jeannicolletdebelleborne
Abr 9, 2007, 9:12 AM
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La inicua e infausta romana Iglesia Católica era muy lúbrica muy salaz y muy sanguinaria, hacía de todo, mancilla y ultraja a los humanos y a las humanas personas (sus clientes)pues, el Vaticano era faro señero de grande inmoralidad pues, codicia, muerte, crimen, negocios y excesos es la divisa vaticana. En el tiempo pasado histórico hubimos de gozar de varios papas a la vez, papas que mataban a sus propios cardenales, mujerzuelas papisas esto es mujeres papas las que por ser amantes de “Su Santidad” lograban favores exagerados y hasta delirantes, en fin, el papado era y es una mina de riquezas que hizo negocio con el comercio carnal de mujeres de cortísima edad, hablamos de menoras de once y diez años de su edad, y todo esto sigue aunque con otro cariz dicho sea de paso. En el Vaticano hubieron mujerzuelas pelanduscas libertinas de sus cuerpos quienes vivían en amancebamiento con sus santidades los señores papas dentro del mismo Vaticano, y no sólo los papas tenían amantes sino varias a la vez las que vivían dentro del mismo Vaticano. Uno de los grandes papas que tuvimos, hombre de sapiencia en los negocios terrenales y mundanos, sostiene casas de lenocinio , lupanares de mujeres públicas y mancebías que dejan riquezas inconmensurables con las que paga su boato y desmesuras. El Vaticano es una empresa como todas las religiones lo son: negocios para engañar a bobos y a bobaliconas. El Vaticano en su historia sangrienta tiene un papa maravilloso por su poderío, riqueza y por su impiedad, venalidad, corrupción, sexualidad, y crueldad inconmensurable, este santísimo papa fue el simoniaco Alejandro Sexto, papa asesino, nepotista y que logró un Cisma en la vaticana Iglesia de Roma, la romano-católica. Este santo varón Alejandro VI nombró Cardenal a su hijo César siendo éste aún menor de edad, a César le dio como amante a su propia hermanita de nombre Lucrecia Borgia, Lucrecia Borgia era al mismo tiempo amante de su propio padre, esto es, Su Santidad el papa Alejandro VI (Sexto). Lucretie Borgie (1480-1519) nace en el Vaticano el 18 de abril de 1480 fue la tercera hija natural del Papa Alejandro VI Borgia y de su amante Rosa Vanozza Catanei. César el hijo de Su Santidad el papa nace el 13 de septiembre de 1475 en Vaticano-Roma, César es otro de los nueve hijos del papa Alejandro VI que tuvo con Rosa Vanozza Catanei, todos ilegítimos pues no estuvieron jamás casados ellos dos, y mirad que como papa pudo él mismo casarse a sí mismo pues que miembro del clero es ese santo padre el papa. El papa Alejandro VI con suma santidad, y con suma facilidad envenenó a unos cuántos cardenales y a sus enemigos políticos quiénes le estorbaban en su sagrado mando divino, Alexandro seis Su Santidad a sus amigos y parientes les daba principados, cargos de poder, ciudades, títulos de nobleza, canonjías, prebendas, etc.. Este santo varón el papa Alexandro Sexto tuvo nueve hijos ilegítimos entre ellos la disoluta Lucrecia, Juan, el sanguinario Cardenal César, su padre lo nombra Cardenal siendo Su Eminencia César aún menor de edad. Repetimos que Lucrecia era hija y al mismo tiempo también era amante de su progenitor (papá), es decir que era hija y amante carnal sexual de Su Santidad el papa alejandro VI quién había comprado el cargo de Cardenal, Lucrecia era asimismo amante de su hermanito el cardenal César, también hijo de ese santo papa Alex Seis, muy mal ejemplo padre y amante de la misma criatura del Señor, bueno del representante del dios en la Tierra, tenemos que aceptar que como es el papa él puede hacer lo que le venga en gana, él sí puede excederse. Hay que notar que este papa Alejandro Sexo tuvo no una sino que tuvo varias barraganas con las refocilaba carnal y sexualmente en su santa cama. A Lucrecia la tuvo con su amante Vanozza Cattanei. Su Santidad el papa Alejandro Sexto (más bien Alejandro Sexo) amante era del dinero, de la riqueza y de el poder, muy normal en las gentes de Dios; en esos años de dios en los cenobios y monasterios las matazones por los cargos de poder en la Iglesia eran sangrientas. El negocio de Roma y del papa era en esos tiempos la prostitución, para ello se importaban niñas menores de toda Europa, a ello obedece a que papas y reyes tienen en esos tiempos sífilis, enfermedad normalísima en las castas gobernantes oligárquicas. Esa enfermedad de Venus es una aportación biológica de América pues que esa enfermedad es americana y no de Europa, la viruela, por el contrario, es aportada a América como obsequio de Europa. La Santidad del papa alejandrito sexto casó en nupcias a su hija Lucrecia cuando ésta tiene apenas once años de su edad. En esa época el amor no importa en los matrimonios, en general los matrimonios son arreglados y la pareja se conoce por lo general en la boda misma, todo era negocio de dineros, cargos públicos, todo es asunto de tierras y poderío de grandes señores. El matrimonio en esos años es arreglado sobre la base de los intereses políticos, económicos y sociales de los padres de los consortes, esto es que, los hijos son monedas de cambio y nada más, los hijos sirven para hacer negocio y lazos de