estados Unidos y una de las más generalizadas, afectando prácticamente a todos los países en la muestra”, señaló.

Particularmente, desaceleraciones o recesiones precedidas por tensiones relacionadas con los bancos tienden a implicar pérdidas acumulativas en la producción, dos o tres veces más grandes, y tienden a durar de dos a cuatro veces más, comentó el FMI. Restaurar la base de capital de los bancos es decisivo para aliviar la desaceleración, estimó.

Para limitar la repercusión sobre la economía real es, por lo tanto, de primordial importancia que el daño al sistema bancario en Estados Unidos y Europa sea contenido rápidamente con medidas de largo alcance, señaló el estudio.
Re: [dioshomosexual] CAPITALISMO
dioshomosexual


Oct 3, 2008, 8:47 AM


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Amigos. Déjenme ir al grano. Mientras ustedes leen estas líneas se está llevando a cabo el robo más grande en la historia de este país. Aunque no se están empleando armas, 300 millones de personas fueron tomadas como rehenes. No nos equivoquemos: después de cinco años de robarse medio trillón de dólares para llenar los bolsillos de sus aliados que se enriquecen con la guerra, después de forrar con dinero a los magnates petroleros con 100 mil millones de dólares en los pasados dos años, Bush y sus secuaces –que pronto dejarán vacante la Casa Blanca– están saqueando todos los dólares que se encuentran del Tesoro de Estados Unidos. Están barriendo con todos los cubiertos de plata que pueden mientras caminan rumbo a la puerta de salida.

No importa lo que digan, no importa cuántas palabras empleen para asustarlos; están recurriendo a las viejas triquiñuelas para fomentar el miedo y la confusión para mantenerse a sí mismos y a uno por ciento de la población asquerosamente rica. Sólo basta leer los primeros cuatro párrafos del reportaje principal del New York Times del pasado lunes para conocer de qué se trata todo este asunto:

“Aunque los legisladores trabajaron en los detalles del rescate de la industria financiera por 700 mil millones de dólares, Wall Street volvió a buscar la manera de lucrar con el plan.

“Las firmas financieras cabildearon para lograr la cobertura de todas las formas de inversiones problemáticas, no sólo las relacionadas con las hipotecas.

“Al mismo tiempo, las firmas de inversión maniobraron para supervisar todos los activos que el Tesoro planea eliminar de los registros de las instituciones financieras, una actividad que podría generarles cientos de millones de dólares al año en honorarios. Nadie quiere ser excluido de la propuesta del Tesoro para la compra de los activos de mala calidad.”

Increíble. Wall Street y sus partidarios fueron los artífices de este desorden y ahora pretenden limpiarlo como viles bandidos. Hasta Rudy Giuliani está haciendo cabildeo con su consultoría para ser contratado (recibir sueldo) y brindar asesoría en el rescate.

El problema es que nadie sabe en verdad a qué se debe este “colapso”. Aun el secretario del Tesoro, Paulson, admitió ignorar la cantidad exacta que se requiere (¡se le ocurrió de la nada la cifra de 700 mil millones!) El director de la oficina de presupuestos del Congreso afirma que no podía entenderlo ni explicarlo.

No obstante, dicen histéricos que ¡el final está cerca! ¡Pánico! ¡Recesión!

¡La Gran Depresión! ¡Y2K! ¡La gripe aviar! ¡Abejas asesinas! ¡Debemos aprobar la ley del rescate hoy mismo! ¡El cielo se está cayendo! ¡El cielo se está cayendo!

¿Cayéndosele a quién? No hay NADA en este paquete de “rescate” que baje el precio de la gasolina que debemos cargar en nuestros vehículos para ir al trabajo. NADA en esta iniciativa nos protegerá de perder nuestro hogar. NADA en esta iniciativa nos dará un seguro médico.

¿Seguro médico? Mike, ¿por qué hablas sobre ese tema? ¿Qué tiene que ver con el colapso de Wall Street?

Tiene mucho que ver. El supuesto “colapso” fue desencadenado por la moratoria y la pérdida de hogares de la gente con deudas hipotecarias. ¿Saben por qué tantos estadunidenses están perdiendo sus hogares? Los republicanos explicarían que se debe a que muchos idiotas de la clase trabajadora recibieron hipotecas que en realidad no podían pagar. Pero la verdad es ésta: la razón número uno por la cual la gente se declara en bancarrota es por el costo de sus cuentas médicas. Déjenme ponerlo de forma más simple: si tuviéramos un sistema universal de salud, esta crisis hipotecaria jamás habría sucedido.

El objetivo de este rescate es proteger la obscena acumulación de riqueza que ha sido amasada en los ocho años anteriores. Es para proteger a los accionistas que poseen y controlan a las corporaciones en Estados Unidos. Es para asegurarse que sus yates y mansiones y su “forma de vida” no sean interrumpidos mientras el resto de los estadunidenses sufren y luchan para pagar las cuentas. Dejemos que los ricos sufran al menos una vez. Que paguen el costo del rescate. Estamos gastando 400 millones de dólares al día en la guerra de Irak. ¡Que acaben de una vez con la guerra y nos ahorraremos otro medio trillón de dólares!

Están protagonizando un golpe de Estado financiero en contra de nuestro país.

Esperan que el Congreso actúe rápido para evitar que piensen, antes de que tengamos la oportunidad de detenerlos. Así que dejen de leer esto y hagan algo ¡YA! Pueden poner manos a la obra de manera inmediata:

1. Llamen o envíen un correo al senador Barack Obama. Díganle que no necesita sentarse a ayudar a Bush y a Cheney y todo el desastre que han provocado. Díganle que tiene la inteligencia para detener el ritmo de los acontecimientos y encontrar cuál es el mejor camino a escoger. Digámosle que los ricos deben pagar por la ayuda que se les proporciona. Usemos la influencia que tenemos en estos momentos para insistir en una moratoria a todos los embargos e insistir en adoptar la cobertura universal de salud, y decirles que el pueblo necesita tomar las riendas de las decisiones económicas que afectan nuestras vidas, no a los barones de Wall Street.

2. Tomen las calles. Participen en cualquiera de las cientos de manifestaciones espontáneas que están brotando en todo el país (especialmente aquellas cerca de Wall Street y DC).

3. Llamen a sus representantes en el Congreso y en el Senado. Cuéntenles lo que le dijeron al senador Obama.

Cuando uno se equivoca en la vida, los errores se pagan en el infierno. Cada uno de ustedes que leen este texto, conocen esa lección elemental y ha pagado las consecuencias de sus actos en algún punto de su vida. En esta ficticia democracia no podemos permitir que exista un conjunto de reglas para la mayoría de los ciudadanos trabajadores y otras reglas para la elite, la cual, cuando se equivoca, recibe regalos en bandeja de plata. ¡No puede ser! ¡No de nuevo!
Re: [dioshomosexual] CAPITALISMO
dioshomosexual


Oct 3, 2008, 3:19 PM


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http://www.jornada.unam.mx/2008/10/03/index.php?section=politica&article=024n1pol

En Puebla fue ejecutado Laurencio Muñoz, un segundo comandante de la policía judicial

Asesinan a 23 personas en cinco entidades; en ocho cuerpos dejaron narcomensaje

Detienen a 10 presuntos sicarios en Chihuahua; algunos de ellos son señalados como los responsables de incendiar siete viviendas y levantar a tres individuos en Barreales

De la Redacción

Ocho personas fueron ejecutadas y sus cadáveres abandonados en la zona del Parque Industrial Pacífico, en Tijuana, Baja California, con el mensaje: “ahí están tus gentes, albañil”, aparentemente en alusión a Fernando Sánchez Arellano, presunto cabecilla del cártel de los Arellano Félix, a quien apodan El ingeniero. En otras cuatro entidades ocurrieron 15 homicidios ligados al crimen organizado.

Los cuerpos fueron localizados aproximadamente a las cuatro de la mañana en un predio frente a una escuela del fraccionamiento Barcelona. Tenían las manos sujetadas por la espalda, bocabajo y presentaban el tiro de gracia. En ese lugar se encontraron casquillos percutidos de calibre 7.62 utilizados por fusiles AK-47.

Rommel Moreno Manjarrez, procurador de Justicia del estado, reconoció que un nuevo cártel de las drogas es responsable de las ejecuciones ocurridas recientemente en esta frontera, el que libra una batalla por el control de la plaza contra otra organización criminal. Sin decir nombres se refirió a los cárteles de Sinaloa y de los Arellano Felix.

De acuerdo con un informe oficial en poder de La Jornada, estas ocho personas eran albañiles y habrían sido contratadas por el crimen organizado en Guadalajara, Jalisco, para construir un túnel en Tijuana.

Una denuncia anónima estableció que cinco de los 12 ejecutados cuyos cuerpos aparecieron el 29 de septiembre en la colonia Delicias-Otay formaban parte de este grupo de trabajadores que fueron localizados hoy.

En esa ocasión, sobre el cuerpo de una de las víctimas que fueron tiradas en la vía rápida Poniente, colocaron dos mensajes: “esto les pasa por andar de bocones con el ingeniero y a los que anden con él” y “no soy traidor, pero no me gusta andar con cobardes”.

Dos horas después, en la colonia Buenavista de esa misma ciudad fue descubierto el cadáver de un hombre aún sin identificar que recibió seis disparos, uno de gracia.

En este contexto los estadunidenses Cristian Arévalo Pérez y Carlos Machado Sánchez, y el mexicano Alberto Prieto Cuevas –a quienes se investiga su participación en los ataques del 26 de septiembre contra policías municipales en la zona oriente de Tijuana, con un saldo de dos agentes muertos y cinco heridos– se presentaron hoy en el distrito policiaco de Otay para protegerse, dijeron, de un comando armado que intentó levantarlos. Los presuntos pistoleros terminaron en la delegación de Procuraduría General de la República, desde donde serían conducidos a la ciudad de México.

También en Tijuana, el empresario transportista y de espectáculos Gregorio Barreto fue secuestrado este jueves cerca del centro comercial Macroplaza, por cinco sujetos encapuchados.

Además de los ocho muertos de Tijuana, otras 15 personas fueron asesinadas y sus cuerpos aparecieron en distintos sitios: diez en Chihuahua (cuatro de ellas en el fraccionamiento Eréndira de Ciudad Juárez), tres en Sinaloa y una en Puebla y Sonora.

Una de las personas ultimadas es Laurencio Muñoz González, segundo comandante de grupo de la Policía Judicial de Tehuacán, Puebla, quien hace un mes fue víctima de un fallido atentado. Testigos dijeron que dos hombres le dispararon al agente ráfagas de rifles desde una motocicleta. La agresión ocurrió a las 15 horas, a 10 cuadras del zócalo de la ciudad y a pocos metros de la base de la Policía Judicial.

Una mujer, que permanece sin identificar, al parecer empleada del gobierno de Sinaloa, fue ejecutada frente a sede del gobierno estatal, en Culiacán. En la zona de Tres Ríos, también en la capital del estado, fue asesinado el empresario Carlos Sosa Reyes, de 34 años, y en Bellavista fue ultimado el policía Manuel López Esteban.

En dos operativos fueron detenidos 10 sicarios, cuatro de ellos en Aldama, municipio del centro de Chihuahua, y seis más en Juárez; al parecer fueron quienes quemaron siete viviendas y levantaron a tres personas hace dos días en el poblado de Barreales.

La madrugada de ayer, al menos siete patrullas de la Policía Federal Preventiva se incendiaron o fueron quemadas, seis de ellas totalmente, en el estacionamiento de la corporación ubicada en el municipio de Escobedo, Nuevo León. Al lugar llegaron bomberos de Monterrey y de los municipios de Apodaca y Escobedo, quienes sofocaron las llamas y evitaron que el fuego se propagara a las oficinas de la corporación, ubicadas en el kilómetro 14 de la carretera Monterrey-Nuevo Laredo.

Finalmente, la Procuraduría de Justicia del estado de México confirmó que los dos cuerpos hallados el lunes pasado en la cajuela de un vehículo en Tláhuac, Distrito Federal, eran los de César Delfino Méndez Granados, policía adscrito al centro de justicia de Chalco, y su informante, Andrés Morales Marín.

Con información Antonio Heras, Rubén Villalpando, Miroslava Breach, Javier Valdez, Ulises Gutiérrez, René Ramón, Elizabeth Rodríguez, Martín Hernández, La Jornada de Oriente y Notimex
Re: [dioshomosexual] CAPITALISMO
haroldpirado


Oct 3, 2008, 5:11 PM


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LA MISMA MIERDA DEL MISMO MARICA DE MIERDA. NO PUBLICA ALGO QUE SIRVA. BASURA PURA ES LO DE ESTE PRINGADO MARICA. O LE ECHARON DE MEXICO A PATADAS O UN MEJICANO SE LO FOLLO Y NO LE PAGO. ANDA YA PRINGADO. A TOMAR POR CULO.
Re: [dioshomosexual] CAPITALISMO
dioshomosexual


Oct 4, 2008, 9:49 AM


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En la jornada mejicana más violenta del año producto de enfrentamientos entre bandas del crimen organizado, 42 personas fueron asesinadas o sus cadáveres hallados en Baja California, Chihuahua, Guerrero, Durango, Sinaloa y San Luis Potosí, entre ellas varios policías municipales, menores de edad y un ex subprocurador de Justicia.

En Tijuana, Baja California, Méjico, una denuncia anónima advirtió sobre cinco muertos en las inmediaciones del Centro de Gobierno, atados de pies y manos, con huellas de tortura y el tiro de gracia. Dos de ellos tenían bolsas de plástico en la cabeza y el resto tenía cubierto el rostro con cinta adhesiva. Otros dos, decapitados, no tenían lengua y los acompañaba un mensaje: “Esta es tu gente, ingeniero, sigue el M4”, junto con la foto de un ex agente ministerial de nombre José Luis, dijeron fuentes oficiales.

Igualmente, antes de las 21 horas locales se reportaron dos ejecuciones más en la avenida Valle Vista del fraccionamiento Morúa –al oriente de la ciudad– y luego la frecuencia policial fue interferida por una voz que declaró: “No se metan entre El Teo y El Ingeniero. No inocentes, mejor llamen al Semefo...”

La otra víctima en Baja California fue un hombre ultimado a tiros por encapuchados cuando circulaba en su automóvil por Tecate, para sumar 55 ejecuciones en la entidad (47 en Tijuana) sólo en una semana, todas ellas de hombres que presentaban tiro de gracia, tatuajes y portaban papeletas de deportación o eran albañiles traídos de Guadalajara, Jalisco, para supuestamente construir un túnel transfronterizo.

A la vez, en Chihuahua, cuatro agentes municipales, además de una mujer, un ex militar, un abogado y un empresario, así como el ex subprocurador de Justicia estatal y cinco personas más en un solo evento, fueron ejecutados a balazos, lo cual dejó al momento 22 muertos en la entidad, 13 de ellos en Ciudad Juárez.

Los dos policías ultimados en la localidad fronteriza son Javier Ibarra Ramírez y María Isela Pérez Castillo, quienes patrullaban la colonia Morelos II cuando varios individuos que conducían un vehículo y una motocicleta les dispararon al menos 71 tiros. Los otros dos –adscritos a Babícora– son Rausel Solís Hernández y Fernando Cisneros Díaz, quienes perecieron junto a dos civiles en un negocio local, para sumar 47 agentes muertos en Juárez durante 2008.

Otro hombre fue localizado muerto luego de ser plagiado, uno más emboscado cuando conducía su vehículo, y el siguiente, de nombre Francisco Sagredo, era estadunidense y ganó fama por colocar varios letreros el año pasado para pedir a sicarios que ya no arrojaran cuerpos frente a su casa, en el interior de la cual fue ultimado. Además, el ex militar Jorge Jaramillo cayó dentro su tienda de abarrotes, otra persona fuera de un negocio y dos más en terreno baldío, luego de que desconocidos los hicieron descender de un vehículo y les dispararon; aparte de un par de individuos a quienes dieron cacería en las colonias San Antonio y Aztecas luego de persecuciones separadas.

En Casas Grandes aparecieron cinco cuerpos sin vida con impactos de bala en la cabeza, poco antes de que el gobernador del estado, José Reyes Baeza, rindiera su cuarto Informe Regional de Gobierno en Nuevo Casas Grandes. En la capital estatal, la Procuraduría de Justicia informó que varios hombres que iban en un vehículo Mercedes Benz mataron en Plaza Vallarta al ex subprocurador de la Zona Occidente, Aldo Arenívar Serna, quien se desempeñaba como catedrático en la Universidad Autónoma de Chihuahua; mientras, en el poblado serrano de Baborigame, se localizó un cuerpo masculino en avanzada descomposición y con siete balazos.

Cinco muertos en Guerrero

En Chilpancingo, la Policía Investigadora Ministerial de Guerrero informó que al menos cinco personas fueron asesinadas, entre ellas el soldado Abraham Hernández Gómez, de 30 años, en Ciudad Altamirano. Otra víctima fue un instructor de taekwondo en Ocotito, Chilpancingo (de cinco balazos), y una más en una huerta de Coyuca de Benítez, quien murió de dos balazos en la nuca y uno en la ingle derecha. Además, en un camino vecinal de Tlapa, hallaron colgado con alambre a un menor de edad, y en Atenango del Río otro sujeto fue descubierto con un balazo en la cabeza.

En Durango, un aviso telefónico sobre hombres ejecutados en el municipio de Vicente Guerrero causó la movilización de las corporaciones policiacas, las que encontraron en San José de las Corrientes cuatro cadáveres apilados, amordazados, atados de pies y manos con cinta canela, pero no muertos por arma de fuego, sino estrangulados con alambre y sin filiación personal, aunque se presume que son zacatecanos por las botas mineras que calzaban.

En Culiacán dos jóvenes –uno de ellos menor de 16 años– fueron ultimados a balazos por varios sujetos; un tercero del mismo grupo fue levantado y otro resultó lesionado de nueve balazos; mientras en San Luis Potosí varios escolares hallaron el cuerpo de un taxista carbonizado en la cajuela de su unidad en un camino de terracería del predio Las Huertas de los Gallegos, municipio de Soledad de Graciano Sánchez, tras vérsele por última vez el jueves por la noche.

Antonio Heras, Rubén Villalpando, Saúl Maldonado, Sergio Ocampo Arista, Javier Valdez Cárdenas y Edith Argüelles
Re: [dioshomosexual] CAPITALISMO
dioshomosexual


Oct 6, 2008, 2:49 PM


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Washington, 4 de octubre. El plan de rescate del sector financiero estadunidense por 700 mil millones de dólares promulgado por el presidente George W. Bush va a aumentar la deuda de Estados Unidos a más de 70 por ciento de su producto interno bruto (PIB), según la calificadora Fitch. Si todos los compromisos fiscales anunciados en el proyecto se materializan de aquí hasta finales de 2009, “la deuda del gobierno superará 70 por ciento del PIB por primera vez desde los años 50”, previene la agencia en un comunicado.

El déficit presupuestario gubernamental, que es la diferenciaentre los ingresos y egresos, alcanzará 10 por ciento del producto interno bruto (PIB) en 2009, según Fitch. “Estados Unidos probablemente supere a Francia y Alemania para convertirse el año próximo en el Estado más endeudado”, añade.

La mejoría no será inmediata

El presidente George W. Bush saludó la aprobación del plan de rescate financiero pero advirtió que la mejora no será inmediata. “Ahora comienza el juego difícil”, titulaban al unísono el New York Times y el Washington Post.

Para intentar tranquilizar a los estadunidenses y los mercados, el presidente Bush advirtió que “llevaría tiempo” hasta que los efectos de la ley se hagan sentir. “Al tomar todos estos pasos, podemos comenzar a poner nuestra economía en camino hacia la recuperación. Aunque estas medidas serán efectivas, también tomará tiempo implementarlas”, dijo el sábado en su alocución radial.

“Mi gobierno se moverá lo más rápido posible, pero los beneficios de este paquete no se sentirán de inmediato. El gobierno federal ejecutará este plan de rescate a un ritmo cuidadoso para asegurar que el dinero de los impuestos sea gastado sabiamente”, añadió.

Bush aseguró que el costo final para los contribuyentes será “mucho menos” de 700 mil millones de dólares, porque con el paso del tiempo el valor de los activos que compre el gobierno “probablemente se aprecie”.

La Bolsa de Nueva York registró una volatilidad que alcanzó niveles no previstos, al cerrar Wall Street la semana con baja de 1.50 por ciento, al volver a cobrar importancia los temores de una posible recesión en las plazas bursátiles.

Dudas de la prensa de EU

Los principales diarios estadunidenses saludaron la aprobación del plan de rescate financiero para reactivar la economía, pero coincidieron en que no es una solución mágica y hay que esperar para ver los resultados.

“Es una de las mayores empresas de gestión de activos del mundo, con un importante tesoro de guerra de 700 mil millones de dólares. Nada menos que la economía mundial depende de su éxito”, publicaba el NYT, “y el Tesoro estadunidense tiene apenas un mes para hacerlo funcionar”, antes de las elecciones del 4 de noviembre

El déficit presupuestario gubernamental (federal, regional y local) alcanzará el 10 por ciento del PIB en 2009, según Fitch. “Estados Unidos probablemente supere a Francia y Alemania para convertirse el año próximo en el Estado más endeudado” de los países con mejor calificación AAA, añade la agencia.

El Senado aprobó el miércoles la Ley de estabilización económica de emergencia 2008, mientras que la Cámara de Representantes lo hizo el viernes, tras rechazar una versión anterior del proyecto el lunes. Bush promulgó inmediatamente la ley.

La medida confiere al Tesoro estadunidense “las herramientas necesarias para lidiar con el problema en nuestro sistema financiero”, dijo Bush en su programa radial semanal.

Bajo el título “Bush promulga histórico rescate financiero”, The Washington Post señaló que la medida da al secretario del Tesoro, Hery Paulson, poderes “sin precedentes fuera de tiempos de guerra para intervenir los mercados financieros”.

Sin embargo, citó a expertos que consideran que el plan pudiera no ser suficiente para frenar los amplios problemas del resto de la economía.

Señaló que el mercado de crédito a corto plazo permanece congelado, lo que dificulta a los fondos de mercados de capital cumplir con las demandas de inversionistas, y amenaza la capacidad de la pequeña y gran empresa, universidades y gobiernos para obtener dinero y operar día a día.

Los expertos citados por el cotidiano consideraron que el Tesoro deberá proveer una medida de financiamiento de corto plazo, para las compañías primero y luego para los bancos.

Para el WSJ, si la nueva ley da “una oportunidad para que se detenga el pánico financiero de los últimos 14 meses”, “el pánico no cesó y la perspectiva de una recesión económica no va a ayudar”. No mucho más optimista, el Post estimaba que “de ninguna manera el voto de ayer (viernes) asegura que el problema está resuelto”.

The New York Times consideró que el plan de rescate no podrá ayudar a los bancos afectados hasta después de las elecciones presidenciales del 4 de noviembre. Subrayó que el Tesoro tiene poco tiempo para conjuntar un equipo de empleados de tiempo completo para manejar el plan y contratar compañías de manejo de recursos para que ayuden a comprar y después revender los activos problemáticos.


Chihuahua, Chih., 2 de octubre. Más de 30 mil personas disfrutaron el concierto del tenor español Plácido Domingo, durante su presentación anoche en el estadio Olímpico de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

Con el concierto Una mirada al futuro se cerró el Festival Internacional Chihuahua, donde el cantante estuvo acompañado de la soprano puertorriqueña Ana María Martínez.

Ae la presentación asistieron invitados especiales y algunas personas que pudieron pagar hasta 3 mil pesos por un boleto en la zona baja del estadio, pero la gran mayoría de los asistentes pagaron 10 pesos por sentarse en la zona de sol.

El tenor contó con el acompañamiento de las orquestas Filarmónica del Estado y la Sinfónica de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

Perjuicios a la ópera

Antes del recital, Plácido Domingo dio una conferencia de prensa en la que dijo: “la situación de crisis financiera que vive el mundo es producto del apoyo económico que se da a la guerra”.

Sobre la afectación al arte por la crisis, manifestó que “así sería, indudablemente”, y mencionó “que deberían condolerse por los contribuyentes que al final de cuentas serán quienes absorban este fuerte impacto”.

El cantante reconoció “que la crisis económica es tremenda, acaban de encontrar 700 mil millones de dólares para ayudar a todas esas empresas archimillonarias, y el que tiene que pagar eso es el que paga los impuestos”.

También manifestó que “de no realizarse lo que se ha llamado el rescate financiero en Estados Unidos, la debacle sería mayúscula”.

Agregó que “pegará a todos los sectores y actividades en Estados Unidos y en el mundo, como la ópera, ya que en lo particular, él deberá reducir el presupuesto destinado para las presentaciones que se tenían programadas este año en Washington y Los Ángeles”.

En cuanto al concierto en Chihuahua, miles de espectadores aclamaron la voz de uno de los más grandes tenores del mundo. Vestido de charro, Plácido Domingo cerró con el corrido ¡Qué bonito es Chihuahua!

Asimismo, el programa incluyó la participación del Mariachi 2000, de Cutberto Pérez, que acompañó al tenor lo que arrancó un gran aplauso.

Paloma querida, El rey, El día que llegaste a mi vida, Bésame mucho, entre otras, fueron las melodías de música mexicana que interpretó el tenor.

Washington. Los estadunidenses son el mayor consumidor de cannabis y cocaína del mundo a pesar de tener una legislación represiva, según un estudio llevado a cabo en 17 países que fue publicado el lunes en PLoS Medicine, una revista científica en línea.
Según este análisis, dirigido por investigadores de la Universidad de New South Wales (Sydney, Australia), el 16.2 por ciento de los estadunidenses probó la cocaína al menos una vez, mientras que el 42.4 por ciento probó cannabis.
Este estudio se basa en datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Los neozelandeses están en el segundo lugar de consumidores de estupefacientes, lejos detrás de los estadunidenses, con 4.3 por ciento y 41.9 por ciento respectivamente.
La encuesta, que fue hecha a 54 mil 68 personas en 17 países, pone en evidencia la existencia de un grupo socioeconómico más propenso a consumir drogas ilegales.
Es así como un adulto joven, de sexo masculino, con ingresos altos, soltero o divorciado, tiene generalmente más tendencia a consumir regularmente estupefacientes.
El consumo "no parece tener una relación directa con las políticas nacionales en materia de lucha contra la droga", afirmaron los investigadores. De hecho, "los países con una legislación más rigurosa no registran un menor consumo de estas drogas que las naciones más tolerantes", prosiguieron.
Holanda es el perfecto ejemplo, ya que a pesar de su política liberal en materia de estupefacientes, cuenta solamente con un 1.9 por ciento de consumidores de cocaína y un 19.8 por ciento de cannabis.
En Estados Unidos, si bien 12 estados autorizan el consumo de cannabis para fines médicos, entre ellos California, la legislación federal prohíbe la tenencia y el consumo de productos ilícitos.

El FBI está investigando a cuatro importantes instituciones financieras estadounidenses cuyo colapso desembocó en la mayor intervención de un Gobierno estadounidense en la marcha de la economía, con un plan de rescate de la Administración de George W. Bush por valor de 700.000 millones de dólares (casi medio billón de euros), informan The Washington Post y la CNN, entre otros medios, en sus respectivas ediciones digitales.

El FBI está investigando a Fannie Mae , Freddie Mac , Lehman Brothers Holdings Inc. y a la aseguradora American International Group Inc. , junto a sus ejecutivos, por un posible fraude hipotecario, informó el martes CNN. Si bien no ofreció detalles específicos, señaló que las pesquisas son parte de una investigación más amplia, reportó el medio televisivo, que a su vez añadió que el ente federal está intentando determinar si alguna de esas instituciones financieras o sus ejecutivos de alto rango tienen responsabilidades por haber entregado "desinformación".
Washington. - La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) inició una pesquisa sobre cuatro instituciones financieras involucradas en la crisis económica que ha sacudido al país, informó hoy CNN.

La cadena de televisión, que citó fuentes del FBI no identificadas, dijo que la investigación afecta a los gigantes financieros Fannie Mae y Freddie Mac, así como a Lehman Brothers y a la aseguradora American International Group (AIG).

Las fuentes indicaron que la investigación se encuentra en una fase preliminar y está centrada en los ejecutivos que las controlaban.

Fannie Mae, Freddie Mac y AIG fueron objeto este mes de un rescate ordenado por el Gobierno al agravarse la crisis que se desató como resultado del colapso del mercado de hipotecas este año, en tanto que Lehman Brothers se declaró en quiebra.

Fannie Mae y Freddie Mac son las mayores empresas hipotecarias del país y para el plan de rescate de cada una de esas compañías el Gobierno ha asignado 100.000 millones de dólares.

En el caso de AIG, la Reserva Federal anunció un paquete de 85.000 millones para impedir su bancarrota y asumió el control del 80 por ciento de sus operaciones.

En cambio, Lehman Brothers se declaró en quiebra después de que fueron infructuosos los intentos por conseguir un plan privado de rescate.

Sin identificarlas, hace una semana el director del FBI, Robert Mueller, señaló que había 24 grandes empresas financieras que estaban bajo investigación.

El proceso centrado en las cuatro empresas financieras se dio a conocer en momentos en que el Gobierno y el Congreso negocian un plan de rescate por 700.000 millones de dólares que daría amplias facultades al Ejecutivo para adquirir los activos de las instituciones más afectadas por la crisis.

El Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI) está investigando a 14 compañías enredadas en la crisis de las hipotecas "sub-prime", como parte de una ofensiva contra prácticas inapropiadas en la oferta de crédito al público.

No identificó a las empresas, pero dijo que la investigación abarca a firmas constructoras, prestamistas "sub-prime" y bancos de inversión.

Funcionarios del FBI aseguraron que la agencia estaba examinando instancias de fraude contable y de tráfico de información privilegiada.

Los casos podrían llevar a potenciales cargos civiles o criminales, indicó el FBI.

La entidad declaró que consideraba al fraude en las hipotecas como una amenaza creciente para la economía nacional.

Agregó que habían identificado 1.200 casos de fraude hipotecario en 2007, comparado con apenas 400 en 2006.

Lea: ¿Se aproxima la "tormenta perfecta"?

La crisis del mercado hipotecario sub-prime ha afectado mercados financieros en todo el mundo.

Investigación conjunta
El FBI dijo que estaba investigando los casos con el regulador de mercados en Estados Unidos, la Comisión de Títulos Valores e Intercambio (SEC, por sus siglas en inglés).

La SEC ha abierto cerca de tres docenas de investigaciones acerca del colapso en el mercado de sub-prime.

Los objetivos de la investigación de la SEC incluyen al banco suizo UBS y a los bancos estadounidenses Morgan Stanley, Merril Lynch y Bear Stearns, señaló la agencia de noticias Reuters.

No está claro que cualquiera de esas firmas esté incluida en la investigación del FBI.

El mercado subprime se concentra en suministrar préstamos inmobiliarios a aquellos con historia crediticia limitada o pobre.

Muchos de ellos no han podido cumplir con los pagos y enfrentan el riesgo de perder sus casas.


La debacle del sistema financiero mundial iniciada en EU marca el comienzo de una era económica distinta. Diferente al erosionar la fe en la autorregulación de los mercados y al obligarnos a recuperar la memoria: el sistema de mercado produce ciclos de auge y depresión que ha de suavizar la intervención del Estado.
La ideología neoliberal y las concepciones que enterraron al keynesianismo parecen entrar en revisión. Cuando se acepta la necesidad de la intervención estatal en el rescate financiero tendrán que aceptarse sistemas regulatorios más estrictos y cambios en la organización de las instituciones financieras. Pero aún cuesta aceptar que Estado y mercado no son antagónicos, sino complementarios. Sin el Estado el mercado desfallece.
La intervención obedece a que la ruptura de la burbuja inmobiliaria causó desvalorización de los activos de la banca, reducción de sus capitales y caída brutal del mercado accionario y de la oferta de crédito a la producción, con efectos depresivos. La integración de los mercados financieros internacionales y la dispersión de las carteras con activos tóxicos hacen imprescindible contener cuanto antes la dimensión de los contagios. Las cifras descendentes de capitalización de los bancos fuera de EU son ilustrativas: entre junio de 2007 y agosto de 2008, Barclay’s había perdido 42%, UBS 55%, Sumitomo 32%, Bank of China 30%, BBVA 32%.
Las primeras medidas correctoras de la crisis siguieron sendas trilladas. La Fed y los bancos centrales de otros países inyectaron liquidez para revertir el estrangulamiento de los mercados (unos 600 mil millones de dólares). Esto no fue suficiente por la falta de capital y porque las tasas de interés de los redescuentos oficiales registraban poco o nulo margen para comprimirse más y hacerse atractivas.
Debió recurrirse a medidas directas: tomar el control estatal de las empresas comprometidas y alentar la compra de esos negocios por otros consorcios. Se rescató a las hipotecarias Fannie Mae y Freddy Mac comprando acciones o ampliando las líneas de crédito de la Fed, y se entregó 79% de la aseguradora AIG a cambio de 85 mmdd gubernamentales. En Europa se estatizó el banco Northern Rock de Inglaterra y se facilita la adquisición privada de empresas próximas a la quiebra. Ahí están las compras de Bearn Stearns y de Washington Mutual por JP Morgan, la de Merryll Lynch por Bank of America, la venta del Banco HBOS a Lloyds de Londres, o la compra de Wachovia por el Citigroup.
Las consecuencias de la crisis en los sistemas financieros están a la vista. En EU la división entre banca comercial, sujeta a regulaciones, y la banca de inversión, poco supervisada, va en camino de desaparecer. Avanza una estructura de banca universal como la de muchos países. Son perceptibles otros cambios. Al parecer se alienta la concentración financiera en oligopolios enormes. Instituciones medianas o pequeñas son presa de retiros masivos. Eso y la falta de acuerdos de fondo favorecen la proliferación de la especulación mientras poco se plantea en favor de los deudores hipotecarios.
El intento intervencionista más audaz fue la iniciativa del Tesoro y la Fed negociada con legisladores de implantar un programa mayúsculo de compra de las carteras por 700 mmdd. Cambia la macroeconomía al esfumarse la tesis de reducir siempre el gasto del Estado. Más simple habría sido inyectar capital público a las empresas dañadas. Pero eso enfrenta el obstáculo ideológico de verse como el prefacio a la estatización financiera.
El primer intento de rescate naufraga en la Cámara de Representantes por la oposición republicana. No superó la falta de liderazgo de una administración desgastada ni la percepción popular de que se intenta salvar a privilegiados a costa del contribuyente. Influyó también la proximidad de las elecciones presidenciales. Además está el fundamentalismo neoliberal de legisladores opuestos a la intervención del Estado en los mercados y a salvar a los culpables de la debacle sin castigo alguno. Los defensores del sector financiero corporativo prefieren soluciones privadas al intervencionismo directo.
Como sea, el rescate financiero está formalizándose. Ya lo respaldó el Senado. Ojalá pronto se tomen decisiones y se perfeccione el programa. Mientras, los déficit públicos aumentan, los bancos quiebran y el ahorrador se empobrece, abriendo las puertas a un receso económico de alcance universal.






