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Re: [dioshomosexual] VIOLENCIA HETEROSEXUAL
dioshomosexual


Oct 17, 2008, 7:22 AM


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http://www.jornada.unam.mx/2008/10/17/index.php?section=politica&article=020n1pol



Jefe policiaco en Edomex participó en el levantamiento de las víctimas, informa la SIEDO

Dueño de empresa de seguridad, detenido por el multihomicidio en La Marquesa



El dueño de una empresa de seguridad privada en el estado de México y miembro del cártel de Sinaloa, identificado como Raúl Villa Ortega, y el comandante de la policía municipal de Huixquilucan Antonio Ramírez Cervantes fueron los responsables materiales de secuestrar y ejecutar a 24 personas en un paraje de la zona conocida como La Marquesa, en el municipio mexiquense de Ocoyoacac, en septiembre pasado, afirmó Marisela Morales Ibáñez, titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO).

“Tener el control de la zona para la distribución de drogas al menudeo fue el móvil de las ejecuciones”, sostuvieron fuentes de la Procuraduría General de la República (PGR) y el procurador mexiquense, Alberto Bazbaz Sacal, luego de una conferencia de prensa realizada en la sede de la SIEDO, en la ciudad de México.

Marisela Morales fue la única funcionaria que habló de este caso, a pesar de que estuvieron presentes Luis Cárdenas Palomino, coordinador de Inteligencia para la Prevención del Delito de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal, y el procurador mexiquense.

La subprocuradora informó que el pasado miércoles “elementos de la policía federal cumplieron una orden de localización y presentación girada por el Ministerio Público de la Federación contra Raúl Villa Ortega y Antonio Ramírez Cervantes, por su probable participación en la muerte de 24 personas, localizadas el 12 de septiembre en el paraje ubicado en las cercanías del poblado La Loma, en el municipio de Ocoyoacac”.

Mencionó que “los presentados fueron ubicados en el municipio de Huixquilucan, estado de México, cuando viajaban a bordo de una camioneta blindada, tipo Suburban, y al momento de su detención Villa Ortega señaló ser integrante del cártel de Sinaloa y trabajar para Edgar Valdez Villarreal, La Barbie, y también se identificó como dueño de una empresa de seguridad ubicada en Ecatepec, estado de México”.

En tanto, “al ser detenido, Antonio Ramírez Cervantes se identificó ante los elementos de la policía federal como comandante municipal de la policía de Huixquilucan”, dijo la funcionaria.

Según las investigaciones de la PGR, Villa Ortega “fue el autor material de cada una de las 24 muertes”, y “Ramírez Cervantes participó activamente en el levantamiento de las víctimas y, posteriormente, en su traslado al lugar donde fueron privadas de la vida”.

A pesar de ello, la PGR continúa la investigación para detener a otros presuntos participantes en el multihomicidio. Según funcionarios federales entrevistados al final de la conferencia “algunos de los 24 (que resultaron) muertos se dedicaban a la venta de drogas al menudeo en Huixquilucan y fueron asesinados a fin de que el cártel de Sinaloa controlara la zona”.

La zona de Huixquilucan es disputada por tres organizaciones: La Familia y los cárteles de Sinaloa y del Golfo, agregaron.

En Huixquilucan, el presidente municipal, Adrián Fuentes Villalobos, informó en un comunicado que Ramírez Cervantes estaba de vacaciones cuando se perpetró el multihomicidio. Autoridades ministeriales informaron que las indagatorias siguen su curso y no se descarta que más elementos de la corporación sean investigados.

Con información de Silvia Chávez González del Río

http://WWW.PRAYFM.COM

Gente@PrayFM.com

http://prayfm.com/mailman/listinfo/gente_prayfm.com
Re: [dioshomosexual] VIOLENCIA HETEROSEXUAL
dioshomosexual


Oct 17, 2008, 8:49 AM


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Incluso aunque el joven afgano se estaba muriendo ante ellos, sus carceleros americanos continuaron torturándolo.
El prisionero, un flaco taxista de 22 años conocido solamente como Dilawar, fue sacado de su celda en el centro de detención de Bagram, Afganistán, hacia las 2 de la mañana, para ser interrogado sobre un ataque con proyectiles contra una base americana. Cuando llegó al cuarto de interrogatorios, dijo un intérprete que estaba presente allí, sus piernas temblaban descontroladamente en su silla de plástico y tenía las manos entumecidas. Había estado encadenado por las muñecas al techo de su celda durante la mayor parte de los cuatro días previos.
Dilawar pidió agua, y uno de sus interrogadores, el especialista Joshua R. Claus, 21, le pasó una enorme botella de plástico. Pero antes le hizo un hoyo en el fondo, dijo el intérprete, así que cuando el recluso se enredaba torpemente con la tapa, el agua se escurrió sobre su uniforme naranja. Entonces el soldado agarró de vuelta la botella y empezó a derramar el agua violentamente sobre la cara de Dilawar.
"¡Vamos, bebe!", gritó el especialista Claus, según el intérprete, mientras el prisionero se atoraba con la rociada. "¡Bebe!"
A petición de los interrogadores, un guardia trató de obligar al joven a que se pusiera de rodillas. Pero sus piernas, que habían sido aporreadas por los guardias durante varios días, ya no podían doblarse. Cuando finalmente lo enviaron de vuelta a su celda, los guardias fueron instruidos de que encadenaran al prisionero nuevamente al techo.
"Déjenlo colgado", dijo Claus, según uno de los guardias.
Pasaron varias horas antes de un médico de la sala de urgencias finalmente viera a Dilawar. Para entonces ya había muerto, y su cuerpo había empezado a ponerse tieso. Pasarían muchos meses antes de que los investigadores del ejército descubrieran un horroroso detalle: La mayoría de los interrogadores creían que Dilawar era inocente y que simplemente había pasado con su taxi frente a la base norteamericana en el momento equivocado.
La historia de la brutal muerte de Dilawar en el Punto de Reunión de Bagram -y la de otro detenido, Habibullah, que murió seis días antes a principios de diciembre de 2002- se lee en un documento confidencial de casi 2.000 páginas de la investigación criminal del ejército, una copia del cual fue obtenida por el New York Times.
Como una contraparte literaria de las imágenes digitales de Abu Ghraib, el documento de Bagram muestra una imagen de soldados jóvenes y pobremente adiestrados en repetidos incidentes de maltratos. El severo tratamiento, que ha conducido a cargos criminales contra siete soldados, fue más allá de los dos asesinatos.
En algunos casos, según muestran los testimonios, fue ordenado o llevado a cabo por interrogadores. En otros, fueron castigos impuestos por los guardias de la policía militar. A veces, los tormentos parecen haber sido provocados por apenas algo más que aburrimiento o crueldad, o ambas cosas.
En declaraciones juradas ante investigadores del ejército, los soldados contaron cómo una interrogadora a la que le gustaba humillar a los detenidos, se paró encima del cuello de un detenido que yacía en el suelo y le dio patadas en los testículos a otro. Contaron sobre un prisionero encadenado que fue obligado a rodar de un lado a otro por el suelo de la celda, besando las botas de sus dos interrogadores. Y otro prisionero fue obligado a recoger tapas de botellas de plástico en un barril de agua mezclada con excrementos como parte de una estrategia para ablandarlo antes del interrogatorio.
Times obtuvo una copia del documento de manos de una persona implicada en la investigación que deplora los métodos usados en Bagram y la respuesta militar ante las muertes.
Aunque incidentes con maltratos a prisioneros en Bagram en 2002, incluyendo algunos detalles sobre la muerte de los dos hombres, se habían dado a conocer previamente, funcionarios norteamericanos las han caracterizado como problemas aislados que fueron exhaustivamente investigados. Y muchos de los oficiales y soldados interrogados en la investigación de Dilawar dijeron que la mayoría de los detenidos en Bagram eran dóciles y eran tratados razonablemente bien.
"De lo que nos hemos enterado en el curso de todas estas investigaciones es que hubo gente que claramente violó las normas corrientes de trato humano", dijo el portavoz jefe del Pentágono, Larry Di Rita. "Estamos descubriendo que algunos casos no fueron justificados".
Sin embargo, el documento de Bagram incluye extensos testimonios de que el tratamiento severo de algunos interrogadores era rutinario y los guardias podían golpear a los presos encadenados prácticamente con absoluta impunidad. Los prisioneros considerados importantes o problemáticos eran también esposados y encadenados a los techos y puertas de sus celdas, a veces durante largos períodos, una acción que los fiscales del ejército clasificaron recientemente como agresión criminal.
Algunos de los maltratos eran bastante obvios, sugiere el documento. Oficiales superiores inspeccionaban frecuentemente el centro de detención, y varios de ellos reconocieron haber visto a prisioneros encadenados por castigo o privados de sueño. Poco antes de las dos muertes, observadores del Comité Internacional de la Cruz Roja se quejaron específicamente ante las autoridades militares de Bagram sobre la práctica de obligar a prisioneros encadenados a mantener "posiciones fijas", dice el informe.
Aunque los investigadores militares se enteraron poco después de la muerte de Dilawar de que había sido maltratado por al menos dos interrogadores, la pesquisa criminal del ejército continuó lentamente. Entretanto, muchos de los interrogadores de Bagram, dirigidos por el mismo oficial de operaciones, la capitán Carolyn A. Wood, fueron trasladados a Iraq y en julio de 2003 se hicieron cargo de los interrogatorios en la prisión de Abu Ghraib. De acuerdo a una pesquisa de alto nivel del ejército el año pasado, la capitán Wood aplicaba técnicas que eran "extraordinariamente similares" a las usadas en Bagram.
En octubre pasado, el Comando de Investigaciones Criminales del Ejército concluyó que había probablemente motivos para acusar a 27 oficiales y personal alistado de cargos criminales en el caso de Dilawar, que van de abandono de deberes hasta mutilación y homicidio involuntario. Quince de esos soldados fueron también citados por su probable responsabilidad criminal en el caso de Habibullah.
Hasta el momento, sólo siete de los soldados han sido acusados, entre ellos cuatro la semana pasada. Ninguno ha sido condenado por la muerte de ninguno de los dos. También fueron reprendidos dos interrogadores del ejército, dijo un portavoz militar norteamericano. La mayoría de los que deben todavía hacer frente a acciones legales, ha negado toda responsabilidad, sea en declaraciones ante interrogadores o en comentarios a periodistas.
"Toda esta situación es injusta", dijo en una entrevista telefónica la sargento Selena M. Salcedo, una ex interrogadora de Bagram que fue acusada de agredir a Dilawar, abandono de deberes y de mentir a los investigadores. "Todo quedará claro cuando termine el proceso".
Con la mayoría de las acciones legales todavía pendientes, la historia de los maltratos en Bagram sigue sin estar completa. Pero documentos y entrevistas revelan una sorprendente disparidad entre los hallazgos de los investigadores del ejército y lo que dijeron funcionarios militares después de las muertes.
Portavoces militares sostuvieron que los dos hombres habían muerto por causas naturales, incluso después de que pesquisidores militares determinaran que las muertes eran homicidios. Dos meses después de esas autopsias, el comandante americano en Afganistán, el entonces teniente general Daniel K. McNeill, dijo que no tenía indicios de que los maltratos de los soldados hubieran contribuido a esas dos muertes. Los métodos usados en Bagram, dijo, estaban "en conformidad con técnicas de interrogatorio generalmente aceptadas".

Los Interrogadores
En el verano de 2002, el centro de detención militar de Bagram, a unos 65 kilómetros al norte de Kabul, era un pesado recordatorio del improvisado poder norteamericano en Afganistán.
Construido por los soviéticos como un taller de maquinaria de la aviación para la base de operaciones que establecieron poco después de su intervención en el país en 1979, el edificio sobrevivió las guerras subsiguientes como una abollada reliquia -un edificio de hormigón largo y achaparrado con oxidadas láminas de metal donde antes hubo ventanas.
Actualizado con cinco enormes corrales de alambre y una media docena de celdas de aislamiento de madera terciada, el edificio se transformó en el Punto de Reunión de Bagram, un centro de interrogatorios de prisioneros capturados en Afganistán y otros lugares. El BCP, como lo llaman los soldados, mantenía normalmente entre 40 y 80 detenidos mientras eran interrogados e investigados para su posible traslado al centro de detención de términos más prolongados del Pentágono en Bahía Guantánamo, Cuba.
La nueva unidad de interrogatorios que llegó en julio de 2002 también había sido improvisada. La capitán Wood, entonces una teniente de 32 años, llegó a Fort Bragg, Carolina del Norte, con 13 soldados de la Brigada de Inteligencia Militar 525; seis reservistas que hablaban árabe de la Guardia Nacional de Utah fueron incluidos en el grupo.
Parte del nuevo grupo, que fue integrado a la Compañía A del Batallón de Inteligencia Militar 519, fue formado con especialistas en contraespionaje sin formación en interrogatorios. Sólo dos de los soldados habían alguna vez interrogado a prisioneros.
La formación especializada que recibía la unidad se hacía durante el trabajo, en sesiones con dos interrogadores que habían trabajado en la prisión algunos meses. "No había nada que nos preparara para dirigir una operación de interrogatorio" como la de Bagram, dijo más tarde a los investigadores el oficial trasladado a cargo de los interrogatorios, el sargento Steven W. Loring.
Las reglas de combate no eran muy claras. El pelotón tenía el manual normal de interrogatorios, el Manual de Terreno 34-52 del Ejército, y una orden del ministro de Defensa, Donald H. Rumsfeld, de tratar a los prisioneros "humanamente" y, cuando fuera posible, en conformidad con las Convenciones de Ginebra. Pero con la decisión final del presidente Bush en febrero de 2002 de que las Convenciones no se aplican en el conflicto con Al Qaeda y que los milicianos talibanes no recibirán los derechos de los prisioneros de guerra, los interrogadores creyeron que se "podían desviar ligeramente de las reglas", dijo uno de los reservistas de Utah, el sargento James A. Leahy.
"Había las Convenciones de Ginebra para los enemigos prisioneros de guerra, pero nada para los terroristas", dijo a los investigadores del ejército el sargento Leahy. Y los detenidos, dijeron oficiales de inteligencia, debían ser considerados terroristas hasta que se demostrara lo contrario.
Las desviaciones incluían el uso de "posturas de seguridad" o "posiciones estresantes" que harían sentirse incómodos a los detenidos sin necesariamente herirlos -arrodillarse en el suelo, por ejemplo, o sentarse en la posición ‘silla' contra una pared. El nuevo pelotón que también conocía técnicas de privación del sueño, que la unidad anterior había limitado generalmente a 24 horas o menos, insistiendo en que el interrogador permanezca despierto junto al prisionero para no ignorar los límites de un tratamiento humano.
Pero cuando los interrogadores del 519 empezaron a trabajar, redefinieron sus propios métodos de privación de sueño. Decidieron que de 32 a 36 horas era el tiempo óptimo para mantener despiertos a los prisioneros y eliminaron la práctica de permanecer despiertos ellos mismos, dijo en una entrevista un ex interrogador, Eric LaHammer.
Los interrogadores trabajaban con un listado de técnicas básicas para obtener la colaboración de un prisionero, desde el enfoque "amistoso", las rutinas del poli malo-poli bueno y la amenaza de un encarcelamiento indefinido. Pero interrogadores con menos experiencia descansaban en el método conocido entre los militares como ‘Pégales un Susto', o lo que un soldado llamó "la técnica del grito".
El sargento Loring, entonces de 27, trató sin demasiado éxito de impedir que los interrogadores usaran esa técnica, que implica normalmente gritar y arrojar sillas. Leahy dijo que el sargento "ponía freno cuando algunos métodos se escapaban de las manos". Pero también podía desechar tácticas que consideraba demasiado suaves, dijeron varios soldados, y daban a algunos de los interrogadores más agresivos mucha libertad de acción. (Los intentos de localizar a Loring, que dejó el ejército, fueron infructuosos).
"A veces desarrollábamos algún tipo de relación con los detenidos, y el sargento Loring se sentaba con nosotros y nos recordaba que esa gente era mala y hablaba del 11 de septiembre y decía que no eran nuestros amigos y que no debíamos confiar en ellos", dijo Leahy.
El especialista Damien M. Corsetti, un interrogador alto y barbudo llamado a veces ‘el Monstruo' -se había tatuado su apodo en italiano en su estómago, dijeron otros soldados- era a menudo elegido para intimidar a los nuevos prisioneros. El especialista Corsetti, dijeron, se enfurecía y gritaba a los recién llegados que estaban encadenados a una viga del techo o yacían boca abajo en el piso del cuarto de retención. (Una unidad militar K-9 a menudo llegaba con perros gruñendo a pasearse entre los detenidos para obtener un efecto similar, revelan los documentos).
"Los otros interrogadores usaban su reputación", dijo uno de los interrogadores, el especialista Eric H. Barclais. "Le decían al detenido: ‘Si no colaboras, traeremos al Monstruo y eso no será agradable para ti'". Otro soldado contó a los investigadores que el sargento Loring se refería despreocupadamente al especialista Corsetti, entonces de 23, como ‘el Rey de la Tortura'.
Un detenido saudí que fue entrevistado por interrogadores del ejército en junio pasado en Guantánamo dijo que el especialista Corsetti había sacado su pene durante un interrogatorio en Bagram, lo había mantenido frente a la cara del prisionero y lo amenazó con violarlo, según muestran fragmentos de la declaración.
En otoño pasado, los investigadores dijeron que había motivos suficientes para acusar al especialista Corsetti de asalto, agresión a un prisionero y actos indecentes; pero no ha sido acusado formalmente. Un portavoz de Fort Bragg dijo que el especialista Corsetti no quería hacer comentarios.
A fines de agosto de 2002, los interrogadores de Bagram recibieron a una nueva unidad de la policía militar que fue asignada a la custodia de los detenidos. Los soldados, en su mayor parte reservistas de la Compañía de Policía Militar 377, de Cincinnati y Bloomington, Indiana, carecían igualmente de preparación para la misión, dijeron miembros de la unidad.
La compañía recibió lecciones básicas de tratamiento de prisioneros en Fort Dix, Nueva Jersey, y algunos policías y funcionarios de prisiones entre sus rangos proveyeron más adiestramiento. Esas instrucciones incluían una revisión de "tácticas de control de la presión" y especialmente el "golpe en el peroné" -un fuerte golpe paralizante al lado de la pierna, justo arriba de la rodilla.
Los policías militares dijeron que nunca les dijeron que los golpes en el peroné no formaban parte de la doctrina militar. Y la mayoría de ellos no oyeron a uno de los anteriores agentes de policía que dijo a otro soldado durante el adiestramiento que no debía nunca usar esos golpes porque "destrozaría" las piernas del detenido.
Pero una vez en Afganistán, los miembros de la 377 descubrieron que las reglas normales no se aplicaban. El golpe en el peroné se transformó rápidamente en el arma básica en el arsenal de la policía militar. "Era algo aceptado; podías darles un rodillazo en las piernas", dijo a los investigadores el ex sargento Thomas V. Curtis.
Tras unas semanas de gira con la compañía, el especialista Jeremy M. Callaway oyó a otros guardia fanfarronearse de haber golpeado a un detenido que lo había escupido. El especialista Callaway también dijo a los investigadores que otros soldados habían felicitado al guardia por no "aguantar nada" de un detenido.
Un capitán apodó a los miembros del Tercer Pelotón, ‘la Banda de la Testosterona'. Varios de ellos eran dedicados culturistas. Tras llegar a Afganistán, un grupo de soldados decoraron su tienda con una bandera confederada, dijo un soldado.
Algunos de los mismos policías militares mostraron un particular interés en un detenido afgano perturbado que era conocido porque se comía sus excrementos y se mutilaba a sí mismo con alambres de púas. Los soldados le dieron repetidos rodillazos en las piernas hasta que, en un momento, lo encadenaron con los brazos en el aire, dijo el especialista Callaway a los investigadores. También lo apodaron ‘Timmy', por un niño incapacitado de la serie de dibujos animados de televisión ‘South Park'. Uno de los guardias que golpeó al prisionero también le enseñó a chillar como el personaje de la serie, dijo el especialista Callaway.
Finalmente el hombre fue enviado a casa.