poder. Tampoco debemos dejar del lado que en el tiempo pasado es normal casar los hijos cuando éstos son aún menores de edad, en esos tiempos, como ahora, la Iglesia (la que sea) es amante de los menores sean machitos o hembritas infantitas, por ello tanto angel nalgón y tanta ángela nalgoncita en los retablos de sus templos (esculturas y pinturas). Es así cómo Su puerca Santidad Alejandrito VI casa por dineros y poderes a Lucrecia quien tiene once años de edad su hija con Giovanni Sforza, la casa en el Vaticano mismo en una boda principesca. En ese momento Lucrecia ya era amante de su propio padre Su Santida el papa Alex Sexto, ya vemos aquí incesto y paidoxfylia en el seno de esa Santa Madre Iglesia Romana. El esposo de Lucrecia tiene el doble de edad que Lucrecia, eso también es común en esos años del Dios, es muy normal casar las hembritas menores con adultos y ancianos, finalmente esta iglesia considera, como hasta hoy lo siguen pensando los pedófilos curas y pastores de sectas, que la mujer es una cosa, para ésos es un mueble o animal, y que que su sóla función es satisfacer los placeres carnales de los machos hombrecitos. En esos tiempos muchas veces el marido tiene que esperar años antes de penetrar a su esposa pues a veces son menoras hasta de siete años de edad y no les entra la polla en la vagina a las infantitas menoras, eso de sexo era más bien violación que a eso resumen los cuas el matrimonio, así viola Su Santidad a Julia Farnesio junto al marido de ésta, el marido todo vio, y el papa veía cuando el marido follaba y refocilaba a Julia, igual iba a ver cuando penetraban a su hija lucrecia borgia la hija de él con su amante Vanozza. El papa celoso de el marido de su hija, huye del vaticano y deja a lucrecia con su amante, esto es, con su santidad el papa y su papá a la vez, Sforza sabe que el papa es un asesino consumado que ha matado él mismo más de cien personas, con sus santas manos, por miedo a perder la vida Giovanni Sforza abandona a Lucrecia huyendo para siempre jamás del Vaticano. Francia para ir a atacar tanta sordidez que hay en el Vaticano invade el Vaticano pero no puede correr al papa pues éste gana la guerra contra la Francia. Otro hijo de Su Santidad el papa Alex sexto: Juan,, sedujo a Sancha de Aragón la amante que ya era de César su hermano, es por ello Su Eminencia el Cardenal César asesina a su hermano juan y lo lanza al río Tíber. Ambos son hijos del papa su santidad. Despuecito este papa alex sexo Su Santidad, casa nuevamente a su hija Lucrecia con don Alfonso de Aragón, Príncipe de Salerno, (rama napolitana de la Casa real de Aragón -1481-1500). hijo de Su Majestad el rey de Nápoles, todo iba bien pero, Su Santidad Alejandro VI orquesta más tarde el matrimonio de César con una princesa francesa y este matrimonio obliga a divorciar a Lucrecia, Alfonso el hijo del rey de Nápoles a sabiendas que Lucrecia es la amante de su propio padre progenitor (es decir el papa alex sexto) y que éste está celosísimo de él, decide huír pero, finalmente el poder de Su Santidad lo alcanza y su suegro el papa planea su muerte; quien perpetra este cruento crimen, a puñaladas arteras, fue el mismito Cardenal César hijo de Su Santidad el papa alex sexto, esto acaece justamente el quince de julio de 1500, fue esta bella escena criminal después de una opípara cena en el Vaticano mismo; el esposo de Lucrecia decide salir a dar un paseo en el Vaticano y ahí Su Eminencia César el cardenal hijo del papa, lo apuñala, Alfonso no muere y para ello seis semanas más tarde cuando está recuperándose dentro de la Santa Sede Vaticana es estrangulado en su tálamo mismo, así son los papaes de Roma. De este modo Lucrecia regresa con su amante que es su propio padre y papa de Roma y, Su Santidad ya puede así hacer alianza con Francia. Lucrecia tuvo otro matrimonio por la aportación de un enorme caudal (dote) de riquezas al Santo Padre, hay quiénes dicen que hasta tuvo un cuarto marido. En la corte de su tercer esposo, Lucrecia pudo crear un ambiente intelectual como pocos en Europa, con los mejores artistas del momento: pintores, poetas, escultores, filósofos, historiadores, etc. Incluso dicen, deste tercer maridito de Lucre, dicen que éste fue el marido que ella más admiró y quiso en vida, pero no más que a su santo padre el papa, papá suyo y amante suyo de ella nuestra sagrada Lucrecia papal vaticana. Se le llegó a conocer a Lucre otros dos amantes, Perotto y Pietro Bembo era muy disoluta esta corte y cohorte papal sagrada y santa, mucho sexo y alcohol, ah, y venenos mortíferos. El hijo de lucrecia quien se le llamó Juan y que fue duque de Nepi; de éll el Papa declaró ante la Iglesia y la sociedad romana, que aquel infante era su nieto, hijo de César Borgia y una de sus amantes, Julia Farnese. Tras arrebatarle el hijo, la metió en un convento de clausura, hasta decir casar a Lucre. para apaciguar las habladurías de su corte de que era muy lúbrica y salaz esta sacrosanta hija papal vaticana. Del papa santo Alejandrito Sexto fue conocida su afición a los brebajes y venenos mortíferos, llegando a utilizarlo para poder conseguir poder y quitarse a los enemigos de en medio, mató alguas centenas de ricohombres de pro y de iglesia