Los augurios más pesimistas continúan haciéndose realidad en el sistema financiero internacional. La fisonomía de Wall Street cambió ayer de forma irremisible, después de que Lehman Brothers --cuarto banco de inversión de Estados Unidos-- se declarase en quiebra y de que el gigante Merrill Lynch acordase la absorción de su negocio por Bank of America para evitar caer en el mismo pozo.
Los mercados bursátiles de todo el mundo reaccionaron al desmoronamiento de la banca estadounidense con una jornada de zozobra, en la que el Ibex 35 perdió nada menos que el 4,5%. El selectivo español registró así su peor descenso desde el 5 de febrero (5,19%) y se situó en 10.899 puntos, un nivel que no veía desde el 16 de junio del 2006.
La bolsa española fue la más castigada de Europa. El índice Eurostoxx 50 cedió el 4,1%, por delante del británico (3,9%), el francés (3,8%) y el alemán (2,7%). Las caídas, con todo, podrían haber sido más dramáticas. Una apertura de Wall Street menos mala de lo esperado logró enjugar en cierta medida las pérdidas. El Dow Jones se movió primero con descensos del 2,5%, aunque terminó cerrando con una caída del 4,42%.

SIN DINERO PÚBLICO
La caída de Lehman Brothers ha sido un duro golpe para la confianza de los inversores. La decana de Wall Street, con 158 años de antigüedad y más de 25.000 empleados en el mundo, negoció su venta contra el reloj a lo largo de los últimos días. Pero la decisión de la Administración estadounidense de no ayudar financieramente a las entidades interesadas (Barclays y Bank of America) la abocó al abismo.
Las autoridades del país, después de salvar a Bear Stearns en marzo y a Fannie Mae y Freddie Mac este mismo mes, han decidido no destinar un dólar más del erario público a evitar la debacle de sus principales entidades financieras. Un mensaje contundente del que los gestores han tomado nota.
El mercado temía que el siguiente en caer fuera Merrill Lynch (el mayor intermediario bursátil de EEUU, con 60.000 trabajadores), lo que llevó a su dirección a cerrar la venta en un tiempo récord. El banco, que perdió el 36% de su valor bursátil la semana pasada, formalizó en 48 horas su venta a Bank of America por 35.210 millones de euros (0,8595 títulos propios por cada uno de la adquirida). Este canje supone valorar las acciones de Merrill en 29 dólares, dos tercios de lo que valían hace apenas un año.
El pesimismo de los inversores no tiene visos de haber tocado fondo. El mercado da por seguro que todavía restan por caer más gigantes financieros. El primero podría ser American International Group (AIG), la mayor aseguradora del mundo, que ha pedido a la Reserva Federal estadounidense (FED) un crédito urgente de 28.155 millones de euros para evitar su quiebra.I
Las agencias de rating han amenazado con rebajar la calificación de la entidad, lo que permitiría a varios de sus socios romper los contratos con la compañía. De ser así, AIG afirma que no podría sobrevivir más de 72 horas.

MEDIDAS SIN IMPACTO
Así las cosas, las nuevas medidas aprobadas por los reguladores financieros para evitar la crisis del sistema tuvieron poco impacto en los mercados. El Banco Central Europeo realizó una inyección excepcional de 30.000 millones de euros con vencimiento a un día a 51 bancos comerciales de la zona euro para evitar que el marasmo de la banca estadounidense les dejase sin liquidez.
Más novedosa fue la decisión de 10 grandes bancos de crear un fondo de 70.000 millones de euros al que podrán recurrir para afrontar sus necesidades de crédito.



La política económica excesivamente liberal del capitalismo ha metido a Estados Unidos, una vez más, en una apretada situación para el 2008. Claro, por apretada definimos la potencial contracción del PIB a, digamos -1%, y no, las masivas contracciones que suceden en los países Latinoamericanos. No obstante, estas reiteradas debilitaciones de la económica americana, más que un ciclo natural, son fuertes índices de prácticas que deben ser reparadas y ajustadas a tiempo antes de que generen males superiores.

La crisis hipotecaria en los Estados Unidos fue generada por la denominada práctica “sub prime” que en Venezuela suena bastante extraño. Esta práctica se refiere al simple hecho de otorgar créditos hipotecarios a personas no calificadas- es decir- con mal registro de pagos, bajos salarios etc., y cobrarles una tasa de interés superior a la del mercado.

En principio, ésta práctica que suena un tanto ingenua, pues de que sirven grandes tasas de interés, e intereses sobre intereses, si al final la persona va a dejar de pagar- se ha tornado en proceso financiero complejo y muy lucrativo (eso es, hasta ahora) para los mayores bancos de inversión de los Estados Unidos Merrill Lynch, Citibank, Goldman Sachs y Countrywide- entre otros.

Estos créditos en un sistema como Venezuela no pasarían de debilitar los estados financieros de las instituciones financieras que los otorgan. Pero -en el ingenioso mundo de Wall Street- esa deuda, es pasada por un proceso ulterior llamado “securitization” por medio del cual convierten la deuda hipotecaria en una suerte de acción transferible que es revendida en el mercado secundario; es decir, usted, yo, pero mas importante, los famosos bancos privados de inversión de alto riesgo o si prefiere-Hedge Funds. Estos bancos se dan el lujo de comprar millones de dólares de estas deudas pues su liquidez proviene de inversionistas atípicos como lo son fondos de pensiones de trabajadores, universidades como Harvard, y bancos y gobiernos extranjeros. Así, la deuda es traspasada a una inmensidad de inversionistas quienes apuestan a una ficción- el alza en los precios de los inmuebles. La pregunta que se puede hacer alguien con criterio es, por qué compran todos estos inversionistas parte de una deuda cuyos prestatarios son “malos”. He allí, una de las ficciones del capitalismo. Al inundar el mercado con liquidez, la demanda sobre los inmuebles hacen que estos suban astronómicamente de precios y por lo tanto la garantía se muestra fuerte en los balances financieros. Así, las empresas de análisis de crédito- Standard & Poor’s, Moody entre otras- al analizar los estados financieros, ven en las garantías de los créditos, es decir, los inmuebles, poseen cada vez más valor y les otorgan un buen credit rating. De esta forma, la deuda sub prime, fue vendida y revendida entre muchísimas instituciones financieras dentro y fuera de los Estados Unidos. Los prestamistas, quienes en efecto no estaban calificados, comenzaron a no poder pagan sus intereses en una escala masiva. Total que ahora cada banco esta perdiendo cifras francamente ridículas que oscilan entre los varios millardos de dólares. Todo esto ha contribuido a una posible recesión en la economía. El dólar se ha debilitado, aumentando el nivel de exportaciones, pero este fenómeno por sí solo, quizás no sea suficiente para contener el alza en el desempleo y la falta de confianza en el mercado.

La receta de la Reserva Federal es bajar la tasa de interés interbancaria (ya la han bajado 4 veces) y se espera a que llegue al bajísimo 2.75 % e inyectar dinero proveniente de sus propias arcas y demás bancos mundiales- quienes asustados por una posible baja en el consumo americano- le prestar cuantiosas sumas. Por ahora es muy difícil saber si Estados Unidos entrará o no en una recesión; parte del problema es que aún no se conoce con exactitud el impacto que ha producido la crisis hipotecaria. Ahora bien, con unos precios altísimos por el crudo, un gasto público atado a las guerras de Irak y Afganistán, será difícil que el país encuentre una fórmula para no caer en la recesión. De cualquier forma, es menester poner un freno a la cuerda de banqueros irresponsables que, en su egoísmo por hacer millones, han tirado, sin ningunos escrúpulos, dinero de otros al vacío.




Mientras el megaplan de rescate del gobierno de Bush pasea a los tumbos por el Congreso, queda al desnudo que no va más el capitalismo neoliberal de las últimas décadas. Pero la "intervención" que se ofrece como alternativa es sólo salvataje para los multimillonarios.

Los titulares de todos los diarios del mundo dan cuenta de la caída de las bolsas y los bancos. Pero también explican cómo eso repercute en puestos de trabajo: 600.000 personas perdieron su empleo en los Estados Unidos desde principios de año -y ya se habla de otros 200.000 desempleados como consecuencia de las bancarrotas de estas últimas dos semanas-, los salarios caen y la gente pierde sus casas por no pagar las cuotas. En Europa se acabó el "boom" inmobiliario y los miles de inmigrantes que trabajaban en la construcción quedaron en la calle. También se discute cómo repercute esta crisis sobre "los países pobres". Casi como un detalle, se especula cuántos cientos de millones de nuevos pobres habrá, o a cuánto ascenderá la ya horripilante cifra de 850 millones de hambrientos del planeta.

¿Por qué?

Como siempre, empiezan las explicaciones de "por qué pasa todo esto". George Soros, uno de los mayores especuladores de las finanzas mundiales, pontifica: "la culpa de la actual crisis la tiene el fundamentalismo de mercado, que no es otra cosa que el 'laissez-faire' (dejar hacer) del siglo XXI; las finanzas se han vuelto tan irracionales que habrá que ponerlas nuevamente bajo control; el monetarismo es una doctrina errónea" (Ambito Financiero, 22/09). Por su parte, John Auter, editor de inversiones del Financial Times, opina: "el sistema de regulación que ha supervisado la globalización de las finanzas en los últimos diez años ha fracasado, más allá de toda duda" (Clarín, 21/09). Joseph Stiglitz, ayer vicepresidente del Banco Mundial, hoy devenido en "progresista", también aporta lo suyo: "hemos visto que no se puede dejar a los bancos de inversión regularse a sí mismos. No se puede dejar a la Reserva Federal, que está estrechamente aliada a los banqueros, a cargo de toda la regulación del sistema financiero. Se suponía que la Reserva retiraba el ponche cuando la fiesta se volvía escandalosa, pero en su lugar echó más alcohol" (Página 12, 21/09).

Para la mayoría de los "expertos", esta crisis es "excepcional", surgió por "falta de regulaciones" y se arregla con "una mayor intervención del Estado sobre el sistema financiero". Algunos banqueros, dicen, habrían aprovechado las políticas del capitalismo "salvaje", sin límites, e hicieron fortunas desmedidas con operaciones riesgosas que no controló nadie.

Es evidente que todo esto existió, pero es una explicación cuanto menos incompleta. Se trata de un funcionamiento que está el corazón de la propia lógica de las economías de mercado: una gran timba, con miles de millones de dólares buscando su mayor ganancia, con las ruletas rusas de las bolsas, con especulaciones, -hoy sobre el petróleo, la soja o el dólar, antes sobre el oro y, si queremos hacer historia económica, en el siglo XVII con los tulipanes-. Siempre que los especuladores pierden, salen a buscar el auxilio de "su" Estado para que los rescate, argumentando que corre riesgo "la estabilidad del sistema". Los platos rotos terminan pagándolos los pueblos, con desempleo masivo, impuestazos, cuando no directamente guerras por el reparto del mundo.

¿A quién se quiere salvar?

Hoy estamos a las puertas de un nuevo rescate gigantesco. En el último mes, los Estados Unidos pusieron 85.000 millones de dólares para salvar a la mayor aseguradora del mundo (AIG), y 200.000 en las dos hipotecarias Fanny Mae y Freddie Mac. Como no alcanzó para parar la crisis, se vino el "megaplan" por el cual el gobierno norteamericano se haría cargo de todas las deudas incobrables, hasta un monto de 700.000 millones de dólares.

Muchos señalaron irónicamente que los Estados Unidos, el país "ejemplo de capitalismo y libre empresa", está produciendo las mayores estatizaciones del mundo. Incluso algunos se preguntan si no habría que cambiar el nombre de los Estados Unidos a "Estados Unidos Socialistas de América". Pero, en realidad, lo que ocurre es exactamente lo opuesto: se trata de una "socialización de las pérdidas" para limpiar a los bancos y permitirles que sigan operando normalmente con sus ganancias. El "plan" consiste en salvar a los bancos, las aseguradoras y otros agentes de las finanzas mundiales que quedaron entrampados en esta bicicleta, a costa de los trabajadores norteamericanos -que pagarán más impuestos- y de los pueblos del mundo, sobre los que se tratará de descargar la crisis con más pagos de deuda y saqueo de sus recursos. El rescate es tan "pro-capitalista" que no se contempla en absoluto ninguna salida para los millones de trabajadores que están perdiendo sus casas por no poder afrontar la cuota.

El voto "negativo"

Este lunes 29 de setiembre, todos los operadores de Bolsa del mundo se paralizaron y miraron a las pantallas que mostraban los resultados de la votación en la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Increíblemente, el proyecto enviado por el Presidente Bush había sido rechazado. Y, lo que es peor, con una mayoría de votos en contra de su propio partido.

132 diputados republicanos votaron en contra de los 700.000 millones de dólares del rescate a los bancos. Lo hicieron desde una defensa ultracerrada de la "no intervención del Estado en los mercados". Del otro lado, una mayoría de los diputados demócratas (141 -aunque hubo también 90 que votaron en contra-), más apenas 66 republicanos que logró alinear Bush, defendieron la "intervención del Estado".

Ahí empezó el "pase de facturas". Se acusó a los que votaron en contra de haber impedido una intervención y regulación de los mercados que "hubiera permitido estabilizar la situación". Los "mercados" (léase todos los movimientos especulativos que ponen en funcionamiento Wall Street) respondieron provocando la baja más grande en volumen en la historia bursátil moderna. Los políticos norteamericanos "tomaron nota". Por eso, pese a que el rescate tiene, según todas las encuestas, un abrumador repudio entre los ciudadanos estadounidenses, un par de días después se lo aprobó parcialmente en el Senado, con algunos "retoques" para hacerlo más presentable.

Pero la realidad es que este plan no significa en absoluto ninguna salida para los deudores hipotecarios que están perdiendo sus casas, ni para los trabajadores que están siendo despedidos. Salva las ganancias de los bancos, socializa las pérdidas, es decir, le carga al estado el costo de los quebrantos.

Y la crisis continúa...

Mientras tanto, siguen "volando" los centenares de miles de millones de dólares que maneja la Reserva Federal (y que, por lo tanto, no requiere de ningún "voto" del Congreso). Así se cargó al Estado las deudas incobrables de Bear Stearns en marzo pasado, y se nacionalizaron de hecho AIG, Fannie Mae y Freddie Mac. Pero no es sólo los Estados Unidos: en Europa, en medio del vendaval, fueron intervenidos el banco alemán Hypo Real Estate, el belga holandés Fortis, el franco-belga Dexia, el británico Bradford & Bingley y el islandés Glitnir. En febrero pasado ya se había nacionalizado el británico Northern Rock. Los depositantes británicos corren a los bancos irlandeses, que ofrecen una mayor garantía estatal para sus depósitos.

El capitalismo liberal fue el responsable de que se amasaran fortunas en miles de instrumentos especulativos en las últimas décadas. No fue por "falta de regulación". Desde mediados de la década del ´80 se viene creando una "regulación a medida" -bajo el nombre de la "desregulación"- que favorece a los bancos de inversión, a los fondos buitres, y a cuanto especulador poderoso ande dando vueltas por el planeta. Ahora, ante el estropicio y el crack, aparece toda la corriente de los "reguladores", los que exigen "más intervención del Estado". La pregunta es: ¿intervención para qué?, ¿hecha por quién?

Ajuste para abajo

La experiencia de los "intervencionistas" en el último año es clarísima. Un billón de dólares, mucho más que toda la ayuda mundial al desarrollo, infinitamente más que todos los fondos de los organismos que tratan de paliar el hambre extremo, colocados para salvar a los multimillonarios y sus maniobras. Mientras tanto, salvajemente, se deja en la calle a los deudores hipotecarios y se hacen recortes de puestos de trabajo. Se les corta el crédito a los trabajadores norteamericanos y europeos, se les exige pagos en efectivo o se los ejecuta. Y, por supuesto, para ellos no hay "rescate ninguno". Y, en lo que toca a nuestros países, se sigue reclamando el pago de las deudas externas, mientras se continúan con el saqueo de nuestros recursos naturales, sea petróleo, gas y minerales.

¿Puede asumir "la intervención del Estado" otras forma, más favorables a los trabajadores y pueblos del mundo? Muy difícilmente esto suceda mientras los que nos gobiernen sean los propios multimillonarios y sus agentes, como el propio Secretario del Tesoro norteamericano, Henry Paulson, que era, antes de asumir su cargo, el máximo directivo de Goldman Sachs, uno de los bancos "insignia" de Wall Street.

José Castillo es economista. Profesor de Economía Política y Sociología Política en la UBA. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).





La crisis financiera a nivel nacional ha endurecido los mercados de crédito y California no ha podido obtener los préstamos que regularmente solicita a principios del año fiscal para mantener sus operaciones, reportó el diario Los Angeles Times.

De acuerdo al diario, California es el más grande de varios estados que actualmente se están viendo afectados por la constricción crediticia. De no logar el objetivo, dijeron oficiales al diario, los pagos a escuelas y otras entidades gubernamentales podrían verse afectadas.









“Ausente una resolución clara a la crisis financiera”, escribió el gobernador Arnold Schwarzenegger al secretario del Tesoro Henry Paulson, “California y otros estados podrían no obtener el nivel necesario de financiación para mantener las operaciones del gobierno y podrían verse forzados a recurrir a la tesorería federal para financiación a corto plazo”.

El correo electrónico del gobernador fue obtenido por el Times fue enviado en la víspera del voto en la Casa de Representantes sobre un plan de rescate financiero de $700 mil millones que el Senado aprobó el jueves.

No obstante, es prematuro saber si la inyección multimillonaria de efectivo al sistema financiero descongelará rápida y efectivamente los mercados crediticios.

Es usual que California pida prestados miles de millones de dólares a principios del año fiscal para financiar las operaciones del estado. Esos préstamos generalmente son pagados tras la recolección de impuestos post-navideños y las declaraciones de impuestos de la primavera, reportó el diario.

El efectivo, especificó el diario, necesita entrar a las cuentas del estado para el 28 de octubre para poder realizar pagos por $3 mil millones de dólares a más de mil distritos escolares.

Un vocero del tesorero estatal le dijo al rotativo que el estado también está trabajando con asesores financieros externos para explorar la posibilidad de adquirir financiación al corto plazo del gobierno federal.








La crisis de Estados Unidos rompe con el modelo neoliberal

México, (PL).- La decisión del presidente de los Estados Unidos, George Bush, de emplear buena parte de la fuerza del estado para el rescate de los bancos en quiebra marca un hito en la historia de la plena dominación global de la economía con el modelo del libre comercio, cuyos primeros pasos se advirtieron con las prédicas de Milton Friedman, paradójicamente puestas en práctica por primera vez fuera de la Unión Americana bajo la dictadura de Augusto Pinochet en Chile.

Por espacio de muchas décadas, Estados Unidos impuso a los países ubicados dentro de su órbita la mayor rigidez en las políticas de libre empresa y la abstención de la intervención gubernamental en la economía.
Tal exigencia hacia el exterior no excluía para el gobierno de Washignton el quebranto interno de esas normas, como ha sido el caso de los subsidios a la producción agrícola concedidos largamente. Estados Unidos veda a otros lo que hace en lo interno.
Pero no fue sino hasta la caída del Muro de Berlín -un triunfo del capitalismo sobre los gobiernos de los trabajadores- cuando, desaparecido el equilibrio bipolar, Estados Unidos pudo consumar el proyecto de un nuevo orden mundial con la inscripción en su modelo de la mayoría de los países, entre ellos las llamadas economías emergentes, antes subdesarrolladas o en desarrollo, pero igualmente sometidas a su influencia.
En ese proceso desaparecieron algunas manifestaciones del nacionalismo subsistente en países donde el Estado tenía una participación en la economía, arrollado por la ola de privatizaciones, controles y apertura a través de la proliferación de tratados multilaterales o bilaterales cuyos resultados han sido la expansión del comercio norteamericano en mercados convertidos en colonias económicas.
Antecedente inmediato del fenómeno que ha obligado a Bush a violar el principio de no intervención del Estado fueron las crisis desatadas, primero en México en 1995 y luego en Argentina y Brasil â€"los efectos tequila, tango y samba--, que obligaron a los gobiernos de esos países al rescate bancario, con el apoyo del gobierno de Washington.
Para México ese salvamento ha significado una deuda pública, soportada por toda la población, cuyo monto asciende en la actualidad a 760 mil millones de pesos (unos 70 mil millones de dólares) cuyo pago sólo en intereses representará en este año cerca de 40 mil millones de pesos, sustraídos a menesteres de urgente atención, sobre todo ante la grave situación provocada por la crisis comenzada en Estados Unidos en febrero pasado.
Se estima que desde la constitución del Instituto para el Ahorro Bancario (IPAB), que en 1995 sustituyó al Fondo Bancario de Protección al Ahorro (FOBAPROA), el gasto en intereses, pagado por la ciudadanía, ha sido 1,3 billones de pesos. Y la deuda subsiste.
En la economía norteamericana sucedió algo muy similar a lo de las crisis de México, Argentina y Brasil; lo mismo que meses después en Japón. Desde el gobierno de Bill Clinton fueron desapareciendo los controles al sistema bancario, lo que los convirtió en casinos sin regulación alguna.
Los bancos se dieron a la práctica de otorgar créditos sin discriminación en una economía, la norteamericana, donde la familia vive irremediablemente en permanente deuda; el patrimonio del norteamericano es prestado.
Como en México, sólo que localizados principalmente en el sector hipotecario, los créditos de mala calidad crecieron desmesuradamente; la cartera vencida de los bancos provocó, a la vez que el enrarecimiento del crédito, una situación de quiebra familiar con el remate de inmuebles y el desorden en el mercado.
El fenómeno, que en otras condiciones habría afectado sólo a la economía doméstica, alcanzó proporciones estratosféricas y se proyectó al resto del mundo, incluso en países o bloques regionales que han comenzado una política relativamente independiente de las recetas de los organismos financieros internacionales.
La restricción de la inversión extranjera (norteamericana principalmente), soporte primordial de las economías emergentes, ha provocado en los últimos meses resultados adversos en los mercados bursátiles, en los índices de inflación, en las tasas de interés y en el producto interno bruto, por mucho tiempo rigurosamente controlados aun a costa del bienestar de la población.
El gobierno de Estados Unidos comenzó por nacionalizar â€"palabra pecaminosa para la ortodoxia neoliberal-- dos empresas hipotecarias, Fredrik Mac y Fanny Mal, ante su ruina por la gran cantidad de créditos impagados.
Pero ahora, como secuela de la quiebra del poderoso Lehman Brothers, ha anunciado que destinará al rescate de los bancos una cifra que puede alcanzar hasta un millón de millones de dólares, según cálculo de Richard Shelby, miembro de la comisión de Bancos del Senado norteamericano.
Como en México en 1995, el Estado se hará cargo de una cartera de créditos incobrables, para lo cual destinará enormes cantidades distraídas del presupuesto, cuyo peso, como en México y otros países, recaerá sobre toda la población.
La comparación, en términos de volumen y de importancia, no arroja sin embargo el mismo resultado. La economía norteamericana tiene un enorme e irremediable impacto en la de otros países.
La crisis actual no ha tocado fondo. Mientras, el rompimiento del principio de abstención del Estado de toda participación en la economía, que dejará al sucesor de Bush una deuda elevadísima, tiene varios aspectos: por una parte revela una vez más la ineficacia y la profunda inequidad que significa el modelo económico cuyo centro está en los Estados Unidos; por otro lado, explica las políticas que en mayor o menor medida se están siguiendo en países y regiones fuera de la órbita puramente neoliberal: la potencia china que se levanta en el oriente; muchos países asiáticos están ya nadando en dólares.
Influyen también la competencia y la fortaleza de bloques como la Unión Europea, las reticencias de Rusia para plegarse a los dictados norteamericanos y, en los últimos años, el surgimiento de grupos de países en América Latina, históricamente encabezados por Cuba y más recientemente por Venezuela y Bolivia, dispuestos a mantener una política de crecimiento económico con la justicia social y el beneficio de la mayoría como norma fundamental.

*El autor es un reconocido analista mexicano.







Al fin la gran prensa de los Estados Unidos parece haber descubierto dónde está realmente el peligro para esa nación.

Muy ocupados han estado todos estos años esos medios de comunicación en vender como exitoso el modelo neoliberal, exaltar los beneficios de la privatización, ocultar el tremendo desastre de las ocupaciones militares en Iraq y Afganistán y crear pánico sobre el terrorismo.

Sin embargo, después de la debacle de esta semana en la Bolsa de Valores de Nueva York y el desmoronamiento con que la secundaron otras similares en diversas latitudes, un comentario aparecido en la versión digital de El Nuevo Herald afirmaba que el fracaso de la propuesta de rescate de Wall Street demostró el hecho de que Estados Unidos sufre una crisis no solo financiera, sino también de liderazgo político.

Motivos más que suficientes han existido a lo largo de los ocho últimos años de malgobierno en Washington, para calificar a esta administración como la peor que ha ocupado la Oficina Oval.

Como elefante en una cristalería, el demente Jorge Walker Bush, no ha provocado más destrozos porque no ha podido, y además de mentir impúdicamente al pueblo norteamericano, resultó cabeza de un equipo marcado por el descrédito casi desde el propio momento de llegar a la poltrona.

En su primer mandato, la legitimidad de esa elección fue puesta en tela de juicio por el controvertido triunfo electoral, que provocó acusaciones por supresión y falsificación de votos en el estado de la Florida.

Su administración está signada por varios escándalos. A modo de ejemplo baste citar el relacionado con la petrolera Halliburton, empresa investigada por mega fraude y a la cual perteneció el vicepresidente Richard Cheney.

Otro caso es el de la espía norteamericana Valerie Plane, como una muestra de utilización política de los servicios secretos y de venganza, al ser filtrada su identidad por altos funcionarios, como represalia porque su esposo, el diplomático Joe Wilson, denunció la falsedad de algunas pruebas que la Casa Blanca utilizó para justificar la invasión a Iraq.

También puede agregarse el asunto del despido de nueve fiscales en el año 2006, en el cual hay evidencias que señalan como instigadores de esa acción a altos funcionarios vinculados al aparato del mandatario.

Además, las equivocaciones lingüísticas, geográficas, conceptuales y de todo tipo cometidas en sus discursos por W. Bush, frecuentemente son ridiculizadas por humoristas y buena parte de la población, que en muchas ocasiones cuestionan la capacidad intelectual del Presidente, limitación que pudiera dar pie para analizar su irreflexión y las trágicas consecuencias de las acciones que emprende.

Pero quizás lo que lo haría pasar a la posteridad con marca universal de cinismo sea todo su quehacer a partir de los ataques del 11 de septiembre, sucesos sobre los que todavía quedan muchas incógnitas, y los cuales, curiosamente, permitieron a la administración Bush emprender una publicitada lucha contra el terrorismo y la posterior invasión a Iraq, casualmente un país con considerables reservas de petróleo capaces de nutrir las exigencias de la política consumista norteamericana, urgida de ese recurso y sus derivados.

El genocidio cometido en Iraq por las fuerzas de ocupación lideradas por los estadounidenses, es vedado en toda su magnitud por los grandes medios de la información de EE.UU., y cuando más, justificado como daños colaterales o sencillamente como golpes propinados a la insurgencia.

Los desmanes cometidos en Abu Ghraib y en la cárcel en la ilegal base naval yanqui de Guantánamo –territorio ocupado contra la voluntad del gobierno y pueblo cubanos-- contribuyeron a acrecentar el descrédito de Washington y constituyen bochornosa página en la memoria militar de la Unión.

Por otra parte, esa guerra ha cobrado también cientos de vidas de soldados norteamericanos y costado miles de millones de dólares a los contribuyentes estadounidenses.

Así las cosas, y en medio del pánico que la actual crisis financiera de los Estados Unidos desata en el mundo, W. Bush se arrastra hacia el final de su segundo y último término con uno de los índices de aprobación más bajos en la historia política del país. Reciente encuesta de Gallup indicó que solo un 27 por ciento aprueba su gestión.

Ahora el estruendo de los vidrios rotos en la cristalería, que para algunos analistas se antoja colofón de las barbaridades acumuladas durante su pésima gestión en la Casa Blanca, permite comprender a muchos más quién es el verdadero enemigo de los Estados Unidos.



Mientras el megaplan de rescate del gobierno de Bush pasea a los tumbos por el Congreso, queda al desnudo que no va más el capitalismo neoliberal de las últimas décadas. Pero la "intervención" que se ofrece como alternativa es sólo salvataje para los multimillonarios.

Los titulares de todos los diarios del mundo dan cuenta de la caída de las bolsas y los bancos. Pero también explican cómo eso repercute en puestos de trabajo: 600.000 personas perdieron su empleo en los Estados Unidos desde principios de año -y ya se habla de otros 200.000 desempleados como consecuencia de las bancarrotas de estas últimas dos semanas-, los salarios caen y la gente pierde sus casas por no pagar las cuotas. En Europa se acabó el "boom" inmobiliario y los miles de inmigrantes que trabajaban en la construcción quedaron en la calle. También se discute cómo repercute esta crisis sobre "los países pobres". Casi como un detalle, se especula cuántos cientos de millones de nuevos pobres habrá, o a cuánto ascenderá la ya horripilante cifra de 850 millones de hambrientos del planeta.

¿Por qué?

Como siempre, empiezan las explicaciones de "por qué pasa todo esto". George Soros, uno de los mayores especuladores de las finanzas mundiales, pontifica: "la culpa de la actual crisis la tiene el fundamentalismo de mercado, que no es otra cosa que el 'laissez-faire' (dejar hacer) del siglo XXI; las finanzas se han vuelto tan irracionales que habrá que ponerlas nuevamente bajo control; el monetarismo es una doctrina errónea" (Ambito Financiero, 22/09). Por su parte, John Auter, editor de inversiones del Financial Times, opina: "el sistema de regulación que ha supervisado la globalización de las finanzas en los últimos diez años ha fracasado, más allá de toda duda" (Clarín, 21/09). Joseph Stiglitz, ayer vicepresidente del Banco Mundial, hoy devenido en "progresista", también aporta lo suyo: "hemos visto que no se puede dejar a los bancos de inversión regularse a sí mismos. No se puede dejar a la Reserva Federal, que está estrechamente aliada a los banqueros, a cargo de toda la regulación del sistema financiero. Se suponía que la Reserva retiraba el ponche cuando la fiesta se volvía escandalosa, pero en su lugar echó más alcohol" (Página 12, 21/09).

Para la mayoría de los "expertos", esta crisis es "excepcional", surgió por "falta de regulaciones" y se arregla con "una mayor intervención del Estado sobre el sistema financiero". Algunos banqueros, dicen, habrían aprovechado las políticas del capitalismo "salvaje", sin límites, e hicieron fortunas desmedidas con operaciones riesgosas que no controló nadie.

Es evidente que todo esto existió, pero es una explicación cuanto menos incompleta. Se trata de un funcionamiento que está el corazón de la propia lógica de las economías de mercado: una gran timba, con miles de millones de dólares buscando su mayor ganancia, con las ruletas rusas de las bolsas, con especulaciones, -hoy sobre el petróleo, la soja o el dólar, antes sobre el oro y, si queremos hacer historia económica, en el siglo XVII con los tulipanes-. Siempre que los especuladores pierden, salen a buscar el auxilio de "su" Estado para que los rescate, argumentando que corre riesgo "la estabilidad del sistema". Los platos rotos terminan pagándolos los pueblos, con desempleo masivo, impuestazos, cuando no directamente guerras por el reparto del mundo.

¿A quién se quiere salvar?

Hoy estamos a las puertas de un nuevo rescate gigantesco. En el último mes, los Estados Unidos pusieron 85.000 millones de dólares para salvar a la mayor aseguradora del mundo (AIG), y 200.000 en las dos hipotecarias Fanny Mae y Freddie Mac. Como no alcanzó para parar la crisis, se vino el "megaplan" por el cual el gobierno norteamericano se haría cargo de todas las deudas incobrables, hasta un monto de 700.000 millones de dólares.

Muchos señalaron irónicamente que los Estados Unidos, el país "ejemplo de capitalismo y libre empresa", está produciendo las mayores estatizaciones del mundo. Incluso algunos se preguntan si no habría que cambiar el nombre de los Estados Unidos a "Estados Unidos Socialistas de América". Pero, en realidad, lo que ocurre es exactamente lo opuesto: se trata de una "socialización de las pérdidas" para limpiar a los bancos y permitirles que sigan operando normalmente con sus ganancias. El "plan" consiste en salvar a los bancos, las aseguradoras y otros agentes de las finanzas mundiales que quedaron entrampados en esta bicicleta, a costa de los trabajadores norteamericanos -que pagarán más impuestos- y de los pueblos del mundo, sobre los que se tratará de descargar la crisis con más pagos de deuda y saqueo de sus recursos. El rescate es tan "pro-capitalista" que no se contempla en absoluto ninguna salida para los millones de trabajadores que están perdiendo sus casas por no poder afrontar la cuota.

El voto "negativo"

Este lunes 29 de setiembre, todos los operadores de Bolsa del mundo se paralizaron y miraron a las pantallas que mostraban los resultados de la votación en la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Increíblemente, el proyecto enviado por el Presidente Bush había sido rechazado. Y, lo que es peor, con una mayoría de votos en contra de su propio partido.

132 diputados republicanos votaron en contra de los 700.000 millones de dólares del rescate a los bancos. Lo hicieron desde una defensa ultracerrada de la "no intervención del Estado en los mercados". Del otro lado, una mayoría de los diputados demócratas (141 -aunque hubo también 90 que votaron en contra-), más apenas 66 republicanos que logró alinear Bush, defendieron la "intervención del Estado".

Ahí empezó el "pase de facturas". Se acusó a los que votaron en contra de haber impedido una intervención y regulación de los mercados que "hubiera permitido estabilizar la situación". Los "mercados" (léase todos los movimientos especulativos que ponen en funcionamiento Wall Street) respondieron provocando la baja más grande en volumen en la historia bursátil moderna. Los políticos norteamericanos "tomaron nota". Por eso, pese a que el rescate tiene, según todas las encuestas, un abrumador repudio entre los ciudadanos estadounidenses, un par de días después se lo aprobó parcialmente en el Senado, con algunos "retoques" para hacerlo más presentable.

Pero la realidad es que este plan no significa en absoluto ninguna salida para los deudores hipotecarios que están perdiendo sus casas, ni para los trabajadores que están siendo despedidos. Salva las ganancias de los bancos, socializa las pérdidas, es decir, le carga al estado el costo de los quebrantos.

Y la crisis continúa...

Mientras tanto, siguen "volando" los centenares de miles de millones de dólares que maneja la Reserva Federal (y que, por lo tanto, no requiere de ningún "voto" del Congreso). Así se cargó al Estado las deudas incobrables de Bear Stearns en marzo pasado, y se nacionalizaron de hecho AIG, Fannie Mae y Freddie Mac. Pero no es sólo los Estados Unidos: en Europa, en medio del vendaval, fueron intervenidos el banco alemán Hypo Real Estate, el belga holandés Fortis, el franco-belga Dexia, el británico Bradford & Bingley y el islandés Glitnir. En febrero pasado ya se había nacionalizado el británico Northern Rock. Los depositantes británicos corren a los bancos irlandeses, que ofrecen una mayor garantía estatal para sus depósitos.

El capitalismo liberal fue el responsable de que se amasaran fortunas en miles de instrumentos especulativos en las últimas décadas. No fue por "falta de regulación". Desde mediados de la década del ´80 se viene creando una "regulación a medida" -bajo el nombre de la "desregulación"- que favorece a los bancos de inversión, a los fondos buitres, y a cuanto especulador poderoso ande dando vueltas por el planeta. Ahora, ante el estropicio y el crack, aparece toda la corriente de los "reguladores", los que exigen "más intervención del Estado". La pregunta es: ¿intervención para qué?, ¿hecha por quién?