Detenido Rebelde
El detenido conocido como Persona Bajo Control º412 era un afgano corpulento y bien arreglado llamado Habibullah. Algunos funcionarios americanos lo identificaban con el ‘ulema' Habibullah, hermano del antiguo comandante talibán de la provincia de Oruzgan, al sur de Afganistán.
Se destacaba entre los desaseados guerrilleros y aldeanos que los interrogadores acostumbraban a ver. "Tenía una mirada penetrante y mucha confianza en sí mismo", dijo el jefe de la policía militar, el mayor Bobby R. Atwell.
Documentos de la investigación sugieren que Habibullah fue capturado por un señor de la guerra afgano el 28 de noviembre de 2002, y entregado a operativos de la CIA dos días después. Su estado en ese momento es objeto de disputa. El médico que lo examinó al llegar a Bagram lo declaró en buena salud. Pero el jefe de operaciones de inteligencia, el teniente coronel John W. Loffert Jr., dijo más tarde a los interrogadores que "ya se encontraba mal al llegar".
Lo que sí está claro es que Habibullah fue clasificado en Bagram como prisionero importante y especialmente listo y rebelde.
Uno de los sargentos del Tercer Pelotón de la 377, Alan J. Driver Jr., dijo a los investigadores que Habibullah se levantó después de un análisis rectal y le dio un rodillazo en la ingle. El guardia dijo que él agarró al prisionero por la cabeza y le gritó en la cara. Habibullah se puso "combativo", dijo el sargento Driver, y tuvo que ser dominado por tres guardias, que se lo llevaron con una llave de brazos.
Entonces fue recluido en una de las celdas de aislamiento de 2.70 por 2.10 metros, que el comandante de la policía militar, el capitán Christopher M. Beiring describió más tarde como un procedimiento normal. "La política era que los detenidos debían ser encapuchados, encadenados y aislados al menos las primeras 24 horas, a veces las primeras 72 horas de cautiverio", dijo a los investigadores.
Aunque los guardias mantenían despiertos a algunos prisioneros gritándoles o pinchándolos o golpeando la puerta de sus celdas, Habibullah fue encadenado por las muñecas al techo de cables de su celda, dijeron los soldados.
Al segundo día, el 1 de diciembre, el prisionero se mostró nuevamente "poco cooperativo", esta vez con el especialista Willie V. Brand. El guardia, que ha sido desde entonces acusado de agresión y otros delitos, dijo a los investigadores que le había dado tres golpes en el peroné como respuesta. Al día siguiente, dijo el especialista Brand, tuvo que dar de rodillazos nuevamente al prisionero. Más otros golpes.
Un abogado del especialista Brand, John P. Galligan, dijo que su cliente no había tenido intenciones criminales al agredir a prisioneros. "En la época, mi cliente se comportaba según las normas operacionales normales que estaban en vigor en el centro de detención de Bagram.
La comunicación entre Habibullah y sus carceleros parece haber sido casi exclusivamente física. A pesar de repetidas peticiones, los policías militares no tenían intérpretes propios. En lugar de eso, tomaban de prestado a los intérpretes de los interrogadores toda vez que podían y dependían de prisioneros que hablaban un poco de inglés para que les tradujeran.
Cuando los detenidos eran golpeados o pateados por "rebeldía", uno de los intérpretes, Ali M. Baryalai, dijo que ocurría a menudo "porque no tenían ni idea de lo que decían los policías militares".
La mañana del 2 de diciembre, testigos dijeron a los investigadores que Habibullah estaba tosiendo y quejándose de dolor de pecho. Entró cojeando y con grilletes al cuarto de interrogatorios, con la pierna derecha tiesa y su pie derecho hinchado. El interrogador a cargo, el sargento Leahy, lo dejó sentarse en el suelo porque no podía doblar las rodillas y sentarse en una silla.
El intérprete que estaba a mano, Ebrahim Baerde, dijo que los interrogadores habían mantenido su distancia ese día "porque estaba escupiendo un montón de flema".
"Se estaban riendo y burlándose de él, diciendo que era ‘vulgar' y ‘sucio'", dijo Baerde.
Aunque golpeado, Habibullah no había sido sometido.
"Una vez le preguntaron si quería pasarse esposado el resto de su vida", dijo Baerde. "Su respuesta fue: ‘Sí, ¿no ves lo bien que me cuidan aquí?'"
El 3 de diciembre la reputación de la rebeldía de Habibullah lo transformó en un blanco predilecto. Un policía militar dijo que le había propinado cinco golpes en el peroné por "rebelarse y resistir". Otro le dio tres o cuatro golpes más por lo mismo. Algunos guardias dijeron más tarde que se había herido al tratar de escapar.
Cuando el sargento James P. Boland vio a Habibullah el 3 de diciembre, estaba en una celda de aislamiento, amarrado al techo por esposas y una cadena en la cintura. Su cuerpo estaba desplomado hacia adelante, mantenido así por las cadenas.
El sargento Boland dijo a los investigadores que había entrado a la celda con otros dos guardias, los especialistas Anthony M. Morden y Brian E. Cammack. (Los tres han sido acusados de agresión y otros delitos). Uno de ellos le sacó la capucha. Tenía la cabeza caída hacia un lado, con la lengua fuera. El especialista Cammack dijo que había puesto algo de pan en la lengua de Habibullah. Otro soldado puso una manzana en la mano del prisionero; cayó al suelo.
Cuando el especialista Cammack se volvió hacia el prisionero, dijo en una declaración, Habibullah le escupió en el pecho. Más tarde, el especialista Cammack reconoció: "No estoy seguro de que me haya escupido". Pero en ese momento explotó, gritándole: "¡No me vuelvas a escupir nunca más!" y dándole un fuerte rodillazo en la pierna, "quizás varias veces". El cuerpo desplomado de Habibullah balanceándose de las cadenas.
Cuando el sargento Boland volvió a la celda unos 20 minutos más tarde, dijo, Habibullah no se movía y no tenía pulso. Finalmente el prisionero fue sacado de sus cadenas y dejado en el piso de su celda.
El guardia que el especialista Cammack dijo que había aconsejado en Nueva Jersey sobre los peligros de los golpes en el peroné, lo encontró en el cuarto donde yacía el cuerpo ya frío de Habibullah.
"El especialista Cammack parecía muy abatido", dijo el especialista William Bohl a un investigador. El soldado "daba vueltas en el cuarto, histérico".
Un policía militar fue enviado a despertar a uno de los médicos.
"¿Para qué quieres que me levante?", respondió el médico, el especialista Robert S. Melone, diciéndole que llamara a una ambulancia.
Cuando finalmente llegó otro médico, encontró a Habibullah en el suelo, con los brazos extendidos, los ojos y la boca abierta.
"Daba la impresión de que llevaba muerto un bien tiempo y a nadie parecía preocuparle", dijo el médico, el sargento Rodney D. Glass.
No todos los guardias eran indiferentes, según se desprende de sus declaraciones. Pero si la muerte de Habibullah consternó a algunos de ellos, eso no produjo cambios importantes en la gestión del centro de detención.
Se asignaron guardias de la policía militar para estar presentes durante los interrogatorios para prevenir los maltratos. El mayor Atwell dijo a los investigadores que ya había instruido al comandante de la compañía de la policía militar, el capitán Beiring, que dejara de colgar a los prisioneros al techo. Otros dijeron que nunca recibieron esa orden.
Oficiales dijeron más tarde a los investigadores que no estaban consciente de ningún abuso serio en el BCP. Pero el sargento primero de la 377, Betty J. Jones, contó a los investigadores que el uso de posturas estresantes, privación del sueño y golpes al peroné eran ya evidentes.
"Todos los que tienen algo de autoridad visitaron el centro de detención en algún momento", dijo.
El mayor Atwell dijo que la muerte "no causó demasiada preocupación porque parecía natural".
De hecho, la autopsia de Habibullah, completada el 8 de diciembre, mostraba moretones y raspaduras en su pecho, brazos y cabeza. Había profundas contusiones en sus pantorrillas, rodillas y muslos. Su pantorrilla izquierda tenía una marca aparentemente causada por una suela de zapato.
Su muerte fue atribuida a un coágulo de sangre, causado probablemente por las graves heridas en sus piernas, que se trasladó hacia su corazón e impidió que llegara sangre a sus pulmones.

El Detenido Tímido
El 5 de diciembre, un día después de la muerte de Habibullah, Dilawar llegó a Bagram.
Cuatro días antes, en vísperas del festivo musulmán de Id al-Fitr, Dilawar salió de su pequeña aldea de Yakubi con su apreciada nueva posesión, un sedán Toyota de segunda mano que su familia le había comprado semanas antes para que lo trabajara como taxi.
Dilawar no era un aventurero. Rara vez se alejaba de su casa de piedra que compartía con su esposa, joven hija y otros familiares. Nunca fue a la escuela, dijeron sus familiares, y sólo tenía un amigo, Bacha Khel, con el que se sentaba a platicar en los trigales que rodean la aldea.
"Era un hombre tímido, muy sencillo", dijo su hermano mayor, Shahpoor, en una entrevista.
El día que desapareció, la madre de Dilawar le había pedido que reuniera a sus tres hermanas en aldeas vecinas y las llevara a casa para las vacaciones. Pero él necesitaba dinero para la gasolina y decidió conducir hasta la capital provincial, Khost, a unos 45 minutos, a ver si encontraba clientes.
En una parada de taxis allá, recogió a tres hombres que iban a Yakubi. En el camino pasaron frente a una base de las tropas americanas, Campo Salerno, que había sido blanco de un ataque con proyectiles esa mañana.
Milicianos leales al comandante de la guerrilla que custodiaba la base, Jan Baz Khan, paró al Toyota en un puesto de control. Confiscaron el walkie-talkie roto de uno de los pasajeros de Dilawar. En el maletero encontraron un estabilizador eléctrico utilizado para regular la corriente de los generadores. (La familia de Dilawar dijo que el estabilizador no era de ellos; en la época, dijeron, no tenían electricidad).
Los cuatro hombres fueron detenidos y entregados a los soldados norteamericanos en la base como sospechosos de haber participado en el ataque. Dilawar y sus pasajeros pasaron su primera noche allí encadenados a una valla, de modo que no pudieron dormir. Cuando un médico los examinó a la mañana siguiente, dijo más tarde, pensó que Dilawar estaba cansado y sufría de dolores de cabeza, pero se encontraba bien.
Los tres pasajeros de Dilawar fueron finalmente trasladados a Guantánamo y encerrados allá durante más de un año antes de ser enviados a casa sin cargos. En entrevistas después de su liberación, los hombres describieron su tratamiento en Bagram como mucho peor que en Guantánamo. Aunque todos dijeron haber sido golpeados, se quejaron amargamente de haber sido desnudados frente a soldados mujeres en las duchas y exámenes médicos, que dijeron que incluían varios dolorosos y humillantes exámenes rectales.
"Me hicieron montones de cosas malas", dijo Abdur Rahim, un panadero de 26 años de Khost. "Yo gritaba y lloraba, y nadie escuchaba. Cuando yo gritaba, los soldados me golpeaban la cabeza contra el escritorio".
Para Dilawar, dijeron los otros prisioneros, lo más difícil era la capucha de tela negra en la cabeza. "No podía respirar", dijo un hombre llamado Parkhudin, que había sido uno de los pasajeros de Dilawar.
Dilawar era un hombre frágil, de 1.80m de estatura y de 55 kilos. Pero en Bagram fue rápidamente clasificado como "rebelde".
Cuando el especialista Corey E. Jones, del Primer Pelotón de la Policía Militar, fue enviado a la celda de Dilawar a darle algo de agua, dijo que el prisionero le escupió en la cara y empezó a darle de patadas. El especialista Jones respondió, dijo, dándole unos rodillazos en la pierna al detenido encadenado.
"Gritó: ‘¡Alá! ¡Alá! ¡Alá!' y mi primera reacción fue que estaba pidiendo ayuda a su Dios", dijo el especialista Jones a los investigadores. "Todos lo oyeron llorar y pensaban que era divertido".
Más tarde otros miembros del Tercer Pelotón de la Policía Militar se acercaron por el centro de detención y pararon en las celdas de aislamiento para verlo con sus propios ojos, dijo el especialista Jones.
"Se transformó en una especie de chiste permanente y los soldados llegaban para darle al detenido al golpe al peroné solamente para oírlo gritar: "‘Alá'", dijo. "Continuó durante un período de 24 horas y creo que puede haber recibido unos 100 golpes".
En una declaración posterior, el especialista Jones fue vago sobre la identidad de los que habían participado en los golpes. Sus estimaciones no fueron nunca confirmadas, pero finalmente otros guardias confesaron haber golpeado a Dilawar repetidas veces.
Muchos policías militares terminaron negando que estuviesen al tanto de las lesiones de Dilawar, explicando que nunca vieron sus piernas debajo del chándal. Pero el especialista Jones recordó que la cuerda de los pantalones del uniforme naranja de prisionero de Dilawar se cayó varias veces cuando estaba encadenado.
"Vi el rosetón porque se le cayeron los pantalones cuando estaba en una posición estresante", dijo el soldado a los investigadores. "Al cabo de un tiempo me di cuenta de que era del tamaño de un puño".
Dilawar empezó a desesperarse, gritando que lo dejaran en libertad. Pero incluso sus intérpretes tenían dificultades en comprender su dialecto pashto; los asombrados guardias sólo oían ruidos.
"Gritaba constantemente: ‘¡Déjadme en libertad; no quiero estar aquí!" y cosas como esas", dijo un lingüista que podía descifrar su malestar, Abdul Ahad Wardak.
Wardak.

El Interrogatorio
El 8 de diciembre Dilawar fue llevado a su cuarto interrogatorio. Se tornó pronto en hostil.
El interrogador de 21 años, el especialista Glendale C. Walls II, dijo más tarde que Dilawar era evasivo. "Había unas lagunas, y queríamos que nos respondiera la verdad", dijo. El otro interrogador, la sargento Salcedo, se quejó que el prisionero se reía, no respondía las preguntas y se negaba a estar arrodillado en el suelo o sentarse contra la pared.
El intérprete presente, Ahmad Ahmadzai, recordó otra cosa.
Ahmadzai dijo que los interrogadores acusaron a Dilawar de lanzar los proyectiles que habían impactado en la base americana. Él lo negó. Mientras estaba arrodillado en el suelo, era incapaz de mantener las manos esposadas por encima de la cabeza, llevando a la sargento Salcedo a golpearlo cada vez que empezaba a bajarlas.
"Selena le regañaba por ser débil y cuestionaba que fuera un hombre, lo que era muy humillante, dado su legado cultural",dijo Admadzai.
Cuando Dilawar no pudo sentarse en la posición de la silla contra la pared debido a sus piernas golpeadas, los dos interrogadores lo agarraron de la camisa y lo golpearon repetidas veces contra la pared.
"Duró unos 10 a 15 minutos", dijo el intérprete. "Él estaba tan cansado que no se podía mantener de pie".
"Lo levantaron y en un momento Selena se paró con sus botas encima de sus pies desnudos y lo agarró por la barba y lo empujó hacia ella", continuó. "Selena le dio una patada en la ingle, en sus partes privadas, con su pie izquierdo. Estaba a alguna distancia de él, y se echó hacia atrás y le dio una patada.
"En los primeros diez minutos lo interrogaron, creo, pero después sólo fueron empujones, patadas, gritos", dijo Ahmadzai. "Eso no era un interrogatorio".
La sesión terminó cuando la sargento Salcedo instruyó a los policías militares que mantuvieran a Dilawar encadenado al techo hasta el turno siguiente.
A la mañana siguiente Dilawar empezó a gritar nuevamente. Hacia el mediodía los policías militares llamaron a uno de los intérpretes, Baerde, para que tratara de calmar a Dilawar.
"Le dije: ‘Por favor, mira, si quieres sentarte y que te quiten los grilletes, tienes que estar tranquilo una hora más'".
"Me dijo que si seguía con los grilletes una hora más, moriría".
Media hora más tarde Baerde volvió a la celda. Las manos de Dilawar colgaban libres de esposas, y su cabeza, cubierta por una capucha negra, estaba desplomada hacia adelante.
"Quería un doctor, y dijo que necesitaba una ‘inyección'", recordó Baerde. "Dijo que no se sentía bien. Dijo que le dolían las piernas".
Baerde tradujo la petición de Dilawar a uno de los guardias. El soldado cogió la mano del prisionero y la apretó con las uñas para comprobar su circulación.
"Está bien", dijo el policía militar, según Baerde. "Está tratando de liberarse de los grilletes".
Para cuando Dilawar fue llevado a su último interrogatorio a las primeras horas del día siguiente, el 10 de diciembre, se veía exhausto y estaba balbuceando que su esposa había muerto. También le dijo a los interrogadores que los guardias lo habían golpeado.
"Pero eso no se investigó", dijo Baryalai, el intérprete.
El especialista Walls era nuevamente el interrogador jefe. Pero su colega más agresivo, el especialista Claus, se hizo rápidamente cargo, dijo Baryalai.
"Josh tenía una regla y era que el detenido tenía que mirarlo a él, no a mí", dijo el intérprete a los investigadores. "Le dio tres posibilidades y entonces lo agarró por la camiseta y lo empujó hacia él, sobre la mesa, golpeándole el pecho contra la mesa".
Cuando Dilawar fue incapaz de arrodillarse, dijo el intérprete, los interrogadores lo pusieron sobre los pies y lo empujaron contra la pared. Le dijeron que asumiera una postura difícil, y el prisionero se reclinó contra la pared y empezó a quedarse dormido.
"Me parecía que Dilawar estaba tratando de colaborar, pero que físicamente no podía hacer lo que le pedían", dijo Baryalai.
Finalmente el especialista Walls agarró al prisionero y "lo sacudió violentamente", dijo el intérprete, diciéndole que si no cooperaba, lo embarcarían hacia Estados Unidos, donde sería "tratado como una mujer por los otros hombres" y tendría que hacer frente a criminales que "estarían muy indignados con cualquiera que hubiera participado en los atentados del 11 de septiembre". (El especialista Walls fue acusado de agresión, maltratos y desacato; el especialista Clas fue acusado de agresión, maltratos y por mentir ante los investigadores. Los soldados se negaron a hacer comentarios).
Un tercer especialista de la inteligencia militar que hablaba algo de pashto, el sargento W. Christopger Yonushonis, había interrogado a Dilawar antes y había arreglado que el especialista Claus tomara su trabajo cuando él terminara. En lugar de eso, el sargento llegó al cuarto de interrogatorios para encontrar una poza de agua en el piso, una mancha mojada en la camisa de Dilawar y el especialista Claus parado encima del detenido, retorciendo la capucha que cubría la cabeza del prisionero.
"Tenía la impresión de que Josh en realidad estaba manteniendo de pie al detenido tirándolo por la capucha", dijo. "Yo estaba furioso en ese momento porque había visto a Josh apretar la capucha de otro detenido la semana anterior. Esa conducta me parecía completamente gratuita y sin relación alguna con el recabamiento de inteligencia".
"¿Qué significa todo ese agua?", preguntó el sargento Yonushonis.
"Queríamos asegurarnos de que no se deshidrate", respondió el especialista Claus.
A la mañana siguiente el sargento Yonushonis se dirigió hacia el oficial a cargo de los interrogadores, el sargento Loring, para informarle sobre el incidente. Sin embargo, Dilawar ya había muerto.

Post-Mortem
Los hallazgos de la autopsia de Dilawar son sucintos. Tenía problemas con una arteria coronaria, informó el médico forense, pero lo que causó su deficiencia cardíaca fueron "lesiones a las extremidades inferiores". Lesiones similares contribuyeron a la muerte de Habibullah.
Uno de los pesquisidores tradujo más tarde la evaluación en una audiencia preliminar del especialista Brand, diciendo que el tejido de las piernas del joven "había sido en lo fundamental, machacado".
"He visto heridas similares en personas atropelladas por un bus", dijo la teniente coronel Elizabeth Rouse, la forense, y, en esa época, mayor.
Después de la segunda muerte, varios interrogadores del Batallón 519 fue suspendidos temporalmente de sus puestos. Un médico fue asignado al centro de detención para trabajar en los turnos nocturnos. Por órdenes del jefe de inteligencia de Bagram, se prohibió que los interrogadores tuvieran algún contacto físico con los detenidos. También se prohibió encadenar a los prisioneros a algún objeto fijo y se puso límites al uso de la estrés.
En febrero, un funcionario militar norteamericano reveló que el comandante de la guerrilla afgana cuyos hombres habían detenido a Dilawar y sus pasajeros había sido detenido a su vez. El comandante, Jan Baz Khan, era sospechado de haber atacado él mismo la base y de entregar luego a ‘sospechosos' inocentes a los norteamericanos para ganarse su confianza, dijo el funcionario militar.
Los tres pasajeros en el taxi de Dilawar fueron enviados a casa desde Guantánamo en marzo de 2004, 14 meses después de su captura, con cartas que dicen que no representaban una "amenaza" para las tropas americanas.
Fueron visitados más tarde por los padres de Dilawar, que le imploraron que les contaran qué había pasado con su hijo. Pero los hombres dijeron que no se atrevieron a contar los detalles.
"Les dije que tenía una cama", dijo Parkhudin. "Les dije que los americanos eran muy amables, porque él tenía problemas con el corazón".
A fines de agosto del año pasado, poco antes de que el ejército completara su pesquisa sobre las muertes, el sargento Yonushonis, estacionado en Alemania, se acercó de propia iniciativa a un agente del Comando de Investigaciones Criminales. Hasta entonces, nunca se le había entrevistado.
"Esperaba que tomarían contacto conmigo en algún momento por los investigadores del caso", dijo. "Yo estaba viviendo a unas puertas del cuarto de interrogatorios y había sido uno de los últimos en ver vivo al prisionero".
El sargento Yonushonis describió lo que había presenciado como el último interrogatorio del prisionero. "Yo estaba tan enojado que no podía hablar", dijo.
También agregó un detalle que había sido pasado por alto en el documento de la pesquisa. Para cuando Dilawar fue llevado a su interrogatorio final, dijo, "la mayoría de nosotros estábamos convencidos de que el detenido era inocente".

Ruhallah Khapalwak, Carlotta Gall y David Rohde contribuyeron a este reportaje, y Alain Delaqueriere colaboró en la investigación.
Re: [dioshomosexual] VIOLENCIA HETEROSEXUAL
kunthakinthe


Oct 17, 2008, 8:49 AM


Reportar Abuso
tons que....jejejejejej
Re: [dioshomosexual] VIOLENCIA HETEROSEXUAL
dioshomosexual


Oct 17, 2008, 8:50 AM


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Incluso aunque el joven afgano se estaba muriendo ante ellos, sus carceleros americanos continuaron torturándolo.
El prisionero, un flaco taxista de 22 años conocido solamente como Dilawar, fue sacado de su celda en el centro de detención de Bagram, Afganistán, hacia las 2 de la mañana, para ser interrogado sobre un ataque con proyectiles contra una base americana. Cuando llegó al cuarto de interrogatorios, dijo un intérprete que estaba presente allí, sus piernas temblaban descontroladamente en su silla de plástico y tenía las manos entumecidas. Había estado encadenado por las muñecas al techo de su celda durante la mayor parte de los cuatro días previos.
Dilawar pidió agua, y uno de sus interrogadores, el especialista Joshua R. Claus, 21, le pasó una enorme botella de plástico. Pero antes le hizo un hoyo en el fondo, dijo el intérprete, así que cuando el recluso se enredaba torpemente con la tapa, el agua se escurrió sobre su uniforme naranja. Entonces el soldado agarró de vuelta la botella y empezó a derramar el agua violentamente sobre la cara de Dilawar.
"¡Vamos, bebe!", gritó el especialista Claus, según el intérprete, mientras el prisionero se atoraba con la rociada. "¡Bebe!"
A petición de los interrogadores, un guardia trató de obligar al joven a que se pusiera de rodillas. Pero sus piernas, que habían sido aporreadas por los guardias durante varios días, ya no podían doblarse. Cuando finalmente lo enviaron de vuelta a su celda, los guardias fueron instruidos de que encadenaran al prisionero nuevamente al techo.
"Déjenlo colgado", dijo Claus, según uno de los guardias.
Pasaron varias horas antes de un médico de la sala de urgencias finalmente viera a Dilawar. Para entonces ya había muerto, y su cuerpo había empezado a ponerse tieso. Pasarían muchos meses antes de que los investigadores del ejército descubrieran un horroroso detalle: La mayoría de los interrogadores creían que Dilawar era inocente y que simplemente había pasado con su taxi frente a la base norteamericana en el momento equivocado.
La historia de la brutal muerte de Dilawar en el Punto de Reunión de Bagram -y la de otro detenido, Habibullah, que murió seis días antes a principios de diciembre de 2002- se lee en un documento confidencial de casi 2.000 páginas de la investigación criminal del ejército, una copia del cual fue obtenida por el New York Times.
Como una contraparte literaria de las imágenes digitales de Abu Ghraib, el documento de Bagram muestra una imagen de soldados jóvenes y pobremente adiestrados en repetidos incidentes de maltratos. El severo tratamiento, que ha conducido a cargos criminales contra siete soldados, fue más allá de los dos asesinatos.
En algunos casos, según muestran los testimonios, fue ordenado o llevado a cabo por interrogadores. En otros, fueron castigos impuestos por los guardias de la policía militar. A veces, los tormentos parecen haber sido provocados por apenas algo más que aburrimiento o crueldad, o ambas cosas.
En declaraciones juradas ante investigadores del ejército, los soldados contaron cómo una interrogadora a la que le gustaba humillar a los detenidos, se paró encima del cuello de un detenido que yacía en el suelo y le dio patadas en los testículos a otro. Contaron sobre un prisionero encadenado que fue obligado a rodar de un lado a otro por el suelo de la celda, besando las botas de sus dos interrogadores. Y otro prisionero fue obligado a recoger tapas de botellas de plástico en un barril de agua mezclada con excrementos como parte de una estrategia para ablandarlo antes del interrogatorio.
Times obtuvo una copia del documento de manos de una persona implicada en la investigación que deplora los métodos usados en Bagram y la respuesta militar ante las muertes.
Aunque incidentes con maltratos a prisioneros en Bagram en 2002, incluyendo algunos detalles sobre la muerte de los dos hombres, se habían dado a conocer previamente, funcionarios norteamericanos las han caracterizado como problemas aislados que fueron exhaustivamente investigados. Y muchos de los oficiales y soldados interrogados en la investigación de Dilawar dijeron que la mayoría de los detenidos en Bagram eran dóciles y eran tratados razonablemente bien.
"De lo que nos hemos enterado en el curso de todas estas investigaciones es que hubo gente que claramente violó las normas corrientes de trato humano", dijo el portavoz jefe del Pentágono, Larry Di Rita. "Estamos descubriendo que algunos casos no fueron justificados".
Sin embargo, el documento de Bagram incluye extensos testimonios de que el tratamiento severo de algunos interrogadores era rutinario y los guardias podían golpear a los presos encadenados prácticamente con absoluta impunidad. Los prisioneros considerados importantes o problemáticos eran también esposados y encadenados a los techos y puertas de sus celdas, a veces durante largos períodos, una acción que los fiscales del ejército clasificaron recientemente como agresión criminal.
Algunos de los maltratos eran bastante obvios, sugiere el documento. Oficiales superiores inspeccionaban frecuentemente el centro de detención, y varios de ellos reconocieron haber visto a prisioneros encadenados por castigo o privados de sueño. Poco antes de las dos muertes, observadores del Comité Internacional de la Cruz Roja se quejaron específicamente ante las autoridades militares de Bagram sobre la práctica de obligar a prisioneros encadenados a mantener "posiciones fijas", dice el informe.
Aunque los investigadores militares se enteraron poco después de la muerte de Dilawar de que había sido maltratado por al menos dos interrogadores, la pesquisa criminal del ejército continuó lentamente. Entretanto, muchos de los interrogadores de Bagram, dirigidos por el mismo oficial de operaciones, la capitán Carolyn A. Wood, fueron trasladados a Iraq y en julio de 2003 se hicieron cargo de los interrogatorios en la prisión de Abu Ghraib. De acuerdo a una pesquisa de alto nivel del ejército el año pasado, la capitán Wood aplicaba técnicas que eran "extraordinariamente similares" a las usadas en Bagram.
En octubre pasado, el Comando de Investigaciones Criminales del Ejército concluyó que había probablemente motivos para acusar a 27 oficiales y personal alistado de cargos criminales en el caso de Dilawar, que van de abandono de deberes hasta mutilación y homicidio involuntario. Quince de esos soldados fueron también citados por su probable responsabilidad criminal en el caso de Habibullah.
Hasta el momento, sólo siete de los soldados han sido acusados, entre ellos cuatro la semana pasada. Ninguno ha sido condenado por la muerte de ninguno de los dos. También fueron reprendidos dos interrogadores del ejército, dijo un portavoz militar norteamericano. La mayoría de los que deben todavía hacer frente a acciones legales, ha negado toda responsabilidad, sea en declaraciones ante interrogadores o en comentarios a periodistas.
"Toda esta situación es injusta", dijo en una entrevista telefónica la sargento Selena M. Salcedo, una ex interrogadora de Bagram que fue acusada de agredir a Dilawar, abandono de deberes y de mentir a los investigadores. "Todo quedará claro cuando termine el proceso".
Con la mayoría de las acciones legales todavía pendientes, la historia de los maltratos en Bagram sigue sin estar completa. Pero documentos y entrevistas revelan una sorprendente disparidad entre los hallazgos de los investigadores del ejército y lo que dijeron funcionarios militares después de las muertes.
Portavoces militares sostuvieron que los dos hombres habían muerto por causas naturales, incluso después de que pesquisidores militares determinaran que las muertes eran homicidios. Dos meses después de esas autopsias, el comandante americano en Afganistán, el entonces teniente general Daniel K. McNeill, dijo que no tenía indicios de que los maltratos de los soldados hubieran contribuido a esas dos muertes. Los métodos usados en Bagram, dijo, estaban "en conformidad con técnicas de interrogatorio generalmente aceptadas".

