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Re: [cesarevala] Jesús y su "discípulo amado"
dioshomosexual


Sep 18, 2008, 7:03 PM


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el famoso jesús es un ser mítico, es una leyenda, es como Zeus, o Afrodita, son seres inventados por delirantes, en dado caso el jesucristo sería gay pues siempre andaba en pos de jovencitos a quién les decía que dejaran a sus mujeres, así es como yo hago con los hombres, yo les digo que dejen a sus mujeres y que hagan sexo conmigo y, ¡resulta!
Re: [dioshomosexual] Jesús y su "discípulo amado"
cesarevala


Sep 18, 2008, 8:56 PM


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Es bueno hacer amigos donde quiera que uno vaya... Jesús de Nazareth habría sido consciente de esa situación... Hacía a sus amigos, sus incondicionales, (¡jajajajajaja!), de entre los habitantes de toda la Judea, Samaria y Galilea...

¡Saludos! Espero estén muy bien... Cool
Jesús y su "discípulo amado"
cesarevala


Sep 18, 2008, 11:23 PM


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Jesús de Nazareth debió ser un experto en pasársela rico con todos sus discípulos, apóstoles y amigos...

Un saludo gentil y cordial... Cool
Jesús, un gran "filántropo", y un gran "humanista"
cesarevala


Sep 20, 2008, 2:52 PM


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Jesús fue un gran filántropo, y un gran humanista... En más de algún sentido, incluso en el estético, y el pura y llanamente corporal...

Espero que estén bien... Cool
Archivos Anexos: « I wanna die in your arms… ».jpg (333 KB)
Jesús, un gran "filántropo", y un gran "humanista"
cesarevala


Sep 20, 2008, 2:54 PM


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Re: [cesarevala] Jesús, un gran "filántropo", y un gran "humanista"
dioshomosexual


Sep 22, 2008, 2:33 AM


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el mîtico jesûs es un ser mîtico que no existiô, es un dios como zêus o como baco o como centauro, son cuentos para menores de espîritu y para analfabetas
Re: [certus] Jesús y su "discípulo amado"
dioshomosexual


Sep 29, 2008, 3:55 PM


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Hace un par de semanas el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales declaró con cierto candor que para salir de la crisis hay que hacer un paréntesis en la economía de mercado. Se refería a la situación de ese país y pedía abaratar los despidos laborales. Hay, como puede verse, una flexibilidad muy grande para entender, practicar y predicar sobre el libre mercado.

Y vaya paréntesis que se abre ahora en Estados Unidos, donde el Congreso y el gobierno han llegado a los términos de un acuerdo para usar 700 mil millones de dólares, adicionales a los miles de millones que ya se han gastado, para tratar de contener la crisis financiera.

De hacer paréntesis en el funcionamiento del mercado ya tenemos en México una buena experiencia con la gestión de la crisis bancaria de 1995 por la vía del Fobaproa y del IPAB y sus consecuencias que todavía se advierten en esta economía. ¿Es que ya se ha olvidado?

El Estado es el rescatador de última instancia. Cuando las cosas van bien y las ganancias aumentan se exige que se achique, que no se entrometa, no regule ni supervise; cuando el ciclo cambia de tendencia se exige que aparezca y escombre los destrozos.

Eso es lo que están haciendo los legisladores, el gobierno y el banco central en Estados Unidos. En el camino están los bancos comerciales, las hipotecarias, las sociedades mutualistas de ahorro, los bancos de inversión y las aseguradoras. A la vera se encuentran los deudores de hipotecas, los ahorradores y tenedores de acciones, los fondos de retiro. Al final, están los ciudadanos que son los que ponen los recursos para que pueda pagarse el costo del paréntesis.

El Departamento del Tesoro pidió los 700 mil millones para intervenir y separar en efecto los negocios financieros creando una parte buena y otra mala, quedándose el gobierno con la parte mala. Ésa sería administrada por el propio Tesoro con un amplio margen de discrecionalidad y poca supervisión del Congreso. Fue realmente muy ilustrativo ver por televisión la comparecencia del secretario del Tesoro ante el Congreso explicando lo inevitable: se fastidió el asunto y los que pagan son los contribuyentes.

La contraoferta de los legisladores fue imponer límites a las retribuciones de los ejecutivos de los bancos y otras empresas financieras que recibieran fondos federales, y que el gobierno se quedara con una participación de las acciones para recuperar eventualmente algo de los recursos que se están usando. Ahora se impone un compromiso explícito para que se facilite la renegociación de las deudas de las familias con hipotecas y que enfrentan la pérdida de sus propiedades.

La necesidad de intervenir en esta crisis, como sucede con todas las de este tipo, se sustenta en las repercusiones adversas de índole general que la quiebra del sistema financiero acarrearía. Por eso se llama un riesgo sistémico y no sectorial. Se convierten, de tal manera, en inevitables y así se exponen públicamente. En estas circunstancias las condiciones técnicas que son inherentes a este asunto pasan de manera radical al ámbito de la política.

La cuestión última reside en el hecho de que mientras se generan ganancias y, en el caso que nos ocupa, ganancias extraordinarias soportadas en la especulación, éstas quedan en el terreno de lo privado. Cuando estalla la crisis, en cambio, el costo se socializa. Surgen, entonces, expresiones de índole moral y a destiempo para enfrentar los excesos que son ya insostenibles.

En el festín financiero que provocó la ideología neoconservadora en Washington quedaron arrinconadas las prácticas de control público de los mercados financieros. Ahora se descubre que se cometieron grandes excesos mientras las autoridades iban a la zaga. Ésa es la esencia de la especulación que sustenta buena parte del funcionamiento de la economía capitalista global.

Pero el mercado financiero no es como otros: tiene una peculiaridad esencial y ésta tiene que ver con el dinero. La especulación puede, en efecto, crear en ciertas condiciones el capital para la inversión productiva. En otras hace necesario que cada episodio especulativo sea más grande para compensar las pérdidas del anterior.