Ajuste para abajo

La experiencia de los "intervencionistas" en el último año es clarísima. Un billón de dólares, mucho más que toda la ayuda mundial al desarrollo, infinitamente más que todos los fondos de los organismos que tratan de paliar el hambre extremo, colocados para salvar a los multimillonarios y sus maniobras. Mientras tanto, salvajemente, se deja en la calle a los deudores hipotecarios y se hacen recortes de puestos de trabajo. Se les corta el crédito a los trabajadores norteamericanos y europeos, se les exige pagos en efectivo o se los ejecuta. Y, por supuesto, para ellos no hay "rescate ninguno". Y, en lo que toca a nuestros países, se sigue reclamando el pago de las deudas externas, mientras se continúan con el saqueo de nuestros recursos naturales, sea petróleo, gas y minerales.

¿Puede asumir "la intervención del Estado" otras forma, más favorables a los trabajadores y pueblos del mundo? Muy difícilmente esto suceda mientras los que nos gobiernen sean los propios multimillonarios y sus agentes, como el propio Secretario del Tesoro norteamericano, Henry Paulson, que era, antes de asumir su cargo, el máximo directivo de Goldman Sachs, uno de los bancos "insignia" de Wall Street.

José Castillo es economista. Profesor de Economía Política y Sociología Política en la UBA. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).





La crisis financiera a nivel nacional ha endurecido los mercados de crédito y California no ha podido obtener los préstamos que regularmente solicita a principios del año fiscal para mantener sus operaciones, reportó el diario Los Angeles Times.

De acuerdo al diario, California es el más grande de varios estados que actualmente se están viendo afectados por la constricción crediticia. De no logar el objetivo, dijeron oficiales al diario, los pagos a escuelas y otras entidades gubernamentales podrían verse afectadas.









“Ausente una resolución clara a la crisis financiera”, escribió el gobernador Arnold Schwarzenegger al secretario del Tesoro Henry Paulson, “California y otros estados podrían no obtener el nivel necesario de financiación para mantener las operaciones del gobierno y podrían verse forzados a recurrir a la tesorería federal para financiación a corto plazo”.

El correo electrónico del gobernador fue obtenido por el Times fue enviado en la víspera del voto en la Casa de Representantes sobre un plan de rescate financiero de $700 mil millones que el Senado aprobó el jueves.

No obstante, es prematuro saber si la inyección multimillonaria de efectivo al sistema financiero descongelará rápida y efectivamente los mercados crediticios.

Es usual que California pida prestados miles de millones de dólares a principios del año fiscal para financiar las operaciones del estado. Esos préstamos generalmente son pagados tras la recolección de impuestos post-navideños y las declaraciones de impuestos de la primavera, reportó el diario.

El efectivo, especificó el diario, necesita entrar a las cuentas del estado para el 28 de octubre para poder realizar pagos por $3 mil millones de dólares a más de mil distritos escolares.

Un vocero del tesorero estatal le dijo al rotativo que el estado también está trabajando con asesores financieros externos para explorar la posibilidad de adquirir financiación al corto plazo del gobierno federal.








La crisis de Estados Unidos rompe con el modelo neoliberal

México, (PL).- La decisión del presidente de los Estados Unidos, George Bush, de emplear buena parte de la fuerza del estado para el rescate de los bancos en quiebra marca un hito en la historia de la plena dominación global de la economía con el modelo del libre comercio, cuyos primeros pasos se advirtieron con las prédicas de Milton Friedman, paradójicamente puestas en práctica por primera vez fuera de la Unión Americana bajo la dictadura de Augusto Pinochet en Chile.

Por espacio de muchas décadas, Estados Unidos impuso a los países ubicados dentro de su órbita la mayor rigidez en las políticas de libre empresa y la abstención de la intervención gubernamental en la economía.
Tal exigencia hacia el exterior no excluía para el gobierno de Washignton el quebranto interno de esas normas, como ha sido el caso de los subsidios a la producción agrícola concedidos largamente. Estados Unidos veda a otros lo que hace en lo interno.
Pero no fue sino hasta la caída del Muro de Berlín -un triunfo del capitalismo sobre los gobiernos de los trabajadores- cuando, desaparecido el equilibrio bipolar, Estados Unidos pudo consumar el proyecto de un nuevo orden mundial con la inscripción en su modelo de la mayoría de los países, entre ellos las llamadas economías emergentes, antes subdesarrolladas o en desarrollo, pero igualmente sometidas a su influencia.
En ese proceso desaparecieron algunas manifestaciones del nacionalismo subsistente en países donde el Estado tenía una participación en la economía, arrollado por la ola de privatizaciones, controles y apertura a través de la proliferación de tratados multilaterales o bilaterales cuyos resultados han sido la expansión del comercio norteamericano en mercados convertidos en colonias económicas.
Antecedente inmediato del fenómeno que ha obligado a Bush a violar el principio de no intervención del Estado fueron las crisis desatadas, primero en México en 1995 y luego en Argentina y Brasil â€"los efectos tequila, tango y samba--, que obligaron a los gobiernos de esos países al rescate bancario, con el apoyo del gobierno de Washington.
Para México ese salvamento ha significado una deuda pública, soportada por toda la población, cuyo monto asciende en la actualidad a 760 mil millones de pesos (unos 70 mil millones de dólares) cuyo pago sólo en intereses representará en este año cerca de 40 mil millones de pesos, sustraídos a menesteres de urgente atención, sobre todo ante la grave situación provocada por la crisis comenzada en Estados Unidos en febrero pasado.
Se estima que desde la constitución del Instituto para el Ahorro Bancario (IPAB), que en 1995 sustituyó al Fondo Bancario de Protección al Ahorro (FOBAPROA), el gasto en intereses, pagado por la ciudadanía, ha sido 1,3 billones de pesos. Y la deuda subsiste.
En la economía norteamericana sucedió algo muy similar a lo de las crisis de México, Argentina y Brasil; lo mismo que meses después en Japón. Desde el gobierno de Bill Clinton fueron desapareciendo los controles al sistema bancario, lo que los convirtió en casinos sin regulación alguna.
Los bancos se dieron a la práctica de otorgar créditos sin discriminación en una economía, la norteamericana, donde la familia vive irremediablemente en permanente deuda; el patrimonio del norteamericano es prestado.
Como en México, sólo que localizados principalmente en el sector hipotecario, los créditos de mala calidad crecieron desmesuradamente; la cartera vencida de los bancos provocó, a la vez que el enrarecimiento del crédito, una situación de quiebra familiar con el remate de inmuebles y el desorden en el mercado.
El fenómeno, que en otras condiciones habría afectado sólo a la economía doméstica, alcanzó proporciones estratosféricas y se proyectó al resto del mundo, incluso en países o bloques regionales que han comenzado una política relativamente independiente de las recetas de los organismos financieros internacionales.
La restricción de la inversión extranjera (norteamericana principalmente), soporte primordial de las economías emergentes, ha provocado en los últimos meses resultados adversos en los mercados bursátiles, en los índices de inflación, en las tasas de interés y en el producto interno bruto, por mucho tiempo rigurosamente controlados aun a costa del bienestar de la población.
El gobierno de Estados Unidos comenzó por nacionalizar â€"palabra pecaminosa para la ortodoxia neoliberal-- dos empresas hipotecarias, Fredrik Mac y Fanny Mal, ante su ruina por la gran cantidad de créditos impagados.
Pero ahora, como secuela de la quiebra del poderoso Lehman Brothers, ha anunciado que destinará al rescate de los bancos una cifra que puede alcanzar hasta un millón de millones de dólares, según cálculo de Richard Shelby, miembro de la comisión de Bancos del Senado norteamericano.
Como en México en 1995, el Estado se hará cargo de una cartera de créditos incobrables, para lo cual destinará enormes cantidades distraídas del presupuesto, cuyo peso, como en México y otros países, recaerá sobre toda la población.
La comparación, en términos de volumen y de importancia, no arroja sin embargo el mismo resultado. La economía norteamericana tiene un enorme e irremediable impacto en la de otros países.
La crisis actual no ha tocado fondo. Mientras, el rompimiento del principio de abstención del Estado de toda participación en la economía, que dejará al sucesor de Bush una deuda elevadísima, tiene varios aspectos: por una parte revela una vez más la ineficacia y la profunda inequidad que significa el modelo económico cuyo centro está en los Estados Unidos; por otro lado, explica las políticas que en mayor o menor medida se están siguiendo en países y regiones fuera de la órbita puramente neoliberal: la potencia china que se levanta en el oriente; muchos países asiáticos están ya nadando en dólares.
Influyen también la competencia y la fortaleza de bloques como la Unión Europea, las reticencias de Rusia para plegarse a los dictados norteamericanos y, en los últimos años, el surgimiento de grupos de países en América Latina, históricamente encabezados por Cuba y más recientemente por Venezuela y Bolivia, dispuestos a mantener una política de crecimiento económico con la justicia social y el beneficio de la mayoría como norma fundamental.

*El autor es un reconocido analista mexicano.







Al fin la gran prensa de los Estados Unidos parece haber descubierto dónde está realmente el peligro para esa nación.

Muy ocupados han estado todos estos años esos medios de comunicación en vender como exitoso el modelo neoliberal, exaltar los beneficios de la privatización, ocultar el tremendo desastre de las ocupaciones militares en Iraq y Afganistán y crear pánico sobre el terrorismo.

Sin embargo, después de la debacle de esta semana en la Bolsa de Valores de Nueva York y el desmoronamiento con que la secundaron otras similares en diversas latitudes, un comentario aparecido en la versión digital de El Nuevo Herald afirmaba que el fracaso de la propuesta de rescate de Wall Street demostró el hecho de que Estados Unidos sufre una crisis no solo financiera, sino también de liderazgo político.

Motivos más que suficientes han existido a lo largo de los ocho últimos años de malgobierno en Washington, para calificar a esta administración como la peor que ha ocupado la Oficina Oval.

Como elefante en una cristalería, el demente Jorge Walker Bush, no ha provocado más destrozos porque no ha podido, y además de mentir impúdicamente al pueblo norteamericano, resultó cabeza de un equipo marcado por el descrédito casi desde el propio momento de llegar a la poltrona.

En su primer mandato, la legitimidad de esa elección fue puesta en tela de juicio por el controvertido triunfo electoral, que provocó acusaciones por supresión y falsificación de votos en el estado de la Florida.

Su administración está signada por varios escándalos. A modo de ejemplo baste citar el relacionado con la petrolera Halliburton, empresa investigada por mega fraude y a la cual perteneció el vicepresidente Richard Cheney.

Otro caso es el de la espía norteamericana Valerie Plane, como una muestra de utilización política de los servicios secretos y de venganza, al ser filtrada su identidad por altos funcionarios, como represalia porque su esposo, el diplomático Joe Wilson, denunció la falsedad de algunas pruebas que la Casa Blanca utilizó para justificar la invasión a Iraq.

También puede agregarse el asunto del despido de nueve fiscales en el año 2006, en el cual hay evidencias que señalan como instigadores de esa acción a altos funcionarios vinculados al aparato del mandatario.

Además, las equivocaciones lingüísticas, geográficas, conceptuales y de todo tipo cometidas en sus discursos por W. Bush, frecuentemente son ridiculizadas por humoristas y buena parte de la población, que en muchas ocasiones cuestionan la capacidad intelectual del Presidente, limitación que pudiera dar pie para analizar su irreflexión y las trágicas consecuencias de las acciones que emprende.

Pero quizás lo que lo haría pasar a la posteridad con marca universal de cinismo sea todo su quehacer a partir de los ataques del 11 de septiembre, sucesos sobre los que todavía quedan muchas incógnitas, y los cuales, curiosamente, permitieron a la administración Bush emprender una publicitada lucha contra el terrorismo y la posterior invasión a Iraq, casualmente un país con considerables reservas de petróleo capaces de nutrir las exigencias de la política consumista norteamericana, urgida de ese recurso y sus derivados.

El genocidio cometido en Iraq por las fuerzas de ocupación lideradas por los estadounidenses, es vedado en toda su magnitud por los grandes medios de la información de EE.UU., y cuando más, justificado como daños colaterales o sencillamente como golpes propinados a la insurgencia.

Los desmanes cometidos en Abu Ghraib y en la cárcel en la ilegal base naval yanqui de Guantánamo –territorio ocupado contra la voluntad del gobierno y pueblo cubanos-- contribuyeron a acrecentar el descrédito de Washington y constituyen bochornosa página en la memoria militar de la Unión.

Por otra parte, esa guerra ha cobrado también cientos de vidas de soldados norteamericanos y costado miles de millones de dólares a los contribuyentes estadounidenses.

Así las cosas, y en medio del pánico que la actual crisis financiera de los Estados Unidos desata en el mundo, W. Bush se arrastra hacia el final de su segundo y último término con uno de los índices de aprobación más bajos en la historia política del país. Reciente encuesta de Gallup indicó que solo un 27 por ciento aprueba su gestión.

Ahora el estruendo de los vidrios rotos en la cristalería, que para algunos analistas se antoja colofón de las barbaridades acumuladas durante su pésima gestión en la Casa Blanca, permite comprender a muchos más quién es el verdadero enemigo de los Estados Unidos.
Re: [dioshomosexual] CAPITALISMO
haroldpirado


Oct 6, 2008, 3:10 PM


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QUE TE PARTA UN RAYO Y QUE DESTROZE UN TREN. PEDAZO DE MARICO. METETE TUS ARTUCULOS POR EL CHIPILIN. PEDAZO DE MARICO.
Re: [haroldpirado] CAPITALISMO
yanosequepensar


Oct 6, 2008, 3:17 PM


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Yo dudo que el patomegalomano ese lea sus propios artículos, simplemente copia y pega con la idea de sabotear.

Re: [yanosequepensar] CAPITALISMO
dioshomosexual


Oct 6, 2008, 4:39 PM


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In Reply To
Yo dudo que el patomegalomano ese lea sus propios artículos, simplemente copia y pega con la idea de sabotear.



Al menos algo digo porque tú no eres capaz sino de sólo atacar como hacen los vagos y los ladrones y narcos
Re: [yanosequepensar] CAPITALISMO
haroldpirado


Oct 6, 2008, 4:47 PM


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PANITA; ESTE CHAMIN NO TIENE REMEDIO. YO CREO QUE EN SU CASA LE TAPARON LA BOCA Y SE VINO PARA ACA A ESCRIBIR DESDE EL COMPUTADOR. JAJAJAJAAJAJAJAJAJAAJJAJA. NO TIENE REMEDIO. YA NI PARA QUE JODER DICIENDOLE Gúevonadas. Tongue
Re: [dioshomosexual] CAPITALISMO
dioshomosexual


Oct 6, 2008, 5:21 PM


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 Washington, 4 de octubre. El plan de rescate del sector financiero estadunidense por 700 mil millones de dólares promulgado por el presidente George W. Bush va a aumentar la deuda de Estados Unidos a más de 70 por ciento de su producto interno bruto (PIB), según la calificadora Fitch. Si todos los compromisos fiscales anunciados en el proyecto se materializan de aquí hasta finales de 2009, “la deuda del gobierno superará 70 por ciento del PIB por primera vez desde los años 50”, previene la agencia en un comunicado.

El déficit presupuestario gubernamental, que es la diferenciaentre los ingresos y egresos, alcanzará 10 por ciento del producto interno bruto (PIB) en 2009, según Fitch. “Estados Unidos probablemente supere a Francia y Alemania para convertirse el año próximo en el Estado más endeudado”, añade.

La mejoría no será inmediata

El presidente George W. Bush saludó la aprobación del plan de rescate financiero pero advirtió que la mejora no será inmediata. “Ahora comienza el juego difícil”, titulaban al unísono el New York Times y el Washington Post.

Para intentar tranquilizar a los estadunidenses y los mercados, el presidente Bush advirtió que “llevaría tiempo” hasta que los efectos de la ley se hagan sentir. “Al tomar todos estos pasos, podemos comenzar a poner nuestra economía en camino hacia la recuperación. Aunque estas medidas serán efectivas, también tomará tiempo implementarlas”, dijo el sábado en su alocución radial.

“Mi gobierno se moverá lo más rápido posible, pero los beneficios de este paquete no se sentirán de inmediato. El gobierno federal ejecutará este plan de rescate a un ritmo cuidadoso para asegurar que el dinero de los impuestos sea gastado sabiamente”, añadió.

Bush aseguró que el costo final para los contribuyentes será “mucho menos” de 700 mil millones de dólares, porque con el paso del tiempo el valor de los activos que compre el gobierno “probablemente se aprecie”.

La Bolsa de Nueva York registró una volatilidad que alcanzó niveles no previstos, al cerrar Wall Street la semana con baja de 1.50 por ciento, al volver a cobrar importancia los temores de una posible recesión en las plazas bursátiles.

Dudas de la prensa de EU

Los principales diarios estadunidenses saludaron la aprobación del plan de rescate financiero para reactivar la economía, pero coincidieron en que no es una solución mágica y hay que esperar para ver los resultados.

“Es una de las mayores empresas de gestión de activos del mundo, con un importante tesoro de guerra de 700 mil millones de dólares. Nada menos que la economía mundial depende de su éxito”, publicaba el NYT, “y el Tesoro estadunidense tiene apenas un mes para hacerlo funcionar”, antes de las elecciones del 4 de noviembre

El déficit presupuestario gubernamental (federal, regional y local) alcanzará el 10 por ciento del PIB en 2009, según Fitch. “Estados Unidos probablemente supere a Francia y Alemania para convertirse el año próximo en el Estado más endeudado” de los países con mejor calificación AAA, añade la agencia.

El Senado aprobó el miércoles la Ley de estabilización económica de emergencia 2008, mientras que la Cámara de Representantes lo hizo el viernes, tras rechazar una versión anterior del proyecto el lunes. Bush promulgó inmediatamente la ley.

La medida confiere al Tesoro estadunidense “las herramientas necesarias para lidiar con el problema en nuestro sistema financiero”, dijo Bush en su programa radial semanal.

Bajo el título “Bush promulga histórico rescate financiero”, The Washington Post señaló que la medida da al secretario del Tesoro, Hery Paulson, poderes “sin precedentes fuera de tiempos de guerra para intervenir los mercados financieros”.

Sin embargo, citó a expertos que consideran que el plan pudiera no ser suficiente para frenar los amplios problemas del resto de la economía.

Señaló que el mercado de crédito a corto plazo permanece congelado, lo que dificulta a los fondos de mercados de capital cumplir con las demandas de inversionistas, y amenaza la capacidad de la pequeña y gran empresa, universidades y gobiernos para obtener dinero y operar día a día.

Los expertos citados por el cotidiano consideraron que el Tesoro deberá proveer una medida de financiamiento de corto plazo, para las compañías primero y luego para los bancos.

Para el WSJ, si la nueva ley da “una oportunidad para que se detenga el pánico financiero de los últimos 14 meses”, “el pánico no cesó y la perspectiva de una recesión económica no va a ayudar”. No mucho más optimista, el Post estimaba que “de ninguna manera el voto de ayer (viernes) asegura que el problema está resuelto”.

The New York Times consideró que el plan de rescate no podrá ayudar a los bancos afectados hasta después de las elecciones presidenciales del 4 de noviembre. Subrayó que el Tesoro tiene poco tiempo para conjuntar un equipo de empleados de tiempo completo para manejar el plan y contratar compañías de manejo de recursos para que ayuden a comprar y después revender los activos problemáticos.


Chihuahua, Chih., 2 de octubre. Más de 30 mil personas disfrutaron el concierto del tenor español Plácido Domingo, durante su presentación anoche en el estadio Olímpico de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

Con el concierto Una mirada al futuro se cerró el Festival Internacional Chihuahua, donde el cantante estuvo acompañado de la soprano puertorriqueña Ana María Martínez.

Ae la presentación asistieron invitados especiales y algunas personas que pudieron pagar hasta 3 mil pesos por un boleto en la zona baja del estadio, pero la gran mayoría de los asistentes pagaron 10 pesos por sentarse en la zona de sol.

El tenor contó con el acompañamiento de las orquestas Filarmónica del Estado y la Sinfónica de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

Perjuicios a la ópera

Antes del recital, Plácido Domingo dio una conferencia de prensa en la que dijo: “la situación de crisis financiera que vive el mundo es producto del apoyo económico que se da a la guerra”.

Sobre la afectación al arte por la crisis, manifestó que “así sería, indudablemente”, y mencionó “que deberían condolerse por los contribuyentes que al final de cuentas serán quienes absorban este fuerte impacto”.

El cantante reconoció “que la crisis económica es tremenda, acaban de encontrar 700 mil millones de dólares para ayudar a todas esas empresas archimillonarias, y el que tiene que pagar eso es el que paga los impuestos”.

También manifestó que “de no realizarse lo que se ha llamado el rescate financiero en Estados Unidos, la debacle sería mayúscula”.

Agregó que “pegará a todos los sectores y actividades en Estados Unidos y en el mundo, como la ópera, ya que en lo particular, él deberá reducir el presupuesto destinado para las presentaciones que se tenían programadas este año en Washington y Los Ángeles”.

En cuanto al concierto en Chihuahua, miles de espectadores aclamaron la voz de uno de los más grandes tenores del mundo. Vestido de charro, Plácido Domingo cerró con el corrido ¡Qué bonito es Chihuahua!

Asimismo, el programa incluyó la participación del Mariachi 2000, de Cutberto Pérez, que acompañó al tenor lo que arrancó un gran aplauso.

Paloma querida, El rey, El día que llegaste a mi vida, Bésame mucho, entre otras, fueron las melodías de música mexicana que interpretó el tenor.

Washington. Los estadunidenses son el mayor consumidor de cannabis y cocaína del mundo a pesar de tener una legislación represiva, según un estudio llevado a cabo en 17 países que fue publicado el lunes en PLoS Medicine, una revista científica en línea.
Según este análisis, dirigido por investigadores de la Universidad de New South Wales (Sydney, Australia), el 16.2 por ciento de los estadunidenses probó la cocaína al menos una vez, mientras que el 42.4 por ciento probó cannabis.
Este estudio se basa en datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Los neozelandeses están en el segundo lugar de consumidores de estupefacientes, lejos detrás de los estadunidenses, con 4.3 por ciento y 41.9 por ciento respectivamente.
La encuesta, que fue hecha a 54 mil 68 personas en 17 países, pone en evidencia la existencia de un grupo socioeconómico más propenso a consumir drogas ilegales.
Es así como un adulto joven, de sexo masculino, con ingresos altos, soltero o divorciado, tiene generalmente más tendencia a consumir regularmente estupefacientes.
El consumo "no parece tener una relación directa con las políticas nacionales en materia de lucha contra la droga", afirmaron los investigadores. De hecho, "los países con una legislación más rigurosa no registran un menor consumo de estas drogas que las naciones más tolerantes", prosiguieron.
Holanda es el perfecto ejemplo, ya que a pesar de su política liberal en materia de estupefacientes, cuenta solamente con un 1.9 por ciento de consumidores de cocaína y un 19.8 por ciento de cannabis.
En Estados Unidos, si bien 12 estados autorizan el consumo de cannabis para fines médicos, entre ellos California, la legislación federal prohíbe la tenencia y el consumo de productos ilícitos.

El FBI está investigando a cuatro importantes instituciones financieras estadounidenses cuyo colapso desembocó en la mayor intervención de un Gobierno estadounidense en la marcha de la economía, con un plan de rescate de la Administración de George W. Bush por valor de 700.000 millones de dólares (casi medio billón de euros), informan The Washington Post y la CNN, entre otros medios, en sus respectivas ediciones digitales.

El FBI está investigando a Fannie Mae , Freddie Mac , Lehman Brothers Holdings Inc. y a la aseguradora American International Group Inc. , junto a sus ejecutivos, por un posible fraude hipotecario, informó el martes CNN. Si bien no ofreció detalles específicos, señaló que las pesquisas son parte de una investigación más amplia, reportó el medio televisivo, que a su vez añadió que el ente federal está intentando determinar si alguna de esas instituciones financieras o sus ejecutivos de alto rango tienen responsabilidades por haber entregado "desinformación".
Washington. - La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) inició una pesquisa sobre cuatro instituciones financieras involucradas en la crisis económica que ha sacudido al país, informó hoy CNN.

La cadena de televisión, que citó fuentes del FBI no identificadas, dijo que la investigación afecta a los gigantes financieros Fannie Mae y Freddie Mac, así como a Lehman Brothers y a la aseguradora American International Group (AIG).

Las fuentes indicaron que la investigación se encuentra en una fase preliminar y está centrada en los ejecutivos que las controlaban.

Fannie Mae, Freddie Mac y AIG fueron objeto este mes de un rescate ordenado por el Gobierno al agravarse la crisis que se desató como resultado del colapso del mercado de hipotecas este año, en tanto que Lehman Brothers se declaró en quiebra.

Fannie Mae y Freddie Mac son las mayores empresas hipotecarias del país y para el plan de rescate de cada una de esas compañías el Gobierno ha asignado 100.000 millones de dólares.

En el caso de AIG, la Reserva Federal anunció un paquete de 85.000 millones para impedir su bancarrota y asumió el control del 80 por ciento de sus operaciones.

En cambio, Lehman Brothers se declaró en quiebra después de que fueron infructuosos los intentos por conseguir un plan privado de rescate.

Sin identificarlas, hace una semana el director del FBI, Robert Mueller, señaló que había 24 grandes empresas financieras que estaban bajo investigación.

El proceso centrado en las cuatro empresas financieras se dio a conocer en momentos en que el Gobierno y el Congreso negocian un plan de rescate por 700.000 millones de dólares que daría amplias facultades al Ejecutivo para adquirir los activos de las instituciones más afectadas por la crisis.

El Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI) está investigando a 14 compañías enredadas en la crisis de las hipotecas "sub-prime", como parte de una ofensiva contra prácticas inapropiadas en la oferta de crédito al público.

No identificó a las empresas, pero dijo que la investigación abarca a firmas constructoras, prestamistas "sub-prime" y bancos de inversión.

Funcionarios del FBI aseguraron que la agencia estaba examinando instancias de fraude contable y de tráfico de información privilegiada.

Los casos podrían llevar a potenciales cargos civiles o criminales, indicó el FBI.

La entidad declaró que consideraba al fraude en las hipotecas como una amenaza creciente para la economía nacional.

Agregó que habían identificado 1.200 casos de fraude hipotecario en 2007, comparado con apenas 400 en 2006.

Lea: ¿Se aproxima la "tormenta perfecta"?

La crisis del mercado hipotecario sub-prime ha afectado mercados financieros en todo el mundo.

Investigación conjunta
El FBI dijo que estaba investigando los casos con el regulador de mercados en Estados Unidos, la Comisión de Títulos Valores e Intercambio (SEC, por sus siglas en inglés).

La SEC ha abierto cerca de tres docenas de investigaciones acerca del colapso en el mercado de sub-prime.

Los objetivos de la investigación de la SEC incluyen al banco suizo UBS y a los bancos estadounidenses Morgan Stanley, Merril Lynch y Bear Stearns, señaló la agencia de noticias Reuters.

No está claro que cualquiera de esas firmas esté incluida en la investigación del FBI.

El mercado subprime se concentra en suministrar préstamos inmobiliarios a aquellos con historia crediticia limitada o pobre.

Muchos de ellos no han podido cumplir con los pagos y enfrentan el riesgo de perder sus casas.


La debacle del sistema financiero mundial iniciada en EU marca el comienzo de una era económica distinta. Diferente al erosionar la fe en la autorregulación de los mercados y al obligarnos a recuperar la memoria: el sistema de mercado produce ciclos de auge y depresión que ha de suavizar la intervención del Estado.
La ideología neoliberal y las concepciones que enterraron al keynesianismo parecen entrar en revisión. Cuando se acepta la necesidad de la intervención estatal en el rescate financiero tendrán que aceptarse sistemas regulatorios más estrictos y cambios en la organización de las instituciones financieras. Pero aún cuesta aceptar que Estado y mercado no son antagónicos, sino complementarios. Sin el Estado el mercado desfallece.
La intervención obedece a que la ruptura de la burbuja inmobiliaria causó desvalorización de los activos de la banca, reducción de sus capitales y caída brutal del mercado accionario y de la oferta de crédito a la producción, con efectos depresivos. La integración de los mercados financieros internacionales y la dispersión de las carteras con activos tóxicos hacen imprescindible contener cuanto antes la dimensión de los contagios. Las cifras descendentes de capitalización de los bancos fuera de EU son ilustrativas: entre junio de 2007 y agosto de 2008, Barclay’s había perdido 42%, UBS 55%, Sumitomo 32%, Bank of China 30%, BBVA 32%.
Las primeras medidas correctoras de la crisis siguieron sendas trilladas. La Fed y los bancos centrales de otros países inyectaron liquidez para revertir el estrangulamiento de los mercados (unos 600 mil millones de dólares). Esto no fue suficiente por la falta de capital y porque las tasas de interés de los redescuentos oficiales registraban poco o nulo margen para comprimirse más y hacerse atractivas.
Debió recurrirse a medidas directas: tomar el control estatal de las empresas comprometidas y alentar la compra de esos negocios por otros consorcios. Se rescató a las hipotecarias Fannie Mae y Freddy Mac comprando acciones o ampliando las líneas de crédito de la Fed, y se entregó 79% de la aseguradora AIG a cambio de 85 mmdd gubernamentales. En Europa se estatizó el banco Northern Rock de Inglaterra y se facilita la adquisición privada de empresas próximas a la quiebra. Ahí están las compras de Bearn Stearns y de Washington Mutual por JP Morgan, la de Merryll Lynch por Bank of America, la venta del Banco HBOS a Lloyds de Londres, o la compra de Wachovia por el Citigroup.
Las consecuencias de la crisis en los sistemas financieros están a la vista. En EU la división entre banca comercial, sujeta a regulaciones, y la banca de inversión, poco supervisada, va en camino de desaparecer. Avanza una estructura de banca universal como la de muchos países. Son perceptibles otros cambios. Al parecer se alienta la concentración financiera en oligopolios enormes. Instituciones medianas o pequeñas son presa de retiros masivos. Eso y la falta de acuerdos de fondo favorecen la proliferación de la especulación mientras poco se plantea en favor de los deudores hipotecarios.
El intento intervencionista más audaz fue la iniciativa del Tesoro y la Fed negociada con legisladores de implantar un programa mayúsculo de compra de las carteras por 700 mmdd. Cambia la macroeconomía al esfumarse la tesis de reducir siempre el gasto del Estado. Más simple habría sido inyectar capital público a las empresas dañadas. Pero eso enfrenta el obstáculo ideológico de verse como el prefacio a la estatización financiera.
El primer intento de rescate naufraga en la Cámara de Representantes por la oposición republicana. No superó la falta de liderazgo de una administración desgastada ni la percepción popular de que se intenta salvar a privilegiados a costa del contribuyente. Influyó también la proximidad de las elecciones presidenciales. Además está el fundamentalismo neoliberal de legisladores opuestos a la intervención del Estado en los mercados y a salvar a los culpables de la debacle sin castigo alguno. Los defensores del sector financiero corporativo prefieren soluciones privadas al intervencionismo directo.
Como sea, el rescate financiero está formalizándose. Ya lo respaldó el Senado. Ojalá pronto se tomen decisiones y se perfeccione el programa. Mientras, los déficit públicos aumentan, los bancos quiebran y el ahorrador se empobrece, abriendo las puertas a un receso económico de alcance universal.






Los augurios más pesimistas continúan haciéndose realidad en el sistema financiero internacional. La fisonomía de Wall Street cambió ayer de forma irremisible, después de que Lehman Brothers --cuarto banco de inversión de Estados Unidos-- se declarase en quiebra y de que el gigante Merrill Lynch acordase la absorción de su negocio por Bank of America para evitar caer en el mismo pozo.
Los mercados bursátiles de todo el mundo reaccionaron al desmoronamiento de la banca estadounidense con una jornada de zozobra, en la que el Ibex 35 perdió nada menos que el 4,5%. El selectivo español registró así su peor descenso desde el 5 de febrero (5,19%) y se situó en 10.899 puntos, un nivel que no veía desde el 16 de junio del 2006.
La bolsa española fue la más castigada de Europa. El índice Eurostoxx 50 cedió el 4,1%, por delante del británico (3,9%), el francés (3,8%) y el alemán (2,7%). Las caídas, con todo, podrían haber sido más dramáticas. Una apertura de Wall Street menos mala de lo esperado logró enjugar en cierta medida las pérdidas. El Dow Jones se movió primero con descensos del 2,5%, aunque terminó cerrando con una caída del 4,42%.

SIN DINERO PÚBLICO
La caída de Lehman Brothers ha sido un duro golpe para la confianza de los inversores. La decana de Wall Street, con 158 años de antigüedad y más de 25.000 empleados en el mundo, negoció su venta contra el reloj a lo largo de los últimos días. Pero la decisión de la Administración estadounidense de no ayudar financieramente a las entidades interesadas (Barclays y Bank of America) la abocó al abismo.
Las autoridades del país, después de salvar a Bear Stearns en marzo y a Fannie Mae y Freddie Mac este mismo mes, han decidido no destinar un dólar más del erario público a evitar la debacle de sus principales entidades financieras. Un mensaje contundente del que los gestores han tomado nota.
El mercado temía que el siguiente en caer fuera Merrill Lynch (el mayor intermediario bursátil de EEUU, con 60.000 trabajadores), lo que llevó a su dirección a cerrar la venta en un tiempo récord. El banco, que perdió el 36% de su valor bursátil la semana pasada, formalizó en 48 horas su venta a Bank of America por 35.210 millones de euros (0,8595 títulos propios por cada uno de la adquirida). Este canje supone valorar las acciones de Merrill en 29 dólares, dos tercios de lo que valían hace apenas un año.
El pesimismo de los inversores no tiene visos de haber tocado fondo. El mercado da por seguro que todavía restan por caer más gigantes financieros. El primero podría ser American International Group (AIG), la mayor aseguradora del mundo, que ha pedido a la Reserva Federal estadounidense (FED) un crédito urgente de 28.155 millones de euros para evitar su quiebra.I
Las agencias de rating han amenazado con rebajar la calificación de la entidad, lo que permitiría a varios de sus socios romper los contratos con la compañía. De ser así, AIG afirma que no podría sobrevivir más de 72 horas.

MEDIDAS SIN IMPACTO
Así las cosas, las nuevas medidas aprobadas por los reguladores financieros para evitar la crisis del sistema tuvieron poco impacto en los mercados. El Banco Central Europeo realizó una inyección excepcional de 30.000 millones de euros con vencimiento a un día a 51 bancos comerciales de la zona euro para evitar que el marasmo de la banca estadounidense les dejase sin liquidez.
Más novedosa fue la decisión de 10 grandes bancos de crear un fondo de 70.000 millones de euros al que podrán recurrir para afrontar sus necesidades de crédito.



La política económica excesivamente liberal del capitalismo ha metido a Estados Unidos, una vez más, en una apretada situación para el 2008. Claro, por apretada definimos la potencial contracción del PIB a, digamos -1%, y no, las masivas contracciones que suceden en los países Latinoamericanos. No obstante, estas reiteradas debilitaciones de la económica americana, más que un ciclo natural, son fuertes índices de prácticas que deben ser reparadas y ajustadas a tiempo antes de que generen males superiores.