Los Interrogadores
En el verano de 2002, el centro de detención militar de Bagram, a unos 65 kilómetros al norte de Kabul, era un pesado recordatorio del improvisado poder norteamericano en Afganistán.
Construido por los soviéticos como un taller de maquinaria de la aviación para la base de operaciones que establecieron poco después de su intervención en el país en 1979, el edificio sobrevivió las guerras subsiguientes como una abollada reliquia -un edificio de hormigón largo y achaparrado con oxidadas láminas de metal donde antes hubo ventanas.
Actualizado con cinco enormes corrales de alambre y una media docena de celdas de aislamiento de madera terciada, el edificio se transformó en el Punto de Reunión de Bagram, un centro de interrogatorios de prisioneros capturados en Afganistán y otros lugares. El BCP, como lo llaman los soldados, mantenía normalmente entre 40 y 80 detenidos mientras eran interrogados e investigados para su posible traslado al centro de detención de términos más prolongados del Pentágono en Bahía Guantánamo, Cuba.
La nueva unidad de interrogatorios que llegó en julio de 2002 también había sido improvisada. La capitán Wood, entonces una teniente de 32 años, llegó a Fort Bragg, Carolina del Norte, con 13 soldados de la Brigada de Inteligencia Militar 525; seis reservistas que hablaban árabe de la Guardia Nacional de Utah fueron incluidos en el grupo.
Parte del nuevo grupo, que fue integrado a la Compañía A del Batallón de Inteligencia Militar 519, fue formado con especialistas en contraespionaje sin formación en interrogatorios. Sólo dos de los soldados habían alguna vez interrogado a prisioneros.
La formación especializada que recibía la unidad se hacía durante el trabajo, en sesiones con dos interrogadores que habían trabajado en la prisión algunos meses. "No había nada que nos preparara para dirigir una operación de interrogatorio" como la de Bagram, dijo más tarde a los investigadores el oficial trasladado a cargo de los interrogatorios, el sargento Steven W. Loring.
Las reglas de combate no eran muy claras. El pelotón tenía el manual normal de interrogatorios, el Manual de Terreno 34-52 del Ejército, y una orden del ministro de Defensa, Donald H. Rumsfeld, de tratar a los prisioneros "humanamente" y, cuando fuera posible, en conformidad con las Convenciones de Ginebra. Pero con la decisión final del presidente Bush en febrero de 2002 de que las Convenciones no se aplican en el conflicto con Al Qaeda y que los milicianos talibanes no recibirán los derechos de los prisioneros de guerra, los interrogadores creyeron que se "podían desviar ligeramente de las reglas", dijo uno de los reservistas de Utah, el sargento James A. Leahy.
"Había las Convenciones de Ginebra para los enemigos prisioneros de guerra, pero nada para los terroristas", dijo a los investigadores del ejército el sargento Leahy. Y los detenidos, dijeron oficiales de inteligencia, debían ser considerados terroristas hasta que se demostrara lo contrario.
Las desviaciones incluían el uso de "posturas de seguridad" o "posiciones estresantes" que harían sentirse incómodos a los detenidos sin necesariamente herirlos -arrodillarse en el suelo, por ejemplo, o sentarse en la posición ‘silla' contra una pared. El nuevo pelotón que también conocía técnicas de privación del sueño, que la unidad anterior había limitado generalmente a 24 horas o menos, insistiendo en que el interrogador permanezca despierto junto al prisionero para no ignorar los límites de un tratamiento humano.
Pero cuando los interrogadores del 519 empezaron a trabajar, redefinieron sus propios métodos de privación de sueño. Decidieron que de 32 a 36 horas era el tiempo óptimo para mantener despiertos a los prisioneros y eliminaron la práctica de permanecer despiertos ellos mismos, dijo en una entrevista un ex interrogador, Eric LaHammer.
Los interrogadores trabajaban con un listado de técnicas básicas para obtener la colaboración de un prisionero, desde el enfoque "amistoso", las rutinas del poli malo-poli bueno y la amenaza de un encarcelamiento indefinido. Pero interrogadores con menos experiencia descansaban en el método conocido entre los militares como ‘Pégales un Susto', o lo que un soldado llamó "la técnica del grito".
El sargento Loring, entonces de 27, trató sin demasiado éxito de impedir que los interrogadores usaran esa técnica, que implica normalmente gritar y arrojar sillas. Leahy dijo que el sargento "ponía freno cuando algunos métodos se escapaban de las manos". Pero también podía desechar tácticas que consideraba demasiado suaves, dijeron varios soldados, y daban a algunos de los interrogadores más agresivos mucha libertad de acción. (Los intentos de localizar a Loring, que dejó el ejército, fueron infructuosos).
"A veces desarrollábamos algún tipo de relación con los detenidos, y el sargento Loring se sentaba con nosotros y nos recordaba que esa gente era mala y hablaba del 11 de septiembre y decía que no eran nuestros amigos y que no debíamos confiar en ellos", dijo Leahy.
El especialista Damien M. Corsetti, un interrogador alto y barbudo llamado a veces ‘el Monstruo' -se había tatuado su apodo en italiano en su estómago, dijeron otros soldados- era a menudo elegido para intimidar a los nuevos prisioneros. El especialista Corsetti, dijeron, se enfurecía y gritaba a los recién llegados que estaban encadenados a una viga del techo o yacían boca abajo en el piso del cuarto de retención. (Una unidad militar K-9 a menudo llegaba con perros gruñendo a pasearse entre los detenidos para obtener un efecto similar, revelan los documentos).
"Los otros interrogadores usaban su reputación", dijo uno de los interrogadores, el especialista Eric H. Barclais. "Le decían al detenido: ‘Si no colaboras, traeremos al Monstruo y eso no será agradable para ti'". Otro soldado contó a los investigadores que el sargento Loring se refería despreocupadamente al especialista Corsetti, entonces de 23, como ‘el Rey de la Tortura'.
Un detenido saudí que fue entrevistado por interrogadores del ejército en junio pasado en Guantánamo dijo que el especialista Corsetti había sacado su pene durante un interrogatorio en Bagram, lo había mantenido frente a la cara del prisionero y lo amenazó con violarlo, según muestran fragmentos de la declaración.
En otoño pasado, los investigadores dijeron que había motivos suficientes para acusar al especialista Corsetti de asalto, agresión a un prisionero y actos indecentes; pero no ha sido acusado formalmente. Un portavoz de Fort Bragg dijo que el especialista Corsetti no quería hacer comentarios.
A fines de agosto de 2002, los interrogadores de Bagram recibieron a una nueva unidad de la policía militar que fue asignada a la custodia de los detenidos. Los soldados, en su mayor parte reservistas de la Compañía de Policía Militar 377, de Cincinnati y Bloomington, Indiana, carecían igualmente de preparación para la misión, dijeron miembros de la unidad.
La compañía recibió lecciones básicas de tratamiento de prisioneros en Fort Dix, Nueva Jersey, y algunos policías y funcionarios de prisiones entre sus rangos proveyeron más adiestramiento. Esas instrucciones incluían una revisión de "tácticas de control de la presión" y especialmente el "golpe en el peroné" -un fuerte golpe paralizante al lado de la pierna, justo arriba de la rodilla.
Los policías militares dijeron que nunca les dijeron que los golpes en el peroné no formaban parte de la doctrina militar. Y la mayoría de ellos no oyeron a uno de los anteriores agentes de policía que dijo a otro soldado durante el adiestramiento que no debía nunca usar esos golpes porque "destrozaría" las piernas del detenido.
Pero una vez en Afganistán, los miembros de la 377 descubrieron que las reglas normales no se aplicaban. El golpe en el peroné se transformó rápidamente en el arma básica en el arsenal de la policía militar. "Era algo aceptado; podías darles un rodillazo en las piernas", dijo a los investigadores el ex sargento Thomas V. Curtis.
Tras unas semanas de gira con la compañía, el especialista Jeremy M. Callaway oyó a otros guardia fanfarronearse de haber golpeado a un detenido que lo había escupido. El especialista Callaway también dijo a los investigadores que otros soldados habían felicitado al guardia por no "aguantar nada" de un detenido.
Un capitán apodó a los miembros del Tercer Pelotón, ‘la Banda de la Testosterona'. Varios de ellos eran dedicados culturistas. Tras llegar a Afganistán, un grupo de soldados decoraron su tienda con una bandera confederada, dijo un soldado.
Algunos de los mismos policías militares mostraron un particular interés en un detenido afgano perturbado que era conocido porque se comía sus excrementos y se mutilaba a sí mismo con alambres de púas. Los soldados le dieron repetidos rodillazos en las piernas hasta que, en un momento, lo encadenaron con los brazos en el aire, dijo el especialista Callaway a los investigadores. También lo apodaron ‘Timmy', por un niño incapacitado de la serie de dibujos animados de televisión ‘South Park'. Uno de los guardias que golpeó al prisionero también le enseñó a chillar como el personaje de la serie, dijo el especialista Callaway.
Finalmente el hombre fue enviado a casa.

Detenido Rebelde
El detenido conocido como Persona Bajo Control º412 era un afgano corpulento y bien arreglado llamado Habibullah. Algunos funcionarios americanos lo identificaban con el ‘ulema' Habibullah, hermano del antiguo comandante talibán de la provincia de Oruzgan, al sur de Afganistán.
Se destacaba entre los desaseados guerrilleros y aldeanos que los interrogadores acostumbraban a ver. "Tenía una mirada penetrante y mucha confianza en sí mismo", dijo el jefe de la policía militar, el mayor Bobby R. Atwell.
Documentos de la investigación sugieren que Habibullah fue capturado por un señor de la guerra afgano el 28 de noviembre de 2002, y entregado a operativos de la CIA dos días después. Su estado en ese momento es objeto de disputa. El médico que lo examinó al llegar a Bagram lo declaró en buena salud. Pero el jefe de operaciones de inteligencia, el teniente coronel John W. Loffert Jr., dijo más tarde a los interrogadores que "ya se encontraba mal al llegar".
Lo que sí está claro es que Habibullah fue clasificado en Bagram como prisionero importante y especialmente listo y rebelde.
Uno de los sargentos del Tercer Pelotón de la 377, Alan J. Driver Jr., dijo a los investigadores que Habibullah se levantó después de un análisis rectal y le dio un rodillazo en la ingle. El guardia dijo que él agarró al prisionero por la cabeza y le gritó en la cara. Habibullah se puso "combativo", dijo el sargento Driver, y tuvo que ser dominado por tres guardias, que se lo llevaron con una llave de brazos.
Entonces fue recluido en una de las celdas de aislamiento de 2.70 por 2.10 metros, que el comandante de la policía militar, el capitán Christopher M. Beiring describió más tarde como un procedimiento normal. "La política era que los detenidos debían ser encapuchados, encadenados y aislados al menos las primeras 24 horas, a veces las primeras 72 horas de cautiverio", dijo a los investigadores.
Aunque los guardias mantenían despiertos a algunos prisioneros gritándoles o pinchándolos o golpeando la puerta de sus celdas, Habibullah fue encadenado por las muñecas al techo de cables de su celda, dijeron los soldados.
Al segundo día, el 1 de diciembre, el prisionero se mostró nuevamente "poco cooperativo", esta vez con el especialista Willie V. Brand. El guardia, que ha sido desde entonces acusado de agresión y otros delitos, dijo a los investigadores que le había dado tres golpes en el peroné como respuesta. Al día siguiente, dijo el especialista Brand, tuvo que dar de rodillazos nuevamente al prisionero. Más otros golpes.
Un abogado del especialista Brand, John P. Galligan, dijo que su cliente no había tenido intenciones criminales al agredir a prisioneros. "En la época, mi cliente se comportaba según las normas operacionales normales que estaban en vigor en el centro de detención de Bagram.
La comunicación entre Habibullah y sus carceleros parece haber sido casi exclusivamente física. A pesar de repetidas peticiones, los policías militares no tenían intérpretes propios. En lugar de eso, tomaban de prestado a los intérpretes de los interrogadores toda vez que podían y dependían de prisioneros que hablaban un poco de inglés para que les tradujeran.
Cuando los detenidos eran golpeados o pateados por "rebeldía", uno de los intérpretes, Ali M. Baryalai, dijo que ocurría a menudo "porque no tenían ni idea de lo que decían los policías militares".
La mañana del 2 de diciembre, testigos dijeron a los investigadores que Habibullah estaba tosiendo y quejándose de dolor de pecho. Entró cojeando y con grilletes al cuarto de interrogatorios, con la pierna derecha tiesa y su pie derecho hinchado. El interrogador a cargo, el sargento Leahy, lo dejó sentarse en el suelo porque no podía doblar las rodillas y sentarse en una silla.
El intérprete que estaba a mano, Ebrahim Baerde, dijo que los interrogadores habían mantenido su distancia ese día "porque estaba escupiendo un montón de flema".
"Se estaban riendo y burlándose de él, diciendo que era ‘vulgar' y ‘sucio'", dijo Baerde.
Aunque golpeado, Habibullah no había sido sometido.
"Una vez le preguntaron si quería pasarse esposado el resto de su vida", dijo Baerde. "Su respuesta fue: ‘Sí, ¿no ves lo bien que me cuidan aquí?'"
El 3 de diciembre la reputación de la rebeldía de Habibullah lo transformó en un blanco predilecto. Un policía militar dijo que le había propinado cinco golpes en el peroné por "rebelarse y resistir". Otro le dio tres o cuatro golpes más por lo mismo. Algunos guardias dijeron más tarde que se había herido al tratar de escapar.
Cuando el sargento James P. Boland vio a Habibullah el 3 de diciembre, estaba en una celda de aislamiento, amarrado al techo por esposas y una cadena en la cintura. Su cuerpo estaba desplomado hacia adelante, mantenido así por las cadenas.
El sargento Boland dijo a los investigadores que había entrado a la celda con otros dos guardias, los especialistas Anthony M. Morden y Brian E. Cammack. (Los tres han sido acusados de agresión y otros delitos). Uno de ellos le sacó la capucha. Tenía la cabeza caída hacia un lado, con la lengua fuera. El especialista Cammack dijo que había puesto algo de pan en la lengua de Habibullah. Otro soldado puso una manzana en la mano del prisionero; cayó al suelo.
Cuando el especialista Cammack se volvió hacia el prisionero, dijo en una declaración, Habibullah le escupió en el pecho. Más tarde, el especialista Cammack reconoció: "No estoy seguro de que me haya escupido". Pero en ese momento explotó, gritándole: "¡No me vuelvas a escupir nunca más!" y dándole un fuerte rodillazo en la pierna, "quizás varias veces". El cuerpo desplomado de Habibullah balanceándose de las cadenas.
Cuando el sargento Boland volvió a la celda unos 20 minutos más tarde, dijo, Habibullah no se movía y no tenía pulso. Finalmente el prisionero fue sacado de sus cadenas y dejado en el piso de su celda.
El guardia que el especialista Cammack dijo que había aconsejado en Nueva Jersey sobre los peligros de los golpes en el peroné, lo encontró en el cuarto donde yacía el cuerpo ya frío de Habibullah.
"El especialista Cammack parecía muy abatido", dijo el especialista William Bohl a un investigador. El soldado "daba vueltas en el cuarto, histérico".
Un policía militar fue enviado a despertar a uno de los médicos.
"¿Para qué quieres que me levante?", respondió el médico, el especialista Robert S. Melone, diciéndole que llamara a una ambulancia.
Cuando finalmente llegó otro médico, encontró a Habibullah en el suelo, con los brazos extendidos, los ojos y la boca abierta.
"Daba la impresión de que llevaba muerto un bien tiempo y a nadie parecía preocuparle", dijo el médico, el sargento Rodney D. Glass.
No todos los guardias eran indiferentes, según se desprende de sus declaraciones. Pero si la muerte de Habibullah consternó a algunos de ellos, eso no produjo cambios importantes en la gestión del centro de detención.
Se asignaron guardias de la policía militar para estar presentes durante los interrogatorios para prevenir los maltratos. El mayor Atwell dijo a los investigadores que ya había instruido al comandante de la compañía de la policía militar, el capitán Beiring, que dejara de colgar a los prisioneros al techo. Otros dijeron que nunca recibieron esa orden.
Oficiales dijeron más tarde a los investigadores que no estaban consciente de ningún abuso serio en el BCP. Pero el sargento primero de la 377, Betty J. Jones, contó a los investigadores que el uso de posturas estresantes, privación del sueño y golpes al peroné eran ya evidentes.
"Todos los que tienen algo de autoridad visitaron el centro de detención en algún momento", dijo.
El mayor Atwell dijo que la muerte "no causó demasiada preocupación porque parecía natural".
De hecho, la autopsia de Habibullah, completada el 8 de diciembre, mostraba moretones y raspaduras en su pecho, brazos y cabeza. Había profundas contusiones en sus pantorrillas, rodillas y muslos. Su pantorrilla izquierda tenía una marca aparentemente causada por una suela de zapato.
Su muerte fue atribuida a un coágulo de sangre, causado probablemente por las graves heridas en sus piernas, que se trasladó hacia su corazón e impidió que llegara sangre a sus pulmones.

El Detenido Tímido
El 5 de diciembre, un día después de la muerte de Habibullah, Dilawar llegó a Bagram.
Cuatro días antes, en vísperas del festivo musulmán de Id al-Fitr, Dilawar salió de su pequeña aldea de Yakubi con su apreciada nueva posesión, un sedán Toyota de segunda mano que su familia le había comprado semanas antes para que lo trabajara como taxi.
Dilawar no era un aventurero. Rara vez se alejaba de su casa de piedra que compartía con su esposa, joven hija y otros familiares. Nunca fue a la escuela, dijeron sus familiares, y sólo tenía un amigo, Bacha Khel, con el que se sentaba a platicar en los trigales que rodean la aldea.
"Era un hombre tímido, muy sencillo", dijo su hermano mayor, Shahpoor, en una entrevista.
El día que desapareció, la madre de Dilawar le había pedido que reuniera a sus tres hermanas en aldeas vecinas y las llevara a casa para las vacaciones. Pero él necesitaba dinero para la gasolina y decidió conducir hasta la capital provincial, Khost, a unos 45 minutos, a ver si encontraba clientes.
En una parada de taxis allá, recogió a tres hombres que iban a Yakubi. En el camino pasaron frente a una base de las tropas americanas, Campo Salerno, que había sido blanco de un ataque con proyectiles esa mañana.
Milicianos leales al comandante de la guerrilla que custodiaba la base, Jan Baz Khan, paró al Toyota en un puesto de control. Confiscaron el walkie-talkie roto de uno de los pasajeros de Dilawar. En el maletero encontraron un estabilizador eléctrico utilizado para regular la corriente de los generadores. (La familia de Dilawar dijo que el estabilizador no era de ellos; en la época, dijeron, no tenían electricidad).
Los cuatro hombres fueron detenidos y entregados a los soldados norteamericanos en la base como sospechosos de haber participado en el ataque. Dilawar y sus pasajeros pasaron su primera noche allí encadenados a una valla, de modo que no pudieron dormir. Cuando un médico los examinó a la mañana siguiente, dijo más tarde, pensó que Dilawar estaba cansado y sufría de dolores de cabeza, pero se encontraba bien.
Los tres pasajeros de Dilawar fueron finalmente trasladados a Guantánamo y encerrados allá durante más de un año antes de ser enviados a casa sin cargos. En entrevistas después de su liberación, los hombres describieron su tratamiento en Bagram como mucho peor que en Guantánamo. Aunque todos dijeron haber sido golpeados, se quejaron amargamente de haber sido desnudados frente a soldados mujeres en las duchas y exámenes médicos, que dijeron que incluían varios dolorosos y humillantes exámenes rectales.
"Me hicieron montones de cosas malas", dijo Abdur Rahim, un panadero de 26 años de Khost. "Yo gritaba y lloraba, y nadie escuchaba. Cuando yo gritaba, los soldados me golpeaban la cabeza contra el escritorio".
Para Dilawar, dijeron los otros prisioneros, lo más difícil era la capucha de tela negra en la cabeza. "No podía respirar", dijo un hombre llamado Parkhudin, que había sido uno de los pasajeros de Dilawar.
Dilawar era un hombre frágil, de 1.80m de estatura y de 55 kilos. Pero en Bagram fue rápidamente clasificado como "rebelde".
Cuando el especialista Corey E. Jones, del Primer Pelotón de la Policía Militar, fue enviado a la celda de Dilawar a darle algo de agua, dijo que el prisionero le escupió en la cara y empezó a darle de patadas. El especialista Jones respondió, dijo, dándole unos rodillazos en la pierna al detenido encadenado.
"Gritó: ‘¡Alá! ¡Alá! ¡Alá!' y mi primera reacción fue que estaba pidiendo ayuda a su Dios", dijo el especialista Jones a los investigadores. "Todos lo oyeron llorar y pensaban que era divertido".
Más tarde otros miembros del Tercer Pelotón de la Policía Militar se acercaron por el centro de detención y pararon en las celdas de aislamiento para verlo con sus propios ojos, dijo el especialista Jones.
"Se transformó en una especie de chiste permanente y los soldados llegaban para darle al detenido al golpe al peroné solamente para oírlo gritar: "‘Alá'", dijo. "Continuó durante un período de 24 horas y creo que puede haber recibido unos 100 golpes".
En una declaración posterior, el especialista Jones fue vago sobre la identidad de los que habían participado en los golpes. Sus estimaciones no fueron nunca confirmadas, pero finalmente otros guardias confesaron haber golpeado a Dilawar repetidas veces.
Muchos policías militares terminaron negando que estuviesen al tanto de las lesiones de Dilawar, explicando que nunca vieron sus piernas debajo del chándal. Pero el especialista Jones recordó que la cuerda de los pantalones del uniforme naranja de prisionero de Dilawar se cayó varias veces cuando estaba encadenado.
"Vi el rosetón porque se le cayeron los pantalones cuando estaba en una posición estresante", dijo el soldado a los investigadores. "Al cabo de un tiempo me di cuenta de que era del tamaño de un puño".
Dilawar empezó a desesperarse, gritando que lo dejaran en libertad. Pero incluso sus intérpretes tenían dificultades en comprender su dialecto pashto; los asombrados guardias sólo oían ruidos.
"Gritaba constantemente: ‘¡Déjadme en libertad; no quiero estar aquí!" y cosas como esas", dijo un lingüista que podía descifrar su malestar, Abdul Ahad Wardak.
Wardak.

