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HOMOFOBIA
dioshomosexual


Abr 3, 2008, 7:09 PM


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HOMOFOBIA



La homofobia es una enfermedad psico-social que se define por tener odio a los homosexuales. La homofobia pertenece al mismo grupo que otras enfermedades parecidas, como el racismo, la xenofobia o el machismo. Este grupo de enfermedades se conoce con el nombre genérico de fascismo, y se fundamenta en el odio al otro, entendido éste como una entidad ajena y peligrosa, con valores particulares y extraños, amenzadores para la sociedad, y -lo que es peor- contagiosos.



La homofobia, como las demás variantes del fascismo, prepara siempre las condiciones del exterminio. Pasiva o activamente crea y consolida un marco de referencias agresivo contra los gais y las lesbianas, identificándoles como personas peligrosas, viciosas, ridículas, anormales, y enfermas, marcándoles con un estigma específico que es el cimiento para las acciones de violencia política (desigualdad legal), social (exclusión y escarnio públicos) o física (ataques y asesinatos).



Mientras que a lo largo del siglo XX los movimientos por la igualdad han conseguido importantes avances en los derechos de otros colectivos estigmatizados o excluidos, como las minorías raciales o las mujeres, la homofobia sigue perviviendo en la sociedad impunemente, sin que haya una conciencia colectiva de su peligro. Muestra de esta situación es que, por ejemplo, todavía en muchos países las relaciones homosexuales están penalizadas, se escuchan chistes de mariquitas en los medios de comunicación, lesbianas y gais son agredidos por bandas de neonazis, se hacen redadas policiales en los locales de ambiente gais, y sus derechos no están equiparados a los de las personas heterosexuales. Todo el mundo recuerda que los nazis exterminaron a varios millones de judíos; nadie recuerda que también exterminaron a cientos de miles de homosexuales, y que tras la derrota nazi muchos de ellos siguieron en prisión porque en Alemania (antes y después de la 2ª Guerra Mundial) la homosexualidad era delito. A nadie se le ocurre hoy hacer un chiste antisemita en la radio o en la televisión; en cambio, todas las semanas escuchamos chistes homófobos en estos medios. ¿Por qué?



Porque aún no hay instrumentos suficientes para que la homofobia sea nombrada, pensada, combatida con rotundidad. 1997 fue el Año Europeo contra el racismo y la xenofobia, hubo cientos de actos para concienciar a la sociedad contra estas variantes del fascismo; no se celebró ningún acto contra la homofobia. La Real Academia se ha negado a incluir el término "homofobia" en el diccionario, tras solicitarlo varias veces distintos colectivos gais y antirracistas.



La homofobia tiene una larga tradición en la historia de la humanidad, no tiene un origen único, ni una cabeza visible, ni un objetivo, ni una razón histórica, está enraizada en diferentes culturas, épocas, clases sociales, instituciones. ¿Cómo combatirla? He aquí algunos frentes:



- Desde la infancia: los niños aprenden de lo que ven y oyen. En un hogar donde los padres (o uno de ellos) son homófobos, donde se escuchan comentarios o insultos contra los homosexuales, se está fomentando la futura homofobia de los niños. Esto tiene dos graves consecuencias para ellos: si el niño/niña tiene deseos homosexuales, se verá traumatizado por ese ambiente hostil y será incapaz de poder asumir con naturalidad su deseo; además -independientemente de su opción sexual- estaremos criando a un futuro homófobo, y reproduciendo por tanto un sistema fascista. Los padres deben tomar consciencia de esta situación.



- Desde la escuela: la escuela es un lugar fundamental de socialización y adquisición de valores; es imprescindible introducir en las escuelas programas educativos tolerantes con las diferemtes opciones sexuales y críticos contra la homofobia, y que los docentes se comprometan en esa misma crítica.



- Desde el lenguaje: el lenguaje cotidiano está lleno de expresiones homófobas, que traducen y legitiman ese estado de odio y agresión: maricón, dar por el culo, bollera, tortillera, ir a tomar por el culo, bujarrón, sarasa, moña... la riqueza del castellano en este ámbito es casi ilimitada, fiel reflejo de nuestra igualmente rica tradición homófoba. Hay que denunciar ese lenguaje, desenmascarando su violencia interna, e incluir el término "homofobia" en el diccionario.

- Desde las instituciones: el Estado, el Ejército y la Iglesia son tres instituciones tradicionalmente homófobas. El Estado aprueba el matrimonio entre parejas de distinto sexo, concediendo unos derechos legítimos a estos ciudadanos, y margina por razones de orientación sexual a otras personas, lo cual es inconstitucional. El Ejército persigue activamente a las personas homosexuales cuando están bajo su jurisdicción, e inculca valores homófobos y machistas. La Iglesia Católica, fiel a su histórica tradición de promotora de exterminios, sigue atacando las relaciones homosexuales con declaraciones agresivas, y promoviendo el odio hacia las personas homosexuales. Lo mismo ocurre con la mayoría de las demás religiones del mundo. Por tanto, hay que exigir a estas instituciones que abandonen sus posiciones homófobas y que colaboren a erradicar la persecución contra gais y lesbianas.