prelados y clérigos todos. Lucrecia igual amaba los venenos, por ello la decían la “mujer fatal” que se ha ganado un terrorífico honor en la lista de mujeres de poder que no le importaba mucho la forma de hacerlo. Víctor Hugo, también ayudó a dar una visión de tal magnitud que los fans de Lucrecia sienten por su figura, que ni aún así no dejan de declararla como una víctima del poder que su padre el Papa y su hermano César habían creado a su alrededor. pamplinas, era sueltecita de su sexo y nefanda. De lucrecia decimos que en 1518 muere su madre Rosa Vanozza en Vaticano-Roma, presuntamente, en la miseria. Su Eminencia el sanguinario Cardenal César invade el norte de Italia pues él no es sólo valiente sino sanguinario asesino cruento y cruel este maldito. Justamente es el mismito Cardenal César quien inspiró al magistral Nicolas Maquiavelo a escribir el maravillosísimo libro "El Príncipe" en el año de Gracia de 1512. Jerónimo de Savonarola afirmó en 1498 que la Iglesia, la romana, era una abominación y por decir esta aparentemente blasfemia (¡!) que más bien era la verdad verdadera y genuina, fue quemado vivo colgado en el patíbulo para limpiar su alma de esas feas afirmaciones que en mal momento hizo contra los perros papas sanguinarios, esto acaece antes los férvidos y anhelantes ojos de Su Santidad el asesino papa sanguinario multicitado. Luego el papa Alejadro VI y el Cardenal César, su hijo del papa mismo, que se apellidan Borgia (Borja en castellano) fueron ambos envenenados, sólo murió Su Santidad Alejandro VI quien nació bajo el hermoso nombre de Rodrigo, murió este papa inflamado al grado que tuvieron que quebrarle cuello, piernas brazos y puñetearlo para desinflarlo para meterlo en el túmulo mortuorio, para su reposo postrero. Su Eminencia el Cardenal César Borgia murió en campaña militar (eufemismo por masacre)lo hicieron caca para bien decir. El papa Alex Sexto tenía varias amantes, la más vieja y antigua era Vanozza Cattanei, pero luego se abarragana con Giulia Farnesio, Julia Farnese Catani ( 1474-1524 ) quien había ya sido vendida a un amigo del papa alex sexto pero, en la realidad el papa se entremente en la cama del matrimonio y al final le quita el marido a esta menora pues que era menora esta amiga Julia Farnesio o Giulia si se prefiere. Eso era normal pues el negocio del Vaticano en esa época era la prostitución y los burdeles de los que el papa y el vaticano, con sus cardenales, vivían, además de explotar a los labradores y al pueblo hambriento y miserable, que los creía enviados del dios, pobre gente idiota. El hermano de Julia o Giulia Farnese era Alessandro farnesio Alessandro Farnese o Alejandro Farnesio, los sexos con el papa Alejandro Sexto lo hicieron rápidamente cardenal, más tarde asciende a ser también papa como Pablo III , como buen sanguinario crea el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, esto con el fin de estafar y seguir matando gente aparentando santidad. Esta institución metía miedo y muerte, además que despojaba de la hacienda a quién tocaba. Fue en el año de 1542 que el papa Pablo 3 Alessandro Farnese estableció el Santo Oficio, también prohibió la cultura, para ello hizo su lista de libros prohibidos por la Iglesia (que se publicaría en 1559). HOy sigue existiendo esa lista y el loco papa sigue prohibiendo libros. Dentro del vaticano las orgías multitudinarias eran cosa común, también el oro de américa importaba a los papas, para ello se inmiscuye en el Descubrimiento de América el papa Borgia Alejandro Sexto y en Tordesillas entrega América a España y a Portugal, él recibe toneladas de oro para fabricar su Vaticano, hoy varias obras del VAticano, así como techos llenos de oro provienen de la explotación de indios, negros y españoles en América, así era como el papa se pagaba las cruentas guerras: con el oro de América. La non sancta Inquisición de Su Santidad el Papa. El Tribunal cristiano católico de la Santa Inquisición (hoy denominado Congregación para la Doctrina de la Fe) , seguía procesos en base a denuncias anónimas. El tormento era siempre aplicado, el tormento es lo que hoy denominamos tortura, la nada santa iglesia católica torturaba, con Potro, agua en el vientre, ratas por el ano-recto, picos y clavazones en los múslos... el Potro era tirar piernas y brazos hasta desmembrar al cuerpo de sus extremidades, esto para que confesara lo que había o no había hecho, poco importaba lo que el reo hubiera o no hubiera, hecho. Los azotes eran de rigor. Se le desnudaba, a la mujer, a las mujeres les cortaban los pezones, la Santa Inquisición juzgaba animales como humanos, los torturaba por endiablados según decía la iglesia y los quemaba vivos o muertos pues, al arrepentido le daban garrote, que es asfixia, lo ahogaban antes de qumarlo. La Inquisición papal perseguía judíos, musulmanes, homosexuales, protestantes como los de las sectas gringas de hoy como son luteranos, calvinistas, etc. mucho loco en dado caso. La inquisición perseguía científicos, magos, brujos, brujas, escritores como los que odia hoy la Derecha enferma. Esa iglesia, como hoy los musulmanes se la creen, se decía la iglesia verdadera, sigue diciendo que lo es, locuras demenciales de esos