El rescate pactado ahora entre el Congreso no garantiza que la crisis sea contenida por completo. No es posible valuar las deudas que aparecen por todos lados, y así no se pueden recomponer los mercados, los precios no existen y los valores están teñidos de subsidios públicos. El gobierno se va a quedar con lo que se llaman los “residuos tóxicos” del sistema financiero. La limpieza está pendiente y la contaminación es muy profunda, el contagio no ha acabado y están paralizadas las corrientes de crédito.

Cada día aparece un nuevo caso de alguna institución financiera que ya no puede superar su fragilidad. La quiebra del Washington Mutual la semana pasada es la más grande en la historia de ese país; los bancos de inversión han desaparecido, los dos supervivientes se han convertido ya en bancos comerciales. La mayor compañía aseguradora está intervenida por el gobierno al igual que las dos grandes empresas hipotecarias. La ideología librecambista está puesta de cabeza.
Re: [certus] Jesús y su "discípulo amado"
dioshomosexual


Oct 5, 2008, 4:59 AM


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El FBI está investigando a cuatro importantes instituciones financieras estadounidenses cuyo colapso desembocó en la mayor intervención de un Gobierno estadounidense en la marcha de la economía, con un plan de rescate de la Administración de George W. Bush por valor de 700.000 millones de dólares (casi medio billón de euros), informan The Washington Post y la CNN, entre otros medios, en sus respectivas ediciones digitales.

El FBI está investigando a Fannie Mae , Freddie Mac , Lehman Brothers Holdings Inc. y a la aseguradora American International Group Inc. , junto a sus ejecutivos, por un posible fraude hipotecario, informó el martes CNN. Si bien no ofreció detalles específicos, señaló que las pesquisas son parte de una investigación más amplia, reportó el medio televisivo, que a su vez añadió que el ente federal está intentando determinar si alguna de esas instituciones financieras o sus ejecutivos de alto rango tienen responsabilidades por haber entregado "desinformación".
Washington. - La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) inició una pesquisa sobre cuatro instituciones financieras involucradas en la crisis económica que ha sacudido al país, informó hoy CNN.

La cadena de televisión, que citó fuentes del FBI no identificadas, dijo que la investigación afecta a los gigantes financieros Fannie Mae y Freddie Mac, así como a Lehman Brothers y a la aseguradora American International Group (AIG).

Las fuentes indicaron que la investigación se encuentra en una fase preliminar y está centrada en los ejecutivos que las controlaban.

Fannie Mae, Freddie Mac y AIG fueron objeto este mes de un rescate ordenado por el Gobierno al agravarse la crisis que se desató como resultado del colapso del mercado de hipotecas este año, en tanto que Lehman Brothers se declaró en quiebra.

Fannie Mae y Freddie Mac son las mayores empresas hipotecarias del país y para el plan de rescate de cada una de esas compañías el Gobierno ha asignado 100.000 millones de dólares.

En el caso de AIG, la Reserva Federal anunció un paquete de 85.000 millones para impedir su bancarrota y asumió el control del 80 por ciento de sus operaciones.

En cambio, Lehman Brothers se declaró en quiebra después de que fueron infructuosos los intentos por conseguir un plan privado de rescate.

Sin identificarlas, hace una semana el director del FBI, Robert Mueller, señaló que había 24 grandes empresas financieras que estaban bajo investigación.

El proceso centrado en las cuatro empresas financieras se dio a conocer en momentos en que el Gobierno y el Congreso negocian un plan de rescate por 700.000 millones de dólares que daría amplias facultades al Ejecutivo para adquirir los activos de las instituciones más afectadas por la crisis.

El Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI) está investigando a 14 compañías enredadas en la crisis de las hipotecas "sub-prime", como parte de una ofensiva contra prácticas inapropiadas en la oferta de crédito al público.

No identificó a las empresas, pero dijo que la investigación abarca a firmas constructoras, prestamistas "sub-prime" y bancos de inversión.

Funcionarios del FBI aseguraron que la agencia estaba examinando instancias de fraude contable y de tráfico de información privilegiada.

Los casos podrían llevar a potenciales cargos civiles o criminales, indicó el FBI.

La entidad declaró que consideraba al fraude en las hipotecas como una amenaza creciente para la economía nacional.

Agregó que habían identificado 1.200 casos de fraude hipotecario en 2007, comparado con apenas 400 en 2006.

Lea: ¿Se aproxima la "tormenta perfecta"?

La crisis del mercado hipotecario sub-prime ha afectado mercados financieros en todo el mundo.

Investigación conjunta
El FBI dijo que estaba investigando los casos con el regulador de mercados en Estados Unidos, la Comisión de Títulos Valores e Intercambio (SEC, por sus siglas en inglés).

La SEC ha abierto cerca de tres docenas de investigaciones acerca del colapso en el mercado de sub-prime.

Los objetivos de la investigación de la SEC incluyen al banco suizo UBS y a los bancos estadounidenses Morgan Stanley, Merril Lynch y Bear Stearns, señaló la agencia de noticias Reuters.

No está claro que cualquiera de esas firmas esté incluida en la investigación del FBI.

El mercado subprime se concentra en suministrar préstamos inmobiliarios a aquellos con historia crediticia limitada o pobre.

Muchos de ellos no han podido cumplir con los pagos y enfrentan el riesgo de perder sus casas.