- Desde los movimientos sociales y políticos: los grupos de crítica social, tradicionalmente identificados con el nombre genérico de izquierda (socialismo, comunismo, anarquismo, etc), siempre han dejado de lado el problema de la homofobia, cuando no han participado activamente en ella (Castro, Stalin). Las ONGs antirracistas tampoco han tomado conciencia hasta hace poco de la necesidad de incluir el trabajo contra la homofobia como uno de sus objetivos. Los grupos políticos conservadores siempre han estado a favor de la homofobia (Reagan, Tatcher), financiando a grupos parafascistas homófobos, o rechazando iniciativas legales de igualdad (Felipe González, Aznar).



- Desde el mundo académico-científico: el discurso médico tomó el relevo en el siglo XIX a la religión en la tarea de estigmatizar y reprimir ciertas opciones sexuales: de ahí nace a finales del XIX la categoría de homosexualidad como enfermedad, una de las raíces de la homofobia del siglo XX. Los discursos médicos, psiquiátricos, sociológicos, y de la ciencia en general deben abandonar sus estrategias de segregación y dejar de señalar la homosexualidad como algo específico, desviado, anormal o enfermizo.



- Desde los medios de comunicación: la radio, la prensa, la televisión, transmiten continuamente imágenes y contenidos homófobos. Por ejemplo, cuando hay un asesinato, si el asesino es gai, se incluye este dato como relevante en el titular, si es heterosexual se omite. Esa manera de dar una noticia es abiertamente homófoba, y manipuladora. La radio y la televisión emiten chistes que hacen escarnio y burla de lesbianas y gais, e introducen imágenes pintorescas para ridiculizar a los homosexuales. Los profesionales de estos medios deben comprometerse para abandonar ese tipo de prácticas homofóbicas.



- Desde los propios homosexales: gais y lesbianas tenemos la responsabilidad de luchar contra la homofobia, organizándonos, manifestándonos, saliendo del armario, perdiendo el miedo, reivindicando nuestros derechos, denunciando las agresiones, haciéndonos visibles para atacar a los homófobos, para que el resto de la sociedad sepa que existimos y entienda que la lucha contra el fascismo es una lucha de todos.





"Se llevaron a los gais, pero como yo no lo era, no me importó.

Ahora se me llevan a mí, pero ya es tarde"



Este es el verso que Brecht olvidó incluir en su poema.
Re: [dioshomosexual] HOMOFOBIA
dioshomosexual


Abr 3, 2008, 7:13 PM


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A lo largo de los años el término no ha dejado de evolucionar por ampliaciones sucesivas. En 1972, la homofobia se definía como “el miedo a estar con un homosexual en un espacio cerrado”, definición muy restrictiva que quedó rápidamente rebasada en el lenguaje común, como testifica la definición del Pequeño Larousse: “Rechazo de la homosexualidad, hostilidad sistemática hacia los homosexuales”. Ampliando el análisis, Daniel Welzer-Lang ha sugerido una nueva definición. Para él, la homofobia “es, de modo más extenso, la denigración en los hombres de cualidades consideradas femeninas y, en cierta medida, de las cualidades consideradas masculinas en las mujeres”. (Louis-Georges Tin, Dictionnaire de l’homophobie. Ver más en documentos básicos)

La epidemia invisibilizada por la homofobia
Para nadie es un secreto que la epidemia de sida en nuestro país ha diezmado y afectado de manera desproporcionada a la población gay masculina. Sin embargo, pareciera existir un acuerdo general para tratar de invisibilizar esa realidad. Primero imperaron las buenas razones: había que combatir el estigma tan arraigado y extendido entre la población porque falseaba la percepción del problema ("una enfermedad de maricones"), y activaba el odio potencialmente peligroso contra una minoría. Mas tarde se dio por supuesto que la "comunidad" gay estaba más y mejor informada que el resto de la población y que por tanto no era prioritario el trabajo preventivo en dicha comunidad. Luego se institucionalizó la deshomosexualización de la epidemia y se decretó la tendencia creciente hacia la heterosexualización del sida: según los datos, los casos femeninos y de adolescentes se multiplicaban aceleradamente, mientras que el porcentaje de casos homosexuales y bisexuales descendía de manera continua. Presentadas sin una lectura crítica, las cifras epidemiológicas parecen confirmar esa apreciación, sin embargo, la interpretación oficial contiene muchas imprecisiones.

Para empezar, el porcentaje de casos que más se ha incrementado es precisamente el de aquellos en que se desconoce la vía de transmisión; es decir, que no se sabe la forma como se infectaron (en 1994 ese porcentaje alcanzaba al 50 por ciento de los casos acumulados). De los 37,388 casos contabilizados hasta diciembre de 1998, más de 10 mil (29 por ciento) se encontraba en la categoría de no documentados. Según el epidemiólogo José Antonio Izazola, este desconocimiento produce un descenso artificial en el porcentaje de los casos documentados, principalmente en las categorías de hombres homosexuales y bisexuales. Las autoridades epidemiológicas han encontrado una forma de lidiar con este elevado porcentaje de transmisión desconocida: eliminándolo. Para el doctor Izazola, este procedimiento da la impresión errónea de que la epidemia de sida entre hombres con prácticas homosexuales se mantiene estable, cuando en realidad continúa creciendo[1].