El Interrogatorio
El 8 de diciembre Dilawar fue llevado a su cuarto interrogatorio. Se tornó pronto en hostil.
El interrogador de 21 años, el especialista Glendale C. Walls II, dijo más tarde que Dilawar era evasivo. "Había unas lagunas, y queríamos que nos respondiera la verdad", dijo. El otro interrogador, la sargento Salcedo, se quejó que el prisionero se reía, no respondía las preguntas y se negaba a estar arrodillado en el suelo o sentarse contra la pared.
El intérprete presente, Ahmad Ahmadzai, recordó otra cosa.
Ahmadzai dijo que los interrogadores acusaron a Dilawar de lanzar los proyectiles que habían impactado en la base americana. Él lo negó. Mientras estaba arrodillado en el suelo, era incapaz de mantener las manos esposadas por encima de la cabeza, llevando a la sargento Salcedo a golpearlo cada vez que empezaba a bajarlas.
"Selena le regañaba por ser débil y cuestionaba que fuera un hombre, lo que era muy humillante, dado su legado cultural",dijo Admadzai.
Cuando Dilawar no pudo sentarse en la posición de la silla contra la pared debido a sus piernas golpeadas, los dos interrogadores lo agarraron de la camisa y lo golpearon repetidas veces contra la pared.
"Duró unos 10 a 15 minutos", dijo el intérprete. "Él estaba tan cansado que no se podía mantener de pie".
"Lo levantaron y en un momento Selena se paró con sus botas encima de sus pies desnudos y lo agarró por la barba y lo empujó hacia ella", continuó. "Selena le dio una patada en la ingle, en sus partes privadas, con su pie izquierdo. Estaba a alguna distancia de él, y se echó hacia atrás y le dio una patada.
"En los primeros diez minutos lo interrogaron, creo, pero después sólo fueron empujones, patadas, gritos", dijo Ahmadzai. "Eso no era un interrogatorio".
La sesión terminó cuando la sargento Salcedo instruyó a los policías militares que mantuvieran a Dilawar encadenado al techo hasta el turno siguiente.
A la mañana siguiente Dilawar empezó a gritar nuevamente. Hacia el mediodía los policías militares llamaron a uno de los intérpretes, Baerde, para que tratara de calmar a Dilawar.
"Le dije: ‘Por favor, mira, si quieres sentarte y que te quiten los grilletes, tienes que estar tranquilo una hora más'".
"Me dijo que si seguía con los grilletes una hora más, moriría".
Media hora más tarde Baerde volvió a la celda. Las manos de Dilawar colgaban libres de esposas, y su cabeza, cubierta por una capucha negra, estaba desplomada hacia adelante.
"Quería un doctor, y dijo que necesitaba una ‘inyección'", recordó Baerde. "Dijo que no se sentía bien. Dijo que le dolían las piernas".
Baerde tradujo la petición de Dilawar a uno de los guardias. El soldado cogió la mano del prisionero y la apretó con las uñas para comprobar su circulación.
"Está bien", dijo el policía militar, según Baerde. "Está tratando de liberarse de los grilletes".
Para cuando Dilawar fue llevado a su último interrogatorio a las primeras horas del día siguiente, el 10 de diciembre, se veía exhausto y estaba balbuceando que su esposa había muerto. También le dijo a los interrogadores que los guardias lo habían golpeado.
"Pero eso no se investigó", dijo Baryalai, el intérprete.
El especialista Walls era nuevamente el interrogador jefe. Pero su colega más agresivo, el especialista Claus, se hizo rápidamente cargo, dijo Baryalai.
"Josh tenía una regla y era que el detenido tenía que mirarlo a él, no a mí", dijo el intérprete a los investigadores. "Le dio tres posibilidades y entonces lo agarró por la camiseta y lo empujó hacia él, sobre la mesa, golpeándole el pecho contra la mesa".
Cuando Dilawar fue incapaz de arrodillarse, dijo el intérprete, los interrogadores lo pusieron sobre los pies y lo empujaron contra la pared. Le dijeron que asumiera una postura difícil, y el prisionero se reclinó contra la pared y empezó a quedarse dormido.
"Me parecía que Dilawar estaba tratando de colaborar, pero que físicamente no podía hacer lo que le pedían", dijo Baryalai.
Finalmente el especialista Walls agarró al prisionero y "lo sacudió violentamente", dijo el intérprete, diciéndole que si no cooperaba, lo embarcarían hacia Estados Unidos, donde sería "tratado como una mujer por los otros hombres" y tendría que hacer frente a criminales que "estarían muy indignados con cualquiera que hubiera participado en los atentados del 11 de septiembre". (El especialista Walls fue acusado de agresión, maltratos y desacato; el especialista Clas fue acusado de agresión, maltratos y por mentir ante los investigadores. Los soldados se negaron a hacer comentarios).
Un tercer especialista de la inteligencia militar que hablaba algo de pashto, el sargento W. Christopger Yonushonis, había interrogado a Dilawar antes y había arreglado que el especialista Claus tomara su trabajo cuando él terminara. En lugar de eso, el sargento llegó al cuarto de interrogatorios para encontrar una poza de agua en el piso, una mancha mojada en la camisa de Dilawar y el especialista Claus parado encima del detenido, retorciendo la capucha que cubría la cabeza del prisionero.
"Tenía la impresión de que Josh en realidad estaba manteniendo de pie al detenido tirándolo por la capucha", dijo. "Yo estaba furioso en ese momento porque había visto a Josh apretar la capucha de otro detenido la semana anterior. Esa conducta me parecía completamente gratuita y sin relación alguna con el recabamiento de inteligencia".
"¿Qué significa todo ese agua?", preguntó el sargento Yonushonis.
"Queríamos asegurarnos de que no se deshidrate", respondió el especialista Claus.
A la mañana siguiente el sargento Yonushonis se dirigió hacia el oficial a cargo de los interrogadores, el sargento Loring, para informarle sobre el incidente. Sin embargo, Dilawar ya había muerto.

Post-Mortem
Los hallazgos de la autopsia de Dilawar son sucintos. Tenía problemas con una arteria coronaria, informó el médico forense, pero lo que causó su deficiencia cardíaca fueron "lesiones a las extremidades inferiores". Lesiones similares contribuyeron a la muerte de Habibullah.
Uno de los pesquisidores tradujo más tarde la evaluación en una audiencia preliminar del especialista Brand, diciendo que el tejido de las piernas del joven "había sido en lo fundamental, machacado".
"He visto heridas similares en personas atropelladas por un bus", dijo la teniente coronel Elizabeth Rouse, la forense, y, en esa época, mayor.
Después de la segunda muerte, varios interrogadores del Batallón 519 fue suspendidos temporalmente de sus puestos. Un médico fue asignado al centro de detención para trabajar en los turnos nocturnos. Por órdenes del jefe de inteligencia de Bagram, se prohibió que los interrogadores tuvieran algún contacto físico con los detenidos. También se prohibió encadenar a los prisioneros a algún objeto fijo y se puso límites al uso de la estrés.
En febrero, un funcionario militar norteamericano reveló que el comandante de la guerrilla afgana cuyos hombres habían detenido a Dilawar y sus pasajeros había sido detenido a su vez. El comandante, Jan Baz Khan, era sospechado de haber atacado él mismo la base y de entregar luego a ‘sospechosos' inocentes a los norteamericanos para ganarse su confianza, dijo el funcionario militar.
Los tres pasajeros en el taxi de Dilawar fueron enviados a casa desde Guantánamo en marzo de 2004, 14 meses después de su captura, con cartas que dicen que no representaban una "amenaza" para las tropas americanas.
Fueron visitados más tarde por los padres de Dilawar, que le imploraron que les contaran qué había pasado con su hijo. Pero los hombres dijeron que no se atrevieron a contar los detalles.
"Les dije que tenía una cama", dijo Parkhudin. "Les dije que los americanos eran muy amables, porque él tenía problemas con el corazón".
A fines de agosto del año pasado, poco antes de que el ejército completara su pesquisa sobre las muertes, el sargento Yonushonis, estacionado en Alemania, se acercó de propia iniciativa a un agente del Comando de Investigaciones Criminales. Hasta entonces, nunca se le había entrevistado.
"Esperaba que tomarían contacto conmigo en algún momento por los investigadores del caso", dijo. "Yo estaba viviendo a unas puertas del cuarto de interrogatorios y había sido uno de los últimos en ver vivo al prisionero".
El sargento Yonushonis describió lo que había presenciado como el último interrogatorio del prisionero. "Yo estaba tan enojado que no podía hablar", dijo.
También agregó un detalle que había sido pasado por alto en el documento de la pesquisa. Para cuando Dilawar fue llevado a su interrogatorio final, dijo, "la mayoría de nosotros estábamos convencidos de que el detenido era inocente".

Ruhallah Khapalwak, Carlotta Gall y David Rohde contribuyeron a este reportaje, y Alain Delaqueriere colaboró en la investigación.


Chiquis Giordano Courcelle de Chacón
Re: [dioshomosexual] VIOLENCIA HETEROSEXUAL
kunthakinthe


Oct 17, 2008, 8:50 AM


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tons que....jajajajajajajajajajaajajajajjaajjjaajajaajaa
Re: [dioshomosexual] VIOLENCIA HETEROSEXUAL
dioshomosexual


Oct 17, 2008, 8:51 AM


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Incluso aunque el joven afgano se estaba muriendo ante ellos, sus carceleros americanos continuaron torturándolo.
El prisionero, un flaco taxista de 22 años conocido solamente como Dilawar, fue sacado de su celda en el centro de detención de Bagram, Afganistán, hacia las 2 de la mañana, para ser interrogado sobre un ataque con proyectiles contra una base americana. Cuando llegó al cuarto de interrogatorios, dijo un intérprete que estaba presente allí, sus piernas temblaban descontroladamente en su silla de plástico y tenía las manos entumecidas. Había estado encadenado por las muñecas al techo de su celda durante la mayor parte de los cuatro días previos.
Dilawar pidió agua, y uno de sus interrogadores, el especialista Joshua R. Claus, 21, le pasó una enorme botella de plástico. Pero antes le hizo un hoyo en el fondo, dijo el intérprete, así que cuando el recluso se enredaba torpemente con la tapa, el agua se escurrió sobre su uniforme naranja. Entonces el soldado agarró de vuelta la botella y empezó a derramar el agua violentamente sobre la cara de Dilawar.
"¡Vamos, bebe!", gritó el especialista Claus, según el intérprete, mientras el prisionero se atoraba con la rociada. "¡Bebe!"
A petición de los interrogadores, un guardia trató de obligar al joven a que se pusiera de rodillas. Pero sus piernas, que habían sido aporreadas por los guardias durante varios días, ya no podían doblarse. Cuando finalmente lo enviaron de vuelta a su celda, los guardias fueron instruidos de que encadenaran al prisionero nuevamente al techo.
"Déjenlo colgado", dijo Claus, según uno de los guardias.
Pasaron varias horas antes de un médico de la sala de urgencias finalmente viera a Dilawar. Para entonces ya había muerto, y su cuerpo había empezado a ponerse tieso. Pasarían muchos meses antes de que los investigadores del ejército descubrieran un horroroso detalle: La mayoría de los interrogadores creían que Dilawar era inocente y que simplemente había pasado con su taxi frente a la base norteamericana en el momento equivocado.
La historia de la brutal muerte de Dilawar en el Punto de Reunión de Bagram -y la de otro detenido, Habibullah, que murió seis días antes a principios de diciembre de 2002- se lee en un documento confidencial de casi 2.000 páginas de la investigación criminal del ejército, una copia del cual fue obtenida por el New York Times.
Como una contraparte literaria de las imágenes digitales de Abu Ghraib, el documento de Bagram muestra una imagen de soldados jóvenes y pobremente adiestrados en repetidos incidentes de maltratos. El severo tratamiento, que ha conducido a cargos criminales contra siete soldados, fue más allá de los dos asesinatos.
En algunos casos, según muestran los testimonios, fue ordenado o llevado a cabo por interrogadores. En otros, fueron castigos impuestos por los guardias de la policía militar. A veces, los tormentos parecen haber sido provocados por apenas algo más que aburrimiento o crueldad, o ambas cosas.
En declaraciones juradas ante investigadores del ejército, los soldados contaron cómo una interrogadora a la que le gustaba humillar a los detenidos, se paró encima del cuello de un detenido que yacía en el suelo y le dio patadas en los testículos a otro. Contaron sobre un prisionero encadenado que fue obligado a rodar de un lado a otro por el suelo de la celda, besando las botas de sus dos interrogadores. Y otro prisionero fue obligado a recoger tapas de botellas de plástico en un barril de agua mezclada con excrementos como parte de una estrategia para ablandarlo antes del interrogatorio.
Times obtuvo una copia del documento de manos de una persona implicada en la investigación que deplora los métodos usados en Bagram y la respuesta militar ante las muertes.
Aunque incidentes con maltratos a prisioneros en Bagram en 2002, incluyendo algunos detalles sobre la muerte de los dos hombres, se habían dado a conocer previamente, funcionarios norteamericanos las han caracterizado como problemas aislados que fueron exhaustivamente investigados. Y muchos de los oficiales y soldados interrogados en la investigación de Dilawar dijeron que la mayoría de los detenidos en Bagram eran dóciles y eran tratados razonablemente bien.
"De lo que nos hemos enterado en el curso de todas estas investigaciones es que hubo gente que claramente violó las normas corrientes de trato humano", dijo el portavoz jefe del Pentágono, Larry Di Rita. "Estamos descubriendo que algunos casos no fueron justificados".
Sin embargo, el documento de Bagram incluye extensos testimonios de que el tratamiento severo de algunos interrogadores era rutinario y los guardias podían golpear a los presos encadenados prácticamente con absoluta impunidad. Los prisioneros considerados importantes o problemáticos eran también esposados y encadenados a los techos y puertas de sus celdas, a veces durante largos períodos, una acción que los fiscales del ejército clasificaron recientemente como agresión criminal.
Algunos de los maltratos eran bastante obvios, sugiere el documento. Oficiales superiores inspeccionaban frecuentemente el centro de detención, y varios de ellos reconocieron haber visto a prisioneros encadenados por castigo o privados de sueño. Poco antes de las dos muertes, observadores del Comité Internacional de la Cruz Roja se quejaron específicamente ante las autoridades militares de Bagram sobre la práctica de obligar a prisioneros encadenados a mantener "posiciones fijas", dice el informe.
Aunque los investigadores militares se enteraron poco después de la muerte de Dilawar de que había sido maltratado por al menos dos interrogadores, la pesquisa criminal del ejército continuó lentamente. Entretanto, muchos de los interrogadores de Bagram, dirigidos por el mismo oficial de operaciones, la capitán Carolyn A. Wood, fueron trasladados a Iraq y en julio de 2003 se hicieron cargo de los interrogatorios en la prisión de Abu Ghraib. De acuerdo a una pesquisa de alto nivel del ejército el año pasado, la capitán Wood aplicaba técnicas que eran "extraordinariamente similares" a las usadas en Bagram.
En octubre pasado, el Comando de Investigaciones Criminales del Ejército concluyó que había probablemente motivos para acusar a 27 oficiales y personal alistado de cargos criminales en el caso de Dilawar, que van de abandono de deberes hasta mutilación y homicidio involuntario. Quince de esos soldados fueron también citados por su probable responsabilidad criminal en el caso de Habibullah.
Hasta el momento, sólo siete de los soldados han sido acusados, entre ellos cuatro la semana pasada. Ninguno ha sido condenado por la muerte de ninguno de los dos. También fueron reprendidos dos interrogadores del ejército, dijo un portavoz militar norteamericano. La mayoría de los que deben todavía hacer frente a acciones legales, ha negado toda responsabilidad, sea en declaraciones ante interrogadores o en comentarios a periodistas.
"Toda esta situación es injusta", dijo en una entrevista telefónica la sargento Selena M. Salcedo, una ex interrogadora de Bagram que fue acusada de agredir a Dilawar, abandono de deberes y de mentir a los investigadores. "Todo quedará claro cuando termine el proceso".
Con la mayoría de las acciones legales todavía pendientes, la historia de los maltratos en Bagram sigue sin estar completa. Pero documentos y entrevistas revelan una sorprendente disparidad entre los hallazgos de los investigadores del ejército y lo que dijeron funcionarios militares después de las muertes.
Portavoces militares sostuvieron que los dos hombres habían muerto por causas naturales, incluso después de que pesquisidores militares determinaran que las muertes eran homicidios. Dos meses después de esas autopsias, el comandante americano en Afganistán, el entonces teniente general Daniel K. McNeill, dijo que no tenía indicios de que los maltratos de los soldados hubieran contribuido a esas dos muertes. Los métodos usados en Bagram, dijo, estaban "en conformidad con técnicas de interrogatorio generalmente aceptadas".