locos dementes. En la realidad el inquisidor era un psicópata sanguinario asesino serial, lo mágico es que eran curas, papas, sacerdotes, padres, clérigos, prelados, chantres, abades, etcétera. Triste que dieran así el perdón: matando a las gentes. Antes de ajusticiar a las personas, los dementes clérigos enfermos demenciales, tenían en la Cárcel Perpetua a las gentes, muchas veces eran tantísimos los años que morían antes de terminar su proceso inquisitorial. No tenían derecho a visita jamás y sólo gozaban del derecho al Tormento, es decir a ser torturados. Muchos literatos que aun siendo católicos cristianos, sólo por proponer igualdad, o la idea de que dios no habia dictado la biblia, etcétera, muchísimas gentes de letras y de ciencia fueron muertas, muchos astrónomos, físicos, químicos, etc. que, sólo por mostrar resultados científicos, resultados que hoy en cualquier escuela se practican diario, la Inquisición por ello sólo mataba a las gentes por, decía la Inquisición, tener pacto con el Diablo. En hablando de científicos quemados, estaban los que afirmaban que la tierra era más vieja que siete mil años pues, siete días tardó el dios en fabricar la Tierra, y cada día era la representación de mil años, milenarismo. En la realidad se buscaba implantar la hegemonía de la religión católica, matando a los de otros credos, se buscaba asimismo se perseguía a los acaudalados, en general los judíos y musulmanes ricos, la Inquisición despojaba de sus riquezas a esos relapsos mosaicos, así la Iglesia ésa quedaba con riquezas inconmensurables. A Tomás Treviño de Sobremonte le quemaron con sus muebles lujosísimos, era un judío riquísimo de la Nueva España, a él como a los Carvajales les despojaron de riquezas inmensas, todo iba a parar a la Orden de Santo Domingo, orden que tenía a su cargo ese sanguinario Tribunal de la Fe. El nada santo padre papa actual Joseph Ratzinger es el ex presidente dirigente de ese sanguinario Tribunal del Santo Oficio de la Santa Insquisición hoy llamado "Congregación para la doctrina de la fe, de allí vienen las ideas nazis de exterminio que permean al mundo de su esfera de influencia. Antes así era la cristiandad católica, hoy se ve esa cristiandad sanguinaria en las sectas gringas de los estados unidos de América, los gringos iluminados redivivios hijos de su asquerosa madre. http://nobeliefs.com/nazis.htm El Papa Pio XII, Hitler y el genocidio judío ¿Recta razón de la Iglesia? Acabamos de rememorar el 60 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial y derrota del ejercito nazi. En estos días hemos tenido que escuchar cosas tan terribles como que el cardenal y arzobispo emérito de Barcelona, Ricard María Carles, ha hecho una comparación de España con Auschwitz. Ante tal atrevimiento se hace necesario recordar cual fue la postura de la Iglesia Católica, Vaticano y Pío XII ante el genocidio de los homosexuales y de judíos en Europa. Por si fuera poco este fin de semana hemos tenido que oír de la Conferencia Episcopal Española el darnos dogmas de "la recta razón y moral"; no son ellos precisamente los mas indicados en esta materia pedagógica. A sus espaldas cabalgan crímenes contra la humanidad como los de la "Santa Inquisición" ó " Santo oficio", hoy llamado "Congregación para la doctrina de la fe", la inquisición nunca fue abolida por la Iglesia, solo actualizó su nombre a este ultimo, congregación dirigida hasta escasos días por el actual Benedicto XVI, o Ratzinger, que así se llamaba cuando era miembro de la juventudes nazis para mas tarde ser soldado de Hitler en las baterías antiaereas, pero bueno, esto ultimo es otra historia a la que dedicaremos un capitulo aparte en breve. En este acto de rememoración ofrecemos un articulo de John Cornwell, autor del libro "El Papa de Hitler", que hace un recorrido por la vida de Pio XII, su antisemitismo y escandaloso silencio ante el genocidio de millones de judíos, gitanos, homosexuales y transexuales durante la segunda guerra mundial y la "solución final" de Hitler y su ejercito nazi . Ya hubieran dicho la mitad de lo que han vertido en contra de los matrimonios homosexuales durante el genocidio nazi, cientos de miles de vidas se hubieran salvado; pero no, ante Hitler, Franco, Pinochet, Videla o Mussolini se caracterizaron por su ambigüedad, falta de contundencia y vergonzoso silencio, o en cohabitación cómplice directa. Como Jorge Arturo Agustín Medina Estévez que apoyó sin reservas a la dictadura del general Augusto Pinochet. También los apoyos de los papas Pio XI, Pio XII y Juan XXII que dan su bendición especial a Franco en su golpe militar y guerra fraticida entre españoles: "a los que se habían impuesto la difícil y peligrosa tarea de defender y restaurar los derechos y el honor de Dios y de la Religión" (Pío XI, Castelgandolfo, 1936). "España (...) acaba de dar a los profetas del ateísmo materialista de nuestro siglo la prueba más excelsa de que por encima de todo están los valores de la religión y del espíritu" (Pío XII, 1939). "Franco da leyes católicas, ayuda a la iglesia, es un buen católico: ¿Qué más se quiere?" (Juan 23, 1960). Cuando Mussolini decidió lanzarse a una guerra de conquista, contra Etiopía, Pio XII aprobó que aquellas