De acuerdo con el total de casos de sida acumulados hasta diciembre de 1998, 56.5 por ciento corresponde a las categorías de homo y bisexuales. Pero si tomamos sólo los casos de adultos masculinos esas categorías representan casi las dos terceras partes de los casos (64.8 por ciento). Sin embargo, esas cifras aún se quedan cortas. Algunos epidemiólogos afirman que las prácticas homosexuales son subreportadas. Por tratarse de conductas repudiadas, que no gozan de la aprobación social, muchos hombres callan o niegan sus contactos sexuales con otros hombres. En un estudio coordinado por el ex director del Instituto Nacional de Diagnóstico y Referencia Epidemológica (INDRE), José Luis Valdespino, se encontró, al corregir dicho subreporte, que del total de casos masculinos de sida, 81 por ciento se deben a prácticas homosexuales y sólo 8 por ciento a transmisión heterosexual[2]. La homofobia tan arraigada en nuestra sociedad ha desvirtuado el verdadero perfil de la epidemia.

Pero a pesar de dicho subreporte, las encuestas epidemiológicas dan a los hombres con prácticas homosexuales la tasa de infección más elevada. Las encuestas centinela practicadas, por la Secretaría de Salud (Ssa) arrojan tasas de seroprevalencia del VIH en ese sector de 15 por ciento. Cifra que contrasta con la manejadas por el Banco Mundial (BM) en su reporte sobre la pandemia de sida, donde se da una tasa de infección para homo y bisexuales mexicanos del 32.7 por ciento, 65 veces más alta que la tasa dada para la población general[3].

El mayor de los fracasos epidemiológicos
De las tres maneras en las que se transmite el virus del sida, las autoridades de Salud han tenido éxito en controlar y reducir la epidemia por transmisión sanguínea. En cuanto a la transmisión perinatal o de madre a hijo, se vive la conyuntura histórica de lograr casi su eliminación, porque se cuenta ahora con las herramientas necesarias. Sin embargo, por lo que toca a la epidemia por transmisión sexual, es evidente que las autoridades de Salud han conseguido un sonado fracaso en su intento por detenerla o siquiera menguarla. Ciertamente modificar comportamientos y hábitos sexuales tan arraigados en las personas resulta mucho más complicado que cerrar bancos de sangre privados o proporcionar tratamientos antirretrovirales a las mujeres embarazadas portadoras del virus. Pero aquí el fracaso se debe más a la equivocada política que se ha seguido para enfrentar el problema, que a su complejidad.

La ausencia de políticas y programas preventivos y de atención dirigidos a los sectores y personas con más probabilidades de contraer y transmitir el virus, es decir, a la población gay y en general de hombres que tienen sexo con otros hombres (y que no se identifican a sí mismos como gay, homosexuales o bisexuales) ha facilitado la expansión del virus en esa población y favorecido su traslado a otros sectores sociales. El porcentaje extremadamente bajo de uso de condón en ese sector de la población masculina (5 por ciento), debe anotarse como un fracaso de la política preventiva del gobierno. En nuestro país jamás se logrará controlar la pandemia de sida si no se logra en primerísimo lugar impactar la epidemia por transmisión homosexual. Sin ello la salud de la población en general seguirá siendo afectada.

Por un diagnóstico confiable de la epidemia
Por todo lo expuesto con anterioridad, las cifras presentadas por las autoridades responsables de la vigilancia epidemiológica no son confiables para conocer la magnitud real de la epidemia de sida en la población gay y en general de hombres con prácticas homosexuales. La interpretación y el análisis que se desprende de las cifras es erróneo. Es necesario elaborar un diagnóstico confiable de la situación actual de la epidemia en ese sector de la población que contemple el subreporte de las prácticas sexuales de riesgo entre hombres y que integre de otra manera en el análisis el elevado número de casos no documentados. Ese diagnóstico debe ser complementado con nuevas investigaciones, estudios y encuestas sobre el comportamiento, la percepción del riesgo, la identidad y el uso del condón en la población masculina a la que nos hemos estado refiriendo. Estudios que identifiquen, además, los principales factores que determinan los comportamientos sexuales de riesgo para, a partir de ahí, diseñar modelos de intervención preventiva eficaces. En ese contexto, habría que revisar la conveniencia de promover y poner a disposición de la población gay el acceso gratuito, voluntario y confidencial a la prueba de detección de anticuerpos al VIH, tomando en cuenta las experiencias en las comunidades gay de otros países que han logrado modificar el curso de la curva ascendente de la epidemia, y en donde la mayoría de las personas infectadas sabe que lo está.

Grave crisis de salud en la población gay
Por el fuerte impacto de la epidemia de sida, la población gay mexicana vive su más grave crisis de salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa, en un documento de 1998, que en México "posiblemente hasta un 30 por ciento de los hombres que tienen relaciones sexuales entre ellos están infectados por el VIH"4. Resulta reiterativo añadir que las más altas tasas de mortalidad por sida se dan en este grupo de la población, y si contáramos con la información necesaria añadiríamos a lo anterior el descenso del promedio de vida, los costos por la pérdida de vidas productivas, el sufrimiento acumulado, la discriminación y las violaciones a los derechos humanos para tener el cuadro de desastre completo. A pesar de su gravedad, las autoridades de Salud jamás han reconocido esa situación. El gobierno de la república no ha hecho ningún pronunciamiento en favor, ya no digamos del respeto de los derechos de los ciudadanos gay, ni siquiera ha expresado el más leve mensaje de aliento o solidaridad dirigido a la comunidad gay mexicana. Ningún presidente de la república o funcionario público de elevado rango ha tenido el mínimo gesto solidario.