Los Interrogadores
En el verano de 2002, el centro de detención militar de Bagram, a unos 65 kilómetros al norte de Kabul, era un pesado recordatorio del improvisado poder norteamericano en Afganistán.
Construido por los soviéticos como un taller de maquinaria de la aviación para la base de operaciones que establecieron poco después de su intervención en el país en 1979, el edificio sobrevivió las guerras subsiguientes como una abollada reliquia -un edificio de hormigón largo y achaparrado con oxidadas láminas de metal donde antes hubo ventanas.
Actualizado con cinco enormes corrales de alambre y una media docena de celdas de aislamiento de madera terciada, el edificio se transformó en el Punto de Reunión de Bagram, un centro de interrogatorios de prisioneros capturados en Afganistán y otros lugares. El BCP, como lo llaman los soldados, mantenía normalmente entre 40 y 80 detenidos mientras eran interrogados e investigados para su posible traslado al centro de detención de términos más prolongados del Pentágono en Bahía Guantánamo, Cuba.
La nueva unidad de interrogatorios que llegó en julio de 2002 también había sido improvisada. La capitán Wood, entonces una teniente de 32 años, llegó a Fort Bragg, Carolina del Norte, con 13 soldados de la Brigada de Inteligencia Militar 525; seis reservistas que hablaban árabe de la Guardia Nacional de Utah fueron incluidos en el grupo.
Parte del nuevo grupo, que fue integrado a la Compañía A del Batallón de Inteligencia Militar 519, fue formado con especialistas en contraespionaje sin formación en interrogatorios. Sólo dos de los soldados habían alguna vez interrogado a prisioneros.
La formación especializada que recibía la unidad se hacía durante el trabajo, en sesiones con dos interrogadores que habían trabajado en la prisión algunos meses. "No había nada que nos preparara para dirigir una operación de interrogatorio" como la de Bagram, dijo más tarde a los investigadores el oficial trasladado a cargo de los interrogatorios, el sargento Steven W. Loring.
Las reglas de combate no eran muy claras. El pelotón tenía el manual normal de interrogatorios, el Manual de Terreno 34-52 del Ejército, y una orden del ministro de Defensa, Donald H. Rumsfeld, de tratar a los prisioneros "humanamente" y, cuando fuera posible, en conformidad con las Convenciones de Ginebra. Pero con la decisión final del presidente Bush en febrero de 2002 de que las Convenciones no se aplican en el conflicto con Al Qaeda y que los milicianos talibanes no recibirán los derechos de los prisioneros de guerra, los interrogadores creyeron que se "podían desviar ligeramente de las reglas", dijo uno de los reservistas de Utah, el sargento James A. Leahy.
"Había las Convenciones de Ginebra para los enemigos prisioneros de guerra, pero nada para los terroristas", dijo a los investigadores del ejército el sargento Leahy. Y los detenidos, dijeron oficiales de inteligencia, debían ser considerados terroristas hasta que se demostrara lo contrario.
Las desviaciones incluían el uso de "posturas de seguridad" o "posiciones estresantes" que harían sentirse incómodos a los detenidos sin necesariamente herirlos -arrodillarse en el suelo, por ejemplo, o sentarse en la posición ‘silla' contra una pared. El nuevo pelotón que también conocía técnicas de privación del sueño, que la unidad anterior había limitado generalmente a 24 horas o menos, insistiendo en que el interrogador permanezca despierto junto al prisionero para no ignorar los límites de un tratamiento humano.
Pero cuando los interrogadores del 519 empezaron a trabajar, redefinieron sus propios métodos de privación de sueño. Decidieron que de 32 a 36 horas era el tiempo óptimo para mantener despiertos a los prisioneros y eliminaron la práctica de permanecer despiertos ellos mismos, dijo en una entrevista un ex interrogador, Eric LaHammer.
Los interrogadores trabajaban con un listado de técnicas básicas para obtener la colaboración de un prisionero, desde el enfoque "amistoso", las rutinas del poli malo-poli bueno y la amenaza de un encarcelamiento indefinido. Pero interrogadores con menos experiencia descansaban en el método conocido entre los militares como ‘Pégales un Susto', o lo que un soldado llamó "la técnica del grito".
El sargento Loring, entonces de 27, trató sin demasiado éxito de impedir que los interrogadores usaran esa técnica, que implica normalmente gritar y arrojar sillas. Leahy dijo que el sargento "ponía freno cuando algunos métodos se escapaban de las manos". Pero también podía desechar tácticas que consideraba demasiado suaves, dijeron varios soldados, y daban a algunos de los interrogadores más agresivos mucha libertad de acción. (Los intentos de localizar a Loring, que dejó el ejército, fueron infructuosos).
"A veces desarrollábamos algún tipo de relación con los detenidos, y el sargento Loring se sentaba con nosotros y nos recordaba que esa gente era mala y hablaba del 11 de septiembre y decía que no eran nuestros amigos y que no debíamos confiar en ellos", dijo Leahy.
El especialista Damien M. Corsetti, un interrogador alto y barbudo llamado a veces ‘el Monstruo' -se había tatuado su apodo en italiano en su estómago, dijeron otros soldados- era a menudo elegido para intimidar a los nuevos prisioneros. El especialista Corsetti, dijeron, se enfurecía y gritaba a los recién llegados que estaban encadenados a una viga del techo o yacían boca abajo en el piso del cuarto de retención. (Una unidad militar K-9 a menudo llegaba con perros gruñendo a pasearse entre los detenidos para obtener un efecto similar, revelan los documentos).
"Los otros interrogadores usaban su reputación", dijo uno de los interrogadores, el especialista Eric H. Barclais. "Le decían al detenido: ‘Si no colaboras, traeremos al Monstruo y eso no será agradable para ti'". Otro soldado contó a los investigadores que el sargento Loring se refería despreocupadamente al especialista Corsetti, entonces de 23, como ‘el Rey de la Tortura'.
Un detenido saudí que fue entrevistado por interrogadores del ejército en junio pasado en Guantánamo dijo que el especialista Corsetti había sacado su pene durante un interrogatorio en Bagram, lo había mantenido frente a la cara del prisionero y lo amenazó con violarlo, según muestran fragmentos de la declaración.
En otoño pasado, los investigadores dijeron que había motivos suficientes para acusar al especialista Corsetti de asalto, agresión a un prisionero y actos indecentes; pero no ha sido acusado formalmente. Un portavoz de Fort Bragg dijo que el especialista Corsetti no quería hacer comentarios.
A fines de agosto de 2002, los interrogadores de Bagram recibieron a una nueva unidad de la policía militar que fue asignada a la custodia de los detenidos. Los soldados, en su mayor parte reservistas de la Compañía de Policía Militar 377, de Cincinnati y Bloomington, Indiana, carecían igualmente de preparación para la misión, dijeron miembros de la unidad.
La compañía recibió lecciones básicas de tratamiento de prisioneros en Fort Dix, Nueva Jersey, y algunos policías y funcionarios de prisiones entre sus rangos proveyeron más adiestramiento. Esas instrucciones incluían una revisión de "tácticas de control de la presión" y especialmente el "golpe en el peroné" -un fuerte golpe paralizante al lado de la pierna, justo arriba de la rodilla.
Los policías militares dijeron que nunca les dijeron que los golpes en el peroné no formaban parte de la doctrina militar. Y la mayoría de ellos no oyeron a uno de los anteriores agentes de policía que dijo a otro soldado durante el adiestramiento que no debía nunca usar esos golpes porque "destrozaría" las piernas del detenido.
Pero una vez en Afganistán, los miembros de la 377 descubrieron que las reglas normales no se aplicaban. El golpe en el peroné se transformó rápidamente en el arma básica en el arsenal de la policía militar. "Era algo aceptado; podías darles un rodillazo en las piernas", dijo a los investigadores el ex sargento Thomas V. Curtis.
Tras unas semanas de gira con la compañía, el especialista Jeremy M. Callaway oyó a otros guardia fanfarronearse de haber golpeado a un detenido que lo había escupido. El especialista Callaway también dijo a los investigadores que otros soldados habían felicitado al guardia por no "aguantar nada" de un detenido.
Un capitán apodó a los miembros del Tercer Pelotón, ‘la Banda de la Testosterona'. Varios de ellos eran dedicados culturistas. Tras llegar a Afganistán, un grupo de soldados decoraron su tienda con una bandera confederada, dijo un soldado.
Algunos de los mismos policías militares mostraron un particular interés en un detenido afgano perturbado que era conocido porque se comía sus excrementos y se mutilaba a sí mismo con alambres de púas. Los soldados le dieron repetidos rodillazos en las piernas hasta que, en un momento, lo encadenaron con los brazos en el aire, dijo el especialista Callaway a los investigadores. También lo apodaron ‘Timmy', por un niño incapacitado de la serie de dibujos animados de televisión ‘South Park'. Uno de los guardias que golpeó al prisionero también le enseñó a chillar como el personaje de la serie, dijo el especialista Callaway.
Finalmente el hombre fue enviado a casa.

Detenido Rebelde
El detenido conocido como Persona Bajo Control º412 era un afgano corpulento y bien arreglado llamado Habibullah. Algunos funcionarios americanos lo identificaban con el ‘ulema' Habibullah, hermano del antiguo comandante talibán de la provincia de Oruzgan, al sur de Afganistán.
Se destacaba entre los desaseados guerrilleros y aldeanos que los interrogadores acostumbraban a ver. "Tenía una mirada penetrante y mucha confianza en sí mismo", dijo el jefe de la policía militar, el mayor Bobby R. Atwell.
Documentos de la investigación sugieren que Habibullah fue capturado por un señor de la guerra afgano el 28 de noviembre de 2002, y entregado a operativos de la CIA dos días después. Su estado en ese momento es objeto de disputa. El médico que lo examinó al llegar a Bagram lo declaró en buena salud. Pero el jefe de operaciones de inteligencia, el teniente coronel John W. Loffert Jr., dijo más tarde a los interrogadores que "ya se encontraba mal al llegar".
Lo que sí está claro es que Habibullah fue clasificado en Bagram como prisionero importante y especialmente listo y rebelde.
Uno de los sargentos del Tercer Pelotón de la 377, Alan J. Driver Jr., dijo a los investigadores que Habibullah se levantó después de un análisis rectal y le dio un rodillazo en la ingle. El guardia dijo que él agarró al prisionero por la cabeza y le gritó en la cara. Habibullah se puso "combativo", dijo el sargento Driver, y tuvo que ser dominado por tres guardias, que se lo llevaron con una llave de brazos.
Entonces fue recluido en una de las celdas de aislamiento de 2.70 por 2.10 metros, que el comandante de la policía militar, el capitán Christopher M. Beiring describió más tarde como un procedimiento normal. "La política era que los detenidos debían ser encapuchados, encadenados y aislados al menos las primeras 24 horas, a veces las primeras 72 horas de cautiverio", dijo a los investigadores.
Aunque los guardias mantenían despiertos a algunos prisioneros gritándoles o pinchándolos o golpeando la puerta de sus celdas, Habibullah fue encadenado por las muñecas al techo de cables de su celda, dijeron los soldados.
Al segundo día, el 1 de diciembre, el prisionero se mostró nuevamente "poco cooperativo", esta vez con el especialista Willie V. Brand. El guardia, que ha sido desde entonces acusado de agresión y otros delitos, dijo a los investigadores que le había dado tres golpes en el peroné como respuesta. Al día siguiente, dijo el especialista Brand, tuvo que dar de rodillazos nuevamente al prisionero. Más otros golpes.
Un abogado del especialista Brand, John P. Galligan, dijo que su cliente no había tenido intenciones criminales al agredir a prisioneros. "En la época, mi cliente se comportaba según las normas operacionales normales que estaban en vigor en el centro de detención de Bagram.
La comunicación entre Habibullah y sus carceleros parece haber sido casi exclusivamente física. A pesar de repetidas peticiones, los policías militares no tenían intérpretes propios. En lugar de eso, tomaban de prestado a los intérpretes de los interrogadores toda vez que podían y dependían de prisioneros que hablaban un poco de inglés para que les tradujeran.
Cuando los detenidos eran golpeados o pateados por "rebeldía", uno de los intérpretes, Ali M. Baryalai, dijo que ocurría a menudo "porque no tenían ni idea de lo que decían los policías militares".
La mañana del 2 de diciembre, testigos dijeron a los investigadores que Habibullah estaba tosiendo y quejándose de dolor de pecho. Entró cojeando y con grilletes al cuarto de interrogatorios, con la pierna derecha tiesa y su pie derecho hinchado. El interrogador a cargo, el sargento Leahy, lo dejó sentarse en el suelo porque no podía doblar las rodillas y sentarse en una silla.
El intérprete que estaba a mano, Ebrahim Baerde, dijo que los interrogadores habían mantenido su distancia ese día "porque estaba escupiendo un montón de flema".
"Se estaban riendo y burlándose de él, diciendo que era ‘vulgar' y ‘sucio'", dijo Baerde.
Aunque golpeado, Habibullah no había sido sometido.
"Una vez le preguntaron si quería pasarse esposado el resto de su vida", dijo Baerde. "Su respuesta fue: ‘Sí, ¿no ves lo bien que me cuidan aquí?'"
El 3 de diciembre la reputación de la rebeldía de Habibullah lo transformó en un blanco predilecto. Un policía militar dijo que le había propinado cinco golpes en el peroné por "rebelarse y resistir". Otro le dio tres o cuatro golpes más por lo mismo. Algunos guardias dijeron más tarde que se había herido al tratar de escapar.
Cuando el sargento James P. Boland vio a Habibullah el 3 de diciembre, estaba en una celda de aislamiento, amarrado al techo por esposas y una cadena en la cintura. Su cuerpo estaba desplomado hacia adelante, mantenido así por las cadenas.
El sargento Boland dijo a los investigadores que había entrado a la celda con otros dos guardias, los especialistas Anthony M. Morden y Brian E. Cammack. (Los tres han sido acusados de agresión y otros delitos). Uno de ellos le sacó la capucha. Tenía la cabeza caída hacia un lado, con la lengua fuera. El especialista Cammack dijo que había puesto algo de pan en la lengua de Habibullah. Otro soldado puso una manzana en la mano del prisionero; cayó al suelo.
Cuando el especialista Cammack se volvió hacia el prisionero, dijo en una declaración, Habibullah le escupió en el pecho. Más tarde, el especialista Cammack reconoció: "No estoy seguro de que me haya escupido". Pero en ese momento explotó, gritándole: "¡No me vuelvas a escupir nunca más!" y dándole un fuerte rodillazo en la pierna, "quizás varias veces". El cuerpo desplomado de Habibullah balanceándose de las cadenas.
Cuando el sargento Boland volvió a la celda unos 20 minutos más tarde, dijo, Habibullah no se movía y no tenía pulso. Finalmente el prisionero fue sacado de sus cadenas y dejado en el piso de su celda.
El guardia que el especialista Cammack dijo que había aconsejado en Nueva Jersey sobre los peligros de los golpes en el peroné, lo encontró en el cuarto donde yacía el cuerpo ya frío de Habibullah.
"El especialista Cammack parecía muy abatido", dijo el especialista William Bohl a un investigador. El soldado "daba vueltas en el cuarto, histérico".
Un policía militar fue enviado a despertar a uno de los médicos.
"¿Para qué quieres que me levante?", respondió el médico, el especialista Robert S. Melone, diciéndole que llamara a una ambulancia.
Cuando finalmente llegó otro médico, encontró a Habibullah en el suelo, con los brazos extendidos, los ojos y la boca abierta.
"Daba la impresión de que llevaba muerto un bien tiempo y a nadie parecía preocuparle", dijo el médico, el sargento Rodney D. Glass.
No todos los guardias eran indiferentes, según se desprende de sus declaraciones. Pero si la muerte de Habibullah consternó a algunos de ellos, eso no produjo cambios importantes en la gestión del centro de detención.
Se asignaron guardias de la policía militar para estar presentes durante los interrogatorios para prevenir los maltratos. El mayor Atwell dijo a los investigadores que ya había instruido al comandante de la compañía de la policía militar, el capitán Beiring, que dejara de colgar a los prisioneros al techo. Otros dijeron que nunca recibieron esa orden.
Oficiales dijeron más tarde a los investigadores que no estaban consciente de ningún abuso serio en el BCP. Pero el sargento primero de la 377, Betty J. Jones, contó a los investigadores que el uso de posturas estresantes, privación del sueño y golpes al peroné eran ya evidentes.
"Todos los que tienen algo de autoridad visitaron el centro de detención en algún momento", dijo.
El mayor Atwell dijo que la muerte "no causó demasiada preocupación porque parecía natural".
De hecho, la autopsia de Habibullah, completada el 8 de diciembre, mostraba moretones y raspaduras en su pecho, brazos y cabeza. Había profundas contusiones en sus pantorrillas, rodillas y muslos. Su pantorrilla izquierda tenía una marca aparentemente causada por una suela de zapato.
Su muerte fue atribuida a un coágulo de sangre, causado probablemente por las graves heridas en sus piernas, que se trasladó hacia su corazón e impidió que llegara sangre a sus pulmones.

El Detenido Tímido
El 5 de diciembre, un día después de la muerte de Habibullah, Dilawar llegó a Bagram.
Cuatro días antes, en vísperas del festivo musulmán de Id al-Fitr, Dilawar salió de su pequeña aldea de Yakubi con su apreciada nueva posesión, un sedán Toyota de segunda mano que su familia le había comprado semanas antes para que lo trabajara como taxi.
Dilawar no era un aventurero. Rara vez se alejaba de su casa de piedra que compartía con su esposa, joven hija y otros familiares. Nunca fue a la escuela, dijeron sus familiares, y sólo tenía un amigo, Bacha Khel, con el que se sentaba a platicar en los trigales que rodean la aldea.
"Era un hombre tímido, muy sencillo", dijo su hermano mayor, Shahpoor, en una entrevista.
El día que desapareció, la madre de Dilawar le había pedido que reuniera a sus tres hermanas en aldeas vecinas y las llevara a casa para las vacaciones. Pero él necesitaba dinero para la gasolina y decidió conducir hasta la capital provincial, Khost, a unos 45 minutos, a ver si encontraba clientes.
En una parada de taxis allá, recogió a tres hombres que iban a Yakubi. En el camino pasaron frente a una base de las tropas americanas, Campo Salerno, que había sido blanco de un ataque con proyectiles esa mañana.
Milicianos leales al comandante de la guerrilla que custodiaba la base, Jan Baz Khan, paró al Toyota en un puesto de control. Confiscaron el walkie-talkie roto de uno de los pasajeros de Dilawar. En el maletero encontraron un estabilizador eléctrico utilizado para regular la corriente de los generadores. (La familia de Dilawar dijo que el estabilizador no era de ellos; en la época, dijeron, no tenían electricidad).
Los cuatro hombres fueron detenidos y entregados a los soldados norteamericanos en la base como sospechosos de haber participado en el ataque. Dilawar y sus pasajeros pasaron su primera noche allí encadenados a una valla, de modo que no pudieron dormir. Cuando un médico los examinó a la mañana siguiente, dijo más tarde, pensó que Dilawar estaba cansado y sufría de dolores de cabeza, pero se encontraba bien.
Los tres pasajeros de Dilawar fueron finalmente trasladados a Guantánamo y encerrados allá durante más de un año antes de ser enviados a casa sin cargos. En entrevistas después de su liberación, los hombres describieron su tratamiento en Bagram como mucho peor que en Guantánamo. Aunque todos dijeron haber sido golpeados, se quejaron amargamente de haber sido desnudados frente a soldados mujeres en las duchas y exámenes médicos, que dijeron que incluían varios dolorosos y humillantes exámenes rectales.
"Me hicieron montones de cosas malas", dijo Abdur Rahim, un panadero de 26 años de Khost. "Yo gritaba y lloraba, y nadie escuchaba. Cuando yo gritaba, los soldados me golpeaban la cabeza contra el escritorio".
Para Dilawar, dijeron los otros prisioneros, lo más difícil era la capucha de tela negra en la cabeza. "No podía respirar", dijo un hombre llamado Parkhudin, que había sido uno de los pasajeros de Dilawar.
Dilawar era un hombre frágil, de 1.80m de estatura y de 55 kilos. Pero en Bagram fue rápidamente clasificado como "rebelde".
Cuando el especialista Corey E. Jones, del Primer Pelotón de la Policía Militar, fue enviado a la celda de Dilawar a darle algo de agua, dijo que el prisionero le escupió en la cara y empezó a darle de patadas. El especialista Jones respondió, dijo, dándole unos rodillazos en la pierna al detenido encadenado.
"Gritó: ‘¡Alá! ¡Alá! ¡Alá!' y mi primera reacción fue que estaba pidiendo ayuda a su Dios", dijo el especialista Jones a los investigadores. "Todos lo oyeron llorar y pensaban que era divertido".
Más tarde otros miembros del Tercer Pelotón de la Policía Militar se acercaron por el centro de detención y pararon en las celdas de aislamiento para verlo con sus propios ojos, dijo el especialista Jones.
"Se transformó en una especie de chiste permanente y los soldados llegaban para darle al detenido al golpe al peroné solamente para oírlo gritar: "‘Alá'", dijo. "Continuó durante un período de 24 horas y creo que puede haber recibido unos 100 golpes".
En una declaración posterior, el especialista Jones fue vago sobre la identidad de los que habían participado en los golpes. Sus estimaciones no fueron nunca confirmadas, pero finalmente otros guardias confesaron haber golpeado a Dilawar repetidas veces.
Muchos policías militares terminaron negando que estuviesen al tanto de las lesiones de Dilawar, explicando que nunca vieron sus piernas debajo del chándal. Pero el especialista Jones recordó que la cuerda de los pantalones del uniforme naranja de prisionero de Dilawar se cayó varias veces cuando estaba encadenado.
"Vi el rosetón porque se le cayeron los pantalones cuando estaba en una posición estresante", dijo el soldado a los investigadores. "Al cabo de un tiempo me di cuenta de que era del tamaño de un puño".
Dilawar empezó a desesperarse, gritando que lo dejaran en libertad. Pero incluso sus intérpretes tenían dificultades en comprender su dialecto pashto; los asombrados guardias sólo oían ruidos.
"Gritaba constantemente: ‘¡Déjadme en libertad; no quiero estar aquí!" y cosas como esas", dijo un lingüista que podía descifrar su malestar, Abdul Ahad Wardak.
Wardak.

El Interrogatorio
El 8 de diciembre Dilawar fue llevado a su cuarto interrogatorio. Se tornó pronto en hostil.
El interrogador de 21 años, el especialista Glendale C. Walls II, dijo más tarde que Dilawar era evasivo. "Había unas lagunas, y queríamos que nos respondiera la verdad", dijo. El otro interrogador, la sargento Salcedo, se quejó que el prisionero se reía, no respondía las preguntas y se negaba a estar arrodillado en el suelo o sentarse contra la pared.
El intérprete presente, Ahmad Ahmadzai, recordó otra cosa.
Ahmadzai dijo que los interrogadores acusaron a Dilawar de lanzar los proyectiles que habían impactado en la base americana. Él lo negó. Mientras estaba arrodillado en el suelo, era incapaz de mantener las manos esposadas por encima de la cabeza, llevando a la sargento Salcedo a golpearlo cada vez que empezaba a bajarlas.
"Selena le regañaba por ser débil y cuestionaba que fuera un hombre, lo que era muy humillante, dado su legado cultural",dijo Admadzai.
Cuando Dilawar no pudo sentarse en la posición de la silla contra la pared debido a sus piernas golpeadas, los dos interrogadores lo agarraron de la camisa y lo golpearon repetidas veces contra la pared.
"Duró unos 10 a 15 minutos", dijo el intérprete. "Él estaba tan cansado que no se podía mantener de pie".
"Lo levantaron y en un momento Selena se paró con sus botas encima de sus pies desnudos y lo agarró por la barba y lo empujó hacia ella", continuó. "Selena le dio una patada en la ingle, en sus partes privadas, con su pie izquierdo. Estaba a alguna distancia de él, y se echó hacia atrás y le dio una patada.
"En los primeros diez minutos lo interrogaron, creo, pero después sólo fueron empujones, patadas, gritos", dijo Ahmadzai. "Eso no era un interrogatorio".
La sesión terminó cuando la sargento Salcedo instruyó a los policías militares que mantuvieran a Dilawar encadenado al techo hasta el turno siguiente.
A la mañana siguiente Dilawar empezó a gritar nuevamente. Hacia el mediodía los policías militares llamaron a uno de los intérpretes, Baerde, para que tratara de calmar a Dilawar.
"Le dije: ‘Por favor, mira, si quieres sentarte y que te quiten los grilletes, tienes que estar tranquilo una hora más'".
"Me dijo que si seguía con los grilletes una hora más, moriría".
Media hora más tarde Baerde volvió a la celda. Las manos de Dilawar colgaban libres de esposas, y su cabeza, cubierta por una capucha negra, estaba desplomada hacia adelante.
"Quería un doctor, y dijo que necesitaba una ‘inyección'", recordó Baerde. "Dijo que no se sentía bien. Dijo que le dolían las piernas".
Baerde tradujo la petición de Dilawar a uno de los guardias. El soldado cogió la mano del prisionero y la apretó con las uñas para comprobar su circulación.
"Está bien", dijo el policía militar, según Baerde. "Está tratando de liberarse de los grilletes".
Para cuando Dilawar fue llevado a su último interrogatorio a las primeras horas del día siguiente, el 10 de diciembre, se veía exhausto y estaba balbuceando que su esposa había muerto. También le dijo a los interrogadores que los guardias lo habían golpeado.
"Pero eso no se investigó", dijo Baryalai, el intérprete.
El especialista Walls era nuevamente el interrogador jefe. Pero su colega más agresivo, el especialista Claus, se hizo rápidamente cargo, dijo Baryalai.
"Josh tenía una regla y era que el detenido tenía que mirarlo a él, no a mí", dijo el intérprete a los investigadores. "Le dio tres posibilidades y entonces lo agarró por la camiseta y lo empujó hacia él, sobre la mesa, golpeándole el pecho contra la mesa".
Cuando Dilawar fue incapaz de arrodillarse, dijo el intérprete, los interrogadores lo pusieron sobre los pies y lo empujaron contra la pared. Le dijeron que asumiera una postura difícil, y el prisionero se reclinó contra la pared y empezó a quedarse dormido.
"Me parecía que Dilawar estaba tratando de colaborar, pero que físicamente no podía hacer lo que le pedían", dijo Baryalai.
Finalmente el especialista Walls agarró al prisionero y "lo sacudió violentamente", dijo el intérprete, diciéndole que si no cooperaba, lo embarcarían hacia Estados Unidos, donde sería "tratado como una mujer por los otros hombres" y tendría que hacer frente a criminales que "estarían muy indignados con cualquiera que hubiera participado en los atentados del 11 de septiembre". (El especialista Walls fue acusado de agresión, maltratos y desacato; el especialista Clas fue acusado de agresión, maltratos y por mentir ante los investigadores. Los soldados se negaron a hacer comentarios).
Un tercer especialista de la inteligencia militar que hablaba algo de pashto, el sargento W. Christopger Yonushonis, había interrogado a Dilawar antes y había arreglado que el especialista Claus tomara su trabajo cuando él terminara. En lugar de eso, el sargento llegó al cuarto de interrogatorios para encontrar una poza de agua en el piso, una mancha mojada en la camisa de Dilawar y el especialista Claus parado encima del detenido, retorciendo la capucha que cubría la cabeza del prisionero.
"Tenía la impresión de que Josh en realidad estaba manteniendo de pie al detenido tirándolo por la capucha", dijo. "Yo estaba furioso en ese momento porque había visto a Josh apretar la capucha de otro detenido la semana anterior. Esa conducta me parecía completamente gratuita y sin relación alguna con el recabamiento de inteligencia".
"¿Qué significa todo ese agua?", preguntó el sargento Yonushonis.
"Queríamos asegurarnos de que no se deshidrate", respondió el especialista Claus.
A la mañana siguiente el sargento Yonushonis se dirigió hacia el oficial a cargo de los interrogadores, el sargento Loring, para informarle sobre el incidente. Sin embargo, Dilawar ya había muerto.