modernas armas de fuego que iban a masacrar africanos armados de lanzas y cuchillos, fueran bendecidas por cardenales cercanos a la sede de San Pedro. El cardenal Schuster, de Milán, proclamó la expansión fascista en África como "una guerra santa". Nunca estuvieron más cerca, física y espiritualmente, las FF.AA. en Argentina y la Iglesia como a partir del golpe del 24 de marzo de 1976. "La Jerarquía apoyó el sistema de la desaparición de personas en forma teórica y práctica. Teóricamente, por medio de la Teología de la Dominación que legitimó la Doctrina de la Seguridad Nacional, como se ha considerado, y prácticamente, con el servicio del Vicariato Castrense, el cual, por medio del Vicario Adolfo Tortolo hasta 1982 y José M. Medina desde entonces; del Provicario Victorio Bonamín y de los 250 capellanes militares prestaron la debida "asistencia espiritual" a los desaparecedores. Debe tenerse en cuenta que el Vicario Castrense es elegido ‘por la Santa Sede de acuerdo con el Presidente de la República’. Si tenemos en cuenta el conocimiento abundante que el Papa tenía de la existencia de las desapariciones y de los centros clandestinos, se debe concluir que la Santa Sede dio su apoyo legitimador al sistema de las ‘desapariciones’" Cuestiones bastantes indicativas para hacernos una ligera idea de quienes hoy son tan atrevidos como para erigirse en defensores de " la recta razón y moral ". La vergüenza debería ser el XI mandamiento y carecer de ella pecado capital.Acabamos de rememorar el 60 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial y derrota del ejercito nazi. En estos días hemos tenido que escuchar cosas tan terribles como que el cardenal y arzobispo emérito de Barcelona, Ricard María Carles, ha hecho una comparación de España con Auschwitz. Ante tal atrevimiento se hace necesario recordar cual fue la postura de la Iglesia Católica, Vaticano y Pío XII ante el genocidio de los judíos en Europa. Por si fuera poco este fin de semana hemos tenido que oír de la Conferencia Episcopal Española el darnos dogmas de "la recta razón y moral"; no son ellos precisamente los mas indicados en esta materia pedagógica. A sus espaldas cabalgan crímenes contra la humanidad como los de la "Santa Inquisición" ó " Santo oficio", hoy llamado "Congregación para la doctrina de la fe", la inquisición nunca fue abolida por la Iglesia, solo actualizó su nombre a este ultimo, congregación dirigida hasta escasos días por el actual Benedicto XVI, o Ratzinger, que así se llamaba cuando era miembro de la juventudes nazis para mas tarde ser soldado de Hitler en las baterías antiaereas, pero bueno, esto ultimo es otra historia a la que dedicaremos un capitulo aparte en breve. En este acto de rememoración ofrecemos un articulo de John Cornwell, autor del libro "El Papa de Hitler", que hace un recorrido por la vida de Pio XII, su antisemitismo y escandaloso silencio ante el genocidio de millones de judíos, gitanos, homosexuales y transexuales durante la segunda guerra mundial y la "solución final" de Hitler y su ejercito nazi . Ya hubieran dicho la mitad de lo que han vertido en contra de los matrimonios homosexuales durante el genocidio nazi, cientos de miles de vidas se hubieran salvado; pero no, ante Hitler, Franco, Pinochet, Videla o Mussolini se caracterizaron por su ambigüedad, falta de contundencia y vergonzoso silencio, o en cohabitación cómplice directa. Como Jorge Arturo Agustín Medina Estévez que apoyó sin reservas a la dictadura del general Augusto Pinochet. También los apoyos de los papas Pio XI, Pio XII y Juan XXII que dan su bendición especial a Franco en su golpe militar y guerra fraticida entre españoles: "a los que se habían impuesto la difícil y peligrosa tarea de defender y restaurar los derechos y el honor de Dios y de la Religión" (Pío XI, Castelgandolfo, 1936). "España (...) acaba de dar a los profetas del ateísmo materialista de nuestro siglo la prueba más excelsa de que por encima de todo están los valores de la religión y del espíritu" (Pío XII, 1939). "Franco da leyes católicas, ayuda a la iglesia, es un buen católico: ¿Qué más se quiere?" (Juan 23, 1960). Cuando Mussolini decidió lanzarse a una guerra de conquista, contra Etiopía, Pio XII aprobó que aquellas modernas armas de fuego que iban a masacrar africanos armados de lanzas y cuchillos, fueran bendecidas por cardenales cercanos a la sede de San Pedro. El cardenal Schuster, de Milán, proclamó la expansión fascista en África como "una guerra santa". Nunca estuvieron más cerca, física y espiritualmente, las FF.AA. en Argentina y la Iglesia como a partir del golpe del 24 de marzo de 1976. "La Jerarquía apoyó el sistema de la desaparición de personas en forma teórica y práctica. Teóricamente, por medio de la Teología de la Dominación que legitimó la Doctrina de la Seguridad Nacional, como se ha considerado, y prácticamente, con el servicio del Vicariato Castrense, el cual, por medio del Vicario Adolfo Tortolo hasta 1982 y José M. Medina desde entonces; del Provicario Victorio Bonamín y de los 250 capellanes militares prestaron la debida "asistencia espiritual" a los desaparecedores. Debe tenerse en cuenta que el Vicario Castrense es elegido ‘por la Santa Sede