Una política seria, dirigida a enfrentar los estragos de la epidemia en este sector de la población mexicana debe partir del reconocimiento público de esta grave crisis de salud por parte del gobierno mexicano. Sólo de esta manera, el gobierno estaría expresando su firme voluntad política para actuar al mismo tiempo que fijaría como una prioridad la atención a esa población específica.

De cabeza, la estrategia preventiva del gobierno
Las campañas masivas de prevención en los medios han sido la principal estrategia de las autoridades de Salud para detener la expansión del virus del sida. Estas campañas se han dirigido a poblaciones abiertas: adolescentes, padres y madres de familia, jóvenes, mujeres. La mayoría de los esfuerzos y los recursos se han utilizado hasta ahora para prevenir del riesgo de infección a los grandes sectores de la población con las tasas de seroprevalencia más bajas (entre 0.03 y 0.06 por ciento); es decir que están menos expuestos al virus. En contraste, la atención que se ha dado al grupo de la población más expuesto —el de los hombres con prácticas homosexuales—, cuya seroprevalencia o tasa de infección es la más alta (el promedio es de 15 por ciento aunque en algunas entidades, como el DF, llega a más de 30 por ciento), ha sido prácticamente nula. Las intervenciones educativas y las campañas preventivas diseñadas específicamente para este grupo han brillado por su ausencia. El gobierno ha equivocado su estrategia: para desactivar la pandemia de sida en nuestro país, ha colocado los recursos donde se imagina que está localizada la epidemia y no donde realmente se encuentra. Se afirma con insistencia que "todos estamos en riesgo de infectarnos", lo cual técnicamente es correcto, pero lo que no se dice es que no todos corremos el mismo riesgo. Se calcula que para los homosexuales y bisexuales el riesgo de infección es 400 veces más alto que para el resto de la población5. La estrategia preventiva del gobierno está de cabeza.

Para influir exitosamente en el curso de la pandemia en México es preciso en primer lugar enderezar la política estatal: los esfuerzos y las intervenciones deben dirigirse a los grupos de la población donde se está propagando el virus. Organismos internacionales como el mismísimo BM recomiendan, en una situación de recursos limitados, dar prioridad al trabajo preventivo en los grupos con las tasas de infección más elevadas, como el de las trabajadoras sexuales. En Nairobi y otros lugares de Africa y Asia eso ha dado buenos resultados. El propósito es garantizar mayor eficacia preventiva con los recursos existentes. Las campañas informativas en los medios masivos de comunicación son útiles, desde luego, pero son insuficientes y reportan bajos beneficios si no se acompañan de intervenciones educativas directas que involucren a miembros u organizaciones de las mismas comunidades afectadas. Está demostrado que la labor directa en los llamados core groups (grupos donde se concentra la infección) resulta más eficaz que dirigirse a la población dispersa. En México, una de las prioridades del trabajo preventivo debe estar con los hombres con prácticas homosexuales. (Un aspecto que la epidemia de VIH ha revelado es lo extendido de estas prácticas en nuestro país y en América Latina.) Este año, Conasida echó a andar la primera campaña de prevención dirigida a la población gay, coordinada y apoyada por algunas organizaciones de lucha contra el sida. Sin embargo, aunque se trata de un primer loable esfuerzo, esta campaña, elaborada con recursos de Onusida, aún no es la expresión de una política gubernamental estructurada, y corre el riesgo de quedar en un esfuerzo aislado y sin continuidad por la falta de recursos.

Construyendo un entorno social tolerante
Es un hecho ampliamente documentado que la discriminación a individuos o poblaciones incrementa los riesgos de infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). En el caso de los homosexuales y bisexuales, esa discriminación social -que adquiere muchas veces rango de persecución- los vuelve muy vulnerables a la epidemia. El rechazo y la desvalorización constante y a todos niveles de la conducta homosexual, empuja a muchos hombres con esa orientación a experimentar su vida sexual en las condiciones más desfavorables para su salud e integridad personal (la clandestinidad, la culpa, el miedo, la amenaza de la violencia, el matrimonio forzado o indeseado, etcétera), que los induce, a su vez, a no tomar precauciones. Esta situación es particularmente dramática para los adolescentes gay que están iniciando su vida sexual. El aislamiento, la ausencia de asideros o posibles apoyos, la baja autoestima, la desconfianza a sí mismos, los expone mayormente al virus. Y aunque conforman el mayor porcentaje de adolescentes infectados, para ellos no hay mensajes ni consejos ni recomendaciones en la campaña más reciente de las autoridades dirigida precisamente a la población adolescente.