La crisis hipotecaria en los Estados Unidos fue generada por la denominada práctica “sub prime” que en Venezuela suena bastante extraño. Esta práctica se refiere al simple hecho de otorgar créditos hipotecarios a personas no calificadas- es decir- con mal registro de pagos, bajos salarios etc., y cobrarles una tasa de interés superior a la del mercado.

En principio, ésta práctica que suena un tanto ingenua, pues de que sirven grandes tasas de interés, e intereses sobre intereses, si al final la persona va a dejar de pagar- se ha tornado en proceso financiero complejo y muy lucrativo (eso es, hasta ahora) para los mayores bancos de inversión de los Estados Unidos Merrill Lynch, Citibank, Goldman Sachs y Countrywide- entre otros.

Estos créditos en un sistema como Venezuela no pasarían de debilitar los estados financieros de las instituciones financieras que los otorgan. Pero -en el ingenioso mundo de Wall Street- esa deuda, es pasada por un proceso ulterior llamado “securitization” por medio del cual convierten la deuda hipotecaria en una suerte de acción transferible que es revendida en el mercado secundario; es decir, usted, yo, pero mas importante, los famosos bancos privados de inversión de alto riesgo o si prefiere-Hedge Funds. Estos bancos se dan el lujo de comprar millones de dólares de estas deudas pues su liquidez proviene de inversionistas atípicos como lo son fondos de pensiones de trabajadores, universidades como Harvard, y bancos y gobiernos extranjeros. Así, la deuda es traspasada a una inmensidad de inversionistas quienes apuestan a una ficción- el alza en los precios de los inmuebles. La pregunta que se puede hacer alguien con criterio es, por qué compran todos estos inversionistas parte de una deuda cuyos prestatarios son “malos”. He allí, una de las ficciones del capitalismo. Al inundar el mercado con liquidez, la demanda sobre los inmuebles hacen que estos suban astronómicamente de precios y por lo tanto la garantía se muestra fuerte en los balances financieros. Así, las empresas de análisis de crédito- Standard & Poor’s, Moody entre otras- al analizar los estados financieros, ven en las garantías de los créditos, es decir, los inmuebles, poseen cada vez más valor y les otorgan un buen credit rating. De esta forma, la deuda sub prime, fue vendida y revendida entre muchísimas instituciones financieras dentro y fuera de los Estados Unidos. Los prestamistas, quienes en efecto no estaban calificados, comenzaron a no poder pagan sus intereses en una escala masiva. Total que ahora cada banco esta perdiendo cifras francamente ridículas que oscilan entre los varios millardos de dólares. Todo esto ha contribuido a una posible recesión en la economía. El dólar se ha debilitado, aumentando el nivel de exportaciones, pero este fenómeno por sí solo, quizás no sea suficiente para contener el alza en el desempleo y la falta de confianza en el mercado.

La receta de la Reserva Federal es bajar la tasa de interés interbancaria (ya la han bajado 4 veces) y se espera a que llegue al bajísimo 2.75 % e inyectar dinero proveniente de sus propias arcas y demás bancos mundiales- quienes asustados por una posible baja en el consumo americano- le prestar cuantiosas sumas. Por ahora es muy difícil saber si Estados Unidos entrará o no en una recesión; parte del problema es que aún no se conoce con exactitud el impacto que ha producido la crisis hipotecaria. Ahora bien, con unos precios altísimos por el crudo, un gasto público atado a las guerras de Irak y Afganistán, será difícil que el país encuentre una fórmula para no caer en la recesión. De cualquier forma, es menester poner un freno a la cuerda de banqueros irresponsables que, en su egoísmo por hacer millones, han tirado, sin ningunos escrúpulos, dinero de otros al vacío.




Mientras el megaplan de rescate del gobierno de Bush pasea a los tumbos por el Congreso, queda al desnudo que no va más el capitalismo neoliberal de las últimas décadas. Pero la "intervención" que se ofrece como alternativa es sólo salvataje para los multimillonarios.

Los titulares de todos los diarios del mundo dan cuenta de la caída de las bolsas y los bancos. Pero también explican cómo eso repercute en puestos de trabajo: 600.000 personas perdieron su empleo en los Estados Unidos desde principios de año -y ya se habla de otros 200.000 desempleados como consecuencia de las bancarrotas de estas últimas dos semanas-, los salarios caen y la gente pierde sus casas por no pagar las cuotas. En Europa se acabó el "boom" inmobiliario y los miles de inmigrantes que trabajaban en la construcción quedaron en la calle. También se discute cómo repercute esta crisis sobre "los países pobres". Casi como un detalle, se especula cuántos cientos de millones de nuevos pobres habrá, o a cuánto ascenderá la ya horripilante cifra de 850 millones de hambrientos del planeta.

¿Por qué?

Como siempre, empiezan las explicaciones de "por qué pasa todo esto". George Soros, uno de los mayores especuladores de las finanzas mundiales, pontifica: "la culpa de la actual crisis la tiene el fundamentalismo de mercado, que no es otra cosa que el 'laissez-faire' (dejar hacer) del siglo XXI; las finanzas se han vuelto tan irracionales que habrá que ponerlas nuevamente bajo control; el monetarismo es una doctrina errónea" (Ambito Financiero, 22/09). Por su parte, John Auter, editor de inversiones del Financial Times, opina: "el sistema de regulación que ha supervisado la globalización de las finanzas en los últimos diez años ha fracasado, más allá de toda duda" (Clarín, 21/09). Joseph Stiglitz, ayer vicepresidente del Banco Mundial, hoy devenido en "progresista", también aporta lo suyo: "hemos visto que no se puede dejar a los bancos de inversión regularse a sí mismos. No se puede dejar a la Reserva Federal, que está estrechamente aliada a los banqueros, a cargo de toda la regulación del sistema financiero. Se suponía que la Reserva retiraba el ponche cuando la fiesta se volvía escandalosa, pero en su lugar echó más alcohol" (Página 12, 21/09).

Para la mayoría de los "expertos", esta crisis es "excepcional", surgió por "falta de regulaciones" y se arregla con "una mayor intervención del Estado sobre el sistema financiero". Algunos banqueros, dicen, habrían aprovechado las políticas del capitalismo "salvaje", sin límites, e hicieron fortunas desmedidas con operaciones riesgosas que no controló nadie.

Es evidente que todo esto existió, pero es una explicación cuanto menos incompleta. Se trata de un funcionamiento que está el corazón de la propia lógica de las economías de mercado: una gran timba, con miles de millones de dólares buscando su mayor ganancia, con las ruletas rusas de las bolsas, con especulaciones, -hoy sobre el petróleo, la soja o el dólar, antes sobre el oro y, si queremos hacer historia económica, en el siglo XVII con los tulipanes-. Siempre que los especuladores pierden, salen a buscar el auxilio de "su" Estado para que los rescate, argumentando que corre riesgo "la estabilidad del sistema". Los platos rotos terminan pagándolos los pueblos, con desempleo masivo, impuestazos, cuando no directamente guerras por el reparto del mundo.

¿A quién se quiere salvar?

Hoy estamos a las puertas de un nuevo rescate gigantesco. En el último mes, los Estados Unidos pusieron 85.000 millones de dólares para salvar a la mayor aseguradora del mundo (AIG), y 200.000 en las dos hipotecarias Fanny Mae y Freddie Mac. Como no alcanzó para parar la crisis, se vino el "megaplan" por el cual el gobierno norteamericano se haría cargo de todas las deudas incobrables, hasta un monto de 700.000 millones de dólares.

Muchos señalaron irónicamente que los Estados Unidos, el país "ejemplo de capitalismo y libre empresa", está produciendo las mayores estatizaciones del mundo. Incluso algunos se preguntan si no habría que cambiar el nombre de los Estados Unidos a "Estados Unidos Socialistas de América". Pero, en realidad, lo que ocurre es exactamente lo opuesto: se trata de una "socialización de las pérdidas" para limpiar a los bancos y permitirles que sigan operando normalmente con sus ganancias. El "plan" consiste en salvar a los bancos, las aseguradoras y otros agentes de las finanzas mundiales que quedaron entrampados en esta bicicleta, a costa de los trabajadores norteamericanos -que pagarán más impuestos- y de los pueblos del mundo, sobre los que se tratará de descargar la crisis con más pagos de deuda y saqueo de sus recursos. El rescate es tan "pro-capitalista" que no se contempla en absoluto ninguna salida para los millones de trabajadores que están perdiendo sus casas por no poder afrontar la cuota.

El voto "negativo"

Este lunes 29 de setiembre, todos los operadores de Bolsa del mundo se paralizaron y miraron a las pantallas que mostraban los resultados de la votación en la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Increíblemente, el proyecto enviado por el Presidente Bush había sido rechazado. Y, lo que es peor, con una mayoría de votos en contra de su propio partido.

132 diputados republicanos votaron en contra de los 700.000 millones de dólares del rescate a los bancos. Lo hicieron desde una defensa ultracerrada de la "no intervención del Estado en los mercados". Del otro lado, una mayoría de los diputados demócratas (141 -aunque hubo también 90 que votaron en contra-), más apenas 66 republicanos que logró alinear Bush, defendieron la "intervención del Estado".

Ahí empezó el "pase de facturas". Se acusó a los que votaron en contra de haber impedido una intervención y regulación de los mercados que "hubiera permitido estabilizar la situación". Los "mercados" (léase todos los movimientos especulativos que ponen en funcionamiento Wall Street) respondieron provocando la baja más grande en volumen en la historia bursátil moderna. Los políticos norteamericanos "tomaron nota". Por eso, pese a que el rescate tiene, según todas las encuestas, un abrumador repudio entre los ciudadanos estadounidenses, un par de días después se lo aprobó parcialmente en el Senado, con algunos "retoques" para hacerlo más presentable.

Pero la realidad es que este plan no significa en absoluto ninguna salida para los deudores hipotecarios que están perdiendo sus casas, ni para los trabajadores que están siendo despedidos. Salva las ganancias de los bancos, socializa las pérdidas, es decir, le carga al estado el costo de los quebrantos.

Y la crisis continúa...

Mientras tanto, siguen "volando" los centenares de miles de millones de dólares que maneja la Reserva Federal (y que, por lo tanto, no requiere de ningún "voto" del Congreso). Así se cargó al Estado las deudas incobrables de Bear Stearns en marzo pasado, y se nacionalizaron de hecho AIG, Fannie Mae y Freddie Mac. Pero no es sólo los Estados Unidos: en Europa, en medio del vendaval, fueron intervenidos el banco alemán Hypo Real Estate, el belga holandés Fortis, el franco-belga Dexia, el británico Bradford & Bingley y el islandés Glitnir. En febrero pasado ya se había nacionalizado el británico Northern Rock. Los depositantes británicos corren a los bancos irlandeses, que ofrecen una mayor garantía estatal para sus depósitos.

El capitalismo liberal fue el responsable de que se amasaran fortunas en miles de instrumentos especulativos en las últimas décadas. No fue por "falta de regulación". Desde mediados de la década del ´80 se viene creando una "regulación a medida" -bajo el nombre de la "desregulación"- que favorece a los bancos de inversión, a los fondos buitres, y a cuanto especulador poderoso ande dando vueltas por el planeta. Ahora, ante el estropicio y el crack, aparece toda la corriente de los "reguladores", los que exigen "más intervención del Estado". La pregunta es: ¿intervención para qué?, ¿hecha por quién?

Ajuste para abajo

La experiencia de los "intervencionistas" en el último año es clarísima. Un billón de dólares, mucho más que toda la ayuda mundial al desarrollo, infinitamente más que todos los fondos de los organismos que tratan de paliar el hambre extremo, colocados para salvar a los multimillonarios y sus maniobras. Mientras tanto, salvajemente, se deja en la calle a los deudores hipotecarios y se hacen recortes de puestos de trabajo. Se les corta el crédito a los trabajadores norteamericanos y europeos, se les exige pagos en efectivo o se los ejecuta. Y, por supuesto, para ellos no hay "rescate ninguno". Y, en lo que toca a nuestros países, se sigue reclamando el pago de las deudas externas, mientras se continúan con el saqueo de nuestros recursos naturales, sea petróleo, gas y minerales.

¿Puede asumir "la intervención del Estado" otras forma, más favorables a los trabajadores y pueblos del mundo? Muy difícilmente esto suceda mientras los que nos gobiernen sean los propios multimillonarios y sus agentes, como el propio Secretario del Tesoro norteamericano, Henry Paulson, que era, antes de asumir su cargo, el máximo directivo de Goldman Sachs, uno de los bancos "insignia" de Wall Street.

José Castillo es economista. Profesor de Economía Política y Sociología Política en la UBA. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).





La crisis financiera a nivel nacional ha endurecido los mercados de crédito y California no ha podido obtener los préstamos que regularmente solicita a principios del año fiscal para mantener sus operaciones, reportó el diario Los Angeles Times.

De acuerdo al diario, California es el más grande de varios estados que actualmente se están viendo afectados por la constricción crediticia. De no logar el objetivo, dijeron oficiales al diario, los pagos a escuelas y otras entidades gubernamentales podrían verse afectadas.









“Ausente una resolución clara a la crisis financiera”, escribió el gobernador Arnold Schwarzenegger al secretario del Tesoro Henry Paulson, “California y otros estados podrían no obtener el nivel necesario de financiación para mantener las operaciones del gobierno y podrían verse forzados a recurrir a la tesorería federal para financiación a corto plazo”.

El correo electrónico del gobernador fue obtenido por el Times fue enviado en la víspera del voto en la Casa de Representantes sobre un plan de rescate financiero de $700 mil millones que el Senado aprobó el jueves.

No obstante, es prematuro saber si la inyección multimillonaria de efectivo al sistema financiero descongelará rápida y efectivamente los mercados crediticios.

Es usual que California pida prestados miles de millones de dólares a principios del año fiscal para financiar las operaciones del estado. Esos préstamos generalmente son pagados tras la recolección de impuestos post-navideños y las declaraciones de impuestos de la primavera, reportó el diario.

El efectivo, especificó el diario, necesita entrar a las cuentas del estado para el 28 de octubre para poder realizar pagos por $3 mil millones de dólares a más de mil distritos escolares.

Un vocero del tesorero estatal le dijo al rotativo que el estado también está trabajando con asesores financieros externos para explorar la posibilidad de adquirir financiación al corto plazo del gobierno federal.








La crisis de Estados Unidos rompe con el modelo neoliberal

México, (PL).- La decisión del presidente de los Estados Unidos, George Bush, de emplear buena parte de la fuerza del estado para el rescate de los bancos en quiebra marca un hito en la historia de la plena dominación global de la economía con el modelo del libre comercio, cuyos primeros pasos se advirtieron con las prédicas de Milton Friedman, paradójicamente puestas en práctica por primera vez fuera de la Unión Americana bajo la dictadura de Augusto Pinochet en Chile.

Por espacio de muchas décadas, Estados Unidos impuso a los países ubicados dentro de su órbita la mayor rigidez en las políticas de libre empresa y la abstención de la intervención gubernamental en la economía.
Tal exigencia hacia el exterior no excluía para el gobierno de Washignton el quebranto interno de esas normas, como ha sido el caso de los subsidios a la producción agrícola concedidos largamente. Estados Unidos veda a otros lo que hace en lo interno.
Pero no fue sino hasta la caída del Muro de Berlín -un triunfo del capitalismo sobre los gobiernos de los trabajadores- cuando, desaparecido el equilibrio bipolar, Estados Unidos pudo consumar el proyecto de un nuevo orden mundial con la inscripción en su modelo de la mayoría de los países, entre ellos las llamadas economías emergentes, antes subdesarrolladas o en desarrollo, pero igualmente sometidas a su influencia.
En ese proceso desaparecieron algunas manifestaciones del nacionalismo subsistente en países donde el Estado tenía una participación en la economía, arrollado por la ola de privatizaciones, controles y apertura a través de la proliferación de tratados multilaterales o bilaterales cuyos resultados han sido la expansión del comercio norteamericano en mercados convertidos en colonias económicas.
Antecedente inmediato del fenómeno que ha obligado a Bush a violar el principio de no intervención del Estado fueron las crisis desatadas, primero en México en 1995 y luego en Argentina y Brasil â€"los efectos tequila, tango y samba--, que obligaron a los gobiernos de esos países al rescate bancario, con el apoyo del gobierno de Washington.
Para México ese salvamento ha significado una deuda pública, soportada por toda la población, cuyo monto asciende en la actualidad a 760 mil millones de pesos (unos 70 mil millones de dólares) cuyo pago sólo en intereses representará en este año cerca de 40 mil millones de pesos, sustraídos a menesteres de urgente atención, sobre todo ante la grave situación provocada por la crisis comenzada en Estados Unidos en febrero pasado.
Se estima que desde la constitución del Instituto para el Ahorro Bancario (IPAB), que en 1995 sustituyó al Fondo Bancario de Protección al Ahorro (FOBAPROA), el gasto en intereses, pagado por la ciudadanía, ha sido 1,3 billones de pesos. Y la deuda subsiste.
En la economía norteamericana sucedió algo muy similar a lo de las crisis de México, Argentina y Brasil; lo mismo que meses después en Japón. Desde el gobierno de Bill Clinton fueron desapareciendo los controles al sistema bancario, lo que los convirtió en casinos sin regulación alguna.
Los bancos se dieron a la práctica de otorgar créditos sin discriminación en una economía, la norteamericana, donde la familia vive irremediablemente en permanente deuda; el patrimonio del norteamericano es prestado.
Como en México, sólo que localizados principalmente en el sector hipotecario, los créditos de mala calidad crecieron desmesuradamente; la cartera vencida de los bancos provocó, a la vez que el enrarecimiento del crédito, una situación de quiebra familiar con el remate de inmuebles y el desorden en el mercado.
El fenómeno, que en otras condiciones habría afectado sólo a la economía doméstica, alcanzó proporciones estratosféricas y se proyectó al resto del mundo, incluso en países o bloques regionales que han comenzado una política relativamente independiente de las recetas de los organismos financieros internacionales.
La restricción de la inversión extranjera (norteamericana principalmente), soporte primordial de las economías emergentes, ha provocado en los últimos meses resultados adversos en los mercados bursátiles, en los índices de inflación, en las tasas de interés y en el producto interno bruto, por mucho tiempo rigurosamente controlados aun a costa del bienestar de la población.
El gobierno de Estados Unidos comenzó por nacionalizar â€"palabra pecaminosa para la ortodoxia neoliberal-- dos empresas hipotecarias, Fredrik Mac y Fanny Mal, ante su ruina por la gran cantidad de créditos impagados.
Pero ahora, como secuela de la quiebra del poderoso Lehman Brothers, ha anunciado que destinará al rescate de los bancos una cifra que puede alcanzar hasta un millón de millones de dólares, según cálculo de Richard Shelby, miembro de la comisión de Bancos del Senado norteamericano.
Como en México en 1995, el Estado se hará cargo de una cartera de créditos incobrables, para lo cual destinará enormes cantidades distraídas del presupuesto, cuyo peso, como en México y otros países, recaerá sobre toda la población.
La comparación, en términos de volumen y de importancia, no arroja sin embargo el mismo resultado. La economía norteamericana tiene un enorme e irremediable impacto en la de otros países.
La crisis actual no ha tocado fondo. Mientras, el rompimiento del principio de abstención del Estado de toda participación en la economía, que dejará al sucesor de Bush una deuda elevadísima, tiene varios aspectos: por una parte revela una vez más la ineficacia y la profunda inequidad que significa el modelo económico cuyo centro está en los Estados Unidos; por otro lado, explica las políticas que en mayor o menor medida se están siguiendo en países y regiones fuera de la órbita puramente neoliberal: la potencia china que se levanta en el oriente; muchos países asiáticos están ya nadando en dólares.
Influyen también la competencia y la fortaleza de bloques como la Unión Europea, las reticencias de Rusia para plegarse a los dictados norteamericanos y, en los últimos años, el surgimiento de grupos de países en América Latina, históricamente encabezados por Cuba y más recientemente por Venezuela y Bolivia, dispuestos a mantener una política de crecimiento económico con la justicia social y el beneficio de la mayoría como norma fundamental.

*El autor es un reconocido analista mexicano.







Al fin la gran prensa de los Estados Unidos parece haber descubierto dónde está realmente el peligro para esa nación.

Muy ocupados han estado todos estos años esos medios de comunicación en vender como exitoso el modelo neoliberal, exaltar los beneficios de la privatización, ocultar el tremendo desastre de las ocupaciones militares en Iraq y Afganistán y crear pánico sobre el terrorismo.

Sin embargo, después de la debacle de esta semana en la Bolsa de Valores de Nueva York y el desmoronamiento con que la secundaron otras similares en diversas latitudes, un comentario aparecido en la versión digital de El Nuevo Herald afirmaba que el fracaso de la propuesta de rescate de Wall Street demostró el hecho de que Estados Unidos sufre una crisis no solo financiera, sino también de liderazgo político.

Motivos más que suficientes han existido a lo largo de los ocho últimos años de malgobierno en Washington, para calificar a esta administración como la peor que ha ocupado la Oficina Oval.

Como elefante en una cristalería, el demente Jorge Walker Bush, no ha provocado más destrozos porque no ha podido, y además de mentir impúdicamente al pueblo norteamericano, resultó cabeza de un equipo marcado por el descrédito casi desde el propio momento de llegar a la poltrona.

En su primer mandato, la legitimidad de esa elección fue puesta en tela de juicio por el controvertido triunfo electoral, que provocó acusaciones por supresión y falsificación de votos en el estado de la Florida.

Su administración está signada por varios escándalos. A modo de ejemplo baste citar el relacionado con la petrolera Halliburton, empresa investigada por mega fraude y a la cual perteneció el vicepresidente Richard Cheney.

Otro caso es el de la espía norteamericana Valerie Plane, como una muestra de utilización política de los servicios secretos y de venganza, al ser filtrada su identidad por altos funcionarios, como represalia porque su esposo, el diplomático Joe Wilson, denunció la falsedad de algunas pruebas que la Casa Blanca utilizó para justificar la invasión a Iraq.

También puede agregarse el asunto del despido de nueve fiscales en el año 2006, en el cual hay evidencias que señalan como instigadores de esa acción a altos funcionarios vinculados al aparato del mandatario.

Además, las equivocaciones lingüísticas, geográficas, conceptuales y de todo tipo cometidas en sus discursos por W. Bush, frecuentemente son ridiculizadas por humoristas y buena parte de la población, que en muchas ocasiones cuestionan la capacidad intelectual del Presidente, limitación que pudiera dar pie para analizar su irreflexión y las trágicas consecuencias de las acciones que emprende.

Pero quizás lo que lo haría pasar a la posteridad con marca universal de cinismo sea todo su quehacer a partir de los ataques del 11 de septiembre, sucesos sobre los que todavía quedan muchas incógnitas, y los cuales, curiosamente, permitieron a la administración Bush emprender una publicitada lucha contra el terrorismo y la posterior invasión a Iraq, casualmente un país con considerables reservas de petróleo capaces de nutrir las exigencias de la política consumista norteamericana, urgida de ese recurso y sus derivados.

El genocidio cometido en Iraq por las fuerzas de ocupación lideradas por los estadounidenses, es vedado en toda su magnitud por los grandes medios de la información de EE.UU., y cuando más, justificado como daños colaterales o sencillamente como golpes propinados a la insurgencia.

Los desmanes cometidos en Abu Ghraib y en la cárcel en la ilegal base naval yanqui de Guantánamo –territorio ocupado contra la voluntad del gobierno y pueblo cubanos-- contribuyeron a acrecentar el descrédito de Washington y constituyen bochornosa página en la memoria militar de la Unión.

Por otra parte, esa guerra ha cobrado también cientos de vidas de soldados norteamericanos y costado miles de millones de dólares a los contribuyentes estadounidenses.

Así las cosas, y en medio del pánico que la actual crisis financiera de los Estados Unidos desata en el mundo, W. Bush se arrastra hacia el final de su segundo y último término con uno de los índices de aprobación más bajos en la historia política del país. Reciente encuesta de Gallup indicó que solo un 27 por ciento aprueba su gestión.

Ahora el estruendo de los vidrios rotos en la cristalería, que para algunos analistas se antoja colofón de las barbaridades acumuladas durante su pésima gestión en la Casa Blanca, permite comprender a muchos más quién es el verdadero enemigo de los Estados Unidos.



Mientras el megaplan de rescate del gobierno de Bush pasea a los tumbos por el Congreso, queda al desnudo que no va más el capitalismo neoliberal de las últimas décadas. Pero la "intervención" que se ofrece como alternativa es sólo salvataje para los multimillonarios.

Los titulares de todos los diarios del mundo dan cuenta de la caída de las bolsas y los bancos. Pero también explican cómo eso repercute en puestos de trabajo: 600.000 personas perdieron su empleo en los Estados Unidos desde principios de año -y ya se habla de otros 200.000 desempleados como consecuencia de las bancarrotas de estas últimas dos semanas-, los salarios caen y la gente pierde sus casas por no pagar las cuotas. En Europa se acabó el "boom" inmobiliario y los miles de inmigrantes que trabajaban en la construcción quedaron en la calle. También se discute cómo repercute esta crisis sobre "los países pobres". Casi como un detalle, se especula cuántos cientos de millones de nuevos pobres habrá, o a cuánto ascenderá la ya horripilante cifra de 850 millones de hambrientos del planeta.

¿Por qué?

Como siempre, empiezan las explicaciones de "por qué pasa todo esto". George Soros, uno de los mayores especuladores de las finanzas mundiales, pontifica: "la culpa de la actual crisis la tiene el fundamentalismo de mercado, que no es otra cosa que el 'laissez-faire' (dejar hacer) del siglo XXI; las finanzas se han vuelto tan irracionales que habrá que ponerlas nuevamente bajo control; el monetarismo es una doctrina errónea" (Ambito Financiero, 22/09). Por su parte, John Auter, editor de inversiones del Financial Times, opina: "el sistema de regulación que ha supervisado la globalización de las finanzas en los últimos diez años ha fracasado, más allá de toda duda" (Clarín, 21/09). Joseph Stiglitz, ayer vicepresidente del Banco Mundial, hoy devenido en "progresista", también aporta lo suyo: "hemos visto que no se puede dejar a los bancos de inversión regularse a sí mismos. No se puede dejar a la Reserva Federal, que está estrechamente aliada a los banqueros, a cargo de toda la regulación del sistema financiero. Se suponía que la Reserva retiraba el ponche cuando la fiesta se volvía escandalosa, pero en su lugar echó más alcohol" (Página 12, 21/09).

Para la mayoría de los "expertos", esta crisis es "excepcional", surgió por "falta de regulaciones" y se arregla con "una mayor intervención del Estado sobre el sistema financiero". Algunos banqueros, dicen, habrían aprovechado las políticas del capitalismo "salvaje", sin límites, e hicieron fortunas desmedidas con operaciones riesgosas que no controló nadie.

Es evidente que todo esto existió, pero es una explicación cuanto menos incompleta. Se trata de un funcionamiento que está el corazón de la propia lógica de las economías de mercado: una gran timba, con miles de millones de dólares buscando su mayor ganancia, con las ruletas rusas de las bolsas, con especulaciones, -hoy sobre el petróleo, la soja o el dólar, antes sobre el oro y, si queremos hacer historia económica, en el siglo XVII con los tulipanes-. Siempre que los especuladores pierden, salen a buscar el auxilio de "su" Estado para que los rescate, argumentando que corre riesgo "la estabilidad del sistema". Los platos rotos terminan pagándolos los pueblos, con desempleo masivo, impuestazos, cuando no directamente guerras por el reparto del mundo.

¿A quién se quiere salvar?

Hoy estamos a las puertas de un nuevo rescate gigantesco. En el último mes, los Estados Unidos pusieron 85.000 millones de dólares para salvar a la mayor aseguradora del mundo (AIG), y 200.000 en las dos hipotecarias Fanny Mae y Freddie Mac. Como no alcanzó para parar la crisis, se vino el "megaplan" por el cual el gobierno norteamericano se haría cargo de todas las deudas incobrables, hasta un monto de 700.000 millones de dólares.

Muchos señalaron irónicamente que los Estados Unidos, el país "ejemplo de capitalismo y libre empresa", está produciendo las mayores estatizaciones del mundo. Incluso algunos se preguntan si no habría que cambiar el nombre de los Estados Unidos a "Estados Unidos Socialistas de América". Pero, en realidad, lo que ocurre es exactamente lo opuesto: se trata de una "socialización de las pérdidas" para limpiar a los bancos y permitirles que sigan operando normalmente con sus ganancias. El "plan" consiste en salvar a los bancos, las aseguradoras y otros agentes de las finanzas mundiales que quedaron entrampados en esta bicicleta, a costa de los trabajadores norteamericanos -que pagarán más impuestos- y de los pueblos del mundo, sobre los que se tratará de descargar la crisis con más pagos de deuda y saqueo de sus recursos. El rescate es tan "pro-capitalista" que no se contempla en absoluto ninguna salida para los millones de trabajadores que están perdiendo sus casas por no poder afrontar la cuota.

El voto "negativo"

Este lunes 29 de setiembre, todos los operadores de Bolsa del mundo se paralizaron y miraron a las pantallas que mostraban los resultados de la votación en la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Increíblemente, el proyecto enviado por el Presidente Bush había sido rechazado. Y, lo que es peor, con una mayoría de votos en contra de su propio partido.

132 diputados republicanos votaron en contra de los 700.000 millones de dólares del rescate a los bancos. Lo hicieron desde una defensa ultracerrada de la "no intervención del Estado en los mercados". Del otro lado, una mayoría de los diputados demócratas (141 -aunque hubo también 90 que votaron en contra-), más apenas 66 republicanos que logró alinear Bush, defendieron la "intervención del Estado".

Ahí empezó el "pase de facturas". Se acusó a los que votaron en contra de haber impedido una intervención y regulación de los mercados que "hubiera permitido estabilizar la situación". Los "mercados" (léase todos los movimientos especulativos que ponen en funcionamiento Wall Street) respondieron provocando la baja más grande en volumen en la historia bursátil moderna. Los políticos norteamericanos "tomaron nota". Por eso, pese a que el rescate tiene, según todas las encuestas, un abrumador repudio entre los ciudadanos estadounidenses, un par de días después se lo aprobó parcialmente en el Senado, con algunos "retoques" para hacerlo más presentable.

Pero la realidad es que este plan no significa en absoluto ninguna salida para los deudores hipotecarios que están perdiendo sus casas, ni para los trabajadores que están siendo despedidos. Salva las ganancias de los bancos, socializa las pérdidas, es decir, le carga al estado el costo de los quebrantos.

Y la crisis continúa...

Mientras tanto, siguen "volando" los centenares de miles de millones de dólares que maneja la Reserva Federal (y que, por lo tanto, no requiere de ningún "voto" del Congreso). Así se cargó al Estado las deudas incobrables de Bear Stearns en marzo pasado, y se nacionalizaron de hecho AIG, Fannie Mae y Freddie Mac. Pero no es sólo los Estados Unidos: en Europa, en medio del vendaval, fueron intervenidos el banco alemán Hypo Real Estate, el belga holandés Fortis, el franco-belga Dexia, el británico Bradford & Bingley y el islandés Glitnir. En febrero pasado ya se había nacionalizado el británico Northern Rock. Los depositantes británicos corren a los bancos irlandeses, que ofrecen una mayor garantía estatal para sus depósitos.

El capitalismo liberal fue el responsable de que se amasaran fortunas en miles de instrumentos especulativos en las últimas décadas. No fue por "falta de regulación". Desde mediados de la década del ´80 se viene creando una "regulación a medida" -bajo el nombre de la "desregulación"- que favorece a los bancos de inversión, a los fondos buitres, y a cuanto especulador poderoso ande dando vueltas por el planeta. Ahora, ante el estropicio y el crack, aparece toda la corriente de los "reguladores", los que exigen "más intervención del Estado". La pregunta es: ¿intervención para qué?, ¿hecha por quién?

Ajuste para abajo

La experiencia de los "intervencionistas" en el último año es clarísima. Un billón de dólares, mucho más que toda la ayuda mundial al desarrollo, infinitamente más que todos los fondos de los organismos que tratan de paliar el hambre extremo, colocados para salvar a los multimillonarios y sus maniobras. Mientras tanto, salvajemente, se deja en la calle a los deudores hipotecarios y se hacen recortes de puestos de trabajo. Se les corta el crédito a los trabajadores norteamericanos y europeos, se les exige pagos en efectivo o se los ejecuta. Y, por supuesto, para ellos no hay "rescate ninguno". Y, en lo que toca a nuestros países, se sigue reclamando el pago de las deudas externas, mientras se continúan con el saqueo de nuestros recursos naturales, sea petróleo, gas y minerales.

¿Puede asumir "la intervención del Estado" otras forma, más favorables a los trabajadores y pueblos del mundo? Muy difícilmente esto suceda mientras los que nos gobiernen sean los propios multimillonarios y sus agentes, como el propio Secretario del Tesoro norteamericano, Henry Paulson, que era, antes de asumir su cargo, el máximo directivo de Goldman Sachs, uno de los bancos "insignia" de Wall Street.

José Castillo es economista. Profesor de Economía Política y Sociología Política en la UBA. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).





La crisis financiera a nivel nacional ha endurecido los mercados de crédito y California no ha podido obtener los préstamos que regularmente solicita a principios del año fiscal para mantener sus operaciones, reportó el diario Los Angeles Times.

De acuerdo al diario, California es el más grande de varios estados que actualmente se están viendo afectados por la constricción crediticia. De no logar el objetivo, dijeron oficiales al diario, los pagos a escuelas y otras entidades gubernamentales podrían verse afectadas.









“Ausente una resolución clara a la crisis financiera”, escribió el gobernador Arnold Schwarzenegger al secretario del Tesoro Henry Paulson, “California y otros estados podrían no obtener el nivel necesario de financiación para mantener las operaciones del gobierno y podrían verse forzados a recurrir a la tesorería federal para financiación a corto plazo”.

El correo electrónico del gobernador fue obtenido por el Times fue enviado en la víspera del voto en la Casa de Representantes sobre un plan de rescate financiero de $700 mil millones que el Senado aprobó el jueves.

No obstante, es prematuro saber si la inyección multimillonaria de efectivo al sistema financiero descongelará rápida y efectivamente los mercados crediticios.

Es usual que California pida prestados miles de millones de dólares a principios del año fiscal para financiar las operaciones del estado. Esos préstamos generalmente son pagados tras la recolección de impuestos post-navideños y las declaraciones de impuestos de la primavera, reportó el diario.

El efectivo, especificó el diario, necesita entrar a las cuentas del estado para el 28 de octubre para poder realizar pagos por $3 mil millones de dólares a más de mil distritos escolares.

Un vocero del tesorero estatal le dijo al rotativo que el estado también está trabajando con asesores financieros externos para explorar la posibilidad de adquirir financiación al corto plazo del gobierno federal.








La crisis de Estados Unidos rompe con el modelo neoliberal

México, (PL).- La decisión del presidente de los Estados Unidos, George Bush, de emplear buena parte de la fuerza del estado para el rescate de los bancos en quiebra marca un hito en la historia de la plena dominación global de la economía con el modelo del libre comercio, cuyos primeros pasos se advirtieron con las prédicas de Milton Friedman, paradójicamente puestas en práctica por primera vez fuera de la Unión Americana bajo la dictadura de Augusto Pinochet en Chile.