La debacle del sistema financiero mundial iniciada en EU marca el comienzo de una era económica distinta. Diferente al erosionar la fe en la autorregulación de los mercados y al obligarnos a recuperar la memoria: el sistema de mercado produce ciclos de auge y depresión que ha de suavizar la intervención del Estado.
La ideología neoliberal y las concepciones que enterraron al keynesianismo parecen entrar en revisión. Cuando se acepta la necesidad de la intervención estatal en el rescate financiero tendrán que aceptarse sistemas regulatorios más estrictos y cambios en la organización de las instituciones financieras. Pero aún cuesta aceptar que Estado y mercado no son antagónicos, sino complementarios. Sin el Estado el mercado desfallece.
La intervención obedece a que la ruptura de la burbuja inmobiliaria causó desvalorización de los activos de la banca, reducción de sus capitales y caída brutal del mercado accionario y de la oferta de crédito a la producción, con efectos depresivos. La integración de los mercados financieros internacionales y la dispersión de las carteras con activos tóxicos hacen imprescindible contener cuanto antes la dimensión de los contagios. Las cifras descendentes de capitalización de los bancos fuera de EU son ilustrativas: entre junio de 2007 y agosto de 2008, Barclay’s había perdido 42%, UBS 55%, Sumitomo 32%, Bank of China 30%, BBVA 32%.
Las primeras medidas correctoras de la crisis siguieron sendas trilladas. La Fed y los bancos centrales de otros países inyectaron liquidez para revertir el estrangulamiento de los mercados (unos 600 mil millones de dólares). Esto no fue suficiente por la falta de capital y porque las tasas de interés de los redescuentos oficiales registraban poco o nulo margen para comprimirse más y hacerse atractivas.
Debió recurrirse a medidas directas: tomar el control estatal de las empresas comprometidas y alentar la compra de esos negocios por otros consorcios. Se rescató a las hipotecarias Fannie Mae y Freddy Mac comprando acciones o ampliando las líneas de crédito de la Fed, y se entregó 79% de la aseguradora AIG a cambio de 85 mmdd gubernamentales. En Europa se estatizó el banco Northern Rock de Inglaterra y se facilita la adquisición privada de empresas próximas a la quiebra. Ahí están las compras de Bearn Stearns y de Washington Mutual por JP Morgan, la de Merryll Lynch por Bank of America, la venta del Banco HBOS a Lloyds de Londres, o la compra de Wachovia por el Citigroup.
Las consecuencias de la crisis en los sistemas financieros están a la vista. En EU la división entre banca comercial, sujeta a regulaciones, y la banca de inversión, poco supervisada, va en camino de desaparecer. Avanza una estructura de banca universal como la de muchos países. Son perceptibles otros cambios. Al parecer se alienta la concentración financiera en oligopolios enormes. Instituciones medianas o pequeñas son presa de retiros masivos. Eso y la falta de acuerdos de fondo favorecen la proliferación de la especulación mientras poco se plantea en favor de los deudores hipotecarios.
El intento intervencionista más audaz fue la iniciativa del Tesoro y la Fed negociada con legisladores de implantar un programa mayúsculo de compra de las carteras por 700 mmdd. Cambia la macroeconomía al esfumarse la tesis de reducir siempre el gasto del Estado. Más simple habría sido inyectar capital público a las empresas dañadas. Pero eso enfrenta el obstáculo ideológico de verse como el prefacio a la estatización financiera.
El primer intento de rescate naufraga en la Cámara de Representantes por la oposición republicana. No superó la falta de liderazgo de una administración desgastada ni la percepción popular de que se intenta salvar a privilegiados a costa del contribuyente. Influyó también la proximidad de las elecciones presidenciales. Además está el fundamentalismo neoliberal de legisladores opuestos a la intervención del Estado en los mercados y a salvar a los culpables de la debacle sin castigo alguno. Los defensores del sector financiero corporativo prefieren soluciones privadas al intervencionismo directo.
Como sea, el rescate financiero está formalizándose. Ya lo respaldó el Senado. Ojalá pronto se tomen decisiones y se perfeccione el programa. Mientras, los déficit públicos aumentan, los bancos quiebran y el ahorrador se empobrece, abriendo las puertas a un receso económico de alcance universal.






Los augurios más pesimistas continúan haciéndose realidad en el sistema financiero internacional. La fisonomía de Wall Street cambió ayer de forma irremisible, después de que Lehman Brothers --cuarto banco de inversión de Estados Unidos-- se declarase en quiebra y de que el gigante Merrill Lynch acordase la absorción de su negocio por Bank of America para evitar caer en el mismo pozo.
Los mercados bursátiles de todo el mundo reaccionaron al desmoronamiento de la banca estadounidense con una jornada de zozobra, en la que el Ibex 35 perdió nada menos que el 4,5%. El selectivo español registró así su peor descenso desde el 5 de febrero (5,19%) y se situó en 10.899 puntos, un nivel que no veía desde el 16 de junio del 2006.
La bolsa española fue la más castigada de Europa. El índice Eurostoxx 50 cedió el 4,1%, por delante del británico (3,9%), el francés (3,8%) y el alemán (2,7%). Las caídas, con todo, podrían haber sido más dramáticas. Una apertura de Wall Street menos mala de lo esperado logró enjugar en cierta medida las pérdidas. El Dow Jones se movió primero con descensos del 2,5%, aunque terminó cerrando con una caída del 4,42%.

SIN DINERO PÚBLICO
La caída de Lehman Brothers ha sido un duro golpe para la confianza de los inversores. La decana de Wall Street, con 158 años de antigüedad y más de 25.000 empleados en el mundo, negoció su venta contra el reloj a lo largo de los últimos días. Pero la decisión de la Administración estadounidense de no ayudar financieramente a las entidades interesadas (Barclays y Bank of America) la abocó al abismo.
Las autoridades del país, después de salvar a Bear Stearns en marzo y a Fannie Mae y Freddie Mac este mismo mes, han decidido no destinar un dólar más del erario público a evitar la debacle de sus principales entidades financieras. Un mensaje contundente del que los gestores han tomado nota.
El mercado temía que el siguiente en caer fuera Merrill Lynch (el mayor intermediario bursátil de EEUU, con 60.000 trabajadores), lo que llevó a su dirección a cerrar la venta en un tiempo récord. El banco, que perdió el 36% de su valor bursátil la semana pasada, formalizó en 48 horas su venta a Bank of America por 35.210 millones de euros (0,8595 títulos propios por cada uno de la adquirida). Este canje supone valorar las acciones de Merrill en 29 dólares, dos tercios de lo que valían hace apenas un año.
El pesimismo de los inversores no tiene visos de haber tocado fondo. El mercado da por seguro que todavía restan por caer más gigantes financieros. El primero podría ser American International Group (AIG), la mayor aseguradora del mundo, que ha pedido a la Reserva Federal estadounidense (FED) un crédito urgente de 28.155 millones de euros para evitar su quiebra.I
Las agencias de rating han amenazado con rebajar la calificación de la entidad, lo que permitiría a varios de sus socios romper los contratos con la compañía. De ser así, AIG afirma que no podría sobrevivir más de 72 horas.