En un clima de represión y discriminación resulta muy difícil que prosperen programas de prevención que pretendan modificar hábitos y conductas de riesgo. Por ello es necesario fomentar la creación de atmósferas y entornos sociales favorables a la tolerancia y el respeto a la diferencia a través del apoyo al desarrollo comunitario, de campañas antidiscriminatorias, del fomento a las acciones afirmativas y la creación de un marco jurídico que garantice la no discriminación. A pesar de lo evidente que resulta esa situación, el gobierno no ha hecho nada en esa dirección para modificar el clima social represivo que obstaculiza la labor preventiva. Esa omisión podría repararse en parte con la creación de lugares de encuentro comunitario donde los adolescentes gay puedan relacionarse con sus pares en un ambiente amistoso y de confianza que facilite la comunicación y el intercambio de información entre ellos y con sus propios progenitores. Los adolescentes gay necesitan de los servicios comunitarios para fortalecer su capacidad de tomar decisiones y hacerlas más consistentes.

En un estudio elaborado por la organización Lambda, de Colombia, se encontró que las personas homosexuales aceptadas por su entorno social tenían más probabilidades de protegerse de la infección por VIH que otras que no lo eran (en el primer caso, el uso del condón fue de 73 por ciento; y en el segundo, de 47 por ciento)[6].

Una de las claves del éxito de los programas preventivos dirigidos a grupos específicos de la población es la participación comunitaria. En Brasil, por ejemplo, el gobierno ha integrado a las organizaciones gay a los programas de atención a esa comunidad con muy buenos resultados.

Capacitación contra la homofobia
Una de las acciones que mayormente contribuye a crear un entorno social favorable al trabajo preventivo y de lucha contra la epidemia es el combate a la homofobia (esa enfermedad caracterizada por el odio irracional y exacerbado a las personas con diferente orientación sexual) en las instituciones educativas y de salud, sobre todo aquellas encargadas de atender a las personas afectadas por el sida. En los programas cotidianos de capacitación dirigidos al personal de salud y a los maestros de educación básica debe incluirse el tema de la homofobia y la discriminación por orientación sexual, o realizar talleres de sensibilización sobre esos mismos temas con el fin de disminuir los estragos y las funestas consecuencias que conllevan. Está comprobado que la homofobia y la discriminación institucionalizadas reducen la eficacia de los programas de prevención del sida.

Luego de más de tres lustros de la epidemia del VIH en nuestro país, existe una enorme deuda por saldar con la población más afectada: la población homosexual, a la que, además de negarle derechos ciudadanos, de confinarla a la clandestinidad y al terreno del pecado y del desprestigio social, se le responsabiliza de propagar el virus a otros sectores sociales.
A los gays se les acusa de promiscuidad cuando ni siquiera se les reconoce el derecho de expresar en público el más mínimo gesto de afecto. Es tiempo de abandonar la hipocresía y enfrentar los costos sociales, económicos y de salud causados por la homofobia.



1 José Antonio Izazola, et al. "Transmisión homosexual del VIH/sida en México". Salud Pública de México, volumen 37, núm. 6. Noviembre-diciembre de 1995.
2 José Luis Valdespino, et al. "Epidemiología del VIH/sida en México; de 1983 a marzo de 1995. Ibid.
3 World Bank, 1997. Confronting AIDS. Public Priorities in a Global Epidemic. Oxford University Press.
4 Informe sobre la epidemia mundial de VIH/SIDA. Onusida /OMS. Junio de 1998.
5 Jorge Saavedra. Letra S, salud, sexualidad, sida. Junio 5 de 1998.
(Alejandro Brito. Tomado de Letra S número 35, junio de 1999)
icono de la Jornada Mundial de Lucha contra la Homofobia.
Re: [dioshomosexual] HOMOFOBIA
nuevayork40


Abr 5, 2008, 3:15 PM


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Estoy totlmente de acuerdo que la homofobia es una enfermedad. Creo que los homofobos son el segmento de la populacion mas asquerosa que se puede imaginar.
Re: [nuevayork40] HOMOFOBIA
dioshomosexual


Abr 5, 2008, 6:49 PM


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http://www.jornada.unam.mx/1999/06/08/ls-nacho.html

LETRA S

Junio 3 de 1999




El éxodo forzado de los parias

MANUEL ZOZAYA

 

"Tengo miedo de que si regreso a México, seré perseguido por el gobierno mexicano, el sector salud, los patrones, los caseros y la población, a causa de mi orientación sexual y mi seropositividad al VIH."

"Desde niño me atraían los hombres, pero eso era inadmisible para mi familia y la gente de Aguascalientes. Cuando veíamos un amanerado lo insultábamos, gritándole '¡Puto!' o '¡Joto!', y le tirábamos piedras.

"A los 14 años tuve una relación amorosa con un amigo, pero teníamos mucho miedo de la gente. En 1985 conocí a Jack en California. Nos enamoramos y me di cuenta que sólo podría encontrar la felicidadcon alguien de mi propio sexo. En México nunca me atreví a ir a un bar gay. Un día mi familia empezó a cuestionar mi sexualidad y me hicieron ver a un psiquiatra para 'curarme'.