Por espacio de muchas décadas, Estados Unidos impuso a los países ubicados dentro de su órbita la mayor rigidez en las políticas de libre empresa y la abstención de la intervención gubernamental en la economía.
Tal exigencia hacia el exterior no excluía para el gobierno de Washignton el quebranto interno de esas normas, como ha sido el caso de los subsidios a la producción agrícola concedidos largamente. Estados Unidos veda a otros lo que hace en lo interno.
Pero no fue sino hasta la caída del Muro de Berlín -un triunfo del capitalismo sobre los gobiernos de los trabajadores- cuando, desaparecido el equilibrio bipolar, Estados Unidos pudo consumar el proyecto de un nuevo orden mundial con la inscripción en su modelo de la mayoría de los países, entre ellos las llamadas economías emergentes, antes subdesarrolladas o en desarrollo, pero igualmente sometidas a su influencia.
En ese proceso desaparecieron algunas manifestaciones del nacionalismo subsistente en países donde el Estado tenía una participación en la economía, arrollado por la ola de privatizaciones, controles y apertura a través de la proliferación de tratados multilaterales o bilaterales cuyos resultados han sido la expansión del comercio norteamericano en mercados convertidos en colonias económicas.
Antecedente inmediato del fenómeno que ha obligado a Bush a violar el principio de no intervención del Estado fueron las crisis desatadas, primero en México en 1995 y luego en Argentina y Brasil â€"los efectos tequila, tango y samba--, que obligaron a los gobiernos de esos países al rescate bancario, con el apoyo del gobierno de Washington.
Para México ese salvamento ha significado una deuda pública, soportada por toda la población, cuyo monto asciende en la actualidad a 760 mil millones de pesos (unos 70 mil millones de dólares) cuyo pago sólo en intereses representará en este año cerca de 40 mil millones de pesos, sustraídos a menesteres de urgente atención, sobre todo ante la grave situación provocada por la crisis comenzada en Estados Unidos en febrero pasado.
Se estima que desde la constitución del Instituto para el Ahorro Bancario (IPAB), que en 1995 sustituyó al Fondo Bancario de Protección al Ahorro (FOBAPROA), el gasto en intereses, pagado por la ciudadanía, ha sido 1,3 billones de pesos. Y la deuda subsiste.
En la economía norteamericana sucedió algo muy similar a lo de las crisis de México, Argentina y Brasil; lo mismo que meses después en Japón. Desde el gobierno de Bill Clinton fueron desapareciendo los controles al sistema bancario, lo que los convirtió en casinos sin regulación alguna.
Los bancos se dieron a la práctica de otorgar créditos sin discriminación en una economía, la norteamericana, donde la familia vive irremediablemente en permanente deuda; el patrimonio del norteamericano es prestado.
Como en México, sólo que localizados principalmente en el sector hipotecario, los créditos de mala calidad crecieron desmesuradamente; la cartera vencida de los bancos provocó, a la vez que el enrarecimiento del crédito, una situación de quiebra familiar con el remate de inmuebles y el desorden en el mercado.
El fenómeno, que en otras condiciones habría afectado sólo a la economía doméstica, alcanzó proporciones estratosféricas y se proyectó al resto del mundo, incluso en países o bloques regionales que han comenzado una política relativamente independiente de las recetas de los organismos financieros internacionales.
La restricción de la inversión extranjera (norteamericana principalmente), soporte primordial de las economías emergentes, ha provocado en los últimos meses resultados adversos en los mercados bursátiles, en los índices de inflación, en las tasas de interés y en el producto interno bruto, por mucho tiempo rigurosamente controlados aun a costa del bienestar de la población.
El gobierno de Estados Unidos comenzó por nacionalizar â€"palabra pecaminosa para la ortodoxia neoliberal-- dos empresas hipotecarias, Fredrik Mac y Fanny Mal, ante su ruina por la gran cantidad de créditos impagados.
Pero ahora, como secuela de la quiebra del poderoso Lehman Brothers, ha anunciado que destinará al rescate de los bancos una cifra que puede alcanzar hasta un millón de millones de dólares, según cálculo de Richard Shelby, miembro de la comisión de Bancos del Senado norteamericano.
Como en México en 1995, el Estado se hará cargo de una cartera de créditos incobrables, para lo cual destinará enormes cantidades distraídas del presupuesto, cuyo peso, como en México y otros países, recaerá sobre toda la población.
La comparación, en términos de volumen y de importancia, no arroja sin embargo el mismo resultado. La economía norteamericana tiene un enorme e irremediable impacto en la de otros países.
La crisis actual no ha tocado fondo. Mientras, el rompimiento del principio de abstención del Estado de toda participación en la economía, que dejará al sucesor de Bush una deuda elevadísima, tiene varios aspectos: por una parte revela una vez más la ineficacia y la profunda inequidad que significa el modelo económico cuyo centro está en los Estados Unidos; por otro lado, explica las políticas que en mayor o menor medida se están siguiendo en países y regiones fuera de la órbita puramente neoliberal: la potencia china que se levanta en el oriente; muchos países asiáticos están ya nadando en dólares.
Influyen también la competencia y la fortaleza de bloques como la Unión Europea, las reticencias de Rusia para plegarse a los dictados norteamericanos y, en los últimos años, el surgimiento de grupos de países en América Latina, históricamente encabezados por Cuba y más recientemente por Venezuela y Bolivia, dispuestos a mantener una política de crecimiento económico con la justicia social y el beneficio de la mayoría como norma fundamental.

*El autor es un reconocido analista mexicano.







Al fin la gran prensa de los Estados Unidos parece haber descubierto dónde está realmente el peligro para esa nación.

Muy ocupados han estado todos estos años esos medios de comunicación en vender como exitoso el modelo neoliberal, exaltar los beneficios de la privatización, ocultar el tremendo desastre de las ocupaciones militares en Iraq y Afganistán y crear pánico sobre el terrorismo.

Sin embargo, después de la debacle de esta semana en la Bolsa de Valores de Nueva York y el desmoronamiento con que la secundaron otras similares en diversas latitudes, un comentario aparecido en la versión digital de El Nuevo Herald afirmaba que el fracaso de la propuesta de rescate de Wall Street demostró el hecho de que Estados Unidos sufre una crisis no solo financiera, sino también de liderazgo político.

Motivos más que suficientes han existido a lo largo de los ocho últimos años de malgobierno en Washington, para calificar a esta administración como la peor que ha ocupado la Oficina Oval.

Como elefante en una cristalería, el demente Jorge Walker Bush, no ha provocado más destrozos porque no ha podido, y además de mentir impúdicamente al pueblo norteamericano, resultó cabeza de un equipo marcado por el descrédito casi desde el propio momento de llegar a la poltrona.

En su primer mandato, la legitimidad de esa elección fue puesta en tela de juicio por el controvertido triunfo electoral, que provocó acusaciones por supresión y falsificación de votos en el estado de la Florida.

Su administración está signada por varios escándalos. A modo de ejemplo baste citar el relacionado con la petrolera Halliburton, empresa investigada por mega fraude y a la cual perteneció el vicepresidente Richard Cheney.

Otro caso es el de la espía norteamericana Valerie Plane, como una muestra de utilización política de los servicios secretos y de venganza, al ser filtrada su identidad por altos funcionarios, como represalia porque su esposo, el diplomático Joe Wilson, denunció la falsedad de algunas pruebas que la Casa Blanca utilizó para justificar la invasión a Iraq.

También puede agregarse el asunto del despido de nueve fiscales en el año 2006, en el cual hay evidencias que señalan como instigadores de esa acción a altos funcionarios vinculados al aparato del mandatario.

Además, las equivocaciones lingüísticas, geográficas, conceptuales y de todo tipo cometidas en sus discursos por W. Bush, frecuentemente son ridiculizadas por humoristas y buena parte de la población, que en muchas ocasiones cuestionan la capacidad intelectual del Presidente, limitación que pudiera dar pie para analizar su irreflexión y las trágicas consecuencias de las acciones que emprende.

Pero quizás lo que lo haría pasar a la posteridad con marca universal de cinismo sea todo su quehacer a partir de los ataques del 11 de septiembre, sucesos sobre los que todavía quedan muchas incógnitas, y los cuales, curiosamente, permitieron a la administración Bush emprender una publicitada lucha contra el terrorismo y la posterior invasión a Iraq, casualmente un país con considerables reservas de petróleo capaces de nutrir las exigencias de la política consumista norteamericana, urgida de ese recurso y sus derivados.

El genocidio cometido en Iraq por las fuerzas de ocupación lideradas por los estadounidenses, es vedado en toda su magnitud por los grandes medios de la información de EE.UU., y cuando más, justificado como daños colaterales o sencillamente como golpes propinados a la insurgencia.

Los desmanes cometidos en Abu Ghraib y en la cárcel en la ilegal base naval yanqui de Guantánamo –territorio ocupado contra la voluntad del gobierno y pueblo cubanos-- contribuyeron a acrecentar el descrédito de Washington y constituyen bochornosa página en la memoria militar de la Unión.

Por otra parte, esa guerra ha cobrado también cientos de vidas de soldados norteamericanos y costado miles de millones de dólares a los contribuyentes estadounidenses.

Así las cosas, y en medio del pánico que la actual crisis financiera de los Estados Unidos desata en el mundo, W. Bush se arrastra hacia el final de su segundo y último término con uno de los índices de aprobación más bajos en la historia política del país. Reciente encuesta de Gallup indicó que solo un 27 por ciento aprueba su gestión.

Ahora el estruendo de los vidrios rotos en la cristalería, que para algunos analistas se antoja colofón de las barbaridades acumuladas durante su pésima gestión en la Casa Blanca, permite comprender a muchos más quién es el verdadero enemigo de los Estados Unidos.
Re: [dioshomosexual] CAPITALISMO
dioshomosexual


Oct 7, 2008, 7:40 PM


Reportar Abuso
 

Escuché por la radio al secretario de Salud decir que estaba en contra de la legalización de las drogas. Habló sobre los daños que acarrean el consumo de cocaína y otras sustancias. Eso fue hace dos semanas. Pero algo cambió repentinamente. El 2 de octubre, el Ejecutivo envío al Senado una iniciativa de ley en la que se legaliza la posesión de pequeñas cantidades de sustancias consideradas hoy ilícitas, con lo que se haría una diferenciación, que es clave, entre el consumo y el tráfico ilegal.

Como se recordará, el Congreso, en su última sesión durante el gobierno del presidente Vicente Fox, votó en favor de una ley que permitía la posesión de drogas y establecía las cantidades que una persona podía portar para su consumo. Todos los partidos estuvieron de acuerdo. Pero finalmente Fox vetó esta ley. Ahora nos enteramos de que la decisión de dar marcha atrás obedeció a las presiones ejercidas por el gobierno de Estados Unidos, de acuerdo con la nota de Ciro Pérez y Víctor Ballinas aparecida en este diario el pasado viernes.

Es muy importante hacer la diferenciación entre el consumo y el comercio de las drogas. Una persona que consume mariguana, cocaína, drogas sintéticas o alucinógenos no puede ser considerada criminal. La iniciativa es, en este sentido, correcta, pero tal como está redactada termina siendo absurda. Tiene como punto de referencia una tabla de sustancias y cantidades permitidas, a partir de la cual, los que la excedan serán criminales y quienes se encuentren por debajo, adictos, que serán remitidos para su tratamiento a centros de rehabilitación… una especie de fichaje.

Las dosis personales permitidas son absurdas; por ejemplo: opio, 2 gramos; heroína, 50 miligramos (que son las drogas de uso menos frecuente en nuestro país). La mariguana, 2 gramos, es decir, menos de un cigarro; cocaína, medio gramo; éxtasis, 40 miligramos (cuando una pastilla tiene al menos 100), y metanfetaminas, 40 miligramos. Es decir, se “permiten” cantidades que son irreales para el consumo personal.

Además, quienes se encuentren en posesión de estas dosis no tienen escape. Se les remitirá a las instituciones correspondientes para su rehabilitación o si tienen un microgramo más, a la cárcel (me imagino a los policías portando, además de su rifle, una balanza analítica). En caso de reincidencia, por tercera ocasión, serán llevados a la cárcel aun tratándose de las dosis permitidas. ¿Así es como se pretende curar a los adictos? Señores senadores, se requiere de una visión racional y por tanto de una corrección a este desatino.

Ésta podría ser una buena ley que evitara los abusos policiacos en contra de quienes consuman estas sustancias, especialmente los jóvenes, pues podría orientarse exclusivamente al combate del narcotráfico, pero tal como está planteada es francamente absurda, pues los consumidores siguen siendo, de algún modo, señalados y perseguidos. Podría establecerse, en cambio, un registro voluntario para el tratamiento de las adicciones.

La humanidad desde sus orígenes consume drogas. ¿Para qué? Para sentirse bien, para tener placer. Como esto es algo inherente a la naturaleza humana, se ha creado un negocio alrededor. Es lo mismo que ocurre con el sexo, lo mismo que ocurrió con la prohibición del alcohol. La persecución del consumo crea una industria, porque la prohibición del placer es económicamente redituable: la demanda es colosal… La prohibición es un mecanismo de control y un gran negocio.

El Ejecutivo manda una iniciativa que está orientada a liberalizar tímidamente el consumo de drogas y a combatir el narcomenudeo. Al hacerlo, coloca el tema en el territorio del Poder Legislativo, concretamente en el Senado. Éste tiene la oportunidad de modificar la propuesta. Si los legisladores deciden modificar la tabla de dosis para el consumo personal e inmediato, estarán dando uno de los pasos más importantes para diferenciar el consumo del tráfico de estupefacientes, y cambiarán por completo, con ese simple hecho, la realidad de este país… Está en sus manos.

Olvidaba decir que la morbilidad y mortalidad por el consumo de drogas ilícitas en nuestro país es poco significativa, frente a las patologías originadas por el consumo de alcohol y tabaco (drogas legales), y especialmente ante las ocasionadas por la desnutrición.
Re: [dioshomosexual] CAPITALISMO
dioshomosexual


Oct 7, 2008, 11:02 PM


Reportar Abuso
Docenas de miles de millones para salvar a los bancos; nada para salvar a las personas

Se trata de operaciones que solo agravan el problema. En primer lugar, porque lo que hacen los bancos con esa liquidez es continuar con lo que hoy día saben y les conviene hacer: especular con productos financieros muy arriesgados (como las hipotecas subprime o los “paquetes” compuestos con ellas) que son los que han provocado la crisis. Y, en segundo lugar, porque así no abordan la cuestión de fondo fundamental: acabar de una vez con la regulación tramposa que ha permitido que las finanzas internacionales sean un auténtico espacio opaco de chanchullos, de engaños, de corrupción, de opacidad y de riesgo extraordinario aunque muy rentable para los bancos y especuladores.

Juan Torres López*

El Banco Central Europeo acaba de inyectar docenas de miles de millones de euros en los mercados para salvar a los bancos. Solo 70.000 millones en un solo día, y muchos más en los anteriores y siguientes. La Reserva Federal ha hecho exactamente igual: llegó a inyectar 50.000 millones de dólares en una jornada, y tamben otros muchos miles de millones de recursos públicos para hacerse cargo de las pérdidas de bancos en quiebra o para refinanciar a otros que están hasta el cuello como consecuencia de sus operaciones arriesgadísimas.

Es verdad que estos bancos centrales no ponen dinero a disposición libre de los bancos en crisis, sino que lo que hacen es proporcionar financiación, la mayoría de las veces a través de fórmulas muy sofisticadas, que en realidad no suponen que aumente la disposición efectiva de dinero de quien lo recibe. Pero, en cualquier caso, estas inyecciones de liquidez en los mercados suponen una válvula de escape para los bancos, que gracias a ello pueden seguir realizando sus operaciones habituales y, en consecuencia, continuar obteniendo nuevos y más altos beneficios.

Se trata de operaciones que solo agravan el problema. En primer lugar, porque lo que hacen los bancos con esa liquidez es continuar con lo que hoy día saben y les conviene hacer: especular con productos financieros muy arriesgados (como las hipotecas subprime o los “paquetes” compuestos con ellas) que son los que han provocado la crisis. Y, en segundo lugar, porque así no abordan la cuestión de fondo fundamental: acabar de una vez con la regulación tramposa que ha permitido que las finanzas internacionales sean un auténtico espacio opaco de chanchullos, de engaños, de corrupción, de opacidad y de riesgo extraordinario aunque muy rentable para los bancos y especuladores.

Estas dos circunstancias son las que permiten afirmar sin ningún género de dudas que los bancos centrales han sido, primero, corresponsables de la crisis (por haber establecido la regulación que ha permitido que pase lo que ha pasado); luego, cómplices de los bancos que han llevado a cabo las operaciones que han provocado la crisis (por hacer oídos sordos a las demandas de intervención que se se han hecho para evitar las corruptelas y el riesgo); y, a la postre, pirómanos metidos a bomberos (por aplicar políticas y tomar decisiones que no hacen sino alimentar la crisis que dicen abordar).

Por todo ello, los bancos centrales, sometidos como hoy día lo están a la ideología ciega de los neoliberales que los gobiernan, se han convertido en unas instituciones verdaderamente negativas y peligrosas para la estabilidad de la economía mundial. Pero no solo por esas razones.

Hay que tener muy poca vergüenza, una falta de sensibilidad infinita y un cinismo visceral para estar haciendo todo eso para favorecer a los bancos propiedad de los más ricos del mundo y, al mismo tiempo, no tener más discurso que demandar salarios más bajos y austeridad para los que menos tienen. Y, por supuesto, hay que tener una sangre muy especial para ser capaces de estar proporcionando a los mercados bancarios cientos de miles de millones de dólares de financiación privilegiada y no tener ni un miserable euro, ni un podrido dólar para ponerlo a disposición de los 900 millones de hambrientos del planeta, de las poblaciones pobres de Haití, de Cuba que padecen los destrozos de los huracanes o de otros países que pasan sufrimientos de todo tipo.

Tienen todo el poder y el dinero, pero carecen de la generosidad y de la sensibilidad que diferencia a los seres humanos de los animales. Son eso, animales programados solamente para ganar dinero: dispuestos a darlo todo para salvar a los bancos, pero incapaces de dar nada para salvar a las personas.

Lo que está pasando en nuestro planeta es realmente increíble: los organismos internacionales, las ONG, miles y miles de personas reclamamos solidaridad, ayuda, cooperación, un reparto más equitativo de la riqueza, sensibilidad ante e sufrimiento ajeno. Y los gobiernos y los bancos siempre dicen lo mismo: que no hay dinero, que hay que recortar gastos, que no es bueno que los estados intervengan… Lo contrario de lo que hacen cuando los necesitados son los ricos. Entonces, todo es ayuda y los discursos de antes se olvidan.

Un discurso cínico y criminal contra el que es preciso que los ciudadanos nos rebelemos de la manera que sea con toda nuestra fuerza.