MEDIDAS SIN IMPACTO
Así las cosas, las nuevas medidas aprobadas por los reguladores financieros para evitar la crisis del sistema tuvieron poco impacto en los mercados. El Banco Central Europeo realizó una inyección excepcional de 30.000 millones de euros con vencimiento a un día a 51 bancos comerciales de la zona euro para evitar que el marasmo de la banca estadounidense les dejase sin liquidez.
Más novedosa fue la decisión de 10 grandes bancos de crear un fondo de 70.000 millones de euros al que podrán recurrir para afrontar sus necesidades de crédito.



La política económica excesivamente liberal del capitalismo ha metido a Estados Unidos, una vez más, en una apretada situación para el 2008. Claro, por apretada definimos la potencial contracción del PIB a, digamos -1%, y no, las masivas contracciones que suceden en los países Latinoamericanos. No obstante, estas reiteradas debilitaciones de la económica americana, más que un ciclo natural, son fuertes índices de prácticas que deben ser reparadas y ajustadas a tiempo antes de que generen males superiores.

La crisis hipotecaria en los Estados Unidos fue generada por la denominada práctica “sub prime” que en Venezuela suena bastante extraño. Esta práctica se refiere al simple hecho de otorgar créditos hipotecarios a personas no calificadas- es decir- con mal registro de pagos, bajos salarios etc., y cobrarles una tasa de interés superior a la del mercado.

En principio, ésta práctica que suena un tanto ingenua, pues de que sirven grandes tasas de interés, e intereses sobre intereses, si al final la persona va a dejar de pagar- se ha tornado en proceso financiero complejo y muy lucrativo (eso es, hasta ahora) para los mayores bancos de inversión de los Estados Unidos Merrill Lynch, Citibank, Goldman Sachs y Countrywide- entre otros.

Estos créditos en un sistema como Venezuela no pasarían de debilitar los estados financieros de las instituciones financieras que los otorgan. Pero -en el ingenioso mundo de Wall Street- esa deuda, es pasada por un proceso ulterior llamado “securitization” por medio del cual convierten la deuda hipotecaria en una suerte de acción transferible que es revendida en el mercado secundario; es decir, usted, yo, pero mas importante, los famosos bancos privados de inversión de alto riesgo o si prefiere-Hedge Funds. Estos bancos se dan el lujo de comprar millones de dólares de estas deudas pues su liquidez proviene de inversionistas atípicos como lo son fondos de pensiones de trabajadores, universidades como Harvard, y bancos y gobiernos extranjeros. Así, la deuda es traspasada a una inmensidad de inversionistas quienes apuestan a una ficción- el alza en los precios de los inmuebles. La pregunta que se puede hacer alguien con criterio es, por qué compran todos estos inversionistas parte de una deuda cuyos prestatarios son “malos”. He allí, una de las ficciones del capitalismo. Al inundar el mercado con liquidez, la demanda sobre los inmuebles hacen que estos suban astronómicamente de precios y por lo tanto la garantía se muestra fuerte en los balances financieros. Así, las empresas de análisis de crédito- Standard & Poor’s, Moody entre otras- al analizar los estados financieros, ven en las garantías de los créditos, es decir, los inmuebles, poseen cada vez más valor y les otorgan un buen credit rating. De esta forma, la deuda sub prime, fue vendida y revendida entre muchísimas instituciones financieras dentro y fuera de los Estados Unidos. Los prestamistas, quienes en efecto no estaban calificados, comenzaron a no poder pagan sus intereses en una escala masiva. Total que ahora cada banco esta perdiendo cifras francamente ridículas que oscilan entre los varios millardos de dólares. Todo esto ha contribuido a una posible recesión en la economía. El dólar se ha debilitado, aumentando el nivel de exportaciones, pero este fenómeno por sí solo, quizás no sea suficiente para contener el alza en el desempleo y la falta de confianza en el mercado.

La receta de la Reserva Federal es bajar la tasa de interés interbancaria (ya la han bajado 4 veces) y se espera a que llegue al bajísimo 2.75 % e inyectar dinero proveniente de sus propias arcas y demás bancos mundiales- quienes asustados por una posible baja en el consumo americano- le prestar cuantiosas sumas. Por ahora es muy difícil saber si Estados Unidos entrará o no en una recesión; parte del problema es que aún no se conoce con exactitud el impacto que ha producido la crisis hipotecaria. Ahora bien, con unos precios altísimos por el crudo, un gasto público atado a las guerras de Irak y Afganistán, será difícil que el país encuentre una fórmula para no caer en la recesión. De cualquier forma, es menester poner un freno a la cuerda de banqueros irresponsables que, en su egoísmo por hacer millones, han tirado, sin ningunos escrúpulos, dinero de otros al vacío.




Mientras el megaplan de rescate del gobierno de Bush pasea a los tumbos por el Congreso, queda al desnudo que no va más el capitalismo neoliberal de las últimas décadas. Pero la "intervención" que se ofrece como alternativa es sólo salvataje para los multimillonarios.

Los titulares de todos los diarios del mundo dan cuenta de la caída de las bolsas y los bancos. Pero también explican cómo eso repercute en puestos de trabajo: 600.000 personas perdieron su empleo en los Estados Unidos desde principios de año -y ya se habla de otros 200.000 desempleados como consecuencia de las bancarrotas de estas últimas dos semanas-, los salarios caen y la gente pierde sus casas por no pagar las cuotas. En Europa se acabó el "boom" inmobiliario y los miles de inmigrantes que trabajaban en la construcción quedaron en la calle. También se discute cómo repercute esta crisis sobre "los países pobres". Casi como un detalle, se especula cuántos cientos de millones de nuevos pobres habrá, o a cuánto ascenderá la ya horripilante cifra de 850 millones de hambrientos del planeta.