"En la universidad nos pidieron donar sangre. A esa sangre le hacen la prueba del VIH y entregan el resultado en una semana, pero pasaron dos meses y mi resultado no aparecía. Un día, a mi trabajo llegaron un amigo mío y el director estatal de la Secretaría de Salubridad y Asistencia (sic), para informarme que había salido positivo y debía presentarme a un examen médico. Quedé en estado de shock. Me levanté a vomitar y luego me enviaron a casa. En el camión iba llorando sin control. Esa noche fui a platicar con un amigo, y él ya estaba enterado. Mi confidencialidad había sido violentada. Al día siguiente fui al médico, quien dijo que me quedaba menos de un año de vida. Inmediatamente sentí su homofobia.

"Un día en Las Fábricas de Francia, donde trabajaba, se habló de la obligatoriedad de reportar cualquier caso de sida entre los empleados para despedirlos. Poco después me enteré de la existencia del AZT, pero no me atrevía a buscarlo por temor a que se supiera que estaba infectado, pues pondría en riesgo mi trabajo. Pensé en emigrar a Estados Unidos, pero opté por probar fortuna en Irapuato. Ahí sufrí un accidente de auto y me desmayé. Cuando volví en mí había mucha gente alrededor, pero no los dejaba acercarse pues estaba sangrando y temía infectarlos. Un paramédico intentó revisarme, pero le pedí que se pusiera guantes porque tenía sida (no sabía la diferencia entre el VIH y el sida). Ya no se me acercó. En el hospital nadie me quería tocar. Un guardia me preguntó '¿Usted es el que tiene sida?' Al rato mis amigos me trasladaron a otro hospital donde no mencionamos el VIH.

"Pedí empleo en Bancomer y me preguntaron si estaba dispuesto a un examen médico. Obviamente no acepté. En julio de 1991 me fui a Los Angeles, donde conocí a Kevin, quien me sugirió que me hiciera la prueba nuevamente. Antes de tomar la muestra me hicieron ver un video sobre el VIH, sus formas de transmisión y los recursos disponibles para la gente con el virus, después un consejero me advirtió sobre la confidencialidad de la prueba. Salí positivo y me hicieron la confirmatoria Western Blot. Después inicié tratamiento con cuatro medicamentos. La terapia ha sido tan benéfica que el virus ya es indetectable. También empecé a tratarme una depresión crónica provocada por mi vida en México. Ahora he recuperado el control de mi existencia. Estudio contabilidad en Los Angeles City College y trabajo en la comunidad gay y con gente con VIH."

Testimonio de Nacho, uno de los cientos de mexicanos que han buscado recientemente asilo político en los Estados Unidos y Canadá, debido a la discriminación homófoba imperante en nuestro país.

 

Una iniciativa de ley antidiscriminatoria

Desde que en 1994 Estados Unidos y Canadá aprobaron otorgar asilo a personas perseguidas por su orientación sexual, más de 300 han encontrado refugio en estos países (Proceso, 4 de enero de 1998).

Dusty Araujo, coordinador del proyecto de asilo de la Comisión Internacional para los Derechos Humanos de Lesbianas y Gays, señala que su oficina ha manejado 116 solicitudes en los últimos cuatro años, de las cuales se han concedido siete (seis de ellas en California). Fue un mexicano, Ariel Silva, el primero en recibir asilo a causa de su orientación sexual en 1994. El originario de Coahuila había sido violado por un policía mexicano. La llegada masiva de gays mexicanos solicitantes de asilo, ha llamado la atención de organizaciones de derechos humanos en aquellos países sobre la discriminación y la persecución cotidiana que sufren en México las personas con diferente orientación sexual. Al respecto, la diputada perredista Patria Jiménez ha enviado a la Cámara de Diputados una iniciativa de reforma del artículo 2 de nuestra Constitución, con el fin de agregar a la prohibición de la esclavitud, la prohibición de cualquier tipo de discriminación, mencionando los motivos más comunes, como son raza, etnia, color, lengua, nacionalidad, religión o dogma, edad, sexo, orientación sexual, opinión política, condición social o económica, estado civil, educación, discapacidad, etcétera. En su exposición de motivos, la diputada menciona el éxodo gay a otros países y advierte sobre la necesidad de garantizar la seguridad y el desarrollo de todas las personas en el territorio nacional. De ser aceptada, la reforma constitucional será un primer paso para evitar que sigan sucediendo historias como la de Nacho.

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Asesinatos de gays en México 


1995 38



1996 42



1997 42



1998 46



Total 163


Comisión Ciudadana Contra Crímenes de Odio por Homofobia

http://www.jornada.unam.mx/2005/06/24/050n1soc.php
http://www.jornada.unam.mx/2005/06/24/050n1soc.php
Viernes 24 de junio de 2005
Homofobia, acusan