de acuerdo con el Presidente de la República’. Si tenemos en cuenta el conocimiento abundante que el Papa tenía de la existencia de las desapariciones y de los centros clandestinos, se debe concluir que la Santa Sede dio su apoyo legitimador al sistema de las ‘desapariciones’" Cuestiones bastantes indicativas para hacernos una ligera idea de quienes hoy son tan atrevidos como para erigirse en defensores de " la recta razón y moral ". La vergüenza debería ser el XI mandamiento y carecer de ella pecado capital. "El Papa de Hitler" (fragmento) Siempre estuve convencido de que la evidente santidad de Eugenio Pacelli era una prueba de su buena fe. ¿Cómo podría haber traicionado a los judíos un Papa tan Santo?. Pedí acceso a documentos cruciales, asegurándoles a sus custodios que estaba del lado de mi investigado: en un libro titulado Un ladrón en la Noche, yo había defendido al Vaticano contra cargos del asesinato del Papa Juan Pablo I por sus pares. Dos oficiales me permitieron acceder al material secreto: declaraciones bajo juramento que se juntaron hace treinta años para avalar el proceso de canonización de Pacelli y el archivo de la Secretaría de Estado del Vaticano. También recurrí a fuentes alemanas en relación con las actividades de Pacelli en Alemania durante las décadas del ´20 y del ´30, incluidos sus contactos con Adolf Hitler. A mediados de 1997 me encontré en un estado de shock moral. El material que había juntado no apuntaba a una exoneración sino a una acusación aún más escandalosa. La evidencia era explosiva, Mostraba por primera vez que Pacelli (Pío XII) era abiertamente, y según sus propias palabras, antisemita. Pacelli llegó al Vaticano en 1901, a la edad de 24 años, reclutado para especializarse en cuestiones internacionales y derecho canónico. Colaboró con su superior, Pietro Gasparri, en la reformulación del Código de Derecho Canónico que se distribuyó en 1917 a los obispos católicos de todo el mundo. A la edad de 41 años, ya arzobispo, Pacelli partió hacia Munich como nuncio papal para comenzar el proceso de eliminar los desafíos legales a la nueva autocracia papal y procurar un tratado entre el papado y Alemania como un todo, que reemplazará todos los arreglos locales y se convirtiera en un modelo de las relaciones entre la Iglesia Católica y los Estados. En mayo de 1917 recorrió Alemania, destruida por la guerra, ofreciendo su caridad a gente de todas las religiones. Sin embargo, en una carta al Vaticano, reveló tener menos amor por los judíos. El 4 de septiembre le informó a Gasparri, que era cardenal secretario de estado en el Vaticano, que un doctor Werner, el rabino jefe de Munich, se había acercado a la nunciatura para rogar un favor. Con el fin de celebrar Succoth, los judíos necesitaban hojas de palmeras, que normalmente llegaban de Italia. Pero el gobierno italiano había prohibido la exportación, vía Suiza, de unas palmeras que los judíos habían comprado y que estaban retenidas en Como. "La comunidad israelita" continuaba Pacelli "busca la intervención del Papa con la esperanza de que abogue a favor de los miles de judíos alemanes". Pacelli le dijo a Gasparri que no le parecía apropiado que el Vaticano "los ayudara en la práctica de su culto judío". Gasparri respondió que confiaba completamente en la "astucia" de Pacelli, coincidiendo con que no sería apropiado ayudar al rabino Werner. Dieciocho meses más tarde reveló su antipatía por los judíos de una manera más abiertamente antisemita, cuando estuvo en el centro de una revuelta bolchevique en Munich. En una carta a Gasparri, Pacelli describió a los revolucionarios y a su líder, Eugenio Levien: "Un ejército de trabajadores corría de un lado a otro, dando órdenes, y en el medio, una pandilla de mujeres jóvenes, de dudosa apariencia, judías como todos los demás", daba vueltas por las salas con sonrisas provocativas, degradantes y sugestivas. La jefa de esa pandilla de mujeres era la amante de Levien, una joven mujer rusa, judía y divorciada. (...) Este Levien es un hombre joven, de unos 30 o 35 años, también ruso y judío. Pálido sucio, con ojos vacíos, voz ronca, vulgar repulsivo, con una cara a la vez inteligente y taimada. Hitler que había logrado su primer gran triunfo en las elecciones de 1930, quería un trato con el Vaticano porque estaba convencido de que su movimiento sólo podía tener éxito si se eliminaba al catolicismo político y sus redes democráticas. Luego de su ascenso al poder en enero de 1933, Hitler hizo una prioridad de su negociación con Pacelli. El Concordato del reich le garantizó a Pacelli el derecho a imponer un nuevo Código de Leyes Canónicas sobre los católicos de Alemania. A cambio, Pacelli colaboró en el retiro de los católicos de la actividad política y social. Luego Hitler insistió en la disolución "voluntaria" del Partido Central Católico Alemán!. Los judíos fueron las primeras víctimas del Concordato: luego de su firma, el 14 de julio de 1933, Hitler dijo a su gabinete que el tratado había creado una atmósfera de confianza "especialmente significativa en la lucha urgente contra el judaísmo internacional". Aseguraba que la Iglesia Católica le había dado su bendición pública, en el país y afuera, al