Post-Mortem
Los hallazgos de la autopsia de Dilawar son sucintos. Tenía problemas con una arteria coronaria, informó el médico forense, pero lo que causó su deficiencia cardíaca fueron "lesiones a las extremidades inferiores". Lesiones similares contribuyeron a la muerte de Habibullah.
Uno de los pesquisidores tradujo más tarde la evaluación en una audiencia preliminar del especialista Brand, diciendo que el tejido de las piernas del joven "había sido en lo fundamental, machacado".
"He visto heridas similares en personas atropelladas por un bus", dijo la teniente coronel Elizabeth Rouse, la forense, y, en esa época, mayor.
Después de la segunda muerte, varios interrogadores del Batallón 519 fue suspendidos temporalmente de sus puestos. Un médico fue asignado al centro de detención para trabajar en los turnos nocturnos. Por órdenes del jefe de inteligencia de Bagram, se prohibió que los interrogadores tuvieran algún contacto físico con los detenidos. También se prohibió encadenar a los prisioneros a algún objeto fijo y se puso límites al uso de la estrés.
En febrero, un funcionario militar norteamericano reveló que el comandante de la guerrilla afgana cuyos hombres habían detenido a Dilawar y sus pasajeros había sido detenido a su vez. El comandante, Jan Baz Khan, era sospechado de haber atacado él mismo la base y de entregar luego a ‘sospechosos' inocentes a los norteamericanos para ganarse su confianza, dijo el funcionario militar.
Los tres pasajeros en el taxi de Dilawar fueron enviados a casa desde Guantánamo en marzo de 2004, 14 meses después de su captura, con cartas que dicen que no representaban una "amenaza" para las tropas americanas.
Fueron visitados más tarde por los padres de Dilawar, que le imploraron que les contaran qué había pasado con su hijo. Pero los hombres dijeron que no se atrevieron a contar los detalles.
"Les dije que tenía una cama", dijo Parkhudin. "Les dije que los americanos eran muy amables, porque él tenía problemas con el corazón".
A fines de agosto del año pasado, poco antes de que el ejército completara su pesquisa sobre las muertes, el sargento Yonushonis, estacionado en Alemania, se acercó de propia iniciativa a un agente del Comando de Investigaciones Criminales. Hasta entonces, nunca se le había entrevistado.
"Esperaba que tomarían contacto conmigo en algún momento por los investigadores del caso", dijo. "Yo estaba viviendo a unas puertas del cuarto de interrogatorios y había sido uno de los últimos en ver vivo al prisionero".
El sargento Yonushonis describió lo que había presenciado como el último interrogatorio del prisionero. "Yo estaba tan enojado que no podía hablar", dijo.
También agregó un detalle que había sido pasado por alto en el documento de la pesquisa. Para cuando Dilawar fue llevado a su interrogatorio final, dijo, "la mayoría de nosotros estábamos convencidos de que el detenido era inocente".

Ruhallah Khapalwak, Carlotta Gall y David Rohde contribuyeron a este reportaje, y Alain Delaqueriere colaboró en la investigación.


Chiquis Giordano Courcelle de Chacón
Re: [dioshomosexual] VIOLENCIA HETEROSEXUAL
kunthakinthe


Oct 17, 2008, 8:53 AM


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Re: [dioshomosexual] VIOLENCIA HETEROSEXUAL
dioshomosexual


Oct 17, 2008, 5:11 PM


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El católico obispo de Ecatepec, Onésimo Cepeda Silva, fue denunciado penalmente este miércoles ante la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) pues se le imputa haber cometido un fraude procesal al haber simulado un préstamo de 130 millones de dólares con el propósito de apoderarse, junto con un empresario, de una veintena de cuadros de pintores afamados.

Los denunciantes pidieron ayer al Ministerio Público capitalino que el maldito prelado sea citado para que declare en calidad de indiciado, sin importar su alta jerarquía dentro de la Iglesia católica.

“Esperamos que no le tiemble la mano al procurador (Miguel Ángel Mancera) y que cite a comparecer al señor obispo, porque se le debe dar un trato igual que a cualquier otro ciudadano acusado de un delito”, sostuvo Xavier Olea Peláez, uno de los abogados que elaboraron la demanda.

Según la querella presentada ayer en las oficinas centrales de la mejicana Procuraduría General de Justicia de el Distrito Federal, el prelado participa ilegalmente en un litigio civil que implica la lucha jurídica por la propiedad de 24 obras de arte, entre ellas un Tamayo, un Modigliani, un Rivera, un Orozco, un Clausell y un Picasso.

El fundamento de la querella es que el obispo sostiene que hace cinco años le prestó 130 millones de dólares en efectivo a la señora Olga Azcárraga (hermana del presidente de Grupo Fórmula, Rogerio Azcárraga), siete meses antes de su muerte, una operación financiera que algunos familiares de al occisa aseguran es falsa.

La prueba fuerte de los querellantes es un pagaré –evidentemente manipulado– que Olga Azcárraga firmó en favor de Cepeda Silva y que el prelado endosó en propiedad al empresario Jaime Matute, administrador de la señora y de la compañía Arthinia Internacional, titular de los derechos de posesión de las obras de arte.

Los abogados Xavier Olea, Arsenio Farell Campa y Jorge Castro Trejo son quienes encabezan la denuncia contra Cepeda, y al igual que a Matute acusan al obispo de pretender apropiarse de la colección de arte que vale mucho más de los 130 millones de dólares que acredita el pagaré.

“¿Cómo pudo un obispo de un obispado paupérrimo tener esa cantidad de dólares? ¿De qué manera la obtuvo para entregarla en efectivo? ¿Por qué concepto?”, son algunas de las preguntas que resaltaron los abogados al redactar la querella.

En la misma denuncia se menciona una declaración que el 15 de diciembre de 2004 hizo Cepeda ante un juez civil que desahoga un juicio paralelo abierto por Rogerio Azcárraga en contra del prelado.

“No es verdad que el suscrito Onésimo Cepeda sea un hombre rico en lo material, y menos cierta es la supuesta capacidad económica que el actor me atribuye para satisfacer el apetito de dinero que mediante este juicio revela”, sostuvo el prelado ante el juez 56 de lo civil del Distrito Federal.

Valiéndose de la afirmación del obispo, los querellantes resaltaron: “si el señor obispo no es rico en lo material, cómo pudo hacer un préstamo en efectivo por 130 millones de dólares a mi representada; y más aún, cómo pudo pensar (recordemos que Cepeda Silva, antes de ser sacerdote y, en consecuencia obispo, fue, como corredor de bolsa, miembro relevante de la comunidad financiera mexicana, lo que implica que conoce de números y riesgos financieros), que Arthimia se iba a obligar a pagar 130 millones de dólares”.

Entrevistado en la entrada del edificio central de la PGJDF, Xavier Olea señaló: “venimos a presentar una denuncia en contra de Onésimo Cepeda y un señor de nombre Jaime Matute Labrador. Aparentemente el señor obispo entregó a la fallecida Olga Azcárraga 130 millones de dólares en efectivo, y como consecuencia de ello la señora supuestamente le firmó un pagaré”.

Aseguró que Onésimo Cepeda, en su carácter de ministro de culto, esta “impedido” para realizar operaciones mercantiles credicticias cuando éstas persigan fines de lucro, como se establece en la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público.

“Además, fue una transacción simulada, ficticia. No la hubo, tomando en consideración que nunca ingresó esa canrtidad a las arcas de la señora Azcárraga y menos a las de Arthinia Internacional, que es la titular de una cuarentena de obras de pintores famosos.”

Ha menester recordar que varios obispos mejicanos se dedican al narcotráfico y al lavado de dinero de ese criminal negocio sangriento.
Re: [dioshomosexual] VIOLENCIA HETEROSEXUAL
kunthakinthe


Oct 17, 2008, 5:36 PM


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jejejee...tu me caes como patada en los güevos por tu falta de sesos.....por tu falta de originalidad.....por BOSTEADOR de opiniones ajenas......por incapaz de elucubrar algo....crear ujna idea.....un concepto........por todo eso...FUERAAAAAAA.LaughLaugh
Re: [dioshomosexual] VIOLENCIA HETEROSEXUAL
dioshomosexual


Oct 20, 2008, 9:32 AM


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http://www.jornada.unam.mx/2008/10/20/index.php?section=politica&article=016n1pol



A uno de los soldados cuyo cuerpo fue encontrado ayer los asesinos le abrieron el abdomen.

Militares degollados y ataques a consulado de EU prenden focos rojos en Nuevo León.

Monterrey, Nuevo León, Méjico, 19 de octubre 2008. Entre el miércoles y el sábado de la semana pasada, seis militares fueron degollados y sometidos a torturas, en hechos supuestamente relacionados con la delincuencia organizada.

Además, este domingo, en un paraje de Loma Larga, al sur de Monterrey, fue localizado el cuerpo de otra víctima, al parecer también efectivo de la Secretaría de la Defensa Nacional, a quien se dio muerte al cortarle el cuello, además de que los homicidas le abrieron el abdomen.

La semana pasada inició con una espiral de violencia que tuvo repercusiones internacionales, pues la madrugada del domingo 12, dos sujetos dispararon armas de fuego en contra de las instalaciones del consulado de Estados Unidos en Monterrey y arrojaron una granada que no estalló.

El jueves, el embajador de Estados Unidos en México, Tony Garza, ordenó “por razones de seguridad” el cierre de la representación diplomática en la capital regiomontana por ese día, al recibir el reporte de una balacera “en las inmediaciones del consulado”.

El mismo jueves, durante la madrugada, el Ejército Mexicano y miembros de la Policía Federal Preventiva encabezaron dos operativos que incluyeron un cateo en una finca de la colonia La Luz, de Ciudad Guadalupe, y otro por la mañana en la colonia Country La Silla, del mismo municipio conurbado a Monterrey, donde se registró una balacera. Hubo un detenido y se incautó un arsenal.

El miércoles por la noche, tres militares fueron degollados y torturados, después de que acudieron a un table dance de Monterrey. Al parecer fueron confundidos con agentes que realizaban una investigación por venta drogas.

El sábado, a tres cuadras de donde hubo un enfrentamiento entre militares y supuestos sicarios, fueron abandonados en la colonia Country La Silla los cuerpos de dos soldados, con huellas de tortura y heridas en el cuello a la altura de la yugular. Otro más fue localizado a la salida de un bar en el municipio de Benito Juárez, y resultó ser compañero de los asesinados en el table dance de Monterrey.
Re: [dioshomosexual] VIOLENCIA HETEROSEXUAL
dioshomosexual


Oct 22, 2008, 6:41 PM


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Se puede decir sin temor a equivocaciones que la empresa nacional Petroleos Mexicanos (PEMEX) ya está prácticamente semi privatizada pues durante años se han ido entregando concesiones y contratos a compañías transnacionales extranjeras.

Una confirmación de este hecho es que ya ni el gobierno mexicano ni la transnacional estadounidense Halliburton necesitan esconderse para firmar convenios petroleros pues aunque las asociaciones en este sector con compañías extranjeras y privadas están prohibidas por la Constitución, sus directivas han sido violadas desde hace varios años.

Desde que en marzo de 1938 el ex presidente Lázaro Cárdenas nacionalizó la producción-distribución petrolera y los servicios de energía eléctrica, estos sectores se habían mantenido bajo control del gobierno

El artículo 27 de la Constitución establece que “tratándose del petróleo...o de minerales radiactivos, no se otorgarán concesiones ni contratos, y la Nación llevará a cabo la explotación de esos productos. Corresponde exclusivamente a la Nación generar, conducir, transformar, distribuir y abastecer energía eléctrica que tenga por objeto la prestación de servicio público...”

Años antes de que México firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con Estados Unidos comenzaron a penetrar, subrepticiamente, las compañías transnacionales en empresas claves de la nación.

En el 2000, cuando el presidente Vicente Fox llegó al poder aumentaron las presiones para que el Congreso autorizara la entrada de capitales foráneos en las ramas del petróleo y la energía como forma de atraer la inversión extranjera y poder salir de la deuda que acumulaba PEMEX.

El dirigente del Grupo de Ingenieros Petroleros Constitución de 1917, Francisco Garicochea, denunció que en el territorio azteca operan alrededor de 300 empresas transnacionales en el sector petrolero mediante contratos diversos.

Garicochea, cuya agrupación la integran ex directivos de Petróleos Mexicanos, agregó que las transnacionales actúan como una especie de “PEMEX paralela”, pues desplazan a los obreros nacionales en beneficio de extranjeros y son las mayores beneficiarias de los contratos que licita la empresa.

Entre enero de 2000 y 2005, Halliburton, basada en Houston, Texas y dirigida en esos momentos (aún mantiene el control) por el vicepresidente norteamericano Richard Cheney, consiguió 159 contratos con la división Perforación y Exploración (PEP) por 2 500 millones de dólares. En la actualidad la cifra alcanza los 4 000 millones de dólares.

El profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) John Saxe Fernández puntualizó que el actual debate sobre la privatización de PEMEX ya no tiene mucho de debate pues esa empresa ha subcontratado desde hace tiempo casi todas sus divisiones de exploración y perforación a transnacionales como Halliburton, Fluor-Daniel y Bechtel, entre otras, lo que ha convertido a la paraestatal en “un cascarón”.

En enero de este año 2008, la Halliburton obtuvo otra licitación por 683 millones de dólares de la estatal Petróleos Mexicanos para perforar 58 pozos en el sur de esa nación.

El documento indica que los trabajos deberán concluirse en tres años y consistirán en perforación y terminación de pozos en los campos de Samaria, Iride, Cunduacán, Platanal, Oxiacaque, Jacinto, Chinchorro, Palangre, Jujo, Santuario, Pijije, Tupilco, Costero y Tiumet, todos en el sudeste del país.

En México se desarrolla en estos momentos una campaña encabezada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), así como sectores sindicales y sociales para detener una iniciativa que intenta presentar en el Congreso el presidente Felipe Calderón del Partido Acción Nacional (PAN)para acabar de abrir oficialmente PEMEX al capital privado y extranjero.

La cláusula también estaría apoyada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) que durante más de 50 años gobernó el país y que sus últimos presidentes, Miguel De la Madrid, Ernesto Zedillo y Carlos Salinas de Gortari influyeron sobre las primeras entregas y concesiones privadas dentro de la empresa estatal bajo la asesoría del Banco Mundial (BM).

La justificación para continuar con la entrega del petróleo mexicano al capital extranjero se basa en que el presupuesto de la empresa se ve reducido por las reparaciones a infraestructura en deterioro e impuestos que debe pagar, que ascienden a más de la mitad de sus ventas.

Afirman que el 95% de su patrimonio esta comprometido, y la deuda del pasivo laboral anda por los 100 OOO millones de dólares

Para el ex candidato presidencial y presidente del PRD, Andrés Manuel López Obrador la reforma energética tiene como única motivación "la continuidad del afán de lucro de una minoría que quiere apropiarse de bienes y recursos de todos los mexicanos". La paraestatal aporta el 40% del ingreso fiscal al país.

Obrador agregó que no existe ninguna justificación técnica o financiera para privatizar Pemex y que de imponerse esta reforma, se perdería la posibilidad de utilizar el petróleo para industrializar a México, generar empleos y convertir al país en una potencia energética y sacar a millones de mexicanos de la pobreza.

Muchas son las arbitrariedades denunciadas al respecto por organizaciones obreras y políticas de la nación azteca como un legajo de la Coalición de Trabajadores Petroleros (CTP) donde se explica “la manera en que se ha profundizado una política intencionada para debilitar a la empresa, cuya riqueza se esta yendo a las firmas extranjeras y al capital privado”.

Mientras ocurre la desnacionalización del petróleo mexicano, la Halliburton continua acaparando convenios millonarios en la nación azteca. La privatización de PEMEX ya casi es un hecho consumado.
Re: [dioshomosexual] VIOLENCIA HETEROSEXUAL
dioshomosexual


Oct 26, 2008, 7:36 PM


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http://www.jornada.unam.mx/2008/10/25/index.php?section=politica&article=010n1pol

En los estados de México y Michoacán los sicarios dejaron mensajes para La Familia
Tres decapitados, entre las once víctimas de la jornada violenta de ayer en el país


Comando irrumpe en funeraria de Juárez donde velaban a tres ejecutados el jueves; hiere a cuatro

De los corresponsales



Dos cabezas humanas fueron encontradas ayer en los estados de México y Michoacán. Una, a menos de 100 metros del Centro de Justicia del municipio de Cuautitlán, y otra en una hielera abandonada en el puerto de Lázaro Cárdenas, mientras en Baja California se localizó el cuerpo decapitado de un hombre, y junto –dentro de una bolsa– la cabeza. En los dos primeros casos se encontraron mensajes dirigidos a la organización delictiva La Familia.

La Procuraduría General de Justicia del Estado de México informó que la mañana del viernes fue hallada la cabeza de un hombre –de aproximadamente 40 años– en una caja de cartón abandonada en un lote baldío que a veces es utilizado como estacionamiento, en el primer cuadro de Cuautitlán.

Junto al cadáver había un narcomensaje. En la frente, la víctima tenía una herida en forma de cruz producida con un objeto punzocortante.

Horas después, en el barrio de San Sebastián, municipio de Teoloyucan, a más de cinco kilómetros del hallazgo de la cabeza, fue localizado el cuerpo decapitado de un individuo con los brazos sujetos con cinta canela, informó la policía estatal, la cual no descartó que se trate de la misma persona.

La segunda cabeza se encontró en una hielera abandonda junto a un hotel del puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán. Los agresores dejaron también un narcomensaje. El descubrimiento se realizó luego de una denuncia anónima, informaron fuentes de la Procuraduría de Justicia estatal.

En tanto, en el fraccionamiento El Florido, de Tijuana, Baja California, fue encontrado el cadáver decapitado de un sujeto envuelto en una cobija, y a un lado, dentro de una bolsa negra, la cabeza.

Atacan en funeraria a deudos de ejecutados

Un comando irrumpió en una funeraria de Ciudad Juárez, Chihuahua –donde se velaban los restos de tres hombres que el pasado jueves fueron ultimados a balazos–, y disparó contra los deudos, dejando heridos a tres mujeres y un hombre, dos de ellos de gravedad.

El vocero de la Subprocuraduría de Justicia estatal, Alejandro Pariente, dijo que por cuestiones de seguridad no daba los nombres de los lesionados.

Según una versión extraoficial, los sicarios levantaron a dos hombres que se encontraban en las exequias y las mujeres fueron baleadas porque trataron de evitarlo.

Violencia

El crimen organizado cobró ayer la vida de tres personas en Chihuahua, cuatro en Sonora, dos en Baja California, una en Sinaloa y otra en Guerrero. En la tercera entidad, una recién nacida resultó herida en un ataque.

Cuatro de las 10 personas que la noche del miércoles fueron levantadas por un grupo armado en el municipio de Jiménez del Teúl, Zacatecas, fueron liberadas por sus captores, entre ellas el síndico del lugar, Noél Herrera Guzmán, y su hermano Leonel. Las autoridades no han dado más información.

En Mexicali, Baja California, fue descubierto un narcotúnel que empieza en un taller mecánico de la colonia Fronteriza y desemboca en una fábrica de Caléxico, California.

Detienen en BC a uno de los hombres más buscados por la FBI

Fuerzas castrenses capturaron en Playas de Rosarito a Ricardo Estrada Pérez El Pollo, uno de los llamados “tenientes” del cártel de los Arellano Félix, encargado del trasiego de droga en Tijuana y San Diego, y uno de los hombres más buscados por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés)

Fue aprehendido cuando circulaba por el fraccionamiento Ángeles a bordo de una camioneta de lujo en cuyo interior se encontraron tres armas largas y una corta.

Rinden homenaje a militares degollados

La Secretaría de la Defensa Nacional rindió homenaje a los 10 militares que entre el 15 y 22 de octubre fueron asesinados en Nuevo León de forma idéntica: degollados y con heridas de arma blanca.

En la ceremonia, que tuvo lugar en la explanada de la séptima Zona Militar, el comandante del 22 batallón de Infantería, Juan José Juárez, advirtió que en la lucha contra el crimen organizado “no hay espacio para temores”, y afirmó que “el Ejército seguirá siendo garante de la seguridad de la patria”.

Por otro lado, al menos 12 mantas con narcomensajes aparecieron en puentes peatonales de diversas localidades de Tabasco y Veracruz; en la primera entidad se contabilizaron nueve y tres en la segunda.

Finalmente, Rolando Hidalgo, titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Aguascalientes, dio a conocer que los policías municipales José Jiménez y Elías Dolores, así como Antonio Sánchez, ex comandante de la Agencia Federal de Investigación, asignado en la capital del estado, a quienes se les relaciona con el secuestro del empresario Jesús Martínez, buscaban asesinar a dos mandos de la policía preventiva capitalina.

Silvia Chávez, Antonio Heras, Rubén Villalpando, Ulises Gutiérrez, David Carrizales, Andrés T. Morales, Alfredo Valdez, Sergio Ocampo, Javier Valdez, Claudio Bañuelos y René A. López, corresponsales, y Afp y Dpa








http://www.jornada.unam.mx/2008/10/25/index.php?section=politica&article=011n1pol


Recompensa de $5 millones por dar información de los sicarios

Acribillados en Morelos, un subprocurador y dos escoltas


Este año han sido ultimados tres altos mandos policiacos en esa entidad

Gabriel León Zaragoza y Rubicela Morelos (Reportero y corresponsal)


El jueves en la noche el subprocurador de Asuntos contra la Delincuencia Organizada de la Procuraduría General de Justicia de Morelos, Andrés Dimitriadis Juárez, fue asesinado junto con sus dos escoltas por un comando que se desplazaba en dos vehículos. Ayer la Procuraduría General de la República (PGR) informó que atraerá el triple homicidio y ofreció una recompensa de hasta 5 millones de pesos a quien aporte datos veraces que coadyuven a la identificación de los presuntos responsables.


La PGR indicó que el Ministerio Público de la Federación adscrito a la delegación estatal inició la averiguación previa AP/PGR/ MOR/CV/688-2008 por violación a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos y homicidio.


Se informó que al filo de las 23 horas del jueves Dimitriadis Juárez y sus escoltas, Mario Ovalles Contreras y Jaime Guzmán Navarro, fueron asesinados por un comando que se trasladaba a bordo de dos vehículos, cuando el funcionario circulaba por prolongación Diana, a la altura de la colonia Vista Hermosa, de Cuernavaca.


Fuentes policiacas destacaron que Dimitriadis Juárez estaba al frente de investigaciones sobre grupos delictivos dedicados al narcotráfico, secuestro y extorsión.


Según el procurador Francisco Coronato Rodríguez, los escoltas del funcionario intentaron repeler la agresión, pero el grupo de sicarios los ultimó.