Crisis del capitalismo: Hacia el fin de la era neoliberal


El capitalismo otra vez está en crisis. Los medios frenéticamente anuncian el Apocalipsis financiero now, resucitan las viejas tesis de la crisis terminal del capitalismo, esa que muchos pensadores de izquierda han pronosticado por generaciones, el Fondo Monetario, Soros, economistas de todos los rincones del planeta se adelantan a sugerir que ésta sería una de las peores crisis que haya enfrentado el capitalismo.
Independientemente de lo anterior es importante entender -en la medida de lo posible- las dimensiones, causas y reales consecuencias de semejante acontecimiento que convulsiona al planeta entero. Pero, quizás, antes de ello deberíamos partir reconceptualizando el sistema capitalista, cuál es su esencia y su razón última: el alfa y omega de tan cuestionado sistema. Muchos lo entienden como la empresa privada o la propiedad privada, la explotación del hombre o el gobierno de la derecha, las teorías de Adam Smith o de Milton Friedman, la ley de la oferta y la demanda o la "mano invisible". Sin embargo y para ir mucho más al núcleo fundamental, aunque en todas esas caracterizaciones haya parte de la verdad, el sistema capitalista es en esencia un orden político, social y económico que se sustenta en la búsqueda del lucro para todo capital que pueda obtener una rentabilidad. Es decir, obtener un beneficio mayor por sobre la inversión y de allí, atesorar ganancias sobre ganancias. Es decir, los valores que mueven al mundo capitalista son nada menos que esos viejos y desacreditados pecados capitales como la avaricia -afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas- o la codicia -afán excesivo de riquezas. El orden mundial está sustentado -hoy más que en ninguna otra época- sobre este tipo de comportamientos que no provienen precisamente del conjunto de virtudes humanas -siempre tan escasas- sino más bien de sus antípodas.
Podrán ser desacreditadas las tesis de Smith o Friedman y podrán desaparecer la propiedad privada, la economía de mercado y los gobiernos de derecha, pero si continúa el lucro como razón de ser de la sociedad humana, seguirá prevaleciendo el capitalismo y se encontrarán las instituciones adecuadas para su realización. El lucro es en definitiva -y en simples palabras- la verdadera razón de la crisis actual. Así lo entiende profundamente la Presidenta Bachelet quien se permitió decir esto ante las naciones del mundo. Bien por ella, pero, podría también decirle eso mismo a las AFP chilenas, a los grupos económicos que en Chile depredan el medio ambiente y explotan a los trabajadores debido a su insaciable codicia. Mal que mal, Chile es el paradigma del capitalismo salvaje y la tierra donde la avaricia y la codicia campean a su antojo, así como medraron las bestias en el principio de los tiempos. Pero, nadie es profeta en su tierra y si la presidenta lo hiciese, corre el riesgo de bajar mucho en las encuestas de La Tercera y El Mercurio y de allí, la Concertación podría perder las elecciones.
Para quienes no somos más que simples economistas, no se nos está permitido hablar con tanta liviandad acerca de situaciones tan complejas y fenómenos tan entreverados. No sería serio y pecaríamos de una enorme falta de prolijidad profesional. De allí que tengamos -forzosamente- la tarea de hacer esfuerzos mayores de comprensión y explicación de tales situaciones. Es necesario por lo demás, puesto que es mucho lo que se dice y escribe al respecto, mas es muy poco lo que se puede entender.
Vamos por parte. En la actualidad -y en términos macroeconómicos- el capital tiene dos grandes ámbitos para realizar ganancias: la economía real y/o la economía financiera. Es decir, puede invertir en una planta lechera, en una mina de cobre, en una empresa de transporte, o en cualquier otra actividad que signifique producir algo que tenga consistencia física o intangible, como por ejemplo, un servicio de transporte o una empresa de contabilidad que no le dan nada material pero que sí prestan una utilidad, sirven. El ritmo de maduración de estas inversiones depende del tipo de actividad, pero, obviamente no es inmediato. Si invertimos en plantar tomates, debemos esperar el tiempo de cosecha que no será nunca antes de seis meses. La alternativa es el mundo de las finanzas. Hoy por hoy, en ese mundo ya casi virtual, los tomates se cosechan de la noche a la mañana y los árboles crecen en fracciones de segundo. ¿Nada mal no? el mundo feliz, la gallina de los huevos de oro, la lámpara de Aladino, la cueva de los cuarenta ladrones, el reino de Midas y todas esas fantasías infantiles que hacen soñar con una vida más fácil y sin los sinsabores de la sentencia bíblica "ganarás el pan con el sudor de tu frente". En la actualidad y gracias a las características del sistema financiero global, es posible ganar mucho más -y en más corto tiempo- que en actividades reales y vamos a ver la razón de esto.
En todo caso, si a la codicia como valor supremo de la humanidad capitalista le añadimos las características actuales del mercado financiero, vamos a comprender mejor las causas de la crisis actual: ¿Para qué vas a ganar 100 si puedes ganar 500? ¿Para qué vas a producir leche si puedes comprar instrumentos financieros que rentan mucho más? El primer problema es que los instrumentos financieros no se comen y los tomates sí, las acciones en bolsa no contienen los nutrientes que tiene la leche y que los niños del mundo necesitan para su alimentación; el segundo problema es que cuando se invierte el dinero en acciones o instrumentos financieros, se deja de invertir en la producción de leche o de trigo y, en consecuencia, hay menos actividad económica, menos empleo, menos leche y más hambre, más desempleo y más pobreza. Según Lynn Walsh, editor de la revista Socialism Today, durante el período 1980/90, los capitalistas aumentaron sus ganancias a través de la intensificación de la explotación de los trabajadores, pero, la inversión de capital ha caído a niveles históricos. Es decir, ha habido un excedente de ganancias no invertidas en la creación de bienes de capital para la producción real y este excedente ha sido una de las principales fuentes de dinero que se ha introducido en el sector financiero.
Esto es precisamente lo que ha ocurrido en las últimas décadas. No son pocos los especialistas que afirman que hoy la economía capitalista, en su conjunto, no es nada más que un enorme cazino, en donde los ricos del mundo van a jugarse el ahorro y la riqueza del planeta: algunos perderán, pero otros van a ganar y mucho. Mientras tanto, el ahorro de los trabajadores que ponen sus fondos de pensión en las AFP y que éstas a su vez arriesgan en los mercados financieros, se va distribuyendo etapa por etapa: una parte para las utilidades de la AFP; otra para pagar las comisiones de los operadores financieros que transan las acciones o instrumentos financieros que la AFP compra; y una no despreciable porción para sustentar los costos de operación -luz, agua, arriendos, almuerzos, viajes, materiales para oficinas lujosas, etcétera- y los sueldos de los ejecutivos de bancos y fondos de inversión que transan esos instrumentos financieros. Todo ello con una promesa altamente riesgosa de incrementar el fondo para su pensión, es decir, con una alta probabilidad de que no sea cierto. Si se materializa, bien para el trabajador, para los operadores financieros, los bancos y la AFP, si no, mal solo para el trabajador, puesto que la AFP ya cortó su parte, los ejecutivos de los bancos ya recibieron sus salarios, los costos de operación ya se pagaron y las comisiones ya se cobraron. Todo ello con los fondos que se les obliga a los trabajadores a proveer para sus futuras pensiones. Así como los trabajadores que ponen sus fondos previsionales en una AFP, también hay otras personas que ponen sus ahorros en bolsas de comercio y fondos de inversión que corren la misma suerte.
Datos estremecedores que permiten sustentar estos argumentos: el sector financiero ha sido el de más rápido crecimiento en la economía mundial. A principios de los ochenta, el total de activos financieros (acciones, bonos, préstamos, hipotecas) era aproximadamente igual al Producto Interno Bruto mundial (PIB), es decir, igual a toda la riqueza del planeta. Al final del 2005, era equivalente a 3,7 veces el PIB mundial, es decir, casi cuatro veces la riqueza global, lo que significa que no hay suficientes aviones, tomates, zapatos, trigo y leche, en el mundo, para hacer efectivo el valor de todos los activos financieros. Unos cuantos hombres de negocio tienen en sus manos la riqueza del planeta que se produce hoy y que se producirá en los próximos 4 años. En ese mismo período de tiempo, el valor nominal de los derivados financieros -que son instrumentos o contratos cuyo valor deriva del que tienen los activos financieros- representó tres veces el valor del total de activos financieros y 10 veces el PIB mundial (Lynn Walsh).
Lo que vemos claramente en los últimos años, es que los dueños del capital no solo han acumulado cada vez más riqueza, también han buscado mayores rentabilidades a través de la especulación financiera y menos en la producción real. Esto porque de alguna manera, el ciclo de negocios en la economía no financiera se ha ido reduciendo y estrangulando, entre otras cosas, por la creciente concentración de la riqueza que limita la expansión de la demanda y por la disminución de la productividad de los ecosistemas naturales al ser sometidos a sobre explotación. Todo ello reduce la tasa de ganancia en la economía real empujando a los capitalistas hacia la especulación financiera. Esto, a su vez, refuerza la perdida de dinamismo de la economía real al reducirse las inversiones pues el capital migra hacia el mercado financiero.
Vemos claramente cómo la avaricia se ha desplegado por el mundo sin cortapisas y cómo ello ha desviado una riqueza gigantesca de la producción real y útil, tangible o intangible, para sustentar una orgía miserable y cruel de lucro y acumulación, mientras el desempleo, la pobreza, el hambre y la desigualdad cunden como reguero de pólvora. Dato curioso y francamente insultante: para combatir la hambruna que aqueja a más de 800 millones de personas, las naciones del mundo recolectaron 16 mil millones de dólares, mas, para resolver la crisis financiera del Wall Street el gobierno estadounidense asignó 700 mil millones de dólares -amén de todos los gastos que ya ha hecho ese país y otros del mundo desarrollado que suman una cifra similar-, es decir, 44 veces más para continuar el desenfreno absurdo de Wall Street que para enfrentar el hambre de los más necesitados ¿Perro mundo no?
El Detonante de la Crisis: las Hipotecas Subprime
Como se ha repetido hasta el cansancio, a esta crisis se le ha denominado la crisis subprime y dice relación con préstamos hipotecarios que hizo la banca norteamericana a personas que eran incapaces de hacer frente a sus obligaciones. Como sabemos, en el año 2001 hubo otra crisis financiera conocida como la "burbuja Internet" que se desarrolló debido a la entrada exitosa en las bolsas de comercio de las empresas de Internet -en Estados Unidos con Yahoo y Amazon y en España con Terra- gracias a las elevadísimas expectativas de negocio que se basaban en proyecciones demasiado optimistas en cuanto al número de usuarios que se iban a captar. Pues bien, éstas no se materializaron, lo que llevó a la caída del financiamiento y fue causa de otra crisis de liquidez. Entonces, la Reserva Federal -el Banco Central de Estados Unidos- para aportar liquidez al sistema hizo caer en dos años el precio del dinero desde un 6,5% a un 1%, lo que constituyó un fuerte incentivo para expandir el crédito, dado el bajo costo que la Reserva Federal le cobraba a los bancos y a los fondos de inversión por el dinero prestado. Esto favoreció el mercado inmobiliario y contribuyó a que, en 10 años, el precio real de las viviendas se multiplicara por dos en Estados Unidos, gracias a la mayor demanda que la disponibilidad de préstamos favorecía.
Si a lo anterior agregamos el hecho de que, durante años, las tasas de interés vigentes en los mercados financieros internacionales han sido considerablemente bajas, podemos entender la necesidad de los bancos por aumentar la oferta de créditos para compensar la disminución de sus márgenes de ganancia que significaba la caída de la tasa de interés. La racionalización lógica de la expansión de créditos inmobiliarios a personas insolventes era muy simple: como son más riesgosos, les cobramos más interés y si pagan, bien, pero si no pagan nos quedamos con las casas cuyos precios considerablemente más altos nos permitirán recuperar el dinero prestado y ganar un excedente. El error es obvio, los precios de las casas estaban siendo empujados hacia arriba, entre otras cosas, por el aumento de los créditos hipotecarios de mala calidad que hacían subir la demanda y, en consecuencia, el precio y la oferta futura de casas. Es decir, un boom inmobiliario artificialmente construido. Estos créditos hipotecarios se denominan hipotecas subprime, en contraposición a las denominadas hipotecas prime que tienen muy bajo riesgo de insolvencia, puesto que sus deudores son clientes con trabajo, activos e ingresos estables.
Ahora bien, el aumento en el número de operaciones de los bancos, no lo podían solventar cos sus propios recursos, por lo que, gracias a la Globalización que mantiene en línea a todos los mercados financieros del mundo, pudieron recurrir a la banca internacional para obtener los fondos necesarios. Esto, en virtud del mercado interbancario -que es donde los bancos se prestan dinero unos a otros. Sin embargo, con ello debilitaban el cumplimiento de las llamadas Normas de Basilea que le exigen al banco un capital no inferior a un determinado porcentaje de sus activos -en los que se incluyen los préstamos que otorgan. Eso fue precisamente lo que estaba ocurriendo: el aumento en los créditos hipotecarios de alto riesgo les hacía quebrantar dichas normas. Para salvar la situación, los bancos actuaron implementando dos operaciones articuladas mutuamente: primero, creando los denominados conduits, que consisten en filiales de los bancos bajo la forma jurídica de fondos de inversión que, gracias a la normativa hoy vigente, no estaban obligados a mostrar balances consolidados con los bancos que los habían creado y que pertenecían al mismo dueño; segundo, creando la llamada "Titulación" que consiste en la invención de un nuevo instrumento financiero que no es nada más que un paquete de deudas hipotecarias, en los que se mezclaban tanto las prime como las subprime. En consecuencia, ahora el banco tenía un conjunto de nuevos instrumentos que se denominaban MBS (Mortgage Backed Securities) y que consistían en un conjunto de obligaciones garantizadas por la hipoteca de los inmuebles y que no eran más que canastas que agrupaban créditos de distinta categoría de riesgo. La gracia es que esto hacía que los MBS tuvieran un riesgo menor que las hipotecas subprime por si solas, dado que promediaban su riesgo con el de las prime.
Con estos dos inventos financieros, el banco hacía que los fondos de inversión (sus conduits) compraran dichos instrumentos MBS y de esa manera lograba reducir mágicamente la vulnerabilidad en su cartera de créditos y aumentar la relación entre su capital y los créditos otorgados. Esto porque le vendían su cartera de clientes a sus fondos de inversión. Lo absurdo es que el banco y los fondos de inversión le pertenecían al mismo dueño, pero, de esa manera lograban cumplir con las Normas de Basilea. A su vez, estos fondos de inversión, mediante los créditos interbancarios conseguían los recursos para comprar los MBS y, por otra parte, vendían estos MBS a otros fondos de inversión, sociedades de capital de riesgo, aseguradoras, financieras, sociedades patrimoniales y administradoras de fondos de pensión.
Ahora bien, para que todo esto pudiese operar "limpiamente" se requería del apoyo de las clasificadoras de riesgo, es decir, tenían que ser bien evaluados por las agencias de rating, que califican en función de la solvencia de los instrumentos financieros. Para vender los MBS altamente riesgosos a operadores como las sociedades de capital de riesgo, las AFP u otros fondos que buscaban rentabilidades más altas, entre otras razones porque eso implicaba recibir comisiones según la rentabilidad obtenida, los bancos conseguían de las agencias clasificadoras de riesgo, una recalificación de los instrumentos financieros. Para ello procedían a una nueva "Titulación" o reestructuración, esta vez de los MBS, creando nuevos paquetes pero de MBS que se denominaban tranches. Aquellos con mayor probabilidad de pago eran reclasificados en categoría AAA, es decir, con el menor riesgo, los más solventes. Estos MBS ordenados en tranches fueron rebautizados como CDO (Collateralized Debt Obligations), es decir, deudas colaterales pues se apoyaban en las características de otras deudas. El cuento sigue, puesto que con estos CDO creaban otros instrumentos como los CDS (Credit Default Swaps) ofreciendo más y más intereses sobre deudas hipotecarias de dudosa credibilidad.
Todas estas operaciones tenían como punto de partida, o como hipótesis, el que las hipotecas subprime se iban a pagar y que el boom inmobiliario en Estados Unidos no se detendría jamás, aumentando constantemente el precio de los inmuebles. No obstante, a principios del 2007, los precios de las viviendas norteamericanas se desplomaron. Los deudores hipotecarios se dieron cuenta que estaban pagando por sus casas más de lo que ahora costaban y no pudieron o no quisieron seguir pagando sus deudas. Automáticamente, nadie quiso comprar MBS, CDO o CDS, y quienes ya los tenían no pudieron venderlos. Pérdida total. La crisis de credibilidad se instaló inmediatamente y los bancos debieron recurrir, una vez más, a los prestamos interbancarios, pero, o no conseguían créditos o lo hacían a tasas muy altas. En consecuencia, se produjo la temida crisis de liquidez, es decir, no había dinero, por lo que no se otorgaban créditos ni hipotecas, caía la demanda de las empresas constructoras, caía el precio de sus acciones en bolsa, empezaba a subir la tasa de interés y los deudores habitacionales empezaban a pagar más por la deuda, a las empresas menos solventes se les cerraba el acceso al crédito, los bancos se quedaban sin recursos y empezaban a vender acciones, bonos, edificios, y todo esto empezaba lentamente a repercutir en los precios y la demanda global, por lo que comenzaba a aumentar el desempleo, la inflación y a caer toda la actividad económica real. Es decir: recesión.
Las Causas Profundas de la Crisis
Muchos han sostenido que la causa de la presente crisis financiera es la denominada burbuja hipotecaria subprime. No obstante, eso solo corresponde al detonante de la crisis. Sus causas profundas dicen relación con el proceso de desregulación del mercado financiero, el comportamiento de las clasificadoras de riesgo y la conducta observada por los bancos centrales del mundo.
En el sector financiero existe un conjunto de fondos de inversión libre no reglamentados que ap0eZZZtan a productos financieros con un elevado riesgo -conocidos como hedge funds- y un grupo de bancos de inversión autorizados a realizar operaciones en el mercado de capitales. Ambos hoy representan más de la mitad de todo el crédito, mientras que los bancos tradicionales están cada vez más comprometidos en acciones especulativas no reguladas, tales como los mecanismos de "Titulación" que no están obligados a informar en sus balances. Estas operaciones que cuentan con la complicidad de las autoridades políticas, fueron autorizadas por los cambios en la legislación gubernamental -la llamada "desregulación financiera"- al punto que hoy, la principal actividad de los bancos de inversión y de los hedge funds es comprar y vender deuda entre ellos mismos, obteniendo como es obvio, alguna ganancia entre cada operación. A esto ha contribuido, también, el desarrollo de la informática y de las telecomunicaciones que permiten operaciones financieras en línea y las 24 horas del día a través de todo el mundo.
No obstante lo anterior, tal como lo sostiene Lynn Walsh, el factor más importante es de carácter político e ideológico. La "desregulación financiera" se inscribe en el cambio ideológico que operó durante las últimas tres décadas del pasado siglo, cuando se abandonaron las políticas económicas de inspiración liberal-keynesiana y se asumieron las recomendadas por la Escuela de Chicago de Milton Freidman. Una suerte de retorno a las políticas liberales de principios del siglo XX. Así también, es el resultado de la imposición asimétrica de las fuerzas políticas pro capitalistas en la mayor parte del mundo occidental y de la abdicación -y en muchos casos subordinación- de gran parte de las fuerzas políticas no capitalistas a la lógica del capital. La "desregulación financiera", es la hija predilecta de esas políticas económicas ultraliberales que han provocado las diferentes crisis que ha enfrentado el mundo en los últimos 30 años y, particularmente, la crisis subprime en curso. El mismísimo Fondo Monetario Internacional, en 1998, sostenía que las crisis que han llegado a tener efectos globales, se explican por los procesos de desregulación y liberalización financiera, así como por la innovación en los mercados de capitales de finales del siglo pasado y principios del siglo XXI, a más de otros causas.
Girón y Correa sostienen que, entre los cambios financieros estructurales más importantes ocurridos en los últimos 30 años, es posible señalar: el acortamiento de los plazos en depósitos e instrumentos financieros y el desarrollo de un activo mercado secundario de títulos, lo que ha reducido considerablemente el plazo para la realización de la ganancia; el crecimiento de las prácticas de "Titulación" del crédito; el enorme crecimiento de las operaciones "fuera de balance" de los bancos, en particular con el uso de instrumentos derivados y la administración y el comercio de títulos de deuda; y el fortalecimiento de los fondos de inversión con un alto grado de concentración de activos financieros en manos de unos cuantos administradores que pueden mover grandes volúmenes en muy corto plazo. Todas estas transformaciones han conducido a características muy preocupantes del sistema financiero internacional, una de las cuales es la falta de transparencia, ya que nadie conoce realmente cuales son los riesgos asociados a las inversiones Otra característica aterradora que daña un fundamento crítico del sistema bancario -la honorabilidad de los compromisos, es decir, la certeza de que las deudas se pagan- es la separación entre los acreedores de deuda y quienes las arbitran, es decir, entre quienes las deben cobrar -los bancos- y los que transan títulos basados en esas deudas en mercados secundarios -los fondos o conduits- bajo el predicamento de que cuando una deuda está asegurada y se vende, no tiene ninguna relevancia el hecho de que los deudores originales estén capacitados o no para pagar dichas deudas.
Según John Hoefle, la desregulación del sistema financiero estadounidense -que regenta a los mercados financieros del mundo- permitió que se fueran eliminando de manera sistemática las medidas legislativas proteccionistas que resultaron de la lucha política del presidente Roosevelt en contra los banqueros internacionales en los años treinta. Hoefle recuerda que, en 1993, la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), institución gubernamental responsable de regular los mercados a futuro, determinó que las transacciones de derivados efectuadas fuera de los mercados de valores, estarían exentas de toda regulación. Esto incluía operaciones de futuro de cualquier tipo, entre ellos los relacionados con los energéticos. Así también, en el 2000, se aprobó la Commodities Futures Modernization Act que dejó a ciertos derivados financieros huérfanos del control gubernamental y sin la supervisión de la CFTC.
Otra importante modificación que "desregulaba" la actividad financiera, mediante el eufemismo de la modernización de los servicios financieros, fue la Financial Services Modernization Act de 1999, que representó el mayor cambio en la regulación del sistema financiero norteamericano desde 1930. Esta ley creaba un nuevo tipo de entidades financieras denominadas Financial Holding Company (FMC), autorizadas para llevar a cabo actividades en valores, banca, seguros, así como también, en cualquier actividad calificada como financiera. De esta manera se quebrantaba la separación entre la banca comercial y la banca de inversión que estableció la Banking Act de 1933, debido a que en la época de la Gran Depresión, un gran número de quiebras bancarias se atribuyeron a la actividad especulativa de los bancos en el mercado de valores.
El economista Emilio Ocampo agrega, además, que en el año 2004 fue relajada la norma que obligaba a los bancos de inversión como Goldman Sachs, Morgan Stanley, Merrill Lynch, Lehman Brothers y Bear Stearns, a mantener una relación mínima entre endeudamiento y patrimonio. Esto llevó a que en el período 2003/07, la relación endeudamiento sobre patrimonio de Morgan Stanley pasara de 23 a 32 y lo mismo ocurrió con los otros bancos. En contraste, a fines de 2007, la deuda total de un banco comercial como JP Morgan (supervisado por la Reserva Federal) no excedía 12 veces su patrimonio.
Según el informe Nº 78 del Banco de Pagos Internacionales (BPI) "es innegable que los cambios en el sistema financiero a lo largo de los años también han contribuido de forma importante al desenlace de los acontecimientos. En concreto, las numerosas innovaciones relacionadas con la propagación del modelo financiero basado en originar y distribuir riesgos han tenido una enorme influencia. Innovaciones recientes como los productos financieros estructurados se consideraron en un principio una buena manera de repartir los riesgos asumidos. Sin embargo, la forma en la que se introdujeron empeoró significativamente la calidad de la calificación del crédito en muchos mercados y produjo una clara falta de transparencia, lo que acabó generando una enorme incertidumbre sobre el volumen real de las pérdidas y su distribución. En efecto, las innovadoras técnicas financieras de «empaquetamiento» y redistribución de riesgos hacían que éstos fueran más costosos pero menos probables, al menos durante algún tiempo. En la práctica, esto suponía que los riesgos inherentes a los nuevos préstamos parecían desaparecer, elevando con ello las calificaciones, hasta que reaparecían de repente al materializarse una pérdida totalmente inesperada".
El ya legendario premio Nobel de Economía, Paul Samuelson, autor de textos de estudio que muchos economistas debimos revisar y aquilatar en nuestro años de estudio, en un artículo publicado por el diario El País en enero pasado, afirma que cuando Bush se hizo con la presidencia en el 2000 y los republicanos obtuvieron mayoría en las dos Cámaras del Congreso, el "conservadurismo compasivo" de Bush se tradujo en compasivos regalos fiscales a los plutócratas, además de una nueva desregulación de la contabilidad empresarial que les permitiría ocultar las pérdidas y exagerar los beneficios, mediante un manejo de los balances que violaban las estrictas normas de contabilidad creadas en los años anteriores a Bush. El profesor Samuelson continúa diciendo que "las bancarrotas y las ciénagas macroeconómicas que sufre hoy el mundo tienen directa relación con los chanchullos de ingeniería financiera que el aparato oficial aprobó e incluso estimuló durante la era de Bush".
No menos importante ha sido el rol de los bancos centrales. El papel que éstos desempeñaron jugó también un factor crítico en esta crisis, puesto que, utilizando el mecanismo de tasas de interés anormalmente bajas, proveían a los grandes operadores con dinero fresco y a bajo costo para sus operaciones. Recuérdese que los bancos centrales actúan como prestamistas del sistema bancario y financiero, para lo cual establecen una tasa de interés que actúa como referente para las operaciones de crédito. En particular, la Reserva Federal -el Banco Central estadounidense- cada vez que se enfrentaba a una amenaza de inestabilidad, respondía con nuevas inyecciones de liquidez. Alan Greespan -largo tiempo a la cabeza de la Reserva federal- fue el artífice de esta política que hoy continúa Ben Bernanke. Por otra parte, la deuda de los gobiernos ha sido una de las bases más importantes para el crecimiento de los activos financieros. Algunos sostienen que el crecimiento del período 2001/07 fue alimentado por las bajas tasas de interés de Greenspan y los enormes déficits fiscales de Bush que hacían subir los títulos y los volúmenes de endeudamiento en el sistema financiero. Así también, el Banco Central Europeo, ha ido inyectando liquidez monetaria para que los Bancos puedan tener dinero.
Torres López sostiene que los bancos centrales son en parte responsables de la crisis, en primer lugar porque a ellos corresponde la labor de vigilar la situación del negocio bancario, la de advertir del riesgo y prevenir sus consecuencias. No son pocos los instrumentos que tienen para realizar dicha tarea y tampoco es despreciable la información de que disponen sobre la situación financiera real que se estaba generando, pero, eligieron la complacencia y el silencio frente a la creciente volatilidad y el peligro cierto de recesión mundial que se estaba incubando; y en segundo lugar, porque los bancos centrales han utilizado la política monetaria -que es un instrumento de política económica- exclusivamente para controlar la inflación, olvidándose de cualquier otro objetivo, como el crecimiento de la actividad o el empleo, y han actuado como un soporte del sistema financiero aportándole liquidez para el negocio especulativo.
Como sostiene el Banco de Pagos Internacional (BPI), en los últimos años se han puesto claramente de manifiesto una serie de tendencias económicas y financieras inusuales, tales como el rápido crecimiento del dinero y del crédito, en el contexto de una inadecuada valoración del riesgo en forma generalizada. Las elevadas tasas de crecimiento monetario y crediticio registradas en todo el mundo por un largo período, entre otras causas, son el resultado de una política monetaria basada en tasas de interés oficiales extraordinariamente bajas en los últimos tiempos, en comparación con sus niveles de posguerra, lo que fue posible gracias a la mayor credibilidad que han tenido los bancos centrales durante los últimos años.
Por otra parte, en esta crisis, las agencias clasificadoras de riesgo han sido francamente incompetentes o han incurrido en graves conflictos de intereses. Las aseguradoras de deuda que actúan como aval en todas las emisiones de deuda -denominadas Monline porque esa es su única actividad- que comenzaron asegurando deuda pública de instituciones oficiales en Estados Unidos y que desde hace algunos años decidieron ampliar su negocio y lanzarse a las emisiones privadas, avalando cualquier tipo de bono o instrumento financiero estructurado como los MBS, CDO o CDS, han perdido credibilidad y, en consecuencia, valoración en las bolsas de comercio. A estas incluso se les acusa de estar muy implicadas en el negocio y eso explica el que no les interesara mostrar la verdadera y peligrosa naturaleza de los títulos e instrumentos financieros.
El descontento en contra de estas clasificadoras de riesgo se extiende por todo el orbe, puesto que fueron incapaces de prever el riesgo y siguieron clasificando con nota AA (de bajo riesgo) a instrumentos financieros contaminados con las hipotecas basura. Clasificadoras de riesgo como Moody's y Standard and Poor's, entre otras, otorgaron las calificaciones más altas (AAA) a instrumentos financieros que tenían como respaldo los famosos créditos subprime. Lehman Brothers -el gigante banco norteamericano caído recientemente- ostentaba una clasificación de bajo riesgo (AA) a pocos días de su estrepitosa quiebra. Las aseguradoras de riesgo norteamericanas más grandes del planeta - Fitch, Standard & Poor's y Moody's- han sido responsabilizadas por parlamentarios estadounidenses de la crisis y sus consecuencias. Más crudo fue The Wall Street Journal, quien ha señalado que estas aseguradoras no solo empujaron la crisis, sino que ganaron mucho dinero con los títulos contaminados con las hipotecas subprime. Las clasificaciones máximas de estos instrumentos financieros que otorgaban estas clasificadoras, les permitieron vender y colocar esos "instrumentos basura" a los bancos de inversión, a cambio -como no- de cuantiosas tarifas de mercado.
Duración de la Crisis
Ignacio Ramonet, citando al editorialista Martin Wolf del Financial Times, nos informa que las estimaciones van entre veinte años si tenemos suerte o menos de diez años si las autoridades actúan con mano firme. La verdad es que la dimensión del problema no está bien calibrada, aún hay mucha incertidumbre y eso se refleja en el frenético subir y bajar de las bolsas. Tampoco se sabe quienes son todos los afectados, cuántos bancos, cuántas AFP, cuántos fondos de inversión.
Claramente, la duración de la crisis dependerá del monto de las pérdidas que podrían acontecer en el curso de ésta. Lynn Walsh, citando el libro de Morris "The Trillion Dollar Meldown", sostiene que sólo las pérdidas por las hipotecas subprime ascenderían a 450 mil millones de dólares, aunque hoy se sabe que es una estimación baja por los montos que ha invertido el gobierno norteamericano en sostener el mercado financiero. Para las empresas estima pérdidas potenciales mayores a 345 mil millones de dólares; en tarjetas de crédito las pérdidas ascenderían a 215 mil millones de dólares. En total, un billón de dólares en pérdidas o riqueza esfumada. Si a esto se agregan las pérdidas potenciales de los CDS -las deudas colaterales- y que son difíciles de precisar, no quedarían muchas ganas de seguir contando, dado que, cualquier cifra que se aventure no debería dejar de considerar que el valor nominal de éstos asciende a la escalofriante cifra de 45 billones de dólares. Es por ello que Morris sostiene que si caen los CDS "nos enfrentaríamos a una trombosis completa del sistema de crédito" y que, dado el volumen, no tiene sentido tratar de estimar la magnitud de las pérdidas. Para mayor abundamiento, Morris sostiene que una crisis caótica, convulsiva, un desastroso colapso del sistema financiero, podría producir pérdidas de hasta 3 billones de dólares.
Las medidas de solución
Las crisis financieras son difíciles de evitar en el marco del desarrollo capitalista, más aún en el contexto de un capitalismo con un sistema financiero hipertrofiado. El viejo dicho "la ambición rompe el saco" se aplica matemáticamente a este capitalismo financiarizado, aunque acá debemos hablar de bolsas y no de saco. La ambición desmedida e incontrolada es el caldo de cultivo para estas crisis monumentales, en donde las actividades especulativas no sólo son el pan de cada día, también se muestran como las actividades más legítimas, técnica, política y moralmente. Sin embargo, existen los instrumentos de política económica y los mecanismos institucionales y jurídicos que pueden corregir y contener dichas crisis. Eso fue lo que se aplicó en los años treinta como resultado de la Gran Depresión: todo un sistema institucional y de regulación económica cuyo desmantelamiento ha provocado la crisis en curso. Entre otras medidas, habría que considerar impuestos a los flujos de capital internacional, sistemas de encaje que obligaran a los capitales golondrina de corto plazo a mantener un porcentaje de sus capitales en los países de destino de sus inversiones, lo que encarece y castiga las inversiones especulativas; eliminar los famosos paraísos fiscales, obligar a los bancos a la transparencia mediante el término de las operaciones "fuera de balance" que los habilita para ocultar operaciones riesgosas; crear instituciones estatales dedicadas a la clasificación de riesgo que impida los conflictos de intereses. En definitiva, más control y regulación por parte de las instituciones públicas que aseguren el interés ciudadano por sobre cualquier otro objetivo político. No está lejos el día en que vuelvan, en gloria y majestad, las leyes antimonopolio que nunca debieron ser abandonadas.
Esto es, nada más, lo que propone Michael Moore con su especial modo de comunicarse, al exigir que "todas las regulaciones deben ser restauradas" y decretar la muerte de la revolución Reagan quien señalara como marco de sus políticas de desregulación que "El problema no es el Estado, el Estado es el problema". En concreto Moore propone para los Estados Unidos la revocación de la Financial Services Modernization Act de 1999, promulgada por Clinton y promovida por el senador republicano Phil Gramm, principal asesor económico del candidato republicano John McCain. Esta propuesta es muy probable que sea bien acogida en un eventual gobierno demócrata encabezado por Barack Obama.
En lo inmediato, sería posible poner en juego el poder acumulado por los Fondos Soberanos de inversión, creados por los Estados y bancos centrales con recursos procedentes principalmente del petróleo y del gas. Rusia, Noruega, algunos países asiáticos y los Emiratos árabes, han constituido este tipo de fondos cuya envergadura se estima en 3 billones de dólares. Tienen su origen en los años cincuenta bajo la idea de constituir un "fondo para las futuras generaciones" y tienen, como sostiene Ibrahim Warde, características, objetivos y modos de funcionamiento diferentes a los que rigen los fondos especulativos responsables de la presente crisis. Esto y su poder financiero, los hace funcionales a objetivos político-estratégicos distanciados del desenfreno especulativo que caracteriza la economía finaciarizada. De hecho, ya han estado jugando un papel importante en la política de salvataje de los bancos caídos en desgracia a lo largo de los últimos trece meses que ha durado la crisis subprime. Como destaca Warde, en noviembre del 2007, el fondo ADIA de los Emiratos Árabes Unidos compró el 4,9% de Citigroup, primer banco mundial; dos semanas más tarde, el fondo GIC de Singapur inyectaba 10.000 millones de dólares en el grupo suizo UBS, décimo banco mundial. En diciembre del mismo año, el fondo soberano chino CIC adquirió el 9,9% del capital del gran banco de negocios Morgan Stanley; Merrill Lynch recibió 4.400 millones de dólares del fondo Temasek de Singapur. Esto entre otras operaciones que están realizando estos fondos y que hoy, a la luz de la flagrante incapacidad del mercado financiero de resolver los problemas que ha creado en el marco de la desregulación, podrían ser hábil y políticamente utilizados para ordenar el comportamiento de los flujos de inversión internacional.
Otra de las importantes reformas que deberían implementarse, dice relación con las políticas salariales de los altos ejecutivos. Emilio Ocampo sostiene que las compañías y bancos también deberán cambiar su cultura y su estructura de compensaciones y bonos, ya que es improbable que estas instituciones puedan seguir pagando a sus ejecutivos y a sus empleados el 50% de sus ingresos. En la misma dirección Moore exige que "ningún ejecutivo debiera ser pagado más de 40 veces lo que gana su empleado promedio". Las cifras de Moore son estremecedoras: en 1980, el presidente promedio de una compañía ganaba 45 veces lo que ganaban sus empleados; en el 2003 ganaban 254 veces y ahora, después de la era Bush, cobran 400 veces, mientras en Gran Bretaña, el presidente de una compañía promedio gana 28 veces lo que recibe un empleado típico y en Japón sólo 17 veces.
Conclusiones
En un artículo de Victor Ramos, titulado "Derecho a alimentarse, derecho a rebelarse", se sostiene que hace muy poco tiempo, cuando las bombas caían en Irak, en marzo del 2003, las bolsas internacionales, principalmente las europeas y Wall Street, reaccionaban con euforia y que esto habría llevado a reconocer a dirigentes del Partido Popular español (PP), que España había perdido una gran oportunidad al retirar las tropas. La búsqueda de beneficios exorbitantes ha llevado al mundo a un retroceso gravísimo en la estructura de valores que orienta el quehacer humano y ello tiene implicancias monumentales haciendo crecer la desigualdad, la pobreza y la destrucción de los ecosistemas naturales del planeta, incrementando exorbitantemente el índice de dolor y sufrimiento de miles de millones de personas. Cuando la humanidad vuelva a encontrar su centro y se restauren ciertos valores y virtudes humanas que han sido enviadas a la zona de castigo en el curso de los últimos treinta años, muy probablemente lo que ocurre en Wall Street será incorporado al grupo de las grandes calamidades de la historia humana, como lo fueron los campos de concentración nazis, el estalinismo, las explosiones nucleares de Hiroshima y Nagasaki, el SIDA, el hambre africana y las dictaduras latinoamericanas, entre muchas otras.
Mientras tanto, si bien esta crisis no sea aquella tan esperada por el pensamiento de izquierda tradicional como la "crisis terminal del capitalismo", al menos esperemos que Ignacio Ramonet, uno de los editores de Le Monde Diplomatique, tenga razón cuando sostiene que el derrumbe de Wall Street es comparable, en la esfera financiera, a lo que representó, en el ámbito geopolítico, la caída del muro de Berlín, con lo que se terminaría con la era iniciada con Ronald Reagan en 1981, poniéndole fin a la "edad de oro" de Wall Street. Si esto ocurre sería todo un logro y un progreso para la humanidad, pero, tal como lo sostiene Paul Samuelson, todo el mundo sabe que, hoy en día, el dinero sirve para comprar votos legalmente. Por eso los realistas matizan su optimismo con cierta cautela.
Referencias
Ignacio Ramonet, El fin de una era del capitalismo financiero. http://www.attac.es/portalattac/index.php?option=com_content&task=view&id=338&itemid=1
Fernando A. Torres, Armagedón desciende sobre el "libre mercado". http://elmapocho.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=543&Itemid=53
Michael Moore, Cómo arreglar el lío en Wall Street. http://viejoblues.com/Bitacora/michael-moore-como-arreglar-el-lio-en-wall-street
Leopoldo Abadía, La Crisis Ninja. http://leopoldoabadia.blogspot.com/search/label/%2B%20ANEXO%201%20Crisis%20NINJA
Victor Ramos, Derecho a alimentarse, derecho a rebelarse.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=73607
Alicia Girón y Eugenia Correa, Mercados financieros globales: desregulación y crisis financieras.
http://www.ub.es/prometheus21/articulos/nautas/25.pdf
Banco de Pagos Internacional, BPI, Informe Nº 78.
http://www.bis.org/publ/arpdf/ar2008_es.htm
Clara Elena Parra y Natalia Salazar, La Crisis Financiera y la Experiencia Internacional.
http://www.colombiestad.gov.co/index.php?option=com_linkdirectory&task=report&id=1250&Itemid=52
John Hoefle, La lección de la debacle de Enron: debe restablecerse la regulación. http://www.larouchepub.com/spanish/other_articles/2002/DebacleEnron.html
Emilio Ocampo, Réquiem para Wall Street. http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1055061
Ibrahim Warde, Los "fondos soberanos" absorben bancos. http://www.lemondediplomatique.cl/Los-fondos-soberanos-absorben.html
Lynn Walsh, Economía mundial: Una crisis pronosticada. http://mundosocialista.net/2008/06/17economia.html
Alicia Girón González, Crisis financieras: causas y efectos. http://www.eumed.net/libros/2005/agg/2.htm
Juan Torres López, Diez ideas para entender la crisis financiera, sus causas, sus responsables y sus posibles soluciones. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=55925
Paul A. Samuelson, Bush y las actuales tormentas financieras. http://www.elpais.com/articulo/opinion/Bush/actuales/tormentas/financieras/elpepiopi/20080128elpepiopi_4/Tes
Re: [dioshomosexual] CAPITALISMO
dioshomosexual


Oct 8, 2008, 8:59 AM


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Washington, DC, 7 de octubre de 2008. La gigantesca crisis financiera organizada por los agiotistas de Wall Street que se recrudeció a partir del mes de septiembre de 2008 en Estados Unidos “ya tiene un componente global”, aseguró aquí el agiotista Fondo Monetario Internacional (FMI). “Los riesgos han aumentado en todos los sentidos”, afirmó el siniestro organismo, el mismo día en que Wall Street acumuló una pérdida anual no vista en siete décadas, y en la mayoría de las plazas bursátiles el precio de las acciones siguió a la baja.

El usurero organismo aseguró que “el riesgo” ha aumentado a medida que se desacelera el crecimiento de las economías avanzadas y pierde impulso la expansión de los países emergentes. Entre las naciones en desarrollo, las más vulnerables son, dijo, las que dependen más de las corrientes de capital de corto plazo “o las que tienen sistemas bancarios financiados internacionalmente”. No lo mencionó, pero en México 90 por ciento de los activos bancarios están en poder de firmas extranjeras.

“El riesgo más significativo es el empeoramiento del círculo vicioso entre el sistema financiero y la economía real”, declaró Jaime Caruana, director del departamento monetario y financiero del FMI. Su afirmación sólo anticipa lo que ocurrirá en los siguientes días.

El organismo publicará este miércoles sus estimaciones sobre el comportamiento de la economía mundial para éste y el siguiente años y ya se prevé que habrá un recorte importante en la expectativa de crecimiento.

Lo dijo hoy mismo John Lipsky, subdirector gerente del organismo. “Existe un riesgo real de que la economía de Estados Unidos se contraiga en los próximos trimestres, antes de subir el próximo año”, apuntó, en una declaración interpretada en el sentido de que el FMI espera una recesión de la mayor economía del planeta.

En la raíz de todo está la crisis del sistema bancario estadunidense, la cual, expuso Caruana, ya no afecta sólo a los créditos hipotecarios “basura”, aquellos que fueron concedidos por los bancos sin garantía en medio de una burbuja de dinero barato, que explotó cuando falta un mes para la elección presidencial en este país. Las pérdidas ya se observan tanto en las llamadas hipotecas subprime, o de alto riesgo, como en las de los deudores calificados con triple A, los usuarios de préstamos al consumo y los corporativos.

Turbulencia sin precedente

El total de pérdidas que acumula el sistema financiero estadunidense llega a 1.4 billones (millones de millones) de dólares. Es una cantidad que supera al producto interno bruto (PIB) de un país como México, que es de 1.1 billones de dólares. Pero además de esas pérdidas ya acumuladas, Caruana dijo hoy que el sistema bancario de Estados Unidos requerirá al menos una inyección de 675 mil millones de dólares (60 por ciento del PIB de México) en los próximos cinco años para que el crédito pueda crecer.

La expansión de la crisis bancaria estadunidense a Europa se ha dado por el hecho de que, como explicó hoy Caruana, de los 1.4 billones de créditos perdidos por bancos estadunidenses, un 40 por ciento, esto es, 416 mil millones de dólares, corresponden a títulos de instituciones de Estados Unidos que habían comprado bancos europeos.

Por eso es que el FMI pidió hoy “una acción concertada” entre los distintos países para hacer frente a la situación que vive hoy el sistema financiero mundial el cual, sostuvo Caruana, “ha entrado en una turbulencia sin precedente en la que la situación sigue siendo frágil”.

Bancos europeos, infectados con activos tóxicos

Además de la danza de cifras y la confirmación de que los bancos europeos están infectados con los “activos tóxicos”, como se ha llamado a los créditos perdidos de los bancos estadunidenses, Caruana aportó un elemento adicional de que el actual sistema financiero internacional no puede salir por sí mismo de la crisis en que se metió.

“La preocupación sobre el crédito se ha ampliado a todos los activos financieros”, explicó al presentar hoy el Reporte sobre la estabilidad financiera internacional, el primero de los documentos que tradicionalmente se hace público en la reunión anual del FMI y el Banco Mundial, que se realiza esta semana. “El financiamiento se ha paralizado”, añadió.

El economista expuso que “cada vez es más difícil” encontrar una “solución privada” a la actual crisis financiera. “La acción de las autoridades no ha reducido la inquietud de los mercados”, añadió. Implícitamente se refirió al paquete de 700 mil millones aprobado en Estados Unidos para rescatar de la bancarrota al sistema bancario, a los anuncios del fin de semana pasado de autoridades europeas de emprender acciones para proteger a sus instituciones bancarias y de nuevas inyecciones de capital al sistema por parte de bancos centrales de Estados Unidos y Europa.

Después de casi tres décadas de postular las bondades del libre mercado –dejar hacer, dejar pasar– ahora se piensa distinto en la esquina de las calles 19 y G de Washington, a dos calles de la Casa Blanca, la sede del FMI.

“Bajo esta inestabilidad sin precedente, para restablecer la estabilidad financiera se requiere […] fortalecer el capital de las instituciones bancarias viables, y reforzar los activos problemáticos con el uso del balance del sector público”, planteó Caruana.

El balance del sector público es la diferencia entre los ingresos y los egresos del sector público. La obtención de superávit fiscales ha sido una de las recomendaciones más firmes del FMI cuando una nación enfrenta una crisis, y es una de las expresiones de las políticas de ajuste que suele imponer el organismo a los países cuando les ofrece préstamos.

“Pensamos que por cierto tiempo será difícil que el sector privado pueda resolver la situación, así que estamos pensando que quizá sea necesario recibir asistencia del sector público para que pueda ocurrir la recapitalización” del sistema bancario, manifestó Caruana.

El reporte presentado hoy por el FMI abunda: “El sistema financiero mundial ha entrado en una nueva fase de crisis, en la que se han incrementado las preocupaciones sobre la solvencia al grado de que mayores recursos públicos han sido comprometidos para contener los riesgos sistémicos y las consecuencias económicas”.

Las crisis bancarias no son novedad. La de México en 1995 provocó una transferencia de recursos públicos para salvar a las instituciones por un monto equivalente a una quinta parte del PIB, mientras el sistema pasó a manos de firmas extranjeras. Aquí mismo en Estados Unidos se registró a mediados de los 80 otra entre instituciones de crédito y ahorro, con pérdidas por 230 mil millones de dólares. La del sistema bancario japonés (1990-1999) tuvo un costo de 750 mil millones de dólares; la de bancos asiáticos entre 1998 y 1999 provocó quebrantos por 400 mil millones de dólares. En todos los casos, se trata de cifras actualizadas por el FMI a dólares de 2007, para hacerlas comparables.

En Estados Unidos esta crisis ya acumula un costo estimado de 1.4 billones de dólares. Es una cantidad que equivale a 35 por ciento del producto interno bruto de este país, indicó el FMI.

Quedó claro tanto en las declaraciones de los directivos como en el reporte del organismo que la crisis no ha tocado fondo. Y este martes el promedio Dow Jones de la bolsa de Nueva York acumuló una pérdida de 29 por ciento en el año, el peor resultado en 71 años.
Re: [dioshomosexual] CAPITALISMO
dioshomosexual


Oct 9, 2008, 6:09 AM


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LA COCA ZERO, MEXICANA, CONTIENE ( a diferencia de la AMERICANA)
5-Jul-07
Los consumidores se preguntaban al conocer la nueva hermana de la línea Coca: ¿Qué diferencia tiene la ZERO con la Coca Cola LIGHT? ¿No es acaso que ambas carecen de azúcar en su composición?



CICLAMATO de SODIO " EDULCORANTE PROHIBIDO PARA SU USO HUMANO DESDE 1969


¿Qué sabes de la Coca Zero?

Luego del hartazgo que han sufrido los consumidores ante tanta publicidad veraniega realizada por Coca Cola para su nuevo producto «ZERO», llegan las opiniones médicas y de especialistas sobre las «bondades», o no, de la nueva bebida cola que promete CERO AZÚCAR y un implícito «éxito social» a todo el que la beba, producido por las bien pensadas piezas publicitarias utilizadas en el lanzamiento
del demandado brebaje.
Los consumidores se preguntaban al conocer la nueva hermana de la línea Coca: ¿Qué diferencia tiene la ZERO con la Coca Cola LIGHT? ¿No es acaso que ambas carecen de azúcar en su composición?
Las respuestas están en sus etiquetas leyendo la
composición química de ambas: La Coca LIGHT tiene Acesulfame K (16mg/%) y Aspartamo (24mg/%),logrando en total 40 mg/100% de bebida, mientras que la ZERO tiene *Ciclamato de Sodio **(27mg%), Acesulfame K (15mg%) y Aspartamo (12 mg%)* haciéndola más dulce que la otra (en total 54mg/100% de bebida).
Teniendo en cuenta que el edulcorante* «Ciclamato de Sodio» está terminantemente prohibido por la F.D.A. *(organismo máximo de control de alimentos y drogas de los EEUU de América) por tener efectos comprobables en la generación de tumores cancerígenos, y que el Ciclamato(u$s 10 por Kilo) es mucho más barato que el Aspartamo (u$s 152 por Kilo),

*¿Que Coca Cola va a tomar de ahora en adelante?



DR. CARLOS ARANA
CIUDAD JUÁREZ CHIHUAHUA
MEXICO



Anexo.

Como es mi costumbre y experiencia en estos chismes de internet, no creí en absoluto, pues no hay fuentes de información (rarísimo!!!). Así que cuando tuve una hora libre, me meti al famosisimo FDA y sorpresa que me encontre...

Hay una lista de aditivos a los alimentos que se llama ' Generally Recognized as Safe (GRAS) ' o aditivos generalmente reconocidos como seguros. y que creen. Efectivamente el Ciclamato de Sodio, no nada más no aparece en la lista, sino que además fue retirado. ¿Fuente?

http://www.cfsan.fda.gov/~dms/opa-appa.html
que dice:
Sodium cyclamate - NNS, ILL - Removed from GRAS list 10-21-69 - 189.135

Seguí buscando y encontre una lista de 'cualquier cosa añadida a la comida en los Estados Unidos' con sigla EAFUS (Everything Added to Food in the United States). En la que claramente está prohibido el Ciclamato de Sodio:

SODIUM CYCLAMATE-PROHIBITED.

¿Fuente?

http://www.cfsan.fda.gov/~dms/eafus.html


Finalmente (se me acabó la hora libre).

PART 189--SUBSTANCES PROHIBITED FROM USE IN HUMAN FOOD

...

189.135 Cyclamate and its derivatives.

¿Fuente?

http://www.cfsan.fda.gov/~lrd/FCF189.html
Re: [dioshomosexual] CAPITALISMO
dioshomosexual


Oct 9, 2008, 8:16 AM


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 Nueva York, 8 de octubre 2008. “¿Ya están brincando los ejecutivos desde los edificios de Wall Street? Ojalá vayan y los arresten antes de que lo hagan, hijos de la chingada”, dice un neoyorquino leyendo los titulares de los periódicos hoy.

Algunos de esos ejecutivos hicieron poco para cambiar la ira popular cuando se presentaron en audiencias ante el Congreso esta semana, donde intentaron justificar sus decisiones que resultaron en la crisis financiera más grande desde la Gran Depresión.