Asesinan a activista gay en Querétaro
ANTONIO MEDINA /NOTIESE ESPECIAL PARA LA JORNADA
Querétaro, Qro., 23 de junio. El martes anterior, entre cuatro y cinco de la tarde, fue asesinado el sicólogo clínico y destacado activista por los derechos sexuales Octavio Acuña Rubio en las instalaciones de la condonería De Colores, ubicada en el centro de esta ciudad capital.
El profesionista, de 28 años, fue hallado, desangrado en el suelo, por un grupo de estudiantes que entraron al local para pedir información sobre enfermedades de transmisión sexual, pues el establecimiento además fungía como espacio de información sobre temas de sexualidad.
Las autoridades informaron que Acuña Rubio recibió seis puñaladas, cuatro asestadas en sus órganos vitales. Asimismo descartaron de forma extraoficial que el móvil haya sido el robo, pues los agresores no se llevaron ninguna pertenencia.
Persecución a defensores, señalan
Representantes de organizaciones civiles queretanas y destacados académicos locales protestaron por la violencia que se vive en Querétaro contra defensores de los derechos humanos, sobre todo en los últimos cuatro años.
En entrevista, Nadia Sierra Capos, representante de la Asociación Queretana de Educación para la Sexualidad (Aquesex), a la cual pertenecía Acuña Rubio, consideró que el asesinato del activista tiene tintes homofóbicos, pues ya se habían dado algunos visos de discriminación hacia él cuando desconocidos pintaron la fachada de su condonería y rompieron el letrero de luz neón, además de que en el establecimiento hubo un robo meses atrás.
El hoy occiso y su pareja habían interpuesto una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos por discriminación y homofobia proveniente de policías locales, a la cual nunca se le dio seguimiento.
Entonces el activista reprochó a la comisión estatal la falta de apoyo a las minorías sexuales, luego de que el organismo se negara a emitir una recomendación hacia la guardia municipal por discriminación, con el argumento de supuestas irregularidades en la entrega de pruebas por los quejosos.
En conferencia de prensa celebrada este mediodía, activistas por los derechos gays, del movimiento de mujeres, pro derechos humanos y del sector académico de la Universidad Autónoma de Querétaro hicieron una petición pública al procurador Juan Martín Granados Torres para que esclarezca el homicidio y dé con los responsables, y se abstenga de irse por el camino fácil y aducir "crimen pasional", como ya lo han manejado algunos medios locales e invocan autoridades judiciales cuando se trata de asesinatos contra homosexuales.
Hicieron una petición personal al ombudsman queretano Pablo Enrique Vargas Gómez para que vigile las indagatorias y supervise la labor de la procuraduría estatal.






http://www.jornada.unam.mx/2005/05/16/038n1soc.php
Lunes 16 de mayo de 2005
Mañana, día mundial contra la exclusión por razones de preferencia sexual

En nueve años hubo cerca de 900 asesinatos por homofobia: ONG
CAROLINA GOMEZ MENA
En México se estima que por cada asesinato por homofobia reportado existen por lo menos tres que nunca se denuncian; es decir, estos crímenes podrían sumar cerca de 900 durante los pasados nueve años, unas "97 ejecuciones al año y ocho al mes", establece el informe preliminar de la Comisión Ciudadana contra Crímenes de Odio.
La organización precisa que el Distrito Federal es la entidad con mayor incidencia, pues han ocurrido 126; le sigue el estado de México con 62, luego Veracruz con 37 y Michoacán con 15. Asimismo en casi un tercio de los casos predominó la saña, pues fueron ultimados de múltiples puñaladas.
Lo anterior se establece en el documento Jornada Mundial de Lucha contra la Homofobia, la cual se realizará mañana en México y otras 34 naciones, en las que se pedirá establecer el 17 mayo como el día contra la discriminación hacia personas que tienen preferencia sexual diferente a la heterosexual.
En el documento elaborado por varias agrupaciones civiles, como Letra S, Democracia y Sexualidad (Demysex), Católicas por el Derecho a Decidir y Afluentes, entre otras, se especifica que el porcentaje de gays, lesbianas, bisexuales, transgéneros y travestis (GLBTT) oscila entre "2.5 y 8 por ciento de la población", y advierte que aunque gracias al aumento de su organización "han ido dejando atrás su invisibilidad, no sucede lo mismo en el aspecto jurídico y en materia de derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos".
Muestra de ello es que se estima que alrededor de "13 por ciento han sufrido discriminación en el trabajo, 9 por ciento en la escuela, 30 por ciento han sido objeto de discriminación por policías, a 21 por ciento no los han contratado en algún trabajo por ser homosexuales y a 11 por ciento les han negado el ingreso a una escuela", de acuerdo con el estudio La relación entre opresión y enfermedades entre lesbianas, bisexuales y homosexuales, del Departamento de Salud de la Universidad Autónoma Metropolitana, plantel Xochimilco.
En el escrito también se resalta que debido a la intolerancia entre 1995 y 2000 "600 mexicanos se vieron obligados a solicitar asilo en Canadá", mientras la Comisión Internacional para los Derechos Humanos de Lesbianas y Gays, con sede en San Francisco, recibió entre 1994 y 1998 alrededor de 116 peticiones de mexicanos gays que solicitaron asilo político, aduciendo persecución por motivos de su preferencia sexual.
Sobre esto destaca que fue un hombre gay mexicano "el primero en obtener asilo político en Estados Unidos, luego de que en 1994 ese país decidió incluir la persecución por preferencias sexuales entre los motivos para otorgar ese beneficio".
Puntualiza que de los "290 asesinatos de personas homosexuales ocurridos entre 1995 y 2003, por motivos de homofobia, 275 fueron de varones y 15 de mujeres", y que la franja de edad donde ocurrieron con mayor frecuencia fue entre 21 y 30 años.
Cabe mencionar que el 17 de mayo de 1990 la Organización Mundial de la Salud retiró a la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales, y en conmemoración de este hecho las organizaciones civiles de defensa de los derechos de los GLBTT de más de una treintena de países lanzaron esta iniciativa internacional, con miras a que la Organización de las Naciones Unidas oficialice la fecha.
En el escrito también se resalta que algunos "gobiernos locales penalizan la homosexualidad al recurrir a lenguaje ambiguo", con expresiones tales como "faltas a la moral, atentados al pudor o exhibiciones obscenas" y alude que de eso se "aprovechan los cuerpos de seguridad para violar los derechos de esa comunidad".
En relación con el aspecto laboral, se resalta que bajo el amparo del artículo 47 de la Ley Federal del Trabajo, "que incluye el ambiguo término de actos inmorales cometidos por el empleado dentro del lugar de trabajo", a muchos GLBTT se les ha vulnerado esa garantía, pese a que la preferencia sexual o de género "no es legalmente una causal de rescisión de contratos".
Asimismo resalta que dado que los crímenes de odio homofóbico no son "una modalidad tipificada en las leyes penales mexicanas, y tampoco se considera un agravante como en otros países", la mayor parte de los asesinatos no reciben castigo ejemplar, además de que la "homofobia social y cultural" en ocasiones "inhibe a los familiares a luchar por que se haga justicia".



