¿Por qué?

Como siempre, empiezan las explicaciones de "por qué pasa todo esto". George Soros, uno de los mayores especuladores de las finanzas mundiales, pontifica: "la culpa de la actual crisis la tiene el fundamentalismo de mercado, que no es otra cosa que el 'laissez-faire' (dejar hacer) del siglo XXI; las finanzas se han vuelto tan irracionales que habrá que ponerlas nuevamente bajo control; el monetarismo es una doctrina errónea" (Ambito Financiero, 22/09). Por su parte, John Auter, editor de inversiones del Financial Times, opina: "el sistema de regulación que ha supervisado la globalización de las finanzas en los últimos diez años ha fracasado, más allá de toda duda" (Clarín, 21/09). Joseph Stiglitz, ayer vicepresidente del Banco Mundial, hoy devenido en "progresista", también aporta lo suyo: "hemos visto que no se puede dejar a los bancos de inversión regularse a sí mismos. No se puede dejar a la Reserva Federal, que está estrechamente aliada a los banqueros, a cargo de toda la regulación del sistema financiero. Se suponía que la Reserva retiraba el ponche cuando la fiesta se volvía escandalosa, pero en su lugar echó más alcohol" (Página 12, 21/09).

Para la mayoría de los "expertos", esta crisis es "excepcional", surgió por "falta de regulaciones" y se arregla con "una mayor intervención del Estado sobre el sistema financiero". Algunos banqueros, dicen, habrían aprovechado las políticas del capitalismo "salvaje", sin límites, e hicieron fortunas desmedidas con operaciones riesgosas que no controló nadie.

Es evidente que todo esto existió, pero es una explicación cuanto menos incompleta. Se trata de un funcionamiento que está el corazón de la propia lógica de las economías de mercado: una gran timba, con miles de millones de dólares buscando su mayor ganancia, con las ruletas rusas de las bolsas, con especulaciones, -hoy sobre el petróleo, la soja o el dólar, antes sobre el oro y, si queremos hacer historia económica, en el siglo XVII con los tulipanes-. Siempre que los especuladores pierden, salen a buscar el auxilio de "su" Estado para que los rescate, argumentando que corre riesgo "la estabilidad del sistema". Los platos rotos terminan pagándolos los pueblos, con desempleo masivo, impuestazos, cuando no directamente guerras por el reparto del mundo.

¿A quién se quiere salvar?

Hoy estamos a las puertas de un nuevo rescate gigantesco. En el último mes, los Estados Unidos pusieron 85.000 millones de dólares para salvar a la mayor aseguradora del mundo (AIG), y 200.000 en las dos hipotecarias Fanny Mae y Freddie Mac. Como no alcanzó para parar la crisis, se vino el "megaplan" por el cual el gobierno norteamericano se haría cargo de todas las deudas incobrables, hasta un monto de 700.000 millones de dólares.

Muchos señalaron irónicamente que los Estados Unidos, el país "ejemplo de capitalismo y libre empresa", está produciendo las mayores estatizaciones del mundo. Incluso algunos se preguntan si no habría que cambiar el nombre de los Estados Unidos a "Estados Unidos Socialistas de América". Pero, en realidad, lo que ocurre es exactamente lo opuesto: se trata de una "socialización de las pérdidas" para limpiar a los bancos y permitirles que sigan operando normalmente con sus ganancias. El "plan" consiste en salvar a los bancos, las aseguradoras y otros agentes de las finanzas mundiales que quedaron entrampados en esta bicicleta, a costa de los trabajadores norteamericanos -que pagarán más impuestos- y de los pueblos del mundo, sobre los que se tratará de descargar la crisis con más pagos de deuda y saqueo de sus recursos. El rescate es tan "pro-capitalista" que no se contempla en absoluto ninguna salida para los millones de trabajadores que están perdiendo sus casas por no poder afrontar la cuota.

El voto "negativo"

Este lunes 29 de setiembre, todos los operadores de Bolsa del mundo se paralizaron y miraron a las pantallas que mostraban los resultados de la votación en la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Increíblemente, el proyecto enviado por el Presidente Bush había sido rechazado. Y, lo que es peor, con una mayoría de votos en contra de su propio partido.

132 diputados republicanos votaron en contra de los 700.000 millones de dólares del rescate a los bancos. Lo hicieron desde una defensa ultracerrada de la "no intervención del Estado en los mercados". Del otro lado, una mayoría de los diputados demócratas (141 -aunque hubo también 90 que votaron en contra-), más apenas 66 republicanos que logró alinear Bush, defendieron la "intervención del Estado".

Ahí empezó el "pase de facturas". Se acusó a los que votaron en contra de haber impedido una intervención y regulación de los mercados que "hubiera permitido estabilizar la situación". Los "mercados" (léase todos los movimientos especulativos que ponen en funcionamiento Wall Street) respondieron provocando la baja más grande en volumen en la historia bursátil moderna. Los políticos norteamericanos "tomaron nota". Por eso, pese a que el rescate tiene, según todas las encuestas, un abrumador repudio entre los ciudadanos estadounidenses, un par de días después se lo aprobó parcialmente en el Senado, con algunos "retoques" para hacerlo más presentable.

Pero la realidad es que este plan no significa en absoluto ninguna salida para los deudores hipotecarios que están perdiendo sus casas, ni para los trabajadores que están siendo despedidos. Salva las ganancias de los bancos, socializa las pérdidas, es decir, le carga al estado el costo de los quebrantos.

Y la crisis continúa...

Mientras tanto, siguen "volando" los centenares de miles de millones de dólares que maneja la Reserva Federal (y que, por lo tanto, no requiere de ningún "voto" del Congreso). Así se cargó al Estado las deudas incobrables de Bear Stearns en marzo pasado, y se nacionalizaron de hecho AIG, Fannie Mae y Freddie Mac. Pero no es sólo los Estados Unidos: en Europa, en medio del vendaval, fueron intervenidos el banco alemán Hypo Real Estate, el belga holandés Fortis, el franco-belga Dexia, el británico Bradford & Bingley y el islandés Glitnir. En febrero pasado ya se había nacionalizado el británico Northern Rock. Los depositantes británicos corren a los bancos irlandeses, que ofrecen una mayor garantía estatal para sus depósitos.