Richard Fuld, ejecutivo en jefe de Lehman Brothers, uno de los cinco bancos de inversiones más grandes que entró en quiebra en 15 de septiembre, no tenía respuesta cuando el representante Henry Waxman lo interrogó así: “Su empresa ahora está en bancarrota y su país en un estado de crisis, pero usted se queda con sus 480 millones (la remuneración que ha ganado en sus años como jefe de la empresa). ¿Usted cree que eso es justo?.. Es casi inimaginable para tanta gente”.

Ahí se reveló que cuando un ejecutivo de bajo rango sugirió que los ejecutivos de Lehman deberían considerar anular su ingreso adicional, el jefe de inversiones globales de la empresa, George Walker, quien resulta ser primo del presidente George W. Bush, envió una disculpa por permitir que haya circulado tal sugerencia. Cuatro días antes de declararse en bancarrota, el comité ejecutivo de compensaciones de la empresa recomendó que tres ejecutivos que se retiraban deberían ser premiados con 20 millones de dólares.

Detrás de Fuld en el público de la audiencia, había pancartas en las que se leía “Vergüenza” y “Limiten la avaricia”.

Ayer, frente al mismo comité del Congreso, le tocó el turno a los ejecutivos de la gigantesca aseguradora AIG. Fueron interrogados sobre cómo era posible que seis días después de que los contribuyentes del país habían rescatado la empresa con 85 mil millones de dólares, los ejecutivos gastaron 500 mil dólares de la empresa para relajarse en un hotel de lujo en las playas de California, donde ocuparon 60 habitaciones.

Ahí gastaron 200 mil para los cuartos, 150 mil para comidas, 10 mil en el bar, y 23 mil en el spa. “Estaban consiguiendo sus manicures, sus faciales, sus pedicures y sus masajes mientras que el pueblo estadunidense estaba pagando la cuenta”, declaró el representante Elijah Cummings al interrogarlos.

Sin embargo, hoy se anunció que la Reserva Federal estaba otorgando otro préstamo de 38.7 mil millones a AIG.

De pronto, parece, los que antes eran admirados como los “maestros del universo” ahora son los villanos de esta historia junto con varios de sus cuates en la cúpula política.

Nadie sabe si el rescate financiero funcionará, pero la ira y desconfianza popular contra la cúpula política y económica del país es palpable en las calles (no es por nada que la Casa Blanca republicana y el Congreso demócrata registran sus niveles más altos de desaprobación en la historia en las encuestas).

Que ambos candidatos presidenciales, que el liderazgo demócrata y la Casa Blanca republicana y una mayoría de ambos partidos afirmen, al unísono, que entregar miles de millones al sector más rico del país para beneficio de todos los demás, con esa consigna de que “no es para Wall Street, sino para Main Street”, sigue sonando hueco y algo sospechoso.

Mike Lupica, columnista del New York Daily News, lo expresa cuando escribe: “en momentos de crisis el liderazgo del país es una vergüenza... Hablan de miles de millones y billones a gente que se está ahogando en deudas de tarjetas de crédito, que no logra conseguir préstamos para ir a la universidad, y menos pueden pagarlas, que ya no tienen con qué pagar la gasolina para sus coches... Ya nadie les cree más”.

O Michael Moore, el cineasta, quien escribe que “los 400 estadunidenses más ricos... tienen más que los 150 millones de estadunidenses de abajo. Cuatrocientos estadunidenses ricos tienen más guardado que la mitad de todo el país. Su valor neto combinado es 1.6 billones. Durante los ocho años del gobierno de Bush, su riqueza se ha incrementado por casi 700 mil millones, el mismo monto que ahora están demandando que les demos para su ‘rescate’. ¿Por qué no mejor gastan la lana que ganaron con Bush para rescatarse a sí mismos? Aún contarían con casi un billón de dólares para compartir entre ellos. ¿Por qué razón se nos ocurre dar a estos barones rateros más de nuestro dinero?”

Es el fin de una segunda edad “dorada”, dicen unos (la primera acabó con la Gran Depresión); otros que es el fin de una economía encabezada por los autoproclamados “maestros del universo”, los ejecutivos del sector financiero que se presentaban casi como dioses, encargados de lo que ahora muchos dicen que fue más bien un cazxzino.

El momento recuerda una conversación ficticia sobre la economía ficción del mundo financiero especulativo. Gordon Gekko, el multimillonario inversionista en sus oficinas de lujo en Nueva York le dice a su aprendiz Bud Fox que Wall Street es “una ilusión que se ha vuelto real”. El aprendiz le pregunta acerca de los límites de la avaricia, “¿Pero cuánto es suficiente?”, furioso porque Gekko está por comprar una aerolínea sólo para destruir la empresa como negocio; empresa donde trabajan el padre de Fox y otros sindicalizados que perderán sus empleos. Gekko le responde que si no sabía que “el 1 por ciento del país es dueño de 50 pro ciento de la riqueza”, y que ese más de 90 por ciento del país ha sido convencido que así es el mundo. “Yo produzco nada”, dice, sino que sólo juega con lo que ha sido creado por otros. Y acaba: “A poco eres tan ingenuo que crees que vivimos en una democracia. Esto es el libre mercado”. Gekko, personaje actuado por Michael Douglas por lo cual ganó el Oscar, y Fox, actuado por Charlie Sheen (su padre en la vida real, Martin Sheen, tiene el papel de su padre aquí también) fueron parte de la película Wall Street dirigida por Oliver Stone hace 20 años.
Re: [dioshomosexual] CAPITALISMO
dioshomosexual


Oct 10, 2008, 1:58 PM


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Washington, DC, 9 de octubre 2008. “Estamos al borde de una recesión mundial”. Así resumió hoy Dominique Strauss-Kahn, director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), la situación después de varias semanas de turbulencia financiera. “La crisis es grave y va a ser prolongada”, advirtió. También dijo que ya hay una lección que se debe aprender de lo ocurrido el último año. “La peor situación sería hacer las cosas como antes las hacíamos” afirmó.

La emergencia no es sólo financiera, apuntó Robert B. Zoellick, presidente del Banco Mundial (BM). “Debemos ir más allá del rescate financiero y pasar al rescate humanitario”, planteó. Dijo que 44 millones más de personas sufrirán desnutrición este año por la combinación de altos precios de alimentos y de la energía, más la caída del crecimiento por la crisis en los sistemas financieros de países avanzados.

“Para los pobres, ese aumento en la desnutrición significa una pérdida de potencial que no se recupera; no debemos permitir que la crisis financiera se vuelva una crisis humana”, añadió Zoellick.

A esta ciudad comenzaron a llegar los ministros de hacienda y gobernadores de bancos centrales de 185 países que asisten a la asamblea anual del FMI y el Banco Mundial. El ambiente es de vértigo, porque cada actualización de las noticias deja ver que la crisis financiera con epicentro en Estados Unidos es mayor y de más graves consecuencias de lo que se había previsto. Este viernes y sábado habrá una reunión de los responsables de finanzas del Grupo de los 7 (G-7) países más avanzados, para tratar de articular una respuesta coordinada a la crisis.

“La crisis es hoy de todo el mundo y tiene repercusiones en todo el mundo”, apuntó Strauss Kahn en una conferencia de prensa, al tiempo que planteó la necesidad de acciones coordinadas para enfrentar la situación de urgencia. “No hay soluciones domésticas para una crisis como esta”, aseguró. En el plazo inmediato, abundó, lo más importante es “restablecer la confianza” de los participantes en los mercados financieros y fortalecer el capital de las instituciones.

Hasta ahora, sólo en Estados Unidos las pérdidas de capital suman 1.4 billones (millones de millones) de dólares, una riqueza superior al tamaño de la economía mexicana.

Así como hay un “calentamiento global” por el cambio del clima, el jefe del FMI habló hoy de un “calentamiento financiero global” que ha ido a más desde finales del año pasado a la fecha. Si el primero está elevando la temperatura del planeta, el segundo va a modificar la relación de fuerzas del poder económico.

“Claro, obviamente”, respondió Strauss Kahn cuando fue interrogado sobre si la actual crisis, que afecta en primera instancia el crecimiento de las economías avanzadas, va a cambiar el equilibrio económico del mundo.

“El último año el crecimiento de las economías emergentes representó dos tercios del crecimiento mundial”, apuntó. “Si tenemos razón en nuestras previsiones, en 2009 el crecimiento de las economías avanzadas será de cero o negativo. Entonces el avance vendrá de los países en desarrollo. ¿Significa eso un cambio de poder? Con el tiempo la diferencia de tasas de crecimiento tendrá consecuencias sobre la ponderación relativa de algunos países”, abundó.

Islandia, en bancarrota

Este jueves, Islandia, uno de los países con mayor nivel de bienestar en el norte de Europa, se declaró en bancarrota. Es la primera vez que una cosa así ocurre. Se sabía de quiebras de personas, de empresas, de bancos, pero nunca de un país completo. Ocurrió que el gobierno decidió garantizar la totalidad de depósitos bancarios para atraer capitales.

Los depósitos sumaban varias veces el PIB de la nación y los tres mayores bancos anunciaron hoy que no pueden devolverlos, afectados por la turbulencia financiera mundial.

Es la más reciente noticia después de que el viernes pasado fuera aprobado el paquete de 700 mil millones de dólares (60 por ciento del PIB de México) para apoyar con fondos públicos al sistema financiero estadunidense. Pero los mercados financieros han seguido a la baja. El de Nueva York, el mayor del mundo, ha perdido un tercio de su valor en 12 meses. El miércoles pasado, el gobierno británico anunció un apoyo de 118 mil millones de dólares para que siete de los mayores bancos de ese país, incluido el HSBC, pudieran mantener un nivel de capitalización adecuado. A cambio, las instituciones entregarán al Tesoro inglés una parte de sus acciones. Una nacionalización, así haya sido parcial.

Y hoy se da la confirmación de que la administración del presidente estadunidense, George W Bush, un paladín del libre mercado, tiene entre sus opciones la de tomar en propiedad los bancos rescatados con los 700 mil millones de dólares. Otra nacionalización.

En su comparecencia de hoy ante la prensa, Strauss Kahn puso nombre a lo que está pasando. Está en duda, dijo, la legitimidad de la “arquitectura financiera mundial”. Es decir, del entramado que gobernó las finanzas del mundo durante las últimas dos décadas, del modelo de apertura y liberalización financiera.

Lo dijo así: “Tenemos que derivar lecciones sobre la estructura de la arquitectura financiera mundial, que obviamente no logró adaptarse a los mercados financieros mundializados. Es cuestión de la legitimidad de esta arquitectura y también de la eficacia de la misma. La legitimidad quiere decir que todos los países deben participar en la solución porque todos están participando en los problemas”.

La peor salida, apuntó Strauss Kahn, sería que después de la crisis “se hagan las cosas como siempre las hacíamos”. Añadió: “no vamos a salir de la crisis si no cambiamos; si se hacen las mismas cosas, se obtienen los mismos resultados”.
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carlosmartinezdominguez@hotmail.com




Nueva York, 8 de octubre 2008. “¿Ya están brincando los ejecutivos desde los edificios de Wall Street? Ojalá vayan y los arresten antes de que lo hagan, hijos de la chingada”, dice un neoyorquino leyendo los titulares de los periódicos hoy.

Algunos de esos ejecutivos hicieron poco para cambiar la ira popular cuando se presentaron en audiencias ante el Congreso esta semana, donde intentaron justificar sus decisiones que resultaron en la crisis financiera más grande desde la Gran Depresión.

Richard Fuld, ejecutivo en jefe de Lehman Brothers, uno de los cinco bancos de inversiones más grandes que entró en quiebra en 15 de septiembre, no tenía respuesta cuando el representante Henry Waxman lo interrogó así: “Su empresa ahora está en bancarrota y su país en un estado de crisis, pero usted se queda con sus 480 millones (la remuneración que ha ganado en sus años como jefe de la empresa). ¿Usted cree que eso es justo?.. Es casi inimaginable para tanta gente”.

Ahí se reveló que cuando un ejecutivo de bajo rango sugirió que los ejecutivos de Lehman deberían considerar anular su ingreso adicional, el jefe de inversiones globales de la empresa, George Walker, quien resulta ser primo del presidente George W. Bush, envió una disculpa por permitir que haya circulado tal sugerencia. Cuatro días antes de declararse en bancarrota, el comité ejecutivo de compensaciones de la empresa recomendó que tres ejecutivos que se retiraban deberían ser premiados con 20 millones de dólares.

Detrás de Fuld en el público de la audiencia, había pancartas en las que se leía “Vergüenza” y “Limiten la avaricia”.

Ayer, frente al mismo comité del Congreso, le tocó el turno a los ejecutivos de la gigantesca aseguradora AIG. Fueron interrogados sobre cómo era posible que seis días después de que los contribuyentes del país habían rescatado la empresa con 85 mil millones de dólares, los ejecutivos gastaron 500 mil dólares de la empresa para relajarse en un hotel de lujo en las playas de California, donde ocuparon 60 habitaciones.

Ahí gastaron 200 mil para los cuartos, 150 mil para comidas, 10 mil en el bar, y 23 mil en el spa. “Estaban consiguiendo sus manicures, sus faciales, sus pedicures y sus masajes mientras que el pueblo estadunidense estaba pagando la cuenta”, declaró el representante Elijah Cummings al interrogarlos.

Sin embargo, hoy se anunció que la Reserva Federal estaba otorgando otro préstamo de 38.7 mil millones a AIG.

De pronto, parece, los que antes eran admirados como los “maestros del universo” ahora son los villanos de esta historia junto con varios de sus cuates en la cúpula política.

Nadie sabe si el rescate financiero funcionará, pero la ira y desconfianza popular contra la cúpula política y económica del país es palpable en las calles (no es por nada que la Casa Blanca republicana y el Congreso demócrata registran sus niveles más altos de desaprobación en la historia en las encuestas).

Que ambos candidatos presidenciales, que el liderazgo demócrata y la Casa Blanca republicana y una mayoría de ambos partidos afirmen, al unísono, que entregar miles de millones al sector más rico del país para beneficio de todos los demás, con esa consigna de que “no es para Wall Street, sino para Main Street”, sigue sonando hueco y algo sospechoso.

Mike Lupica, columnista del New York Daily News, lo expresa cuando escribe: “en momentos de crisis el liderazgo del país es una vergüenza... Hablan de miles de millones y billones a gente que se está ahogando en deudas de tarjetas de crédito, que no logra conseguir préstamos para ir a la universidad, y menos pueden pagarlas, que ya no tienen con qué pagar la gasolina para sus coches... Ya nadie les cree más”.

O Michael Moore, el cineasta, quien escribe que “los 400 estadunidenses más ricos... tienen más que los 150 millones de estadunidenses de abajo. Cuatrocientos estadunidenses ricos tienen más guardado que la mitad de todo el país. Su valor neto combinado es 1.6 billones. Durante los ocho años del gobierno de Bush, su riqueza se ha incrementado por casi 700 mil millones, el mismo monto que ahora están demandando que les demos para su ‘rescate’. ¿Por qué no mejor gastan la lana que ganaron con Bush para rescatarse a sí mismos? Aún contarían con casi un billón de dólares para compartir entre ellos. ¿Por qué razón se nos ocurre dar a estos barones rateros más de nuestro dinero?”

Es el fin de una segunda edad “dorada”, dicen unos (la primera acabó con la Gran Depresión); otros que es el fin de una economía encabezada por los autoproclamados “maestros del universo”, los ejecutivos del sector financiero que se presentaban casi como dioses, encargados de lo que ahora muchos dicen que fue más bien un caxzxino.

El momento recuerda una conversación ficticia sobre la economía ficción del mundo financiero especulativo. Gordon Gekko, el multimillonario inversionista en sus oficinas de lujo en Nueva York le dice a su aprendiz Bud Fox que Wall Street es “una ilusión que se ha vuelto real”. El aprendiz le pregunta acerca de los límites de la avaricia, “¿Pero cuánto es suficiente?”, furioso porque Gekko está por comprar una aerolínea sólo para destruir la empresa como negocio; empresa donde trabajan el padre de Fox y otros sindicalizados que perderán sus empleos. Gekko le responde que si no sabía que “el 1 por ciento del país es dueño de 50 pro ciento de la riqueza”, y que ese más de 90 por ciento del país ha sido convencido que así es el mundo. “Yo produzco nada”, dice, sino que sólo juega con lo que ha sido creado por otros. Y acaba: “A poco eres tan ingenuo que crees que vivimos en una democracia. Esto es el libre mercado”. Gekko, personaje actuado por Michael Douglas por lo cual ganó el Oscar, y Fox, actuado por Charlie Sheen (su padre en la vida real, Martin Sheen, tiene el papel de su padre aquí también) fueron parte de la película Wall Street dirigida por Oliver Stone hace 20 años.


carlosmartinezdominguez@hotmail.com







Washington, DC, 7 de octubre de 2008. La gigantesca crisis financiera organizada por los agiotistas de Wall Street que se recrudeció a partir del mes de septiembre de 2008 en Estados Unidos “ya tiene un componente global”, aseguró aquí el agiotista Fondo Monetario Internacional (FMI). “Los riesgos han aumentado en todos los sentidos”, afirmó el siniestro organismo, el mismo día en que Wall Street acumuló una pérdida anual no vista en siete décadas, y en la mayoría de las plazas bursátiles el precio de las acciones siguió a la baja.

El usurero organismo aseguró que “el riesgo” ha aumentado a medida que se desacelera el crecimiento de las economías avanzadas y pierde impulso la expansión de los países emergentes. Entre las naciones en desarrollo, las más vulnerables son, dijo, las que dependen más de las corrientes de capital de corto plazo “o las que tienen sistemas bancarios financiados internacionalmente”. No lo mencionó, pero en México 90 por ciento de los activos bancarios están en poder de firmas extranjeras.

“El riesgo más significativo es el empeoramiento del círculo vicioso entre el sistema financiero y la economía real”, declaró Jaime Caruana, director del departamento monetario y financiero del FMI. Su afirmación sólo anticipa lo que ocurrirá en los siguientes días.

El organismo publicará este miércoles sus estimaciones sobre el comportamiento de la economía mundial para éste y el siguiente años y ya se prevé que habrá un recorte importante en la expectativa de crecimiento.

Lo dijo hoy mismo John Lipsky, subdirector gerente del organismo. “Existe un riesgo real de que la economía de Estados Unidos se contraiga en los próximos trimestres, antes de subir el próximo año”, apuntó, en una declaración interpretada en el sentido de que el FMI espera una recesión de la mayor economía del planeta.

En la raíz de todo está la crisis del sistema bancario estadunidense, la cual, expuso Caruana, ya no afecta sólo a los créditos hipotecarios “basura”, aquellos que fueron concedidos por los bancos sin garantía en medio de una burbuja de dinero barato, que explotó cuando falta un mes para la elección presidencial en este país. Las pérdidas ya se observan tanto en las llamadas hipotecas subprime, o de alto riesgo, como en las de los deudores calificados con triple A, los usuarios de préstamos al consumo y los corporativos.

Turbulencia sin precedente

El total de pérdidas que acumula el sistema financiero estadunidense llega a 1.4 billones (millones de millones) de dólares. Es una cantidad que supera al producto interno bruto (PIB) de un país como México, que es de 1.1 billones de dólares. Pero además de esas pérdidas ya acumuladas, Caruana dijo hoy que el sistema bancario de Estados Unidos requerirá al menos una inyección de 675 mil millones de dólares (60 por ciento del PIB de México) en los próximos cinco años para que el crédito pueda crecer.

La expansión de la crisis bancaria estadunidense a Europa se ha dado por el hecho de que, como explicó hoy Caruana, de los 1.4 billones de créditos perdidos por bancos estadunidenses, un 40 por ciento, esto es, 416 mil millones de dólares, corresponden a títulos de instituciones de Estados Unidos que habían comprado bancos europeos.

Por eso es que el FMI pidió hoy “una acción concertada” entre los distintos países para hacer frente a la situación que vive hoy el sistema financiero mundial el cual, sostuvo Caruana, “ha entrado en una turbulencia sin precedente en la que la situación sigue siendo frágil”.

Bancos europeos, infectados con activos tóxicos

Además de la danza de cifras y la confirmación de que los bancos europeos están infectados con los “activos tóxicos”, como se ha llamado a los créditos perdidos de los bancos estadunidenses, Caruana aportó un elemento adicional de que el actual sistema financiero internacional no puede salir por sí mismo de la crisis en que se metió.

“La preocupación sobre el crédito se ha ampliado a todos los activos financieros”, explicó al presentar hoy el Reporte sobre la estabilidad financiera internacional, el primero de los documentos que tradicionalmente se hace público en la reunión anual del FMI y el Banco Mundial, que se realiza esta semana. “El financiamiento se ha paralizado”, añadió.

El economista expuso que “cada vez es más difícil” encontrar una “solución privada” a la actual crisis financiera. “La acción de las autoridades no ha reducido la inquietud de los mercados”, añadió. Implícitamente se refirió al paquete de 700 mil millones aprobado en Estados Unidos para rescatar de la bancarrota al sistema bancario, a los anuncios del fin de semana pasado de autoridades europeas de emprender acciones para proteger a sus instituciones bancarias y de nuevas inyecciones de capital al sistema por parte de bancos centrales de Estados Unidos y Europa.

Después de casi tres décadas de postular las bondades del libre mercado –dejar hacer, dejar pasar– ahora se piensa distinto en la esquina de las calles 19 y G de Washington, a dos calles de la Casa Blanca, la sede del FMI.

“Bajo esta inestabilidad sin precedente, para restablecer la estabilidad financiera se requiere […] fortalecer el capital de las instituciones bancarias viables, y reforzar los activos problemáticos con el uso del balance del sector público”, planteó Caruana.

El balance del sector público es la diferencia entre los ingresos y los egresos del sector público. La obtención de superávit fiscales ha sido una de las recomendaciones más firmes del FMI cuando una nación enfrenta una crisis, y es una de las expresiones de las políticas de ajuste que suele imponer el organismo a los países cuando les ofrece préstamos.

“Pensamos que por cierto tiempo será difícil que el sector privado pueda resolver la situación, así que estamos pensando que quizá sea necesario recibir asistencia del sector público para que pueda ocurrir la recapitalización” del sistema bancario, manifestó Caruana.

El reporte presentado hoy por el FMI abunda: “El sistema financiero mundial ha entrado en una nueva fase de crisis, en la que se han incrementado las preocupaciones sobre la solvencia al grado de que mayores recursos públicos han sido comprometidos para contener los riesgos sistémicos y las consecuencias económicas”.

Las crisis bancarias no son novedad. La de México en 1995 provocó una transferencia de recursos públicos para salvar a las instituciones por un monto equivalente a una quinta parte del PIB, mientras el sistema pasó a manos de firmas extranjeras. Aquí mismo en Estados Unidos se registró a mediados de los 80 otra entre instituciones de crédito y ahorro, con pérdidas por 230 mil millones de dólares. La del sistema bancario japonés (1990-1999) tuvo un costo de 750 mil millones de dólares; la de bancos asiáticos entre 1998 y 1999 provocó quebrantos por 400 mil millones de dólares. En todos los casos, se trata de cifras actualizadas por el FMI a dólares de 2007, para hacerlas comparables.

En Estados Unidos esta crisis ya acumula un costo estimado de 1.4 billones de dólares. Es una cantidad que equivale a 35 por ciento del producto interno bruto de este país, indicó el FMI.

Quedó claro tanto en las declaraciones de los directivos como en el reporte del organismo que la crisis no ha tocado fondo. Y este martes el promedio Dow Jones de la bolsa de Nueva York acumuló una pérdida de 29 por ciento en el año, el peor resultado en 71 años.

carlosmartinezdominguez@hotmail.com
Re: [dioshomosexual] CAPITALISMO
dioshomosexual


Oct 10, 2008, 6:17 PM


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A raíz de la crisis financiera de Estados Unidos y Europa, América Central puede ver caer exportaciones, turismo, inversiones inmobiliarias y remesas que los trabajadores emigrantes envían a sus familias, afirma el economista costarricense Eduardo Lizano.

Las expectativas de rápidos beneficios emanados del Tratado de Libre Comercio de Estados Unidos, América Central y República Dominicana (DR-Cafta), podrían verse defraudadas. "Una buena parte no se va a ver o se verá, pero disminuida", por la caída del consumo estadunidense, lo que constituye un "problema político-psicológico", a juicio de Lizano, uno de los economistas más prestigiosos de Costa Rica.

Lizano (San José, 1934) presidió el Banco Central en dos etapas (1984-1990 y 1998-2002), ha sido consultor de numerosos organismos internacionales y hoy es presidente honorario de la Academia de Centroamérica, un centro privado y sin fines de lucro, dedicado a la investigación en ciencias sociales y la formulación de políticas.

IPS: ¿Cómo puede afectar a la región la zozobra financiera que estamos viviendo?

EDUARDO LIZANO: La crisis financiera nos ha comenzado a golpear. No sabemos hasta dónde, porque no se sabe si ha tocado fondo. Todo va a depender de la velocidad y de la profundidad de la crisis en Estados Unidos.

En tanto que las economías de Estados Unidos y de la Unión Europea (UE) crezcan más lentamente, van a comprar menos, a importar menos, por lo que nosotros vamos a exportar menos.

Al haber menos exportaciones, hay menor producción, menor empleo, y también menor cantidad de inversiones. Si la crisis financiera viene a reducir aún más las tasas de crecimiento de Estados Unidos y la UE, entonces este impacto real va a ser todavía mayor.

Otro canal en que nos va a afectar es el de las inversiones inmobiliarias. En algunos países de América Central había grandes desarrollos inmobiliarios en las costas, que los compraban básicamente gente de Estados Unidos. Una gran cantidad de esos proyectos se han pospuesto, otros se están desarrollando mucho más lentamente.

Después queda el turismo. Para Costa Rica o Guatemala es una fuente importante de ingresos. Si la crisis hace que la gente deje de viajar, la corriente de turismo va a disminuir y va a impactar en la hotelería que derrama al resto de la economía. En cuarto y último lugar hay un tema muy importante para la región, especialmente en países como El Salvador: las remesas de los que trabajan en Estados Unidos. Economías como la salvadoreña ya han notado que el desempleo en el Norte aumenta, los inmigrantes, muchos de ellos indocumentados, son los que empiezan a notar en primer lugar ese impacto, y envían menos dinero, o dejan de enviarlo, a sus familiares en el país de origen.

IPS: ¿Tan sombrío es el panorama?

EL: No todo es negro, porque esta desaceleración de la economía mundial también trae aparejada una disminución en el precio de las importaciones centroamericanas, como el petróleo, o los alimentos. Somos economías que prácticamente importamos la totalidad del petróleo, que estaba en 130 dólares el barril y ahora está en 90 dólares.

Es algo que para otros países latinoamericanos es malo, porque son exportadores de petróleo (como Venezuela y Ecuador) o de alimentos (Brasil y Argentina). Ellos se van a ver golpeados. Esa parte de la crisis a nosotros nos favorece.

IPS: ¿Qué implicaciones negativas tiene esta crisis para los países firmantes del DR-Cafta —Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y República Dominicana—, cuyo principal socio es Estados Unidos?

EL: Hay un problema político-psicológico, si se quiere. En buena parte, el Cafta se aprobó con la esperanza de que viéramos resultados positivos relativamente rápidos. Ahora, una cuota importante de sus beneficios no se va a ver, porque buena parte consistía en que Centroamérica vería aumentar las inversiones para producir y exportar a Estados Unidos.

Al decrecer bastante el consumo en Estados Unidos, estas inversiones no se van a dar y los beneficios que se esperaban no se van a ver, o se verán, pero disminuidos.

IPS: ¿Qué imagen cree que da Costa Rica ante los continuos aplazamientos de la entrada en vigor del DR-Cafta (se acaba de dar una segunda prórroga hasta el 31 de diciembre) y cómo puede afectar a su futura relación comercial con sus socios?

EL: Nos da mucha vergüenza lo que está pasando. El presidente (Óscar Arias), ahora que estuvo reunido con el resto de presidentes centroamericanos y con (el mandatario de Estados Unidos George W.) Bush, tuvo que comenzar pidiendo excusas.

Es un papel muy pobre el de Costa Rica en materia de capacidad de tomar decisiones. Está bien que no se tomen decisiones de esa magnitud de una manera alocada, en una o dos semanas, pero el país tiene cuatro años de estar en esto.

IPS: ¿Cuál es la principal amenaza que se cierne sobre América Central? ¿Cree que la región está preparada para la crisis?

EL: Esta crisis no nos va a afectar tanto. Nuestros países no están suficientemente integrados a los sistemas financieros internacionales. Puede haber pérdidas de inversores puntuales, sin que se resienta la economía local. La amenaza va a venir de la parte real de la economía, si las exportaciones se ven afectadas. Eso dependerá de la profundidad y de cuán larga sea la crisis en Estados Unidos. Exportaciones, producción, empleo, por ahí es por donde más nos vamos a ver afectados.

IPS: Pero en los últimos años sí han entrado los grandes bancos internacionales. Los bandazos que estamos viendo, ¿no pueden afectar al ahorrista centroamericano?

EL: Han entrado grandes bancos. Uno canadiense, Scotiabank, otro estadunidense, Citi, y otro británico, HSBC. De esos tres, el Citi se ha visto muy golpeado por la crisis, los otros dos mucho menos. Si alguno de los tres llegara a flaquear, como le ha sucedido a otros bancos norteamericanos, podríamos tener ahí un coletazo de la crisis que sí podría afectarnos.

IPS: El presidente Arias dijo que, tras una contracción de la pobreza, este año veríamos como volvería a crecer. ¿No es preocupante?

EL: Sí lo es porque durante 15 años hemos tenido en Costa Rica una pobreza que ronda 20 por ciento de las familias, y el año pasado logramos que bajara casi tres puntos porcentuales. Es preocupante si se pierde el éxito que tuvimos en 2007, si volvemos a la situación anterior. Sería una lástima que ese esfuerzo se perdiera.





carlosmartinezdominguez@hotmail.com
Re: [dioshomosexual] CAPITALISMO
kunthakinthe


Oct 10, 2008, 6:20 PM


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cinco pesitos mas y una chupada...jejejejejee. guacala
Re: [kunthakinthe] CAPITALISMO
kunthakinthe


Oct 10, 2008, 6:48 PM


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orale....no te apresures CARLA MARTINA....jejejejejee. por este cobraste....nada de mandarlo lejos...nonoonoono-.
Re: [dioshomosexual] CAPITALISMO
dioshomosexual


Oct 10, 2008, 6:50 PM


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A raíz de la crisis financiera de Estados Unidos y Europa, América Central puede ver caer exportaciones, turismo, inversiones inmobiliarias y remesas que los trabajadores emigrantes envían a sus familias, afirma el economista costarricense Eduardo Lizano.

Las expectativas de rápidos beneficios emanados del Tratado de Libre Comercio de Estados Unidos, América Central y República Dominicana (DR-Cafta), podrían verse defraudadas. "Una buena parte no se va a ver o se verá, pero disminuida", por la caída del consumo estadunidense, lo que constituye un "problema político-psicológico", a juicio de Lizano, uno de los economistas más prestigiosos de Costa Rica.

Lizano (San José, 1934) presidió el Banco Central en dos etapas (1984-1990 y 1998-2002), ha sido consultor de numerosos organismos internacionales y hoy es presidente honorario de la Academia de Centroamérica, un centro privado y sin fines de lucro, dedicado a la investigación en ciencias sociales y la formulación de políticas.

IPS: ¿Cómo puede afectar a la región la zozobra financiera que estamos viviendo?

EDUARDO LIZANO: La crisis financiera nos ha comenzado a golpear. No sabemos hasta dónde, porque no se sabe si ha tocado fondo. Todo va a depender de la velocidad y de la profundidad de la crisis en Estados Unidos.

En tanto que las economías de Estados Unidos y de la Unión Europea (UE) crezcan más lentamente, van a comprar menos, a importar menos, por lo que nosotros vamos a exportar menos.

Al haber menos exportaciones, hay menor producción, menor empleo, y también menor cantidad de inversiones. Si la crisis financiera viene a reducir aún más las tasas de crecimiento de Estados Unidos y la UE, entonces este impacto real va a ser todavía mayor.

Otro canal en que nos va a afectar es el de las inversiones inmobiliarias. En algunos países de América Central había grandes desarrollos inmobiliarios en las costas, que los compraban básicamente gente de Estados Unidos. Una gran cantidad de esos proyectos se han pospuesto, otros se están desarrollando mucho más lentamente.

Después queda el turismo. Para Costa Rica o Guatemala es una fuente importante de ingresos. Si la crisis hace que la gente deje de viajar, la corriente de turismo va a disminuir y va a impactar en la hotelería que derrama al resto de la economía. En cuarto y último lugar hay un tema muy importante para la región, especialmente en países como El Salvador: las remesas de los que trabajan en Estados Unidos. Economías como la salvadoreña ya han notado que el desempleo en el Norte aumenta, los inmigrantes, muchos de ellos indocumentados, son los que empiezan a notar en primer lugar ese impacto, y envían menos dinero, o dejan de enviarlo, a sus familiares en el país de origen.

IPS: ¿Tan sombrío es el panorama?

EL: No todo es negro, porque esta desaceleración de la economía mundial también trae aparejada una disminución en el precio de las importaciones centroamericanas, como el petróleo, o los alimentos. Somos economías que prácticamente importamos la totalidad del petróleo, que estaba en 130 dólares el barril y ahora está en 90 dólares.

Es algo que para otros países latinoamericanos es malo, porque son exportadores de petróleo (como Venezuela y Ecuador) o de alimentos (Brasil y Argentina). Ellos se van a ver golpeados. Esa parte de la crisis a nosotros nos favorece.

IPS: ¿Qué implicaciones negativas tiene esta crisis para los países firmantes del DR-Cafta —Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y República Dominicana—, cuyo principal socio es Estados Unidos?

EL: Hay un problema político-psicológico, si se quiere. En buena parte, el Cafta se aprobó con la esperanza de que viéramos resultados positivos relativamente rápidos. Ahora, una cuota importante de sus beneficios no se va a ver, porque buena parte consistía en que Centroamérica vería aumentar las inversiones para producir y exportar a Estados Unidos.

Al decrecer bastante el consumo en Estados Unidos, estas inversiones no se van a dar y los beneficios que se esperaban no se van a ver, o se verán, pero disminuidos.

IPS: ¿Qué imagen cree que da Costa Rica ante los continuos aplazamientos de la entrada en vigor del DR-Cafta (se acaba de dar una segunda prórroga hasta el 31 de diciembre) y cómo puede afectar a su futura relación comercial con sus socios?

EL: Nos da mucha vergüenza lo que está pasando. El presidente (Óscar Arias), ahora que estuvo reunido con el resto de presidentes centroamericanos y con (el mandatario de Estados Unidos George W.) Bush, tuvo que comenzar pidiendo excusas.

Es un papel muy pobre el de Costa Rica en materia de capacidad de tomar decisiones. Está bien que no se tomen decisiones de esa magnitud de una manera alocada, en una o dos semanas, pero el país tiene cuatro años de estar en esto.

IPS: ¿Cuál es la principal amenaza que se cierne sobre América Central? ¿Cree que la región está preparada para la crisis?

EL: Esta crisis no nos va a afectar tanto. Nuestros países no están suficientemente integrados a los sistemas financieros internacionales. Puede haber pérdidas de inversores puntuales, sin que se resienta la economía local. La amenaza va a venir de la parte real de la economía, si las exportaciones se ven afectadas. Eso dependerá de la profundidad y de cuán larga sea la crisis en Estados Unidos. Exportaciones, producción, empleo, por ahí es por donde más nos vamos a ver afectados.