Al respecto, el secretario de gobierno estatal, Sergio Álvarez Mata, confirmó que luego del atentado autoridades federales, militares y estatales se reunieron en Cuernavaca, donde acordaron “dar una respuesta sólida, unificada, institucional y se ratifica que el ataque contra la delincuencia es frontal y sin tregua”.


En lo que va del año han sido tres los mandos policiacos de Morelos ejecutados por presuntos grupos delictivos: Jorge Alberto Vargas Retana, director operativo de la policía de Jiutepec, el 9 de septiembre; Víctor Payán Anaya, coordinador operativo de la Policía Investigadora Ministerial, en mayo pasado, y el subprocurador de Asuntos contra la Delincuencia Organizada, Andrés Dimitriadis.


Según la PGR, las indagatorias iniciadas por su contraparte estatal serán continuadas por peritos y personal ministerial a su cargo, e informó que recibirá en los números telefónicos 01 800 8313 196 y 01 55 5346 1544 cualquier da- to que contribuya a resolver las ejecuciones, así como en la dirección de correo electrónico denunciapgr@pgr.gob.mx









http://www.jornada.unam.mx/2008/10/26/index.php?section=politica&article=016n1pol


Entre las víctimas, un policía de Baja California y un ex agente de la PFP en Jalisco

Mueren 22 personas en ocho entidades en hechos relacionados con el hampa

Entre las 22 personas que fueron asesinadas se encuentran un policía estatal de Baja California y un ex agente de la Policía Federal Preventiva (PFP) en Jalisco, en supuestos ajustes de cuenta entre bandas de narcotraficantes que operan en esas entidades, además de los estados de México, Chihuahua, Guerrero, Sonora y Sinaloa, así como el Distrito Federal.

En las inmediaciones de la autopista Tijuana-Tecate se localizó el cadáver de Isidro Huerta Díaz, policía ministerial de Baja California adscrito a la unidad de homicidios de Tecate, ultimado con armas de alto calibre. Otras dos personas, una de ellas menor de edad, fueron asesinadas en Tijuana con tiros en la cabeza.

En Mexicali, una mujer identificada como Berendana Ledesma Lozano fue acribillada cuando descendía de un taxi en la colonia Prohogar. Trascendió que regresaba de visitar en el penal de la ciudad a Rubén Cruz, supuesto sicario del cártel de los Arellano detenido hace una semana.

Policías municipales detuvieron a los agresores de Ledesma, pero los dejaron ir, supuestamente porque se identificaron como elementos de la Agencia Federal de Investigación.

El ex agente de la PFP Jorge Ledesma Rojas fue ejecutado la madrugada del sábado en un bar de la colonia Providencia de Guadalajara. Dos sujetos se acercaron y le dispararon cuatro veces. Los encargados del sitio sacaron el cuerpo a la vía pública, dijo Manuel Márquez, comandante de la policía estatal.

La Procuraduría de Justicia de Chihuahua informó que localizaron los cadáveres de un hombre y una mujer fuera del centro de diversiones El Delfín, en el municipio de Saucillo. Los cuerpos estaban atados de pies y manos. En la ciudad de Chihuahua apareció ejecutado un hombre.

La policía ministerial de Guerrero reportó tres homicidios con armas de alto calibre en los municipios de Quechultenango, Acapulco y La Unión. Dos de los asesinados fueron identificados como Aquilino Cruceño Salazar e Iván Ortega Herrera.

La policía investigadora de Sonora comunicó el hallazgo de los cadáveres de Francisco Manuel Varela Barnett y Martín y Rubén Ayón Montijo en la sierra de Maycoba, cerca de la carretera federal que va de esa población a Chihuahua. Eran oriundos de Magdalena de Kino y tenían disparos en la cabeza.

La noche del viernes, en Culiacán, Sinaloa, Juan Carlos Acosta Bobadilla, de 22 años, fue perseguido mientras manejaba una camioneta y tras chocar fue ultimado, informó la policía municipal. En Navolato, desconocidos asesinaron a otras dos personas, cuya identidad se desconoce.

En la ciudad de México, la Secretaría de Seguridad Pública informó que ciclistas que acudieron al Desierto de los Leones, en un paraje de la delegación Cuajimalpa, hallaron el cadáver de un desconocido con un tiro en la cabeza.

En el estado de México fueron localizados cuatro cadáveres, uno en el municipio de Tecámac, dos en Texcoco y uno más en Nezahualcóyotl. Sólo fue reconocido Leopoldo Reyes Godínez, quien llevaba 24 dosis de cocaína.

Cateos y detenciones

También en la entidad mexiquense, pero en Amecameca, soldados y agentes de la policía estatal catearon una casa de seguridad de una banda de secuestradores michoacanos que, se presume, forman parte de La Familia. En el lugar se hallaron dos granadas de fragmentación, una pistola y uniformes similares a los de la PFP y del Ejército.

En tanto, las policías ministerial de Guanajuato y municipal de Dolores Hidalgo detuvieron a 14 presuntos integrantes de la célula de La Familia que extorsionaban a comerciantes a cambio de protección.

Finalmente, en Zacatecas, elementos del Ejército detuvieron a nueve presuntos narcotraficantes, a quienes incautaron droga, armas de grueso calibre y uniformes de la AFI con los que disfrazaban sus actividades. Seis de ellos viajaban en tres vehículos con otros tantos remolques en los que llevaban siete caballos pura sangre de carrera.

Antonio Heras, Mauricio Ferrer, Rubén Villalpando, Sergio Ocampo, Javier Valdez, Silvia Chávez, René Ramón, Alfredo Valadez y Carlos García
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Nov 4, 2008, 5:21 AM


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Vive México ola cruenta de violencia; suman 33 ejecutados, 5 eran policías


Guanajuato, Sinaloa y Baja California, entre los 7 estados afectados por los ajustes de cuentas del crimen organizado.

De los corresponsales

Publicado: 03/noviembre/2008



México vive este lunes una de sus jornadas de violencia más cruentas, al contabilizar 33 personas ejecutadas, ocho lesionadas y ningún detenido en hechos presuntamente relacionados con el crimen organizado en siete entidades. Entre las víctimas hay un comandante mejiquense y cuatro policías de Guanajuato. Otro jefe policiaco resultó lesionado en un ataque de un comando armado en Durango.

Tan sólo en la Ciudad Juárez, Chihuahua presuntos sicarios irrumpieron en un quirófano de la Cruz Roja para asesinar a un joven; y la explosión de una granada en Durango dejó un civil lesionado.

Uno de los estados más azotados por la violencia fue Guanajuato, con un saldo de cuatro policías ministeriales y dos mujeres muertas, así como un agente y otras dos mujeres lesionadas. También se localizó una cabeza en el baño de una gasolinera.

Al mediodía, un comando armado acribilló a tres ministeriales que desayunaban en una fonda del municipio de Uriangato, en el sur del estado. Se trata del jefe policiaco Fidel Palomares Hernández, y los agentes Salvador Vargas González y Pablo Cesar Álvarez Rico.

Las balas de los sicarios también privaron de la vida a la dueña del establecimiento, María Tapia Cortes, y a una empleada de nombre Nayeli. Otras dos mujeres, que se desconoce si eran clientas o trabajadoras del lugar, resultaron heridas.

Más tarde, en Celaya, sujetos a bordo de un automóvil Bora con placas sobrepuestas atacaron a dos policías ministeriales que viajaban en una patrulla. Los policías repelieron la agresión, pero el agente Rodrigo Martínez murió y Miguel Ángel Gutiérrez Torres resultó herido.

Además, una cabeza humana fue hallada en el baño de mujeres de una gasolinera ubicada en el acceso a la ciudad de Irapuato. La procuraduría estatal identificó a la víctima como Salvador Mireles Medina, ex agente de tránsito.

A un costado de la cabeza había dos mantas que decían: “El frente unido contra los sectores saluda: al gerente secuestrador de niños a Carlos alias el Jarry, y que se desempeña en el área administrativa de la AFI, felicidades por tu matrimonio, puto”. En la otra se leía: “Por los sectores queremos fuera a los Zetas y a sus auxiliares, fuera de Guanajuato, regrésense a Laredo, frente unido”.

Matan a 6 en una bodega

En Tijuana, Baja California, un comando armado acribilló a seis hombres que laboraban en una bodega de carnes, donde peritos recogieron alrededor de 100 casquillos percutidos calibres 7.62x39 y .223.

En el ataque perpetrado por al menos cinco hombres armados, el encargado de la bodega “Ricardo Ulloa” resultó lesionado y el hijo del propietario del establecimiento fue secuestrado, según testigos.

También en Tijuana, tres hombres fueron hallados muertos con más de 30 disparos en una camioneta Blazer en la colonia Niños Héroes. Dos de ellos fueron identificados como Mario Alberto Villarreal Flores, de 28 años, y Crispín Arrollo Vélez, de 52.

En Mexicali, un sujeto ejecutó a Oscar Enrique Guadiana Flores, propietario de la Inmobiliaria Azteca. El empresario de 52 años recibió cuatro impactos de bala.

Otras 11 personas fueron asesinadas -seis en el municipio de Sinaloa de Leyva y cinco en Culiacán- durante la noche del domingo y este lunes. Uno de los cuerpos, de Consuelo Landeros López, fue encontrado con un recado que decía: “Por madrina todas las personas van a morirse, perros y perros, así, pónganse al tiro”.

Los cadáveres de dos hombres y una mujer fueron hallados en las cercanías del Congreso sinaloense; mientras que en una brecha que divide las colonias Chulavista y San Isidro fue localizado otro cadáver junto a 18 casquillos percutidos calibre .9 milímetros.

De los seis cadáveres encontrados en el municipio de Sinaloa, cuatro estaban calcinados en el interior de un automóvil tipo Gran Marquis y los otros dos se encontraban en un dren.

Sicarios irrumpen en quirófano

La ola de violencia dejó en Chihuahua un saldo de cuatro personas acribilladas, una de ellas cuando dos sujetos encapuchados irrumpieron en un quirófano de la Cruz Roja en Ciudad Juárez y ejecutaron a un joven que momentos antes había sido baleado.

Hace apenas dos meses la Cruz Roja de esa ciudad suspendió un día sus actividades por amenazas del crimen organizado a través de la frecuencia de radio para que no atendieran a los heridos en balaceras.

En otros municipios de Chihuahua, otros tres hombres, incluido un jefe policiaco, fueron asesinados, con lo que suman más de 3 mil 800 personas asesinadas en hechos relacionados con el narcotráfico en el transcurso de 2008, según recuentos de la prensa.

En el estado de México, el comandante de la Policía Ministerial, Néstor Peña Sánchez, fue ejecutado con más de 25 disparos frente a su domicilio en la colonia El Seminario, una de las más populosas de Toluca, por sujetos que los sorprendieron cuando se aprestaba a abordar su vehículo.

Los agresores dejaron junto al cuerpo del jefe policiaco un mensaje que decía: “Esto es por no querer jalar con nosotros putos. Para los que no creían que ya estamos aquí. Somos reales. Atentamente La Muñeca, El Ruso y El Indio”.

Con este homicidio, suman tres los funcionarios de la Policía Ministerial asesinados en menos de una semana, después de la ejecución de un comandante en Tultitlán y otro más en Coacalco. Además de que suman 14 los policías muertos, entre municipales, estatales y ministeriales, en siete días.

El saldo de la violencia en Michoacán fue de cinco muertos. Primero, dos personas fueron ultimadas en Lázaro Cárdenas; tres jóvenes fueron emboscados en Purépero, dos de ellos murieron y otro resultó herido; y una persona más fue localizada en su automóvil que fue incendiado en el basurero municipal de Coahuayana.

Explota granada en Durango

En un día donde los policías fueron blanco del crimen organizado, el comandante operativo de la Dirección Estatal de Investigación en Durango, Mario Montaño, y José Montelongo, agente de la corporación, fueron atacados a balazos cuando viajaban en una camioneta y se encuentran gravemente heridos.

Un par de minutos después, en la avenida Libertad y la calle Teresa de Calcuta de la capital duranguense, una granada explotó e hirió a una persona que viajaba en una bicicleta.
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Nov 4, 2008, 3:57 PM


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4 noviembre 2008


En algunos hechos se usaron granadas y rifles con mira láser

Emboscadas y ataques dejan 46 muertos en ocho estados


En Janos, Chihuahua, un joven fue rematado en el quirófano de la Cruz Roja

De los corresponsales


En emboscadas y ataques de sicarios –algunos con granadas de fragmentación y rifles de asalto con mira láser–, fueron asesinadas 46 personas en ocho estados. Las cifras de muertos son: 15 en Sinaloa; Baja California, 10; Guanajuato, siete; Chihuahua, seis; Michoacán, cinco, y en Sonora, Guerrero y estado de México, uno en cada entidad.

La de ayer fue la jornada más violenta ligada al crimen organizado en lo que va del año.

En el municipio de Uriangato, Guanajuato, un grupo armado ejecutó al comandante de la Policía Ministerial Fidel Palomares y a Salvador Vargas y Pablo César Álvarez, agentes de esa corporación, cuando desayunaban en una fonda. La dueña del local, María Tapia, y su empleada, de nombre Nayeli, también murieron en el ataque. Otras dos mujeres resultaron heridas.

En Celaya, desconocidos que se desplazaban en un vehículo balearon con rifles de asalto a dos policías ministeriales, quienes alcanzaron a repeler la agresión, sin embargo, uno de ellos, de nombre Rodrigo Martínez, murió.

La jornada violenta en Guanajuato se inició con el hallazgo, la madrugada de este lunes, de una cabeza humana en el baño de mujeres de una gasolinera de Irapuato. La cabeza pertenece a Salvador Mireles, ex elemento de tránsito, quien actualmente se dedicaba al narcomenudeo. En el lugar había dos narcomantas.

Por otra parte, el comandante de la Policía Estatal de Seguridad Pública de Sonora, Juan Manuel Pavón Félix, fue ejecutado en Nogales, cuando encabezaba operativos contra el narcotráfico. El jefe policiaco fue atacado con armas de alto poder y granadas de fragmentación. En esos hechos tres uniformados más resultaron lesionados, reportó la Policía Investigadora Ministerial.

Sin embargo, versiones de testigos aseguran que Pavón Félix fue asesinado con un rifle de alto poder con mira láser, mediante un disparo hecho desde un cerro donde se encuentra el hotel donde pernoctan los policías.

En tanto, una vivienda ubicada en la colonia 5 de Mayo, de Hermosillo, fue atacada con armas de alto poder y una granada. La propietaria de la casa, Gisela López, originaria de Sinaloa, se encontraba en el interior junto sus dos hijos; todos resultaron ilesos.

En otro orden, policías del estado de México continúan siendo blanco del hampa organizada. Néstor Peña Sánchez, comandante de la Policía Ministerial, fue asesinado en Toluca con más de 25 impactos de armas de grueso calibre. Junto a su cadáver los agresores dejaron un mensaje.

Con éste, suman 14 los elementos policiacos de la entidad –entre municipales, estatales y ministeriales– ejecutados desde el martes pasado, situación que “no es casual”, comentó el procurador de justicia estatal, Alberto Bazbaz.

Además, este lunes se conoció que dos elementos de la Agencia Federal de Investigación fueron levantados el viernes cuando salían de un restaurante ubicado en la carretera México-Toluca, en los límites de Ocoyoacac y Lerma.

En cinco atentados de la delincuencia organizada en Ciudad Juárez, Janos y Cuauhtémoc, en el estado de Chihuahua, seis personas perdieron la vida. Los casos más sobresalientes ocurrieron en Juárez, donde hombres encapuchados ingresaron a las instalaciones de la Cruz Roja para rematar al joven Luis Enrique Baray, quien se encontraba en el quirófano para ser intervenido de heridas de bala en el pecho, luego de haber sido agredido minutos antes en Janos.

Los sicarios ordenaron al personal médico que se retirara y enseguida le dispararon al menos en 13 ocasiones, incluido el tiro de gracia.

También en ese municipio, en un enfrentamiento con gatilleros murió Conrado González, subcomandante de la Policía Municipal. Los agentes que lo acompañaban mataron a uno de los agresores, dejaron herido a otro y capturaron a uno más. Un uniformado quedó lesionado.

En Michoacán, cinco personas fueron asesinadas; en Lázaro Cárdenas se hallaron los cuerpos de dos hombres con impactos de bala, y en Purépero, tres jóvenes fueron emboscados; dos murieron y uno quedó herido. El cadáver calcinado de un hombre fue hallado en un vehículo abandonado en el basurero municipal de Coahuayana.

Por lo que hace a Sinaloa, la Policía Ministerial reportó el homicidio de 15 personas en Culiacán, Guasave, Mocorito, Sinaloa de Leyva y Mazatlán. Entre las víctimas se encuentran dos mujeres y dos menores de edad.

Destaca el hallazgo de seis cadáveres en la comunidad La Playita de Castilla, municipio de Sinaloa de Leyva; cuatro cuerpos estaban calcinados en el interior de un automóvil y dos más flotaban en un dren ubicado a unos metros.

En Tijuana, Baja California, un comando acribilló a seis hombres que laboraban en una bodega de carnes en el fraccionamiento Otay; el encargado del establecimiento resultó herido y, según testigos, el hijo del dueño del negocio fue secuestrado por el grupo armado.

Antes, en Mexicali, un sujeto mató de cuatro balazos al empresario Óscar Enrique Guadiana Flores, propietario de la Inmobiliaria Azteca.

Cerca de la medianoche del domingo, en el interior de una camioneta abandonada en la colonia Niños Héroes, de Tijuana, fueron localizados los cadáveres de tres individuos con impactos de bala. Mientras, en el municipio de La Unión, Guerrero, un individuo de unos de 35 años fue asesinado de al menos tres tiros.

Balean a jefe policiaco en Durango

El coordinador operativo de la Dirección Estatal de Investigaciones de Durango, Mario Montaño, y el agente Jesús Montelongo, fueron atacados con armas de fuego por sicarios que se desplazaban en una camioneta. Ambos se encuentran graves. En la huida, los pistoleros lanzaron una granada que al explotar hirió a dos civiles y dañó tres automóviles.

Asimismo, en el kilómetro 66 de la carretera Durango-Mazatlán, antes de llegar al poblado Navajas, municipio de Durango, fueron encontradas las osamentas de tres personas. Las víctimas tenían varios meses de haber muerto.

Por otro lado, fuentes extraoficiales informaron de la detención en Baja California de uno de los llamados tenientes del crimen organizado, Raydel Rosalío López, El Muletas, señalado como brazo ejecutor del narcotraficante Teodoro García, El Teo.

(Javier Valdez, Irene Sánchez, Antonio Heras, Carlos García, Rubén Villalpando, Ernesto Martínez, Ulises Gutiérrez, Israel Dávila, Silvia Chávez, Sergio Ocampo y la corresponsalía en Durango)
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Nov 4, 2008, 9:22 PM


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Las elecciones presidenciales que se celebran hoy en Estados Unidos ponen punto final a una ardua y prolongada campaña electoral que en meses recientes arroja resultados insospechados, como la salida de la contienda de figuras emblemáticas de ambos partidos, y que pudiera concluir, en caso de que se confirmen en las urnas las tendencias que muestran los últimos sondeos, en el histórico arribo de un afroestadunidense a la Casa Blanca.

Más allá de tales consideraciones, la trascendencia de estos comicios no se limita al ámbito de la política interna estadunidense: se extiende también al escenario internacional por cuanto en la jornada de hoy habrá de definirse la proyección de la superpotencia hacia el resto del mundo durante los próximos cuatro años y, en consecuencia, el destino de millones de personas que viven fuera de ese país.

En ese sentido, y si bien es cierto que tanto Barack Obama como John McCain aspiran a gobernar una nación imperialista y con afanes hegemónicos en el mundo, lo peor que puede ocurrirle al planeta en la circunstancia actual es que triunfe el aspirante republicano. Por más que lo ha intentado, el senador por Arizona no ha podido sacudirse las inercias nefastas del cada vez más impopular George W. Bush y, para colmo, su campaña se ha ido decantando hacia los sectores más reaccionarios de la nación vecina. Existen, por tanto, elementos suficientes para pensar que el arribo de McCain al poder, en enero próximo, implicaría la continuidad de la catástrofe planetaria en que se han traducido los dos ciclos de gobierno de Bush: la proliferación de las violaciones a los derechos humanos, la debacle de la paz y la seguridad internacionales, el auge del unilateralismo, el injerencismo, la xenofobia; el racismo y la arbitrariedad características del político texano, el desastre político, diplomático, militar y moral de Estados Unidos, y la crisis de la economía mundial a consecuencia de las directrices económicas características de los republicanos, basadas en el neoliberalismo de Hayek y en el monetarismo de Friedman.

Por lo demás, resulta paradójico que una decisión de tal importancia y trascendencia mundial deba ser tomada en el contexto de un sistema electoral deficiente y obsoleto, que no se fundamenta necesariamente en el mandato popular y que posibilita la subversión de ese elemental principio democrático. Cabe recordar que el propio George W. Bush arribó a la presidencia en el año 2000 a contrapelo del voto de las mayorías –el aspirante demócrata Al Gore lo aventajó con más de 500 mil sufragios–, tras un largo conflicto poselectoral, que tuvo que ser dirimido en la Suprema Corte estadunidense, y bajo fuertes sospechas de fraude en Florida, gobernada entonces por su hermano Jeb. Cuatro años más tarde, un escenario similar en Ohio ratificó la permanencia del tejano en el cargo. Así pues, la administración Bush se inició, en sus dos periodos, con dudas de legitimidad; al final del primero, la mayor potencia de la Tierra arrastraba ya los saldos de desastre de guerras ilegales, inmorales y depredadoras, y al término del segundo, se encuentra, para colmo, en el huracán de una crisis económica de grandes proporciones que ha arrastrado al mundo a una circunstancia angustiosa.

En suma, los comicios presidenciales de hoy constituyen, además de una prueba para la institucionalidad y la democracia en Estados Unidos, una oportunidad para que los votantes de ese país cobren conciencia de la importancia de su decisión, sufraguen en consecuencia y permitan que hoy por la noche el mundo pueda respirar con alivio y felicitarse por el fin inminente de ocho años de pesadilla.



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Ene 23, 2009, 7:40 PM


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Nueva York, 15 de enero. Entre los peligros mundiales a futuro más preocupantes está el “colapso rápido y repentino de Pakistán y México”, advierte un informe elaborado por el Comando Conjunto de las Fuerzas de Estados Unidos, dedicado a ofrecer una visión de los problemas estratégicos en los próximos 25 años.

En su sección de estados débiles y fracasados, el documento señala que aunque la mayoría están en África y partes de Asia, se debe tomar en consideración el “fenómeno del ‘colapso rápido’”, que se produce de manera sorprendente, y señala el caso de Yugoslavia como ejemplo. El informe, preparado para los altos mandos militares y encargados de la “toma de decisiones” civiles en asuntos de seguridad nacional, afirma que “en términos de escenarios del peor caso para las Fuerzas Conjuntas, y de hecho para el mundo, dos estados grandes e importantes merecen consideración (ante la posibilidad) de un colapso rápido y repentino: Pakistán y México”.

En el caso de México, comparado con el de Pakistán, los autores señalan que se podría considerar “menos probable, pero el gobierno, sus políticos, la policía y la infraestructura judicial están todos bajo asalto y presionados de manera sostenida por bandas criminales y cárteles de la droga”.