El capitalismo liberal fue el responsable de que se amasaran fortunas en miles de instrumentos especulativos en las últimas décadas. No fue por "falta de regulación". Desde mediados de la década del ´80 se viene creando una "regulación a medida" -bajo el nombre de la "desregulación"- que favorece a los bancos de inversión, a los fondos buitres, y a cuanto especulador poderoso ande dando vueltas por el planeta. Ahora, ante el estropicio y el crack, aparece toda la corriente de los "reguladores", los que exigen "más intervención del Estado". La pregunta es: ¿intervención para qué?, ¿hecha por quién?

Ajuste para abajo

La experiencia de los "intervencionistas" en el último año es clarísima. Un billón de dólares, mucho más que toda la ayuda mundial al desarrollo, infinitamente más que todos los fondos de los organismos que tratan de paliar el hambre extremo, colocados para salvar a los multimillonarios y sus maniobras. Mientras tanto, salvajemente, se deja en la calle a los deudores hipotecarios y se hacen recortes de puestos de trabajo. Se les corta el crédito a los trabajadores norteamericanos y europeos, se les exige pagos en efectivo o se los ejecuta. Y, por supuesto, para ellos no hay "rescate ninguno". Y, en lo que toca a nuestros países, se sigue reclamando el pago de las deudas externas, mientras se continúan con el saqueo de nuestros recursos naturales, sea petróleo, gas y minerales.

¿Puede asumir "la intervención del Estado" otras forma, más favorables a los trabajadores y pueblos del mundo? Muy difícilmente esto suceda mientras los que nos gobiernen sean los propios multimillonarios y sus agentes, como el propio Secretario del Tesoro norteamericano, Henry Paulson, que era, antes de asumir su cargo, el máximo directivo de Goldman Sachs, uno de los bancos "insignia" de Wall Street.

José Castillo es economista. Profesor de Economía Política y Sociología Política en la UBA. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).





La crisis financiera a nivel nacional ha endurecido los mercados de crédito y California no ha podido obtener los préstamos que regularmente solicita a principios del año fiscal para mantener sus operaciones, reportó el diario Los Angeles Times.

De acuerdo al diario, California es el más grande de varios estados que actualmente se están viendo afectados por la constricción crediticia. De no logar el objetivo, dijeron oficiales al diario, los pagos a escuelas y otras entidades gubernamentales podrían verse afectadas.









“Ausente una resolución clara a la crisis financiera”, escribió el gobernador Arnold Schwarzenegger al secretario del Tesoro Henry Paulson, “California y otros estados podrían no obtener el nivel necesario de financiación para mantener las operaciones del gobierno y podrían verse forzados a recurrir a la tesorería federal para financiación a corto plazo”.

El correo electrónico del gobernador fue obtenido por el Times fue enviado en la víspera del voto en la Casa de Representantes sobre un plan de rescate financiero de $700 mil millones que el Senado aprobó el jueves.

No obstante, es prematuro saber si la inyección multimillonaria de efectivo al sistema financiero descongelará rápida y efectivamente los mercados crediticios.

Es usual que California pida prestados miles de millones de dólares a principios del año fiscal para financiar las operaciones del estado. Esos préstamos generalmente son pagados tras la recolección de impuestos post-navideños y las declaraciones de impuestos de la primavera, reportó el diario.

El efectivo, especificó el diario, necesita entrar a las cuentas del estado para el 28 de octubre para poder realizar pagos por $3 mil millones de dólares a más de mil distritos escolares.

Un vocero del tesorero estatal le dijo al rotativo que el estado también está trabajando con asesores financieros externos para explorar la posibilidad de adquirir financiación al corto plazo del gobierno federal.








La crisis de Estados Unidos rompe con el modelo neoliberal

México, (PL).- La decisión del presidente de los Estados Unidos, George Bush, de emplear buena parte de la fuerza del estado para el rescate de los bancos en quiebra marca un hito en la historia de la plena dominación global de la economía con el modelo del libre comercio, cuyos primeros pasos se advirtieron con las prédicas de Milton Friedman, paradójicamente puestas en práctica por primera vez fuera de la Unión Americana bajo la dictadura de Augusto Pinochet en Chile.