IPS: Pero en los últimos años sí han entrado los grandes bancos internacionales. Los bandazos que estamos viendo, ¿no pueden afectar al ahorrista centroamericano?

EL: Han entrado grandes bancos. Uno canadiense, Scotiabank, otro estadunidense, Citi, y otro británico, HSBC. De esos tres, el Citi se ha visto muy golpeado por la crisis, los otros dos mucho menos. Si alguno de los tres llegara a flaquear, como le ha sucedido a otros bancos norteamericanos, podríamos tener ahí un coletazo de la crisis que sí podría afectarnos.

IPS: El presidente Arias dijo que, tras una contracción de la pobreza, este año veríamos como volvería a crecer. ¿No es preocupante?

EL: Sí lo es porque durante 15 años hemos tenido en Costa Rica una pobreza que ronda 20 por ciento de las familias, y el año pasado logramos que bajara casi tres puntos porcentuales. Es preocupante si se pierde el éxito que tuvimos en 2007, si volvemos a la situación anterior. Sería una lástima que ese esfuerzo se perdiera.





carlosmartinezdominguez@hotmail.com
Re: [dioshomosexual] CAPITALISMO
dioshomosexual


Oct 10, 2008, 7:56 PM


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1. Una breve síntesis histórica

Durante los felices 90’1 la expansión económica parecía infinita y tenía dos sentidos, hacia adelante y hacia arriba. El capitalismo había encontrado su fórmula mágica “definitiva” para superar las crisis –llamadas ahora recesiones- manipulando los instrumentos financieros que permitían que los reflujos fueran relativamente breves y de bajo impacto. En esencia la fórmula acordada en el “Consenso de Washington” apelaba a la apertura de los mercados, la liberalización absoluta del flujo de capitales, la “inflación financiera” casi descontrolada y el control de esas desregulaciones por los instrumentos mundiales de control (FMI y Banco Mundial).

Naturalmente que a lo largo de los 90 se sucedieron crisis diversas –la de los “tigres asiáticos”, Rusia, Turquía, México- pero las respuestas a todas fue aplicar la fórmula mágica: inyectar dinero en sus sistemas para que el juego siguiera adelante. Y ese juego, a su vez, fue un inmenso multiplicador del dinero tanto real como ficticio.

En ese marco, los mercados de futuros se desarrollaron como nunca. Con la apertura del NYMEX en 1988, Estados Unidos pasó a controlar la cotización del precio del petróleo, mitigando así los duros efectos de la crisis petrolera de 1973 y generando un mercado de futuros que expandió la especulación y la inyección de dinero al sistema de forma masiva.

Paul M. Sweezy, en su último trabajo poco antes de morir, explica claramente la situación. En realidad Sweezy demuestra que la “expansión” que Stiglitz analiza y critica duramente ya estaba presente en todas su modalidades a mediados de los 802. Quizá el ejemplo del origen de la situación actual lo ofrece con un ejemplo didáctico para aquellos que no somos economistas: Supongamos que un tendero deposita 1000 dólares en el Banco A y desde ese depósito se prestan 800 dólares que se depositan en el Banco B. “Ahora el Banco B tiene un aumento en sus depósitos de 800, de los cuales 160 se mantienen en reserva y 640 dólares se prestan. La secuencia continúa cuando 512 dólares terminan en los depósitos del Banco C, etcétera. El depósito inicial de 1000 dólares crece finalmente hasta 5000 dólares”3. Ese dinero en realidad no existe, los mil dólares iniciales son los reales, los 5000 finales que se supone están en el sistema financiero son ficticios, son producto de la especulación. Esa “bicicleta” de artificios fue lo que el capitalismo financiero estuvo realizando desde mediados de los 80’ y la caída del comunismo atizó el modelo, pues quedaba demostrado que el capitalismo era imbatible, y que EEUU era su motor indiscutido. El “Consenso de Washington” fue la bendición final para la apertura y la globalización feroz, avalando “definitivamente” la especulación financiera como receta y solución a los problemas. Hoy sabemos que el fracaso es estrepitoso.

En medio de este proceso Alan Greenspan asume la presidencia de la Reserva Federal (FED) y se transforma por 18 años en el gurú de la globalización y de la expansión financiera y económica mundial. Su receta no fue muy distinta a lo que se acordó en el “Consenso de Washington” pocos años más tarde, aplicando en EEUU la solución de promover la sucesión de “burbujas”. La primera en importancia fue la burbuja de la “punto com”. Una supuesta “nueva economía” basada en bienes intangibles y en la alta tecnología se abría paso y a tal grado que la Bolsa de Valores de Nueva York creó un índice especial para evaluarla; el NASDAQ.

La burbuja de las “punto com” se desinfló a finales de los 90. Muchas de las empresas líderes entraron en crisis terminal, la especulación financiera y las expansiones de crédito que se habían fundado en ella se hundieron y la “metal-mecánica” –la gran triunfadora de la Guerra del Golfo Pérsico de 1990- renació con impulso. Pero la solución de Greenspan fue rápida y sencilla: crear otra nueva burbuja.

Efectivamente, la crisis de las “punto com” se solucionó con la manipulación de las tasas de interés de la FED. La Reserva Federal determina el valor del dinero por medio de la tasa de interés que cobra a los bancos cuando presta o entrega plata. El valor de esas tasas determina el precio del dinero, o sea el interés que cobran los bancos cuando ofrecen créditos a sus clientes. Así, si la tasa de la FED baja, los créditos bajan también, si se da lo contrario, las tasas de los créditos suben. La “mano oculta del mercado” es la mano del presidente de la Reserva Federal en realidad.

Durante los últimos años de la década de los 90 la FED redujo la tasa de interés a los mínimos históricos. Desde esa época hasta julio de 2004 los tipos de interés de la FED eran del 1%. ¿La razón? Inyectar “dinero barato” al sistema financiero para reactivarlo de la crisis provocada por la caída de las “punto com”. La inyección de “dinero fácil” expandió el crédito y éste el consumo y la economía se reactivó, pero creando una nueva burbuja que relanzó el sistema, la “burbuja subprime” o de los “bonos hipotecarios basura”. 2. La burbuja inmobiliaria

La inyección de dinero barato expandió el crédito con bajas tasas de interés y la especulación financiera reverdeció, pero con una modalidad “ingeniosa” dirigida hacia el mercado de hipotecas inmobiliarias.

Cuando la expansión del crédito inmobiliario llegó a su punto máximo la banca dirigió su mirada hacia los sectores sin vivienda y sin posibilidad de acceder a crédito. Estos son los pobres de Estados Unidos, aquellos con ingresos bajos o con un historial de malos pagadores, que no podían acceder a las hipotecas porque significaban un riesgo muy alto. Pero ahora, con la tasa de interés de la FED en el 1% se suponía que cualquiera podía pagar las hipotecas y el sistema financiero se lanzó a la caza de aquellos que por sus ingresos bajos o su mal historial solo podían acceder a créditos baratos. Así lanzaron una campaña de captación de clientes ofreciendo hipotecas de interés variable con la expectativa de que las tasas de la FED no iban a subir. El riesgo era enorme, los pobres podían dejar de pagar si los intereses subían, pero eso era sólo una hipótesis que seguramente no iba a suceder.

Pero el riesgo existía y todos lo sabían. En consecuencia, para financiar las hipotecas de alto riesgo –“subprime”, o sea debajo de las mejores- y cubrirse así como para captar capitales, las instituciones financieras lanzaron al mercado una serie de bonos “subprime” respaldados en los créditos hipotecarios riesgosos. Dado el nivel riesgo, el interés que pagaban los “bonos hipotecarios basura” era altísimo, promediaba el 30% anual. Y para hacerlos más “tentadores” jugaron una carta aún más arriesgada: consiguieron el aval de las aseguradoras de crédito.

Las aseguradoras de crédito son instituciones de bajo perfil, sumamente confiables que respaldan y aseguran los bonos que el mercado de valores emite en todos los rubros imaginables. Las aseguradoras tienen una calificación AAA, o sea de excelencia, jamás podrían quebrar y su respaldo a los negocios crediticios es una garantía indiscutible de que el negocio será próspero. De lo contrario, las aseguradoras deberían pagar el seguro por las pérdidas. Y las muy sólidas y serias aseguradoras de crédito respaldaron los “bonos hipotecarios basura” que al 30% de interés anual garantizaban una pingüe ganancia.

La tentación era muy grande y los principales bancos de Estados Unidos y Europa cayeron en ella. Comprar bonos accesibles al 30% no era algo que apareciera todos los días y más aún garantizados por instituciones indiscutidas con una calificación AAA.

Todo iba sobre ruedas, pero en medio de la prosperidad financiera aparecieron George W. Bush y su equipo de “halcones” a relanzar la expansión imperial. Las causas y el desarrollo de esta nueva política la analizaremos más adelante, por ahora nos conformamos con señalar las principales características de su política económica, subrayando que la misma tiene mucho de “política” y también mucho de “económica”.

Efectivamente, Paul O’Neill –el primer Secretario del Tesoro de Bush- señaló como en su primera reunión con Dick Cheney recibió la línea económica en base a una frase paradigmática del vicepresidente: “Reagan demostró que el déficit no existe”4, por tanto si esto es así en la política actual, expandir el déficit no es un problema. En base a esta doctrina, e impulsados por las ambiciones expansionistas EEUU disparó un doble desequilibrio en las cuentas públicas y en la balanza por cuenta corriente. En esas circunstancias, la debilidad del dólar fue un recurso para paliar la brecha. Pero, a partir de 2004 la inflación comenzó a preocupar a las autoridades económicas y el 1º de julio Alan Greespan subió la tasa de la FED a 1.25. El propio Greenspan se encargó de aclarar la situación: La máxima autoridad en política monetaria de Estados Unidos calificó de "enorme" el agujero en las cuentas del Estado, que se calculaban en 2004 en 500.000 millones de dólares para ese año, y apuntó con alarma que estaba previsto que el superávit presupuestario, registrado en 2000, se transforme en un déficit del 4,25% del Producto Interior Bruto (PIB) en este ejercicio. Y todo eso sucedió. En definitiva, luego del 11-S la crisis de los déficit gemelos se agravó y la FED subió los intereses al 5.25% hacia 2007 y las hipotecas basura con interés variable ofrecida a los pobres con dificultades de pago comenzaron a no ser pagadas cuando los intereses subieron. La alternativa para la gente era o cumplir con los bancos o comer. Y a la gente pobre se le ocurre comer. Y justo lo hace en el momento en que el déficit comercial alcanzó niveles record por quinto año consecutivo, con una cifra de 784.200 millones de dólares hasta fines de agosto de 2007 en términos anuales, un 9,4 por ciento más que el 2006. Por otra parte, el Departamento del Tesoro informó que el gobierno de Bush generó un déficit fiscal de 157.300 millones de dólares en el año fiscal de 2007, que comenzó el 1º de octubre y concluyó el 30 de septiembre. El déficit de cuenta corriente en 2007 llegó al 6.2% del PBI.

El efecto se disparó de inmediato. Cuando la gente dejó de pagar, los bonos hipotecarios basura se desplomaron. Ya en setiembre de 2007 la situación era crítica: más de 5 millones de viviendas fueron puestas a la venta. Por vez primera en diez años bajaron sus precios, y se dispararon los intereses. Más de dos millones de norteamericanos han perdido sus casas, hay más de 500 mil millones de dólares acumulados en morosidad. Con la espectacular quiebra en junio pasado de dos hedge funds multimillonarios pertenecientes al quinto mayor banco estadounidense de inversiones –Bear Stearns— se perdieron 1.600 millones de dólares. Además, las acciones de Bear Stearns se desplomaron, lo mismo que la de varios fondos de inversiones, bancos y aseguradoras: más de 200 mil millones de dólares se perdieron entre agosto y setiembre del año pasado.

Y comenzaron las quiebras. Primero, como hemos visto, en el propio imperio y luego el efecto contagio. Todos los bancos del Primer Mundo que habían comprado bonos hipotecarios basura empezaron a hacer agua. El Northern Rock en Gran Bretaña generó la primera corrida desde 1866 en Londres. Finalmente el gobierno tuvo que nacionalizarlo a fines de febrero. Y a renglón seguido los hundimientos de los bancos abrieron la posibilidad de que los árabes y los chinos se hicieran con las principales carteras de los más importantes bancos del mundo. Cualquier medida era válida con tal de evitar el colapso. Así, El Citi fue rescatado por capitales árabes, por el príncipe saudita Al Waleed bin Talal, y por la Autoridad de inversión de Abu Dhabi, que capitalizó la entidad con 7500 millones de dólares a cambio del 4,9 por ciento de las acciones. El UBS, por su parte, fue auxiliado por Singapur, que desembolsó unos 9700 millones de dólares por el 9,0 por ciento de la entidad. Por el momento, esos dos bancos son los casos más resonantes, pero otras entidades como los ingleses Barclays, HSBC y Northern Rock, el líder francés BNP Paribas, Societé Generale, el alemán IKB Deutsche Industriebank, y los fondos Bear Stern, Merrill Lynch, entre otras varias, han contabilizado una fuerte descapitalización y, por lo tanto, enfrentan el riesgo de la insolvencia. Pero para peor, las aseguradoras de crédito, las más firmes y serias instituciones de respaldo al sistema también colapsaron.

Cuando los bonos hipotecarios basura se hundieron sus compradores masivos, o sea la banca internacional, exigieron el pago de las primas de seguros. Las aseguradoras no pudieron hacer frente a la avalancha y su situación entró en estado crítico. La cotización en Bolsa de las aseguradoras ha experimentado desde principios del año pérdidas de entre el 50% y el 90%. Esas caídas en Bolsa se aceleraron a fines de enero al presentar alguna de ellas pérdidas trimestrales por primera vez en su historia mientras arreciaban los rumores sobre la capacidad que tienen de mantener su calidad crediticia, verdadera piedra de toque del negocio.

El presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), Juan Ramón Quintás informó a finales de enero que las aseguradoras seguramente perderían su calificación AAA. La situación era grave, pues perder el grado óptimo implica que todos los bonos e inversiones avalados por las aseguradoras se precipitarían, independientemente de la solidez de la inversión o de la empresa respaldada. Quintás desveló que se había producido una reunión de una docena de personas en Nueva York, en la que estaba presente el regulador de seguros norteamericano y representantes de los principales bancos de EEUU. Al parecer, en esa reunión se llegó a un acuerdo para evitar la quiebra de las aseguradoras Este pacto, según Quintás, es lo que habría producido «la reacción positiva» de los mercados bursátiles5. Sin embargo, el 15 de febrero la evaluadora Moody’ s le quitó la calificación triple A a la aseguradora de bonos FGIC Corp (la cuarta en importancia en este mercado), lo que reactivó todos los temores sobre la situación de este tipo de compañías. Moody’s la rebajó en seis niveles y dijo que podría volver a hacerlo tras saberse que a esta firma le estarían faltando unos US$ 4000 millones en capitalización para poder mantener su estatus crediticio. Una semana después la agencia de calificación de riesgos Fitch degradó la solvencia de Ambac Assurance Corp., una de las dos primeras compañías del sector a nivel mundial. De hecho, a los seis días MBIA anunció la puesta en marcha de un proceso de recaudación de capital para evitar una reducción de su calificación "AAA", vital para futuros negocios.

El primer efecto de la crisis fue la reactivación de la vieja, pero siempre efectiva, ley de concentración de capital. Así como capitales chinos y árabes lograron comprar parte del sistema financiero en quiebra, las aseguradoras debieron ceder ante Warrent Buffet uno de los grandes burgueses de las finanzas norteamericanas, que compró las tres mayores aseguradoras de bonos de Estados Unidos por 800 mil millones de dólares en bonos libres de impuestos, como informa él mismo en una entrevista en la CNBC. "Esto podría eliminar una mayor nube en el mercado", ha asegurado y las mejores ganancias para su cuenta, decimos nosotros.

Y las autoridades económicas se lanzaron al rescate, sin mucha suerte. Primero, por diversas vías, inyectaron dinero al sistema; luego la FED bajó drásticamente las tasas de interés del 5.25 al 3.25 en un mes, algo tarde y sin resultados a la vista. En realidad la solución “ortodoxa” aplicada por Bernake no hizo más que echar leña al fuego. Efectivamente, la “inflación financiera” global antes de que estallara la crisis subprime era inaprensible, pues la Reserva Federal desde hacía dos años había dejado de publicar el M3, o sea, el indicador de cuantos dólares existen en el mercado global. Debido a la expansión crediticia y del déficit gemelo norteamericano las existencias de dólares en el mundo debe ser inmensa. En medio de una crisis donde la hiperespeculación fue la causa, inyectar más dinero al sistema es como darle de comer a un indigesto. El valor del dólar se derrumba no sólo por la crisis y por otros factores que veremos más adelante, sino porque la ley de oferta y demanda le juega en contra desde hace tiempo, y ahora se inyecta, según el último dato ofrecido a principios de año, cerca de 500.000 millones más. Asimismo, la grave crisis de confianza generada en todo el mundo provocó que, a pesar de los bajos intereses yanquis, los bancos no presten y, peor aún, no se prestan entre ellos, pues nadie sabe quien ni en qué medida están contaminados por los bonos hipotecarios basura, pues todos esconden sus compras fallidas, o una parte de ellas.

Pero hay dos puntos finales: la crisis de las tarjetas de crédito y del sistema de Basilea.

La Reserva Federal reportó el 7 de febrero una reducción abrupta en el uso de tarjetas de crédito. En diciembre, los estadounidenses tuvieron US$ 944.000 millones en deuda rotatoria, la mayoría proveniente de tarjetas de crédito, un alza anualizada del 2,7%. La cifra marca un descenso significativo frente al crecimiento de 11,1% en octubre y de 13,7% en noviembre, reflejando la volatilidad en los gastos de los consumidores a medida que se debilita la economía. En diciembre, un promedio del 7,6% de los préstamos de tarjetas de crédito tenía al menos 60 días de atraso en sus pagos o había entrado en cesación de pagos, frente a un 6,4% del año anterior, según la firma de investigación RiskMetrics Group. El análisis incluye una franja amplia de más de US$ 200.000 millones de préstamos de tarjeta de crédito que son vendidos a los inversionistas por parte de los grandes emisores como Citigroup Inc., Capital One Financial Group, American Express Co. y J.P. Morgan Chase & Co.

Por último, el sistema de Basilea II está siendo interpelado por la realidad. Una versión de sus nuevas directrices, se disponía a ser implementada gradualmente en Estados Unidos el próximo mes. Su principal cambio era que los bancos deberían tener más libertad para decidir por su cuenta cuánto riesgo financiero están dispuestos a asumir, ya que ellos, supuestamente, se encuentran en una mejor posición que los reguladores públicos para tomar esa decisión. Sin embargo, las turbulencias financieras globales causadas por el estallido de la burbuja inmobiliaria en EEUU. están poniendo de cabeza algunas suposiciones fundamentales sobre el riesgo. Las instituciones en todo el mundo han juzgado equivocadamente la seguridad de inversiones que van desde las hipotecas de alto riesgo, a los complejos valores financieros estructurados. Estos es particularmente cierto en el caso de Europa, donde muchos bancos ya operan bajo los estándares de riesgo de Basilea II. El Wall Street Journal informa en su edición del 5 de marzo que la crisis desatada por las subprime, especialmente el impacto en la banca europea y, principalmente el cimbronazo en el UBS suizo –el país donde está Basilea- hizo que el senado de Estados Unidos postergara la aplicación de Basilea II por tiempo indeterminado. La desregulación y la autarquía bancaria quedaron congeladas por los golpes de la realidad.

Y el sistema financiero no repunta. El total acumulado de pérdidas de los principales índices desde el 1º de enero al 5 de marzo da cuenta de ello. El Dow Jones acumula pérdidas de 7.98%; el Eurostoxx del 16.26%; el S&P 500 perdió 9.32% y el Nikkei 15.26.

3. Consecuencias globales.

El foro de Davos fue la caja de resonancia más clara de la crisis. Los actores de este simposio del poder económico mundial dieron señales claras de que vivimos una época de cambios y que la crisis subprime es el emergente de una coyuntura impensable hace unos años.

August Bebel decía que para entender el capitalismo había escuchar a la burguesía. Sin duda, George Soros es un burgués, pero es un burgués inteligente. Para él “la actual crisis significa el fin de una era de expansión del crédito fundada en el dólar como moneda de reserva internacional. Las crisis periódicas eran parte de un proceso más vasto de expansión-recesión. La crisis actual es el punto culminante de un superboom que ha durado más de 60 años” escribió el 27 de enero en un editorial del New York Times. Para Soros, la expansión de crédito como forma de salvar la actual crisis es una mala solución, producto directo del fundamentalismo del mercado nacida en la era Reagan, lo que nosotros llamamos neoliberalismo. Pero al día de hoy, según Soros la fórmula es contraproducente, pues “con el petróleo, los alimentos y otras materias primas al alza, y el renminbi [la moneda china] en rápida revalorización, la FED tiene que preocuparse de la inflación. Si los fondos federales llegan a debilitarse hasta un cierto punto, el dólar podría verse sometido a renovadas presiones y los títulos a largo plazo caerían en sus rendimientos. Pero es imposible determinar cuál sea ese punto. Cuando se alcance, la capacidad de la FED para estimular la economía habrá llegado a su fin”. En ese escenario las consecuencias políticas serían –o ya son- de un cambio drástico en la correlación de fuerzas mundiales. Para Soros la conclusión sería que la crisis financiera actual, “más que causar una recesión global, lo que podría es acabar alterando las actuales relaciones de fuerza de la economía mundial, con un relativo declive de los EEUU y el ascenso de China y de otros países del mundo desarrollado. El peligro radica en que las consiguientes tensiones políticas, o aun el proteccionismo estadounidense, puedan destrozar la economía global y arrojar al mundo entero a la recesión, si no a cosa peor”.

Así, luego de la reunión de Davos, Soros se preocupó en subrayar que el momento era definitivo para la hegemonía del dólar: “El dólar es una moneda terriblemente imperfecta y tiene los días contados" le dijo a The Economist. Y muchos piensan así. La revalorización del euro –hoy cotiza en el mercado internacional a 1.51, y creció en lo que va del año 4.67% respecto del dólar- está trastocando la correlación de fuerzas en el sistema monetario mundial. Así, en los últimos siete años el dólar ha perdido un 16% como moneda en el comercio mundial y más de 21% en las reservas de los bancos centrales del mundo, aunque este último dato es muy difícil de precisar debido al secreto. Desde febrero de 2002 el dólar ha caído 28% contra las divisas de los socios comerciales de Estados Unidos luego del ajuste por inflación. Debemos recordar el papel del euro como factor desencadenante de la invasión a Irak –Sadam cotizaba el barril en euros y tenía todas sus reservas en la moneda comunitaria- para comprender la transcendencia del cambio monetario. Los países del Golfo Pérsico han diversificado sus reservas desde 2004 en adelante, Kuwait evalúa su moneda en referencia a una “canasta” e Irán ha tomado decisiones radicales. Desde enero vende el petróleo en euros y el 17 de febrero último abrió su bolsa petrolera en la isla de Kish donde cotiza el barril en euros, rublos y en variables de canje. Si analizamos las tensiones entre Washington y Teherán no debemos descartar los anuncios de la bolsa de Kish como un factor clave de este enfrentamiento. Quizá que el barril haya llegado a los 100 dólares en la segunda quincena de febrero se vincule con la bolsa Iraní. No fue inocente, tampoco, el planteo de Irán, Venezuela y Ecuador en la OPEP de cotizar el petróleo mediante una canasta de monedas, donde el dólar sería una más y sólo eso.

Sabemos sí, que China tiene dos armas fundamentales: es el principal acreedor de la deuda norteamericana en el mundo, 1.455 millones de dólares. De manera que si China decidiese vender parte o toda su deuda, el dólar colapsaría. Naturalmente que es un arma de chantaje contra la que EEUU nada puede hacer. Asimismo sabemos que desde 2002 un tercio de las reservas Chinas se encuentran en euros. Y en su zona inmediata de influencia, la ASEAN, la situación es muy llamativa, pues toda la región en su conjunto posee el 67% de las reservas de dólares del mundo. El dólar mantiene su hegemonía, pero en un doble juego peligroso donde todos pueden abandonarlo y hacerlo colapsar cuando les convenga. Quizá la clave la haya expresado en el Foro de Davos Cheng Siwei, vicepresidente del Comité Central del Partido Comunista de la República Popular China, cuando afirmó: "Los asiáticos ahorramos hoy para gastar mañana, pero los americanos gastan hoy lo de mañana".

El mismo señor Siwei refirió al final del Foro el cambio sustancial de actitud respecto de China y los países del BRIC. Antes se preocupaban por el crecimiento explosivo de los países emergentes, hoy todos en Davos se preocupaban porque China y el BRIC sigan creciendo. Se han transformado en la locomotora del crecimiento actual, sustituyendo -¿por cuánto tiempo?- a Estados Unidos. Y de mantenerse, ese es un giro copernicano en nuestra historia.

Para los países subdesarrollados y especialmente para América Latina la situación es diferente a las vividas en otras crisis del capitalismo global. El consenso general de los economistas es que los precios de los alimentos continuarán subiendo, aun si EEUU. entra en una recesión, porque los alimentos son habitualmente uno de los últimos sectores en ser afectados por un enfriamiento de la economía. Un análisis del economista, Peter Buchanan, del banco canadiense CIBC World Markets, apuntó que el resto del mundo no es inmune a una recesión en Estados Unidos, pero su impacto no será tan importante como en el pasado. Buchanan sostiene que EEUU juega un papel menor en la economía global, confirmando el nuevo papel del BRIC que representan hoy el 40% del crecimiento mundial, o sea entre tres y cuatro veces lo que aporta Estados Unidos. Al analizar los precios de los recursos naturales -metales, petróleo, granos básicos y alimentos- el economista de CIBC concluye que siguen altos a pesar de las perspectivas de recesión en Estados Unidos. Aunque Estados Unidos es aún el principal mercado para el petróleo y su economía se comportó ‘de manera decente’ en los últimos dos años, la demanda de crudo en ese país no ha crecido en ese período, mientras que si sigue aumentando en Asia y los países emergentes. La demanda de metales de China, según CIBC, es dos a tres veces tan importante como era la de Estados Unidos y sigue creciendo a un ritmo de dos dígitos. Asimismo la dependencia hacia EEUU de Asia, la zona del euro y América Latina ha disminuido en la última década como nunca en el siglo pasado. En 2000, Estados Unidos absorbía 17 por ciento de las exportaciones de la zona euro y de América Latina, y en ambos casos el porcentaje bajó a 13.5 por ciento en los últimos 12 meses. En el caso de las exportaciones de los países emergentes de Asia, Estados Unidos absorbía 21 por ciento del total en 2000 y poco más de 16 por ciento en el último año. En los últimos 10 a 15 años, agregó Buchanan, los países de Asia han mostrado signos de ‘desacoplamiento’ respecto a la economía yanqui. El impacto de la recesión estadounidense de 2001 en los países asiáticos fue mínimo y desde entonces han mantenido una tendencia firme de alto crecimiento, inclusive cuando la de Estados Unidos comenzó a desinflarse, en 2004. “En la última década, el alto crecimiento de la economía china ha mostrado una correlación negativa respecto a la economía de Estados Unidos”. Apuntó que el análisis de las cifras del comercio chino muestra una creciente dependencia del mercado doméstico y de los mercados asiáticos, que reemplazan al estadounidense.

Por último, el divorcio de América Latina y de otros países del tercer mundo del FMI agrega un nuevo factor de independencia económica innegable y removedor. Por primera vez en décadas no tenemos la necesidad de rendir cuentas ni de aceptar “asesoramientos” que sabemos bien los resultados que tuvieron.

Para el economista Jeff Rubin, que dirige el departamento económico del CIBC, la economía mundial está “orientándose dramáticamente” de Estados Unidos hacia los países en desarrollo y exportadores de petróleo. “Aunque una recesión profunda en Estados Unidos tendrá mayores implicaciones, nuestros cálculos sugieren que en el caso de una recesión, comparable a la de 2001, sólo serán impactados un número clave de mercados”, destacó. “Hay diez consumidores en Brasil, Rusia, China e India que reemplazarán a cada estadunidense que deja de comprar”, como consecuencia de la crisis hipotecaria y la baja de precios de sus casas. Para Rubin hay más países en desarrollo que están alcanzando el nivel de consumo del primer mundo, por lo cual “se pueden tirar por la ventana todas las comparaciones entre la economía norteamericana y los pasados ciclos del sector de recursos naturales”. Joseph Borrel anunció el 27 de febrero que en el mundo solo hay reservas suficientes para cubrir las necesidades de trigo durante 30 días. Borrell se reunió en Bruselas con responsables de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) precisamente por la crisis de los alimentos básicos ya que, ha dicho, ha habido una alza media de precios en torno al 30% en los últimos tiempos. En otro orden, el uso masivo de granos para la producción de biocombustibles dispara el consumo cerealero6. Al ganado no le va tampoco nada mal. Las sequías históricas en el medio oeste norteamericano obligaron a sacrificar las haciendas, y Estados Unidos salió a proveerse de carne vacuna como pocas veces en las últimas décadas. La expansión del consumo de carne, algunas reducciones de rodeos en el mundo y dificultades sanitarias, hacen que el mercado ganadero global conozca, también, un crecimiento inusitado, empujado por el crecimiento del BRIC, y por la expansión del comercio sur-sur.

4. Algunas conclusiones.

La crisis subprime, la crisis del dólar y su contagio global eran esperadas desde hace tiempo. El capitalismo no pudo y no supo como contrarrestarla, a pesar de que era evidente desde finales de 2006. La especulación, el lucro, la avaricia enceguece en un dogmatismo pocas veces visto en la teoría económica capitalista. ¿Es un episodio circunstancial en la historia económica, o el emergente que demuestra el agotamiento de un modelo? Creemos que la segunda es la cuestión central.

El capitalismo imperial fue víctima de sus propias contradicciones Promovió el neoliberalismo, nos agotó primero en el sur y ahora están probando los efectos de su propia receta.

Pero, obviamente, una cosa es una crisis financiera y económica en EEUU y otra muy distinta en los países subdesarrollados. Sin embargo hoy, por primera vez en siglos, se prevé que la crisis tenga un contagio parcial. América Latina no entró en el juego de los bonos basuras, produce lo que el mundo necesita, redujo su sistema financiero, lo racionalizó en gran parte y rompió amarras con las organizaciones internacionales de crédito.

Mientras tanto la expansión financiera del primer mundo agotó su ciclo y da la sensación de que no podrá revertirse en poco tiempo. Sin embargo, no sólo es una crisis económica, es también una crisis de hegemonía. Los datos presentados en este trabajo muestran una pérdida progresiva de espacio económico por parte de Estados Unidos, que se traduce en una pérdida progresiva de poder. Quizá el relanzamiento de la expansión militar intente ser el antídoto de esa crisis de poder que hoy los datos económicos comienzan a mostrar.

El surgimiento de BRIC, y la afirmación soberana de otros países a pesar de Estados Unidos, presentan un escenario a futuro totalmente distinto al que hemos conocido. Es probable que nos dirijamos hacia un mundo policéntrico, donde EEUU sea uno más, poderoso, sin duda, pero presente en un mundo donde las economías, las monedas y el poder global sean más equilibrados entre diversos centros regionales.

El sistema financiero que conocemos ha agotado una modalidad rapaz, desconocida por la gran mayoría de la gente, pero que afecta a todos a pesar de que no sepamos como funciona. Al fin y al cabo, como decía otro burgués inteligente, Henry Ford: "Está bien que el pueblo no entienda nuestro sistema bancario y monetario, porque si lo entendiera, creo que habría una revolución antes de mañana".


cechalc@yahoo.com.mx
Re: [dioshomosexual] CAPITALISMO
dioshomosexual


Oct 10, 2008, 11:42 PM


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La debacle de la banca de EEUU profundiza la crisis de las bolsas
Lehman Brothers se declara en quiebra y Merrill Lynch vende el negocio para evitar la bancarrota.Los inversores temen más sobresaltos a pesar de la nueva inyección de liquidez del BCE y la Fed.

Los augurios más pesimistas continúan haciéndose realidad en el sistema financiero internacional. La fisonomía de Wall Street cambió ayer de forma irremisible, después de que Lehman Brothers --cuarto banco de inversión de EEUU-- se declarase en quiebra y de que el gigante Merrill Lynch acordase su absorción por Bank of America para evitar caer en el mismo pozo.
Los mercados bursátiles de todo el mundo reaccionaron al desmoronamiento de la banca estadounidense con una jornada de zozobra, en la que el Ibex 35 perdió nada menos que el 4,5%. El selectivo español registró así su peor descenso desde el 5 de febrero (5,19%) y se situó en 10.899 puntos, un nivel que no veía desde el 16 de junio del 2006.
La bolsa española fue la más castigada del continente. El índice europeo Eurostoxx 50 cedió el 4,1%, por delante del británico (3,9%), el francés (3,8%) y el alemán (2,7%). Las caídas, con todo, podrían haber sido más dramáticas. Una apertura de Wall Street menos mala de lo esperado logró enjuagar en medida las pérdidas. El Dow Jones se movió en las primeras horas con descensos de en torno al 2,5%.
La caída de Lehman Brothers ha sido un duro golpe para la confianza de los inversores. La decana de Wall Street, con 158 años de antigüedad y más de 25.000 empleados en el mundo, negoció su venta contra el reloj a lo largo de los últimos días. Pero la decisión de la Administración de EEUU de no ayudar financieramente a las entidades interesadas (Barclays y Bank of America) la abocó al abismo.

SIN DINERO PUBLICO Las autoridades del país, después de salvar a Bear Stearns en marzo y a Fannie Mae y Freddie Mac este mismo mes, han decidido no destinar un dólar más del erario público a evitar la debacle de sus principales entidades financieras. Un mensaje contundente del que los gestores ya han tomado buena nota.
El mercado temía que el siguiente en caer fuera Merrill Lynch (el mayor intermediario bursátil de EEUU, con 60.000 trabajadores), lo que llevó a su dirección a cerrar la venta en un tiempo récord. El banco, que perdió el 36% de su valor bursátil la semana pasada, cerró en 48 horas su venta a Bank of America por 35.210 millones de euros (0,8595 títulos propios por cada uno de la adquirida). Lo que supone valorar las acciones de Merrill en 29 dólares, dos tercios de su valor hace un año.
El pesimismo de los inversores no tiene visos de haber tocado fondo. El mercado da por seguro que todavía restan por caer más gigantes financieros. El primero podría ser American International Group (AIG), la mayor aseguradora del mundo, que ha pedido a la Reserva Federal estadounidense (FED) un crédito urgente de 28.155 millones de euros para evitar su quiebra.
Las agencias de rating han amenazado con rebajar su calificación de la entidad, lo que permitiría a varios de sus socios romper sus contratos. De ser así, AIG afirma que no podría sobrevivir más de 72 horas.
Así las cosas, las nuevas medidas aprobadas por los reguladores financieros tuvieron poco impacto en los mercados. El BCE realizó una inyección excepcional de 30.000 millones de euros con vencimiento a un día a 51 bancos de la zona euro para evitar quedarse sin liquidez. Más novedosa fue la decisión de 10 grandes bancos de crear un fondo de 70.000 millones al que podrán recurrir para afrontar sus necesidades de crédito.


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