nacionalsocialismo, incluida su posición antisemita. Durante los años ´30, a medida que el antisemitismo nazi crecía en Alemania, Pacelli no se quejó ni siquiera en nombre de los judios convertidos al catolicismo: para él, era cuestión de política interna. En enero de 1937, tres cardenales y dos obispos alemanes viajaron al Vaticano para pedir una vigorosa protesta contra la persecución nazi de la Iglesia Católica, a la que se le habían suprimido todas las formas de actividad con excepción de los servicios religiosos. Finalmente, Pío XI decidió lanzar una encíclica, escrita bajo la dirección de Pacelli (futuro Pio XII), donde no había ninguna condena explícita al antisemitismo. En el verano de 1938, mientras agonizaba, Pío XI se preocupó por el antisemitismo en Europa y encargó la redacción de otra encíclica dedicada al tema. El texto que nunca vió la luz del día, se descubrió hace poco. Lo escribieron tres jesuitas, pero presumiblemente Pacelli estuvo a cargo del proyecto. Se iba a llamar Humani Generis Unitas (La unión de las raza humana) y, a pesar de sus buenas intenciones, está lleno de una antisemitismo que Pacelli había mostrado en su primer estadía en Alemania. Los Judíos, dice el texto, eran responsables de su destino, Dios los había elegido, pero ellos negaron y mataron a Cristo. Y "cegados por su sueño de triunfo mundial y éxito materialista" se merecían "la ruina material y espiritual" que se habían echado sobre sí mismos. El documento advierte que defender a los judíos como exigen "los principios de humanidad cristianos" podría conllevar el riesgo inaceptable de caer en la trampa de la política secular. La encíclica llegó a los jesuitas de Roma a fines de 1938; hasta el día de hoy, no se sabe por qué no fue elevada a Pío XII, Pacelli, convertido en Papa el 12 de marzo de 1939, sepultó el documento en los archivos secretos y les dijo a los cardenales alemanes que iba a mantener relaciones diplomáticas normales con Hitler. Pacelli conoció los planes nazis para exterminar a los judíos de Europa en enero de 1942. Las deportaciones a campos de exterminio habían comenzado en diciembre de 1941. A lo largo de 1942, Pacelli recibió información confiable sobre los detalles de la solución final provista por los británicos, franceses y norteamericanos en el Vaticano. El 17 de marzo de 1942, representantes de las organizaciones judías reunidos en Suiza le enviaron un memorándum a través del nuncio papal en Berna, donde detallaban las violentas medidas antisemitas en Alemania, en sus territorios aliados y en zonas conquistadas. El memo fue excluido de los documentos de la época de la guerra que el Vaticano publicó entre 1965 y 1981. En septiembre de 1942, el presidente norteamericano Franklin Roosevelt envió a su representante personal, Mylon Taylor, a que le pediera a Pacelli una declaración contra el exterminio de los judíos. Pacelli se negó a hablar porque debía elevarse sobre las partes beligerantes. El 24 de diciembre de 1942, finalmente, Pacelli habló de "aquellos cientos de miles que, sin culpa propia, a veces sólo por su nacionalidad o raza, reciben la marca de la muerte o la extinción gradual". Esa fue su denuncia pública mas fuerte de la solución final. Pero hay algo peor. Luego de la liberación de Roma, Pio XII pronunció su superioridad moral retrospectiva por haber hablado y actuado a favor de los judíos. Ante un grupo de palestinos, dijo el 3 de agosto de 1946: "Desaprobamos todo uso de fuerza (...) como en el pasado condenamos en varias ocasiones las persecuciones que el fanatismo antisemita infligió al pueblo hebreo." Su autoexculpación grandilocuente un año después del fin de la guerra demostró que no sólo fue Papa ideal para la solución final nazi, sino que también un hipócrita. ¿Qué dicen los nuevos documentos? La nueva evidencia que recopilé muestra que: • La asombrosa antipatía de Pacelli por los judíos venía de 1917, lo cual contradice que sus omisiones fueron hechas de buena fe y que "amaba" a los judíos y respetaba su religión. • Pacelli le reconoció al Tercer Reich que sus políticas antisemítas eran asuntos internos de Alemania. El Concordato entre Hitler y el Vaticano creó un clima ideal para la persecución de los judíos. • Pacelli no avaló la protesta de los obispos católicos alemanes contra el antisemitismo. • Pacelli intentó mitigar el efecto de las encíclicas de Pío XI al darle garantías diplomáticas privadas a Berlín, a pesar de conocer la abierta persecución de los judíos. • Pacelli estaba convencido de que los judíos se habían procurado su suerte: intervenir a su favor sólo podía llevar a la Iglesia hacia alianzas con fuerzas hostiles al catolicismo. MARCOS ROITMAN ROSENMANN Un papa nazi Existen muchas formas de eximir responsabilidades. Nuestra sociedad occidental, católica, apostólica y romana es rica en argumentos absolutorios. El mercado ofrece amplia gama para tranquilizar la conciencia. Si lo hace ante el confesor, el pecado se resuelve en el bis a bis entre el sacerdote y el transgresor. Se absuelve al pecador por el rezo y la constricción. Amparado en el secreto de confesión me acuso de matar: cuatro padre nuestros y dos rosarios cantados; de violar: tres ave maría y dos padre nuestros; de