Subraya que “el resultado de ese conflicto interno a lo largo de los próximos años “tendrá un impacto mayor sobre la estabilidad del Estado mexicano. Cualquier descenso de México al caos demandará una respuesta estadunidense basada únicamente en las serias implicaciones para la seguridad de la patria (de Estados Unidos)”.

E insiste: “el creciente asalto de los cárteles de drogas y sus hampones sobre el gobierno mexicano durante los años pasados recuerda que un México inestable podría representar un problema de seguridad de proporciones inmensas para Estados Unidos”.

América Latina

En torno a la región, el informe señala que “los problemas militares que surjan en Sudamérica y Centroamérica probablemente provendrán del interior (de cada país)”, y menciona en particular los cárteles de la droga y bandas criminales, “mientras que organizaciones terroristas continuarán encontrando una sede en algunas de las áreas fronterizas del continente que están fuera de la ley”.

Indica que “la mejoría de la situación económica de Sudamérica sugiere que la región podría estar en mejores condiciones para abordar esos problemas”. Así, “Brasil en particular parece estar sobre un curso que podría hacerlo un jugador mayor entre las grandes potencias para la década de 2030”, aunque también Chile, Argentina y Perú, y posiblemente Colombia, gozarán de crecimiento sostenido si mantienen “sus prudentes políticas económicas”.

Señala que “los mayores desafíos potenciales al status quo actual” son Cuba y Venezuela. Explica que “el fallecimiento de los Castro creará la posibilidad de cambios mayores en la política de la isla. El futuro de Venezuela es más difícil de leer. El régimen de Chávez está desviando montos sustanciales de sus ingresos petroleros para promover su ‘revolución bolivariana’ antiestadunidense y a la vez está consolidando el control del poder del régimen al distribuir riqueza petrolera a sus simpatizantes. Al intentar hacer ambas cosas está restando inversiones en su infraestructura petrolera, lo cual tiene serias implicaciones para el futuro”.

Advierte que “a menos que el régimen actual cambie de dirección, podría usar su riqueza petrolera para subvertir a sus vecinos por un periodo extendido mientras promueve actividades antiestadunidenses a escala global con naciones como Irán, Rusia y China, creando en consecuencia oportunidades para formar coaliciones antiestadunidenses en la zona”.

Considera que “un serio impedimento al crecimiento en América Latina está en el poder de bandas criminales y cárteles de la droga de corromper, distorsionar y dañar el potencial de la región”.

Migración

En la sección dedicada a cambios demográficos en el mundo, el informe señala que para la década de 2030 la población estadunidense se incrementará hasta alcanzar aproximadamente 355 millones. “Este crecimiento resultará no sólo de nacimientos en las familias estadunidenses, sino también de una continuación de la inmigración, especialmente de México y el Caribe, lo cual llevará a aumentos mayores en la población hispana de Estados Unidos. Para 2030, por lo menos 15 por ciento de la población de cada estado (de la Unión) será hispana en origen; en algunos estados alcanzará más de 50 por ciento. Lo efectivos que sean los estadunidenses en asimilar estos nuevos inmigrantes a la política y cultura de la nación jugará un papel central en las perspectivas del país”.

El informe Junta operativa ambiental 2008 (JOE, por sus siglas en inglés) fue emitido en diciembre pasado por el Comando Conjunto de Fuerzas de Estados Unidos, y su propósito es intentar describir “el ambiente operacional futuro y sus implicaciones” para las fuerzas armadas convencionales de este país. El informe es para uso de los encargados de la toma de decisiones tanto militares como civiles y se propone generar un amplio diálogo sobre la naturaleza de los desafíos militares y de seguridad nacional del país y sus posibles requisitos militares.

Esfuerzo por discernir retos

El JOE “es nuestro esfuerzo históricamente informado y con vistas hacia delante para discernir de la manera más precisa los retos que enfrentaremos al nivel operativo de guerra, y determinar sus implicaciones inherentes. Reconocemos que el ambiente del futuro no será precisamente el que describimos. Sin embargo, estamos bastante confiados en que el rigor de este informe puede guiar el desarrollo de conceptos para el futuro”, escribe en la introducción el general J.N. Mattis, comandante del comando conjunto.

Dicho organismo es uno de los nueve comandos del Departamento de Defensa. Su sede está en Norfolk, Virginia, y tiene bajo su responsabilidad una fuerza de más de 1.16 millones (incluso civiles) de todas las ramas de las fuerzas armadas del país.
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Ene 23, 2009, 7:40 PM


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México, DF. El juez 3 de Distrito en el estado de Nayarit, con residencia en Tepic, dictó auto de formal prisión contra el ex agente Luis Manuel Aguilar Flores, por los delitos de delincuencia organizada y contra la salud.

En un comunicado, la Procuraduría General de la República (PGR), señaló que este individuo fue integrante de la Agencia Federal de Investigación (AFI) y realizaba su trabajo con Francisco Javier Jiménez Sánchez, alias El Pinocho.

Ambos eran subordinados de Miguel Colorado González, y se les atribuye el delito de proporcionar informes y colaboración a la organización criminal de los hermanos Beltrán Leyva.

Según la dependencia, el juez giró orden de aprehensión dentro la causa penal 159/2008, en el marco de la "Operación Limpieza", y del trabajo jurídico del agente del Ministerio Público de la Federación de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO).
Re: [dioshomosexual] VIOLENCIA HETEROSEXUAL
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Ene 23, 2009, 7:41 PM


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Agentes de Chiapas encuentran ocho ejecutados en la frontera con Guatemala


Dos son de Suchiate y tres del país centroamericano; dos portaban identificaciones de Colombia

De los corresponsales

La mañana de ayer fueron hallados los cuerpos de ocho personas ejecutadas en el municipio de Tuxtla Chico, Chiapas, fronterizo con Guatemala, informó el ministro de Justicia del estado, Amador Rodríguez Lozano.

Explicó que los cadáveres estaban en bolsas de plástico negras y que presuntamente esas personas fueron asesinadas en un sitio distinto y arrojadas en ese lugar desde un vehículo en marcha.

Fuentes extraoficiales revelaron que cinco de los ocho cuerpos estaban a un costado de la carretera que pasa por el ejido Guadalupe Victoria, en el municipio de Tuxtla Chico.

A 500 metros de distancia, ya en territorio del ejido 20 de Noviembre, estaban los otros tres cadáveres, atados de pies y manos, y con huellas de tortura y tiro de gracia en la cabeza.

Más tarde, en Tuxtla Gutiérrez, Rodríguez Lozano dio a conocer que, de acuerdo con las primeras investigaciones, se determinó que una de las víctimas fue asesinada con arma de fuego y otra por asfixia.

Agregó que uno de los occisos fue identificado como Erik Ramírez Javaloi, de 27 años, a quien se reportó desaparecido desde el sábado en el vecino municipio de Ciudad Hidalgo, donde trabajaba de balsero en el río Suchiate. El cadáver fue identificado por la madre, América Javaloi.

Por la noche, fuentes extraoficiales revelaron la identidad de otros dos occisos: Francisco Javier Pérez Zárate, de 23 años, y Marco Antonio Zárate Vázquez, de 30, originarios de Suchiate. Se presume que tres de los ocho ejecutados podrían ser oriundos de Guatemala y se supo que a dos se les encontraron identificaciones de Colombia.

Ultiman a ciudadano reconocido como empresario del año

Mario Joel López Villa, reconocido en 2008 como empresario del año por la Cámara Nacional de Comercio en Sinaloa, y Miguel René Ahumada Angulo, quien al parecer era su empleado, fueron ultimados a tiros en la comunidad de Guamúchil, municipio de Salvador Alvarado.

La policía ministerial del estado informó que los cadáveres fueron hallados boca abajo y presentaban al menos tres impactos de bala. Versiones extraoficiales indicaron que ambos fueron levantados por un comando el lunes.

Otras seis personas murieron a manos de la delincuencia organizada: cinco en Chihuahua y una en Baja California. En el último estado fue victimado Víctor Manuel Herrera, estadunidense de origen mexicano, quien el 13 de diciembre fue secuestrado en San Diego.

Detienen a jefe policiaco de Zihuatanejo

El subdirector de la policía preventiva municipal de Zihuatanejo, Guerrero, Timoteo Mata Cruz, fue detenido la madrugada del lunes durante un operativo que realizaron aproximadamente cien elementos del Ejército en un palenque ubicado en la colonia Industrial de esa ciudad.

Al llegar, los soldados fueron recibidos a tiros por varios sujetos, por lo cual repelieron la agresión, sin que se reportaran heridos. Los militares detuvieron a cinco pistoleros.

En el lugar se encontraba Mata Cruz, quien también fue arrestado y llevado junto con siete de sus escoltas al 19 batallón de infantería, con sede en Petatlán, para ser investigado.

Sicarios provocan sicosis en centro comercial

Un grupo de sujetos fuertemente armados –presuntos integrantes de Los Zetas– irrumpió la noche del lunes en un centro comercial de Fresnillo, Zacatecas, en busca de un sujeto que ingresó al lugar con heridas sangrantes, al parecer de bala, en la cabeza, una pierna y un hombro.

En medio de cientos de personas que realizaban compras navideñas, los pistoleros, quienes llegaron a la tienda de autoservicio en dos camionetas, entraron por los diferentes accesos.

Mujeres, niños y ancianos se tiraron al suelo tanto en el interior de la tienda como en la explanada para evitar ser alcanzados por las balas.

Finalmente, los sicarios alcanzaron al hombre herido y se lo llevaron.

Roba comando una tonelada de pólvora en Nuevo León

Un comando arribó la madrugada de este martes a las instalaciones de la Feria del Cohete, en Monterrey, Nuevo León, y robó una tonelada de pólvora, la cual se encontraba en paquetes de juegos pirotécnicos que se venden al público para los festejos de Navidad y Año Nuevo.

Por otro lado, la policía estatal investigadora de Sonora informó de la detención de Adrián Cervantes Bustamante, presunto cabecilla de una banda de secuestradores que plagió y dio muerte al joven José Alfredo Domínguez Duarte, de 15 años, cuyo cuerpo fue encontrado el 30 de noviembre en el municipio de Navojoa.

En tanto, la Agencia Estatal de Investigaciones de Nuevo León informó sobre el hallazgo de dos cráneos humanos calcinados en el municipio de Escobedo. El titular de la dependencia, Héctor Santos Sauceda, explicó que los restos fueron trasladados al laboratorio de criminalística para determinar el sexo de las víctimas.
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dioshomosexual


Ene 23, 2009, 7:41 PM


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Doce personas fueron ejecutadas en las últimas horas en ciudades de Baja California y Chihuahua en presuntos ataques vinculado al crimen organizado. Dos de las víctimas eran policías y otra, de apenas 13 años, falleció cuando un comando atacó el vehículo en que viajaba una familia.

Los dos elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal de Tijuana fueron emboscados por un comando armado, cuando circulaban sobre el bulevar Paseo de los Héroes, en la céntrica Zona del Río.

Jonathan Alavez Rodríguez y Alberto Oliver Vargas realizaban un recorrido de vigilancia en la patrulla 3411 y fueron sorprendidos a balazos por sujetos que se transportaba en dos vehículos, según informes periciales.

La patrulla presentaba múltiples disparos de armas de grueso calibre, principalmente en el parabrisas trasero.

Luego del ataque armado, narcocorridos y amenazas de muerte para otros oficiales se escucharon en la frecuencia policiaca, según versiones extraoficiales.

Al mediodía, sujetos desconocidos atacaron a balazos a los tripulantes de una camioneta Mercedes Benz con placas de California. Una mujer falleció y un hombre resultó herido, quien fue trasladado en un carro particular hacia rumbo desconocido.

De las 12 ejecuciones, nueve ocurrieron en Chihuahua. Destaca la muerte de un niño de 13 años en el municipio de Camargo al recibir varios balazos, uno de ellos en la cabeza, cuando sujetos armados dispararon contra la camioneta en la que viajaba acompañado por sus familiares.

La Procuraduría de Justicia estatal detalló que una camioneta Jeep se les emparejó y sus tripulantes comenzaron a dispararles; sin embargo, todos los adultos salieron ilesos y el menor de edad falleció.

En el municipio de Uruachi, tres hombres fueron encontrados sin vida en el interior de un domicilio, donde aparentemente se enfrentaron a balazos. Se trata de Alberto Amaya, de 46 años; Saúl Everado Amaya, de 30 y Jesús María Charramonate, de 56.

Los otros asesinatos ocurrieron en los municipios de Juárez, Delicias y Nuevo Casas Grandes.
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Ene 23, 2009, 7:42 PM


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Tijuana, Baja California. Un menor de edad y cuatro hombres fueron ejecutados en Tijuana; en Tecate acribillaron a dos y en Mexicali a otro más, en acciones que se encuentran relacionadas con la guerra que se realiza entre bandas del crimen organizado.

En Tijuana fueron ejecutados tres hombres en un predio de la calle Cecilia Sierra de la colonia Campos; dos de los cuales fueron encontrados la noche del sábado en el interior de un automóvil y un tercero a unos metros de distancia.

Las víctimas abandonadas en el carro son Alejandro Joel Arámbula Flores, de 14 años de edad, y Juan Carlos Lavenant Calderón, de 25 años, quienes presentan múltiples heridas de bala de AK47 y R15. El tercero, que también fue ultimado por armas de grueso calibre, aún no ha sido identificado.

En otro hecho en esta misma ciudad, en la madrugada de este domingo, alrededor de las 02:30 horas, un hombre de aproximadamente 35 años de edad, atado de manos por esposas metálicas, fue ultimado en el Parque Industrial Pacífico.

Cuatro horas más tarde , otro hombre fue acribillado con armas calibre 38 especial cuando se encontraba a bordo de un taxi abandonado en la calle principal de la colonia Obrera, I Sección de Tijuana. La víctima portaba una credencial a nombre de Raúl Prado González.

En otros hechos presentados en Tecate, dos hombres fueron acribillados, al filo del mediodía de este domingo, cuando transitaban a bordo de un vehículo con placas de California por el puente de La Coyotera de la ciudad de Tecate.

Datos preliminares señalaron que se trata de dos jóvenes de aproximadamente 20 años de edad, los cuales fueron sorprendidos por un grupo de sicarios que utilizaron armas AK47 para emboscarlos en esa vialidad. En el lugar de los hechos se detectaron 20 casquillos percutidos de esta arma conocida como "cuerno de chivo".

En tanto, en el ejido Hidalgo del Valle de Mexicali un hombre fue ejecutado por un comando armado en hechos registrados durante la noche de este sábado cuando cuatro gatilleros descendieron de un vehículo compacto para ultimar a su víctima identificada como Rosendo Villalobos Valdivia, quien recibió disparos en el rostro.

En un operativo policiaco fue arrestado un hombre en el ejido Michoacán de Ocampo señalado como uno de los presuntos responsables de esta ejecución, así como se aseguraron un carro y una pistola.
Re: [dioshomosexual] VIOLENCIA HETEROSEXUAL
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Ene 23, 2009, 8:39 PM


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El ataque ocurrió en la capital del estado, cuando los ocupantes del domicilio salieron para salvarse, el comando les disparó. Un niño de tres años se encuentra entre las víctimas.

Saúl Maldonado, corresponsal
Publicado: 23/01/2009 12:16

Durango, Dgo. Tres personas murieron, entre ellas un niño de tres años, cuando un comando armado atacó con granadas y armas de grueso calibre una vivienda en el municipio duranguense de Vicente Guerrero, en los límites con Zacatecas.

Anoche, varios sujetos armados arribaron a bordo de dos camionetas de lujo a una casa de la colonia Nueva España y se introdujeron al patio trasero, donde se encontraban Rodolfo Falcón Chávez, de 24 años y su pequeño hijo Ricardo Falcón Ávila de 3, así como Fernando Gambino Amaya, de 45 años.

Las primeras versiones refieren que los sujetos comenzaron a disparar, pero el niño no recibió ningún disparo de bala, sino que cuando el grupo armado se retiraba lanzó una granada y al estallar las esquirlas mataron al menor.

En una de las habitaciones del mismo domicilio se encontraban dos mujeres y cinco niños, quienes salieron ilesos.

Durante su huida, el grupo armado continuó disparando e hirió a dos personas, de quienes no se proporcionaron mayores datos.
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Ene 23, 2009, 8:40 PM


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Ciudad Juárez, Chih. La cabeza de un comandante fue hallada este lunes en una hielera frente a la policía municipal de Praxedis, en el estado de Chihuahua, donde 16 personas más fueron asesinadas durante el domingo y el transcurso de este lunes, informaron autoridades locales.

De acuerdo a un reporte la Subprocuraduría General de Justicia de Chihuahua, al comandante Martín Castro le cortaron la cabeza y sus victimarios la dejaron dentro de una hielera junto con un mensaje de la célula delictiva La Línea dirigido al cártel de Sinaloa”.

El comandante fue secuestrado el sábado, junto con cinco policías más y un civil, sólo cinco días después de haber asumido el cargo.

La subprocuraduría dio a conocer que este lunes fueron localizados en una carretera de Chihuahua los cuerpos de seis hombres con uniformes de policías que presentaban huellas de tortura y balazos.

Personal de la Agencia Especial de Investigaciones se trasladó al lugar para verificar si se trata de las personas secuestradas el sábado, añadió en informe policiaco.

Por otro lado, en lo que va de la jornada del lunes cuatro hombres fueron asesinados en diferentes hechos relacionados con el crimen organizado en la fronteriza Ciudad Juárez, mientras que seis personas más, entre ellas una mujer, fueron localizadas muertas en otras localidades de Chihuahua.
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Ene 25, 2009, 8:31 AM


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México.- El Ejército capturó en Baja California a Santiago Meza López, El Pozolero del Teo, quien presuntamente declaró haber “deshecho en ácido a por lo menos 300 cuerpos humanos en 2008”, quienes eran enemigos y deudores del capo Teodoro García Simental, El Teo, informó la Secretaría de la Defensa Nacional.

El Teo, según investigaciones de la Procuraduría General de la República, era uno de los principales lugartenientes del cártel de los hermanos Arellano Félix, pero desde abril de 2008 se alió con el cártel de Sinaloa y desde entonces mantiene una lucha contra el cártel de Tijuana.

La Sedena dio a conocer que elementos militares pertenecientes al primer Grupo Anfibio de Fuerzas Especiales detuvieron a tres sujetos y una menor de edad, quienes circulaban a bordo de cuatro vehículos sobre la carretera escénica Ensenada-Tijuana.

En inmediaciones del hotel Baja Season, los sospechosos, agregó la Sedena, trataron de huir.

Sin embargo, la acción militar permitió la captura de Santiago Meza López, El Pozolero del Teo o El Chago, originario de Guamúchil, Sinaloa.
De Santiago Meza López, la Sedena refiere que tiene 45 años de edad, “originario de Guamúchil, mismo que se autodenomina El Pozolero del Teo, ya que se encuentra al servicio de Teodoro García Simental, El Teo, manifestando además haber deshecho en ácido por lo menos 300 cuerpos humanos en 2008, producto de la guerra del narcotráfico, enemigos y deudores de García Simental; cabe mencionar que este sujeto ocupa el número 20 en la lista de los más buscados por el FBI”.
Re: [dioshomosexual] VIOLENCIA HETEROSEXUAL
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Ene 25, 2009, 8:40 AM


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Explico que a él le entregaban los cadáveres, únicamente hombres, los disolvía en sosa cáustica durante 24 horas y arrojaba los residuos en una fosa séptica.

Entre las armas que les fueron decomisadas había un fusil Barret calibre.50; una ametralladora MP-5 calibre 9 mm; una carabina DSA ZM4 calibre 5.56 mm y un fusil HK-91 calibre .308, además de dos granadas de mano.

Durante el operativo también fueron asegurados tres chalecos antibalas; seis placas para chalecos antibala; un portacargador doble; una fajilla color verde con portagranadas.

Por otra parte, a partir de la captura de Eduardo Arellano Félix, El Doctor, que se encargaba de la operación del grupo criminal, surgieron al menos dos grupos que intentaron obtener el liderazgo de la organización.
El duelo con los Arellano Teodoro García Simental, El Teo o El Tres Letras, fue un importante lugarteniente del cártel de los hermanos Arellano Félix; sin embargo, rompió con esta célula delictiva en abril de 2008, lo que desató una balacera en aquella ocasión donde murieron más de 10 personas. Actualmente le disputa la plaza a Fernando Sánchez Arellano, El Ingeniero.

El 29 de septiembre fueron hallados 16 cadáveres con la lengua mutilada, un día después la policía localizó más restos humanos en tres tambos con ácido. En cada recipiente se encontraron dos cuerpos. Junto a los contenedores se encontró una cartulina con la advertencia: “Esto les va a pasar a los que anden con él. Los vamos a hacer pozole”.

Del lado de El Teo han sido ejecutadas varias personas, entre ellas Karla Priscila Orozco, su presunta pareja sentimental, el 28 de noviembre de 2008. Ese mismo día, en el Estado de México, un hombre fue asesinado y junto a su cuerpo fue hallado un narcomensaje: “Para Teodoro García Simental por a ver traicionado al cártel de los Arellano Félix, vamos a matar a todos sus familiares ya matamos a tu primo para que veas que el cártel de los Arellano Félix de Tijuana no tiene límites Att. Osama Bin Laden Junior” (sic). (México. Alejandro Moreno)
Re: [dioshomosexual] VIOLENCIA HETEROSEXUAL
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Ene 25, 2009, 8:41 AM


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Explico que a él le entregaban los cadáveres, únicamente hombres, los disolvía en sosa cáustica durante 24 horas y arrojaba los residuos en una fosa séptica.

Entre las armas que les fueron decomisadas había un fusil Barret calibre.50; una ametralladora MP-5 calibre 9 mm; una carabina DSA ZM4 calibre 5.56 mm y un fusil HK-91 calibre .308, además de dos granadas de mano.

Durante el operativo también fueron asegurados tres chalecos antibalas; seis placas para chalecos antibala; un portacargador doble; una fajilla color verde con portagranadas.

Por otra parte, a partir de la captura de Eduardo Arellano Félix, El Doctor, que se encargaba de la operación del grupo criminal, surgieron al menos dos grupos que intentaron obtener el liderazgo de la organización.
El duelo con los Arellano Teodoro García Simental, El Teo o El Tres Letras, fue un importante lugarteniente del cártel de los hermanos Arellano Félix; sin embargo, rompió con esta célula delictiva en abril de 2008, lo que desató una balacera en aquella ocasión donde murieron más de 10 personas. Actualmente le disputa la plaza a Fernando Sánchez Arellano, El Ingeniero.

El 29 de septiembre fueron hallados 16 cadáveres con la lengua mutilada, un día después la policía localizó más restos humanos en tres tambos con ácido. En cada recipiente se encontraron dos cuerpos. Junto a los contenedores se encontró una cartulina con la advertencia: “Esto les va a pasar a los que anden con él. Los vamos a hacer pozole”.

Del lado de El Teo han sido ejecutadas varias personas, entre ellas Karla Priscila Orozco, su presunta pareja sentimental, el 28 de noviembre de 2008. Ese mismo día, en el Estado de México, un hombre fue asesinado y junto a su cuerpo fue hallado un narcomensaje: “Para Teodoro García Simental por a ver traicionado al cártel de los Arellano Félix, vamos a matar a todos sus familiares ya matamos a tu primo para que veas que el cártel de los Arellano Félix de Tijuana no tiene límites Att. Osama Bin Laden Junior” (sic). (México. Alejandro Moreno)
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