oski2
Oct 29, 2009, 11:56 PM
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AL DIVINO ADAMITA IKER CASILLAS un poema de OSCAR PORTELA AL DIVINO ADAMITA IKER CASILLAS LOS ADAMITAS POEMA DE OSCAR PORTELA A Luisa Mercedes Levinson María del Carmen Suárez Y Leonor Calvera. Adán Desnudo. Desnudo el Mar retrocedido Ante tanta hermosura. Medida es la belleza Mas tu hermosura es impiedad y es todo. Los ojos del venado te contemplan Azorados. Tan pura es la visión que el animal Y el ave, las aguas y los vientos, el cielo Donde reinas se demoran contigo. Tan pura es la virginidad del cuerpo Que rompes tu la aurora cuando aquella despierta. Abre tus verdes ojos como algas y mueve Tus ligeras pestañas arqueadas como plumas Giradas hacia el cielo o entórnalas si quieres. Donde tu frente es amplia como verde pradera. Luce la otra estrella. Tiemblan las fosas de tu nariz de ave levemente Aquilina. Y la declinación De pómulos hacia entreabiertos labios Donde el mundo y su gloria deponen su osadía. La tarde avanza lenta hacia extrema barbilla. Y en la punta del iceberg encuentra un solo Artista la perfección eterna. La visión Enloquece. Cuello de aéreo cisne Que baja hasta los hombros Como los férreos arcos que sostienen la tierra. La áurea espalda baja hasta cintura- junco Donde concentra el todo su alimento terrestre. Y el monte el monte el monte De tus dos nalgas prietas como estremecimientos De Islas del Egeo. Muslos que los delfines y orfebres Encontraran quiso emular el héroe. Y tu tórax de acero que define Tu vientre de caderas Que juegan las fugas de un concierto. ¡Adán, Adán desnudo en un día primero! Ninguna desnudes tan desnuda como ésta. Tu sexo de paloma erguido entre las piernas. Y tú reinado aquí en éste mundo nuestro. Este es el paraíso y ésta tu luz austera. Oh palmera a la vera de una mar suntuosa. Este es el paraíso. Y tu mano contiene los frutos Que aquel día tú comiste sin vernos. Nosotros somos Frutos. Tu sed y tu hambre todo. Nosotros poseídos de tu rayo celeste. Nosotros Adamitas siempre te fuimos fieles. Estas tú, rey de un orden de amores. Y nosotros tus siervos. Solo tú desnudes vela la gracia eterna. Danos tu cuerpo entonces. Poséenos postreros Que el grito de un amante Es un hijo perfecto.
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