robar: ayuno y rosario. Y a la semana siguiente, más de lo mismo. Así se puede estar toda una vida matando, violando o robando convencido, domingo a domingo, que la absolución del sacerdote deja limpio de pecado y purifica el alma. La defensa de la fe consiste en mantener vivo este principio y no cuestionar su existencia. Sobre todo en una sociedad capitalista donde Iglesia y Estado comparten una teología política sobre la cual construyen su poder omnímodo. Joseph Ratzinger lo sabe, por eso persiguió durante 25 años, como prefecto de la Congregación de la Fe, antigua inquisición, a los teólogos reformadores más destacados del siglo XX y calló ante el asesinato de sacerdotes de la teología de la liberación. Mas la sociedad política exonera hoy el pasado secular y la biografía ciudadana del nuevo papa. Ratzinger forma parte de una institución, la Iglesia, en cuya organización coexisten cardenales, obispos, arzobispos, párrocos y cohabitan pederastas, nazis, ladrones, corruptos, mafiosos, torturadores, asesinos, anticomunistas, y algunos católicos honestos. Es una institución cuyo poder se extiende a la sociedad civil y donde la capacidad de controlar la vida después de la muerte y la purificación del alma le otorga un plus capaz de competir con el poder de cualquier empresa transnacional. Sus mecanismos de presión son los mismos que utiliza cualquier monopolio a la hora de maximizar sus beneficios y de imponer sus dogmas. Poca diferencia existe entre el FMI y el Vaticano. Con motivo de la elección del nuevo director gerente del consejo de administración de la Iglesia, emerge una biografía pública poco conocida de la juventud del elegido, ahora Benedicto XVI. A los 13 años, por decisión propia se afilia a las juventudes hitlerianas, hecho irrelevante en su carrera al purpurado o intrascendente, pero que cobra fuerza a los efectos de su transfiguración en papa. Sobre todo si consideramos que tras la decisión de los cónclaves se expresa el Espíritu Santo. Es decir, su iluminada fe sabe que un muchacho alemán en pleno Tercer Reich asume el ideario nazi y más adelante participa de su organización militar. Hoy, para redimirlo se argumenta la deserción del mozo en medio de la batalla. Nada nos dice si tal acto supuso el abandono de la ideología nazi. Muchos ex militantes del partido nazi, tras la derrota militar, han mantenido sus convicciones sólo que no lo publicitan al no ser requisito para sobrevivir. Recordemos que en Alemania, para cubrir este pasado ignominioso de muchos cobardes se intenta justificar la pertenencia a las juventudes hitlerianas como parte de una imposición del Tercer Reich a la ciudadanía. Argumento falso. Muchos alemanes se negaron a serlo y pagaron por ello. Sin embargo, hoy, tras medio siglo del Holocausto un ex joven nazi es elegido sucesor de Pedro. Para más INRI ejerció, ya lo señalamos, durante 25 años vocacionalmente la inquisición durante el papado de Juan Pablo II. Es decir, estamos en presencia de un hombre que se labra su personalidad acorde con sus principios ideológico-políticos. Es reincidente y se jacta de ejercer el poder de manera totalitaria y sin espacio para la crítica, el diálogo o un encuentro con la tolerancia y la diferencia. Ratzinger aplicó el principio de la solución final para el discrepante. Se manifestó abiertamente contra el avance de la ciencia, la razón humana, el progreso y la teoría de la evolución. Condenó no sólo a teólogos y teologías de la liberación humana: ha sido escrupuloso defensor de una Iglesia cerrada y elitista comprometida con el poderoso. Resulta curioso que creyentes, católicos practicantes, dirigentes políticos y miembros de la sociedad comprometidos con la defensa de la democracia y la dignidad no levanten con mayor fuerza su voz y reclamen contra semejante ignominia al elegir un nazi confeso como su pastor. Al menos deberían exigirle abominación pública del nazismo. De lo contrario la responsabilidad de los católicos en la absolución del nuevo papa de su pasado nazi e inquisitorial es tan importante como la de quienes en el agnosticismo podemos comprobar que durante 40 años, Ratzinger ha sido un gran baluarte en la práctica de los métodos de la contrarreforma. Ahora resulta que haber sido nazi por convicción es un atenuante en el currículum para llegar a papa. Antes podía haber cortado la carrera a la designación, en este momento se soslaya. El argumento que exime es caricaturesco: todos los alemanes eran nazis, no menos que todos los italianos fascistas. Podemos hacer una larga lista inclusiva donde apelar al "todos son" o "eran" acaba por ser una gran mentira. Ni todos eran ni todos son. En Chile, militares se opusieron a la tortura y fueron asesinados. En Argentina y otros países sucedió algo similar. Pero existe la vulgarización donde se oculta la vida ejemplar que rescata la condición humana y donde se refleja toda la esencia ética de la dignidad. Es mejor apoyar la cobardía bajo el "todos" eran nazis y camisas negras. Ni todos fueron ni todos eran. Para ejemplo: Sócrates y Giordano Bruno. Y muchos que desde el anonimato defienden la dignidad y la condición humana. Si no, preguntenle al EZLN.
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