Por espacio de muchas décadas, Estados Unidos impuso a los países ubicados dentro de su órbita la mayor rigidez en las políticas de libre empresa y la abstención de la intervención gubernamental en la economía.
Tal exigencia hacia el exterior no excluía para el gobierno de Washignton el quebranto interno de esas normas, como ha sido el caso de los subsidios a la producción agrícola concedidos largamente. Estados Unidos veda a otros lo que hace en lo interno.
Pero no fue sino hasta la caída del Muro de Berlín -un triunfo del capitalismo sobre los gobiernos de los trabajadores- cuando, desaparecido el equilibrio bipolar, Estados Unidos pudo consumar el proyecto de un nuevo orden mundial con la inscripción en su modelo de la mayoría de los países, entre ellos las llamadas economías emergentes, antes subdesarrolladas o en desarrollo, pero igualmente sometidas a su influencia.
En ese proceso desaparecieron algunas manifestaciones del nacionalismo subsistente en países donde el Estado tenía una participación en la economía, arrollado por la ola de privatizaciones, controles y apertura a través de la proliferación de tratados multilaterales o bilaterales cuyos resultados han sido la expansión del comercio norteamericano en mercados convertidos en colonias económicas.
Antecedente inmediato del fenómeno que ha obligado a Bush a violar el principio de no intervención del Estado fueron las crisis desatadas, primero en México en 1995 y luego en Argentina y Brasil â€"los efectos tequila, tango y samba--, que obligaron a los gobiernos de esos países al rescate bancario, con el apoyo del gobierno de Washington.
Para México ese salvamento ha significado una deuda pública, soportada por toda la población, cuyo monto asciende en la actualidad a 760 mil millones de pesos (unos 70 mil millones de dólares) cuyo pago sólo en intereses representará en este año cerca de 40 mil millones de pesos, sustraídos a menesteres de urgente atención, sobre todo ante la grave situación provocada por la crisis comenzada en Estados Unidos en febrero pasado.
Se estima que desde la constitución del Instituto para el Ahorro Bancario (IPAB), que en 1995 sustituyó al Fondo Bancario de Protección al Ahorro (FOBAPROA), el gasto en intereses, pagado por la ciudadanía, ha sido 1,3 billones de pesos. Y la deuda subsiste.
En la economía norteamericana sucedió algo muy similar a lo de las crisis de México, Argentina y Brasil; lo mismo que meses después en Japón. Desde el gobierno de Bill Clinton fueron desapareciendo los controles al sistema bancario, lo que los convirtió en casinos sin regulación alguna.
Los bancos se dieron a la práctica de otorgar créditos sin discriminación en una economía, la norteamericana, donde la familia vive irremediablemente en permanente deuda; el patrimonio del norteamericano es prestado.
Como en México, sólo que localizados principalmente en el sector hipotecario, los créditos de mala calidad crecieron desmesuradamente; la cartera vencida de los bancos provocó, a la vez que el enrarecimiento del crédito, una situación de quiebra familiar con el remate de inmuebles y el desorden en el mercado.
El fenómeno, que en otras condiciones habría afectado sólo a la economía doméstica, alcanzó proporciones estratosféricas y se proyectó al resto del mundo, incluso en países o bloques regionales que han comenzado una política relativamente independiente de las recetas de los organismos financieros internacionales.
La restricción de la inversión extranjera (norteamericana principalmente), soporte primordial de las economías emergentes, ha provocado en los últimos meses resultados adversos en los mercados bursátiles, en los índices de inflación, en las tasas de interés y en el producto interno bruto, por mucho tiempo rigurosamente controlados aun a costa del bienestar de la población.
El gobierno de Estados Unidos comenzó por nacionalizar â€"palabra pecaminosa para la ortodoxia neoliberal-- dos empresas hipotecarias, Fredrik Mac y Fanny Mal, ante su ruina por la gran cantidad de créditos impagados.
Pero ahora, como secuela de la quiebra del poderoso Lehman Brothers, ha anunciado que destinará al rescate de los bancos una cifra que puede alcanzar hasta un millón de millones de dólares, según cálculo de Richard Shelby, miembro de la comisión de Bancos del Senado norteamericano.
Como en México en 1995, el Estado se hará cargo de una cartera de créditos incobrables, para lo cual destinará enormes cantidades distraídas del presupuesto, cuyo peso, como en México y otros países, recaerá sobre toda la población.
La comparación, en términos de volumen y de importancia, no arroja sin embargo el mismo resultado. La economía norteamericana tiene un enorme e irremediable impacto en la de otros países.
La crisis actual no ha tocado fondo. Mientras, el rompimiento del principio de abstención del Estado de toda participación en la economía, que dejará al sucesor de Bush una deuda elevadísima, tiene varios aspectos: por una parte revela una vez más la ineficacia y la profunda inequidad que significa el modelo económico cuyo centro está en los Estados Unidos; por otro lado, explica las políticas que en mayor o menor medida se están siguiendo en países y regiones fuera de la órbita puramente neoliberal: la potencia china que se levanta en el oriente; muchos países asiáticos están ya nadando en dólares.
Influyen también la competencia y la fortaleza de bloques como la Unión Europea, las reticencias de Rusia para plegarse a los dictados norteamericanos y, en los últimos años, el surgimiento de grupos de países en América Latina, históricamente encabezados por Cuba y más recientemente por Venezuela y Bolivia, dispuestos a mantener una política de crecimiento económico con la justicia social y el beneficio de la mayoría como norma fundamental.

*El autor es un reconocido analista mexicano.







Al fin la gran prensa de los Estados Unidos parece haber descubierto dónde está realmente el peligro para esa nación.

Muy ocupados han estado todos estos años esos medios de comunicación en vender como exitoso el modelo neoliberal, exaltar los beneficios de la privatización, ocultar el tremendo desastre de las ocupaciones militares en Iraq y Afganistán y crear pánico sobre el terrorismo.

Sin embargo, después de la debacle de esta semana en la Bolsa de Valores de Nueva York y el desmoronamiento con que la secundaron otras similares en diversas latitudes, un comentario aparecido en la versión digital de El Nuevo Herald afirmaba que el fracaso de la propuesta de rescate de Wall Street demostró el hecho de que Estados Unidos sufre una crisis no solo financiera, sino también de liderazgo político.

Motivos más que suficientes han existido a lo largo de los ocho últimos años de malgobierno en Washington, para calificar a esta administración como la peor que ha ocupado la Oficina Oval.

Como elefante en una cristalería, el demente Jorge Walker Bush, no ha provocado más destrozos porque no ha podido, y además de mentir impúdicamente al pueblo norteamericano, resultó cabeza de un equipo marcado por el descrédito casi desde el propio momento de llegar a la poltrona.

En su primer mandato, la legitimidad de esa elección fue puesta en tela de juicio por el controvertido triunfo electoral, que provocó acusaciones por supresión y falsificación de votos en el estado de la Florida.

Su administración está signada por varios escándalos. A modo de ejemplo baste citar el relacionado con la petrolera Halliburton, empresa investigada por mega fraude y a la cual perteneció el vicepresidente Richard Cheney.

Otro caso es el de la espía norteamericana Valerie Plane, como una muestra de utilización política de los servicios secretos y de venganza, al ser filtrada su identidad por altos funcionarios, como represalia porque su esposo, el diplomático Joe Wilson, denunció la falsedad de algunas pruebas que la Casa Blanca utilizó para justificar la invasión a Iraq.

También puede agregarse el asunto del despido de nueve fiscales en el año 2006, en el cual hay evidencias que señalan como instigadores de esa acción a altos funcionarios vinculados al aparato del mandatario.

