Lamentablemente demanda mucho mas de nosotros mismos de lo que estamos dispuestos a dar. Una de esas demandas es la fidelidad, o mejor dicho, el sentimiento de pertenencia mutua, que nos lleva a reprimir nuestros deseos liberales con tal de conseguir sentirnos plenamente amados.
Y muchos lo logran, pues inconsientemente comparten su vida con alguien afin a sus interes; sin embargo mucho otros no lo logramos pués también inconcientemente nos enganchamos de las personas equivocadas.
La persona que elegimos cuando es sexualmente complementaria a nosotros, no lo es sentimentalmente y viceversa. He conocido a mucha gente que sexualmente tienen 10 de calificación, pero que no quieren ser fieles, ni siquiera sentimentalmente hablando. Otros son tan cercanos al corazón que parece todo perfección; sin embargo sexualmente no se concreta la satisfacción necesaria para ser felices.
Esto nos conduce a la infidelidad, como una manera de mantener la energía vital que nos da el amor y al mismo tiempo lograr una satisfacción sexual, aunque efimera y muchas veces, a la larga, frustrante.