http://www.elpais.com/articulo/sociedad/homosexual/asesinado/dias/America/Latina/informe/elpporsoc/20061010elpepusoc_1/Tes/


Un homosexual es asesinado cada dos días en América Latina, según un informe
Además, en 32 países la inseminación asistida está prohibida a las lesbianas o reservada a mujeres casadas con el permiso del marido.

10/10/2006

Un homosexual es asesinado cada dos días en Latinoamérica debido a su orientación sexual, especialmente en Brasil, México y Perú, según un informe presentado ayer en Barcelona por el director de la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas (IGLA), Stephens Barris. Además de la persecución social que sufren en algunos lugares, los homosexuales siguen siendo castigados por su orientación sexual en 86 países y se aplica la pena de muerte en Chechenia, Sudán, Mauritania, Pakistán, Arabia Saudí, Emiratos Arabes Unidos, Yemen, Irán y en algunas zonas de Nigeria y Somalia.

El presidente de honor de la Coordinadora Gay-Lesbiana de Cataluña, Jordi Petit, ha señalado que “las lesbianas sufren una doble discriminación por el hecho de ser mujeres y homosexuales”.
Según muestra el Informe sobre el estado de la situación de las personas homosexuales y transexuales en el mundo, que la Coordinadora presentó ayer, la ley de 48 países sólo hace referencia a los hombres e ignora a las mujeres, y en 38 Estados está prohibida de forma explícita la homosexualidad.
Antes de fin de año, Suráfrica y el Estado estadounidense de Massachussets aprobarán la ley de matrimonios homosexuales, pero el informe subraya que varios Estados estadounidenses, Honduras, Letonia, Australia y Uganda han modificado sus leyes para prohibirlos expresamente.
Las organizaciones en favor de los derechos de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales intentan conseguir el estatus consultivo de la ONU para participar plenamente en los debates generales del Consejo de Derechos Humanos.



http://www.elpais.com/articulo/sociedad/homosexual/asesinado/dias/America/Latina/informe/elpporsoc/20061010elpepusoc_1/Tes/


Un homosexual es asesinado cada dos días en América Latina, según un informe
Además, en 32 países la inseminación asistida está prohibida a las lesbianas o reservada a mujeres casadas con el permiso del marido.

10/10/2006

Un homosexual es asesinado cada dos días en Latinoamérica debido a su orientación sexual, especialmente en Brasil, México y Perú, según un informe presentado ayer en Barcelona por el director de la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas (IGLA), Stephens Barris. Además de la persecución social que sufren en algunos lugares, los homosexuales siguen siendo castigados por su orientación sexual en 86 países y se aplica la pena de muerte en Chechenia, Sudán, Mauritania, Pakistán, Arabia Saudí, Emiratos Arabes Unidos, Yemen, Irán y en algunas zonas de Nigeria y Somalia.

El presidente de honor de la Coordinadora Gay-Lesbiana de Cataluña, Jordi Petit, ha señalado que “las lesbianas sufren una doble discriminación por el hecho de ser mujeres y homosexuales”.
Según muestra el Informe sobre el estado de la situación de las personas homosexuales y transexuales en el mundo, que la Coordinadora presentó ayer, la ley de 48 países sólo hace referencia a los hombres e ignora a las mujeres, y en 38 Estados está prohibida de forma explícita la homosexualidad.
Antes de fin de año, Suráfrica y el Estado estadounidense de Massachussets aprobarán la ley de matrimonios homosexuales, pero el informe subraya que varios Estados estadounidenses, Honduras, Letonia, Australia y Uganda han modificado sus leyes para prohibirlos expresamente.
Las organizaciones en favor de los derechos de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales intentan conseguir el estatus consultivo de la ONU para participar plenamente en los debates generales del Consejo de Derechos Humanos.