Además, las equivocaciones lingüísticas, geográficas, conceptuales y de todo tipo cometidas en sus discursos por W. Bush, frecuentemente son ridiculizadas por humoristas y buena parte de la población, que en muchas ocasiones cuestionan la capacidad intelectual del Presidente, limitación que pudiera dar pie para analizar su irreflexión y las trágicas consecuencias de las acciones que emprende.

Pero quizás lo que lo haría pasar a la posteridad con marca universal de cinismo sea todo su quehacer a partir de los ataques del 11 de septiembre, sucesos sobre los que todavía quedan muchas incógnitas, y los cuales, curiosamente, permitieron a la administración Bush emprender una publicitada lucha contra el terrorismo y la posterior invasión a Iraq, casualmente un país con considerables reservas de petróleo capaces de nutrir las exigencias de la política consumista norteamericana, urgida de ese recurso y sus derivados.

El genocidio cometido en Iraq por las fuerzas de ocupación lideradas por los estadounidenses, es vedado en toda su magnitud por los grandes medios de la información de EE.UU., y cuando más, justificado como daños colaterales o sencillamente como golpes propinados a la insurgencia.

Los desmanes cometidos en Abu Ghraib y en la cárcel en la ilegal base naval yanqui de Guantánamo –territorio ocupado contra la voluntad del gobierno y pueblo cubanos-- contribuyeron a acrecentar el descrédito de Washington y constituyen bochornosa página en la memoria militar de la Unión.

Por otra parte, esa guerra ha cobrado también cientos de vidas de soldados norteamericanos y costado miles de millones de dólares a los contribuyentes estadounidenses.

Así las cosas, y en medio del pánico que la actual crisis financiera de los Estados Unidos desata en el mundo, W. Bush se arrastra hacia el final de su segundo y último término con uno de los índices de aprobación más bajos en la historia política del país. Reciente encuesta de Gallup indicó que solo un 27 por ciento aprueba su gestión.

Ahora el estruendo de los vidrios rotos en la cristalería, que para algunos analistas se antoja colofón de las barbaridades acumuladas durante su pésima gestión en la Casa Blanca, permite comprender a muchos más quién es el verdadero enemigo de los Estados Unidos.
Re: [logomorfo] Jesús y su "discípulo amado"
albertarte


Mar 17, 2009, 11:05 PM


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Quiciera ser simplista en mi comentario.

Solo les asignaria si realmente quicieran descubrir la verdad, que leean el siguiente pasaje que se encuentra en S.Mateo 16.13-16

No es una simple pregunta, de hecho la respuesta a esta pregunta determinará donde el hombre pasara la eternidad, el concepto o la idea concebida por muchos acerca de Jesús le destinara a un futuro futil lamentablemente. Es una pregunta a la cual no se puede responder de manera precipitada, la misma sugiere un escrutinio profundo y cuidadoso.

Se desprenden de estos versiculos varios puntos fundamentales:

1. Como vemos a Jesús
a. un profeta.
b. un maestro.
c. un hombre de optimas obras.
d. un hombre de mucha fe.
e. un mito,algo ireal, invento de humanos.

Veamos la respuesta de la gente para entonces, conforme al (v.14)

Unos, Juan el Bautista, otros, Elías, y otros, Jeremias, o alguno de los profetas.

Estas fuerón las respuestas de algunos, quienes son una representación de muchos hoy día.

Luego la misma pregunta es formulada a los discípulos de Jesús: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

Pedro le dijo (v.16)
Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Es esa la respuesta correcta, respuesta que no nace o conciben nuestras mentes finitas, solo entendida por medio de la intervensión Celestial, por medio de la gracia. Pedro no entendio la verdad por si mismo, (v.17) fue cuando el Padre le revelo que el pudo entender a diferencia de otros que aquel que estaba frente a ellos era mucho más que lo que decian de él, entendio que Cristo era el mesias prometido, el Emanuel con nosotros, el Salvador del mundo.

Esa respuesta es la que nos hace libres, esa respuesta que viene atraves de la intervension divina, cuando existe un autentico arepentimiento y deseo de conocer la verdad, permite que el velo caiga, que las cortinas de la mentira y superficialiad habran paso a la majestuosidad, a la Soberania del único y verdadero Dios.

Dos caminos, solo dos caminos existen:
1.Uno conduce a la condenación eterna - infierno.
2.Otro conduce a la Vida Eterna - Paraíso.

S.Mateo 7.13-14 dice:
v.13 ´´Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella;
v.14 ´´porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.´´

Jesús dijo: ´´Yo soy la puerta, el que por mi entrare sera salvo.

!Dios les Bendiga!






Smile
Ustedes los "cristianos" son unos ignorantes...
kuno


Mar 24, 2009, 11:00 PM


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Hola, albertarte...

Ustedes los que se autodenominan, o hacen llamar "cristianos", de la secta que sean, no sólo son simplistas en sus comentarios. De hecho, todos ustedes son excesivamente simples en la extrema pobreza de sus torpes ideas.

Para no abundar demasiado inútilmente, se necesita ser demente y retrasado mental para poder seguir creyendo, en pleno Siglo XXI, en esos primitivos "cuentos de viejas" que primero la iglesia católica-ortodoxa, y luego finalmente las sectas protestantes llegaron a elevar en el pasado al muy superfluo rango de textos o escritos "sagrados" o "inspirados"...

Es bueno que ustedes los sectarios, que gustan de llenarse sus hocicos llamándose cristianos, traten de averiguar aunque sea un poquito acerca de los pobres e ignorantes orígenes y antecedentes culturales de sus pobres y torpes y aberrantes ideas...

Y, en cuanto a los "milagros", así, entre comillas, supuestamente obrados por "pastores" "cristianos", no son sino ilusiones alentadas por las mentes enfermas y hambrientas de "milagros" para poder seguir creyendo en sus pobres fantasías espurias y aberrantes... como la "Apocalipsis"...

Jajajajajaja...! Tongue
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