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Altar Mayor T
Altar Mayor - Nº 108 (06) Martes, 18 julio a las 23:29:02
REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 108 – Julio / Agosto de 2006
LA VENGANZA DE LA NATURALEZA
Antonio de Oarso La Naturaleza es poderosa, terrible y ciega. Eso lo sabemos todos, aunque no parezcamos tenerlo en cuenta siempre. En su seno se provocan tremendos cataclismos en forma de inundaciones, terremotos, plagas, etc. sin que quepa echarle la culpa de nada, debido a que está exenta de conciencia. Tampoco es fácil culpar a los millones de seres humanos que perecen en estas tragedias, pobres y desgraciados seres a quienes sorprende la desgracia, segándoles unas vidas muchas veces trabajosas y no precisamente delictivas. Sólo a algún enloquecido santurrón se le ocurriría decir que «algo habrían hecho». Sin embargo, es cierto que en ocasiones es el hombre quien actúa como agente provocador.
Las leyes de la Naturaleza son inflexibles y no es posible contravenirlas sin atenerse a consecuencias a veces devastadoras. Se dice que si bien Dios perdona muchas veces y el hombre algunas, la Naturaleza no perdona nunca.
Un malentendido histórico se está dando en nuestros días. No es el único por cierto, pero éste se relaciona con lo antedicho. El laicismo imperante, que, no nos engañemos, es anticristiano y sobre todo anticatólico, ha inculcado en las mentes la idea de que asuntos tales como el homosexualismo, el aborto, la manipulación de embriones, etc., han sido y están siendo condenados por la religión establecida en función de un capricho religioso, es decir, de la secular tendencia del clero a dominar a la gente, contrariarla y dirigirla. Por tanto, una actitud sana y libre ha de ser hacer caso omiso de esta normas religiosas, precisamente por ser religiosas, e invitar al clero a que no se entrometa en la libre marcha de la sociedad; cuando lo que, en realidad, hace es someterse humilde y sabiamente a la ley natural, exponiendo a la gente la necesidad (y la obligatoriedad) de esa sumisión. Pero los Rodríguez se consideran más sabios y optan por rechazar a los entrometidos.
La consecuencia ha sido la enorme extensión que, por haber sido admitidas social y legalmente, han adquirido prácticas como el homosexualismo y el aborto, por citar las principales, que son perfectamente antinaturales. En España, gracias al benemérito presidente Rodríguez, han recibido un fuerte impulso tales prácticas, y se apunta a horizontes de aleccionamiento masivo de la ciudadanía. Un instrumento temible puede ser la asignatura de Bachillerato llamada Educación para la Ciudadanía, cuyo borrador se está gestando en la Universidad Carlos III, bajo la supervisión del educador Gregorio Peces Barba. Los extractos que han podido conocerse de este borrador alimentan las más sombrías previsiones.
Como simples datos anecdóticos, pero que ilustran bastante la situación, podemos mencionar al Colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de Madrid (COGAM), que está promoviendo una campaña dirigida a menores de edad bajo el lema «Diferentes formas de amar. Una manera de educar en la diferencia. Para todas las edades». El colectivo considera que la mejor manera de que los ni ños vayan aceptando la homosexualidad es a través de los cuentos y los juegos. Por ello publica una colección de veintiséis cuentos e historias con la finalidad de que los ni ños acepten como normal la posibilidad de ser adoptados por una pareja homosexual.
No nos extraña esta iniciativa cuando todavía recientemente nos llegó la noticia de que el Instituto de la Mujer de Castilla La Mancha estaba repartiendo unos folletos titulados «Guía para chicas», que incitaban a las ni ñas a la masturbación y el lesbianismo, llevando ilustraciones indicativas. La distribución quedó suspendida tras las críticas de la Iglesia, la CONCAPA y otros colectivos.
No es la ocasión de extenderse sobre las connotaciones pederastas que tienen estas iniciativas, ni sobre la marea pederasta que se está gestando y cuyo objetivo final es la admisión social y legal de las prácticas pedófilas. Nos desviaríamos del tema principal de estas líneas y que se refiere a la venganza de la Naturaleza.
Del otro lado del Atlántico llegan noticias que deberían preocupar a los sodomitas. Esto es muy dudoso porque después de haber introducido el sida en Occidente mediante sus prácticas contra natura y provocar en consecuencia una pandemia que tiene infectadas a treinta y nueve millones de personas, prosiguen con su sistema de vida, alentados por el pensamiento dominante, decididamente favorable al homosexualismo, y por el hecho de que se ha conseguido médicamente evitar la muerte de los sidóticos, aunque su vida media es veinte años inferior a la de las personas normales. Creen también que el uso de los condones ofrece suficientes garantías.
La noticia nos la ofrece Bob Knight, director del
Culture and Family Institute. Según declara este líder pro-vida, el
Center for Disease Control and Prevention (Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades), CDC, ha anunciado la aparición de una rara variante de
chlamidia, llamada LGV (
lymphogranuloma venereum), la cual es extremadamente difícil de diagnosticar y representa una grave amenaza para la salud, pues deprime el sistema inmunológico del afectado y lo hace proclive a contraer otras enfermedades, entre ellas la infección del HIV, que suele conducir al sida. El LGV es una infección propia, por el momento, de la comunidad homosexual, ocasionada por sus especiales prácticas. Hay que decir que tal comunidad es motivo de particular y continua preocupación del CDC, pues han encontrado también entre los invertidos variantes resistentes de la sífilis, y también de la tuberculosis.
El problema con el LGV es que fácilmente conduce al sida y que, y esto es muy importante, se ha probado que los condones no sirven para impedir la enfermedad.
No creo que sea necesario incidir en más detalles. Mientras aquí nos intentan sumergir, con la premura paleta de los Rodríguez que piensan que vamos rezagados, en un sistema de vida que estiman que nos desembaraza de oscuras coerciones religiosas, la Naturaleza, después de aplicar el terrible castigo del sida, llama a nuestra puerta para pasarnos la nueva factura correspondiente. Los Rodríguez se creen inteligentes haciendo caso omiso de las llamadas, pero la Naturaleza romperá la puerta, como lo hace siempre.
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