El sacrificio de nuestro Lider.
HUGO FRAUDE FRIAS
Yo por mí, viviría en un rancho... ¡sabroooso!, sin agua potable, cargando
mi latica desde la pata del cerro y subiendo en jeep. Con mi despacho bajo
unas láminas de zinc bien calientes y piso 'e tierra y alpargatas. Pero
como me quieren matar, me veo obligado a protegerme, a permanecer en este
repugnante palacio caminando sobre alfombras carísimas y durmiendo en
cuartos con aire acondicionado...
Yo no sé cómo lo soporto. Baño con cerámica, agua caliente y caras
porcelanas. Es que si no me vomito cada vez que tomo una ducha es de vaina.
Tengo que moverme en un carro como con 500 guardaespaldas, sacrificando el
sueño de mi vida: andar en un volkswagen escarabajo escoñetado y sin
frenos; pero, por culpa de los conspiradores, debo ir como me ven. ¿Ustedes
creen que a mí me gusta esta limosina blindada en la que uno puede estirar
las piernas y hasta recostarse un ratico y hacer siesta, con neverita de
agua fría para refrescarse después de un caluroso contacto con ustedes, mi
pueblo, y botellitas de agua oxigenada Evian para lavarme las manos, no
vaya a ser que el imperialismo haya contratado a alguna viejita para
pegarme una magni-infección? Pues no, yo detesto esta vaina, pero debo
andar así por seguridad. Cada vez que renuncio a un chicharrón con pelos,
no pienso en el colesterol malo, sino en qué sería de este pueblo si a mí
me da un infarto, porque me imagino que sabrán que los chicharrones son una
estrategia de la CIA para joder a nuestros pueblos. Qué más quisiera yo que
poder llevar un Cassio de pulsera plástica en mi muñeca, de ésos cuyas
pilas venden los
buhoneros de El Silencio. Pero desde que comenzaron los intentos de
magnicidio, me veo obligado a cargar un Vacheron Constantin cuya precisión
me permite conocer la hora exacta de un posible atentado. Su mecanismo,
sensible al pulso, ayuda a mis escoltas a saber, en ciertos momentos de
duda, si sigo vivo. Tiene una miniesfera en uno de los cuadrantes que me
permite, además, conocer la hora exacta en Washington D.C., donde vive
nuestro mayor enemigo, y una correa de cuero puro que evita alergias y
envenenamientos vía epidermis. ¿Ustedes creen que a mí me gustan estos
paltós de alta costura francesa? ¿La verdad?: ¡me repugnan!... lo que me
dan es asco, esos trajes cuya línea se mantiene en una caída impecable, el
ajuste perfecto a los hombros, el talle ceñido que estiliza la
figura y esa solapa gruesa y atacona. Dígame las corbatas italianas de
seda, suavecitas... ¡Qué ladilla, mano! Mi sueño es andar con pantalón de
kaki y franelita blanca. Pero claro, desde que quieren atentar contra mi
vida, me veo obligado a llevar estos costosos trajes, porque es exigencia
de la compañía que fabrica los chalecos antibalas, que me dijo: con Monte
Cristo se le va a notar . Eso es como las yuntas de oro: Coño, ¿no me
pueden amarrar esa vaina con pabilo?, les digo yo . No, me dicen mis
asesores de seguridad, porque esos y que son GPS para conocer mi ubicación
en caso de eventual secuestro. Dígame la comida. Eso sí es un verdadero
sacrificio. A mí no hay nada que me encante más que un plato de pasta con
Ketchup y una Pepsi mojada en casabe y una arepa de aguacate a las dos de
la mañana. Pero hubo que contratar cocineros de máxima confianza y esos
carajos no saben preparar nada de esa vaina, sino platos musiúes: que si
salmón fumé, que si entrecot, que si escargots. Cómo añoro mis ensaladas
con vinagre Corona y aceite Vatel, no esta vaina que lo que sabe es a
aceituna y un acetto balsámico de Módena, para evitar posibles
envenenamientos. Todos estos sufrimientos, y muchos otros que no quiero
contar, sino que prefiero que permanezcan en el olvido, con la humildad que
me es propia, los hago por
ustedes. Y yo cuido mi vida no por mí, que soy una paja que arrastra el
viento, ¿qué importo yo y el sacrificio que hago de soportar las
incomodidades que he descrito? ¡Nada!, absolutamente nada. Todos estos
padecimientos los resisto estoicamente por ustedes, mi pueblo, para que
ustedes mantengan ese nivel de vida revolucionario que yo, tristemente, no
puedo llevar.
Laureano Marquez 10/06/2005 .